Monday, October 15, 2007

Tierna es la noche II (Crónicas defenestrantes)

Tierna es la noche II
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Día 2:


Como no quiero terminar con la buena reputación de Guillermo Vega, de aquí adelante, en estas crónicas, lo llamaré poeta.
El día dos estuvo lleno de todo. Una vez que poeta y yo terminamos hasta atrás en casa de poeta Guille, al otro día, servidor tuvo que ir a trabajar muy tempranito. A las seis de la mañana, no crudo, sino todavía muy pedo, estaba en la ducha para ir al programa de Max Cortés.
En la noche, de la oficina me habían llamado para que asistiera a una entrevista a la radio. Así que a las siete de la mañana, mis compañeros, que de aquí en adelante los llamaré mi equipo, pasaron por mí para ir a la dichosa entrevista.
Poeta de seguro estaba contento, calmando su cruda con un buen sueño, para después tomar una buena ducha, para después tomar un buen desayuno, para después ir a publicaciones, para después ir al bachillerato de Comala a la primera charla, para después ir a pistear otra vez, para después ir a dormir, para después tomar una buena ducha, para después tomar un buen desayuno, para después ir al segundo bachillerato, para después ir a comer, para después… para después…
Así más o menos estaba previsto el jornal. La entrevista nos salió bastante bien. A pesar de ir completamente ebrio no se me salió ninguna aberración. Creo que todo estuvo pasable. Le dimos promoción a las jornadas, a la venta nocturna de libros, a la venta de libros universitarios y a los talleres y actividades que aún faltaban por cumplimentarse (como dijeran los guachos).
Nos llevó un total de media hora la entrevista. El resto, ir por mí a mi casa, llegar a la estación, esperar nuestro turno, etecé etecé… nos llevó más. Salimos de la dichosa estación a las siete, casi ocho de la mañana, demasiado temprano para ir a la oficina, pero demasiado tarde como ir para ir a la casa a tomar otro sueñito reponedor. Así que vamos a desayunar a la birria. Sí, aquella que está por la Insurgentes. Basta decir que a esa hora, madrugadora de la mañana, servidor nada más quería permanecer acostado (si se podía en compañía de mujer, mejor). Pero no, andaba yo a deshoras, en entrevistas y en desayunos que no me apetecían porque no más no.
El suculento desayuno no hizo más que me dieran ganas de cantar Oaxaca. Pero enfrente, en un local de un dentista, una chica de pantalón súper entallado y blusita rosa apretujada, dejaba mostrar sus encantos mientras barría y preparaba el lugar para su apertura. Así que servidor se distrajo en eso, y plato de birria quedó ahí, intacto. Eso sí, el agüita de jamaica que nos ofreció dependiente, además de sabrosa y heladita, estuvo bastante reponedora.
Desayuno no se alargó tanto como hubiera querido en otra situación. Así que terminamos, pagaron, pedí mi suculento platillo para llevar, y fuimos ipso facto a la oficina, donde me esperaba computadora, ventanas del Chat y un informe que tenía que llenar. Porque al rato vendrían actividades de bachillerato a las que teníamos que ir.
La mañana transcurrió entre que se me bajaba la cruda, me reponía del estómago y me daba hambre. Hacer… hacer, no hice mucho. Sólo esperar a que llegara poeta (quien dicho sea de paso, se veía mejor repuesto que yo), para empezar la chinga de tratar de meterle a los alumnos tantito el gusto por la poesía, labor que no iba a hacer yo, por cierto, sino que se le iba a legar toda a poeta.
Total. Poeta llegó alrededor de la una de la tarde porque a esa hora tenía una entrevista para radio universo efe eme. Y ahí vamos. Celular mío quién sabe qué chingados tenía que no entraban llamadas. Lo abandoné por ahí y vamos a la estación. La cara me delataba a kilómetros de distancia. El cansancio se antojaba sólo de verme. La entrevista fue buena. Le volvimos a dar promoción a las jornadas y poeta leyó poesía, pos sí.
Salimos de radio con la firme idea de ir a comer a algún lugar para después, a las tres de la tarde ir a bachillerato 17. A la salida de la estación poeta fue abordado por una chica que le pedía, para ese mismo día, otra entrevista pero a las cinco de la tarde. ¡¡¡Eres famoso, papá!!!, además del héroe de esta película, dicho sea de paso.
En publicaciones, recibí llamada de persona adorable que me puso bastante mal por hecho cometido una noche antes, culpa mía lo tengo que admitir. Adolfo, guía espiritual dijo que ya era hora para irnos. Fue por viáticos, volví a bocina pero había colgado, así que fui por rapidines, poeta no sé a dónde fue, y en un santiamén estábamos de nuevo en camioneta incómoda yendo rumbo a destino paraíso: Comala.
Todo el trayecto iba pensando en muchas cosas con respecto a persona adorable. En las tantas veces que he cometido error. Seguía sin tener hambre pero habría qué comer algo. Vamos entonces a cafetería de bache 17. Un trío de tacos y un vaso con agua de coco (uyyyyy qué miedo), fue todo lo que probé. Fui a preguntar por maestro de literatura. Maestro Valpuesta salió, dijo que ya estaba todo listo y que en unos quince minutos mandaría a los alumnos, que nos fuéramos yendo para el módulo de cómputo. Antes, conocimos a director de plantel. Y vamos a la primera charla en bachillerato.
Salón de cómputo lleno. Poco incómodo a decir verdad, porque según poeta no había mesilla protectora, y era verdad, no había mesilla protectora. Charla alargada bastante. Poeta leyendo obra, tanto nueva como viejita. Yo sudando como perro. Adolfo tomando fotos de las chicas más guapas de la comunidá, digo, tomando fotos de las chicas que estaban más atentas a la conversa. Finalmente llegó la hora de las preguntas. Poeta regalando cinco librines a las mejores cuestiones. Yo hubiera dicho que a las viejas más buenas, pero es poeta y poeta tiene la última palabra.
Pensando que no iba a ver tanta cháchara, imaginé que no pasaríamos de dos preguntitas y nos íbamos a ir a la chinita de ahí. Pero oh, nalga de eso, resulta que muchachos salieron muy preguntones y no paraban de hacer cualquier tipo de cuestiones a poeta. Que dicho sea de paso, se vio un tanto cuanto agobiado por demasiada algarabía.
El tiempo es oro, ahora comprendo ese término. A las cinco teníamos que estar en universo efe eme otrora vez, para entrevista novísima a poeta. Y el tiempo estaba apremiando. Así que cortamos por la santa paz, agradecimos al público conocedor, yo a las falditas de las esculapias que pululaban por ahí. Y vade retro al campus central de Colima.
Llegamos, vamos a publicaciones, poeta checó su correo ipso facto, yo recogí mi celular dado a la chingada. Adolfo a terminar unas cuestiones pendientes para ir a la Pinacoteca, aún. Diez minutos antes de la hora vamos otra vez poeta y servidor a universo. Entrevista un poco alargada. Yo en sala de espera viendo qué pedo con el teléfono porque no entraban llamadas, mensajes sí. En eso estaba cuando móvil sonó. Sacó un gran pedo porque no lo esperaba. Llamada de diablo diciendo que quería entrevistar a poeta. Contestar que en media hora íbamos ir a comer-cenar al hotel ceballos. Diablo diciendo que ahí nos veía, entonces. Entrevista muy larga. Más del tiempo que le había pronosticado a diablo para vernos. Nueva llamada de diablo que no contesté porque no oí por estar en cabina junto con poeta. Por fin, final de entrevista. Ida otra vez por Adolfo para ir a comer-cenar a hotel ceballos y vernos ahí con diablo para entrevista. De nuevo, en camioneta incómoda, vamos los tres con rumbo desconocido, más bien conocido pero…me gusta hacerla de pedo. Llegar bien tarde a hotel ceballos. Lluvia en la ciudad. Diablo no aparecer por ningún lado. Igual, desesperarse e irse de ahí. Pedir nuestros platillos para la susodicha comilona. Poeta ir a cuarto por libro para regalar a guía espiritual. Comer con parsimonia. A las ocho de la noche tener un evento pero nada importante. Nada importante para ellos. Yo tenía que estar presente awilbur porque era quien llevaba los curriculos de los participantes. Terminar de comer luego de estar risa y risa. Leer cuento dañado de poeta, porque también le hace al cuento. E ir a la Pinacoteca para el evento de esa noche: presentación del libro grupos de discusión, bla bla bla… ir entonces a dar una vuelta por la librería. Encontrar personas conocidas, entre ellos Rubén Carrillo y editor-revisor de la revista Majaramonda. Presentar a poeta a muchas personas. Entonces, recibir nuevamente llamada de persona adorable. Seguía aún con el ánimo muy bajo por la noche de juerga y asunto con persona adorable que chingué. Contestar ese telefonema pensando en que iba a seguir bastante mal. Yo ocupadazo salude y salude a personas, pero poniendo atención a lo que persona adorable decía. Llamada que al final me fortaleció bastante, porque solucionar o arreglar, si se le puede llamar arreglar, asunto con persona adorable que me traía bastante jodido. Volverme entonces las ganas al cuerpo. Poeta notar ese cambio y nada más decir, te ves mejor, papá. Confirmarle en efecto que hecho que me tenía dado pa´l can, me había reconfortado luego de recibir llamada, y sin dar más detalles, poeta ponerse alegre también. Brindar al final del evento. Cambiar de planes de ir de tuguriotour porque aún me sentía cansado, aliviado por un lado, pero cansado físicamente. Poeta ir a su hotel directo. Yo, ir a mi casa de raite que me dio mi jefaza. Llegar a mi casa, lavarme los dientes, ponerme ropa cómoda, prender la tele, programarla, poner la cabeza en la almohada y dormir… nada más dormir con una sonrisa dulce… y tranquila (JS). (Continuará).

Thursday, October 11, 2007

Tierna es la noche I (Crónicas defenestrantes)

Tierna es la noche I
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Con bombo y platillo llegó a Colima nuestro buen amigo Guillermo Vega. Colimote ya por adopción. Y así, del mismo modo, se nos regresó a la ciudá del smog y las transas (obvio no tengo que decir a cual me refiero).
Su visita era para participar en las jornadas alsexo 2007 en Colima, capital. Era, hay que decirlo, su primera vez. Antes había estado en Manzanillo, pero en Colima, no.

Día 1:
Adolfo, compañero de chamba y yo, fuimos designados para ir a recoger al poeta (ahora vino en calidá de poeta), al aeropuerto. Y ahí vamos, risa y risa, jajajá, jejejé, jijijí. Teníamos entendido que el poeta llegaría al mediodía, y francamente, en el aeropuerto de Colima no hay pierde. Estacionamos la camioneta (incomodísima) que tiene la Dirección General de Publicaciones, y fuimos a buscar al poeta. No habíamos cruzado el umbral que separa la calle con la realidad aeroportuaria, cuando nos topamos de frente con Guillermo Vega y sus tres, vamos a llamarle así, petacas.
En cuanto nos vimos antecedió un buen abrazo, y emprendimos la huída de regreso al campus central de la Universidad de Colima. Luego de la cháchara de costumbre, que qué tal el viaje, qué tal el clima, qué tal esto, qué tal aquello; Guillermo me entregó un pequeño encarguito que le hice días antes de su llegada. Y vade retro.
En el camino, el poeta iba disfrutando del paisaje verdoso de la carretera. Nuestro guía, Adolfo, le iba explicando cosas del terruño que estaba pisando. La camionetita iba con el aire acondicionado a todo lo que daba, porque a decir verdad, el calor estaba cabrón, como de costumbre por estos lares para uno, pero un tanto nuevo para el poeta.
Una vez en el campus central, creí que lo más conveniente era que el poeta, conociera a la jefa de la Dirección de Publicaciones, quien había hecho posible, so consejo mío, la venida del poeta a tierra cálida como en la que se encontraba ya. Así que antes de pasar con la jefa tuvo a bien conocer a la contadora, la que se encarga de los dineros y la que dispuso de todo lo disponible, para que Guillermo nos pudiera acompañar en las jornadas altexto.
Total, una vez que hubo conocido a nuestra jefa, y que ella misma nos recomendó ir a conocer Nogueras y Comala, y que nos dio su venia pa´ echarnos unos ponches, creí que lo conveniente, antes de ir al hotel, sería que el poeta conociera poquito el campus central de la Universidad de Colima. Y eso hicimos.
La primer persona con la que el poeta tuvo contacto, luego de Adolfo, la jefa y la contadora fue Moy, sí, Víctor Gil Castañeda, porque al primer lugar que fuimos fue el Cedeluc, y como siempre, el único que estaba ahí, incólume pa´ variar, era el moyete.
Luego fuimos a la Dirección de la Facultad de Letras donde conoció a nuestro poeta y amigo Carlos Ramírez Vuelvas, que estaba medio ocupado con la directora del plantel intercambiando algunas expresiones. Fuimos a la antigua rectoría, a la actual, etc., pero como el calor estaba de verdad sofocante, regresamos al aire acondicionado de la Dirección de Publicaciones y a la sombra, pa que no nos fuéramos a aprietar.
Entonces apagué mi computador, y con la venia que nos había dado nuestra directora de publicaciones, fuimos pues, a conocer (el poeta) Nogueras y de paso Comala, y sí cómo no, refrescarnos con unas buenas heladas.
Adolfo volvió a ser nuestro guía espiritual. Antes pasamos a que el poeta se registrara en el hotel y dejara todo su equipaje. Luego de un rato de espera emprendimos la marcha a buscar a un tal Pedro Páramo… porque según esto, a Vega le dijeron quesque por acá vivía.
Nogueras nos recibió como siempre: al estilo Rangeliano. Un vistazo de volada al museo Rangel Hidalgo, unas compras de volada al estilo Rangel Hidalgo, y entonces el poeta dice: , entonces yo contesto , y bueno, dicen que al lugar donde fueres haz lo que vieres. Llevamos al maestrazo a Don Comalón.
Justo estábamos por pedir the first cubeta, cuando el maestro me dice que estaba a dieta, de hecho sí, lo notaba algo más delgado pero pensé que como siempre, en Manzanillo, lo vi cuando yo estaba totalmente pedo, pensé entonces que era una aberración visual. Pero no, resulta que nuestro poeta había bajado, desde esa última vez que lo vi allá en Manzanillo, a la fecha, vientres kilitos, a base de una dieta balanceada y de tomar Vodka en lugar de cerveza.
Pero como ese día nuestro poeta tenía la venia de su médico, no quiso quedarse atrás y se echó dos chelitas, no más pa´l gasto… y chíngueme yo, a sufrir yo que tuve que chingarme el resto de la cubeta. ¡ay, cómo sufro!, dijera el poeta José Eugenio Sánchez. Ni modo.
Como teníamos que estar a las cuatro en la Dirección de Publicaciones, bueno, Adolfo, pedimos en chinga la cuenta y nos fuimos de ese lugar de perdición. Antes de ir a la Dirección pasamos por la maestra Guille Cuevas para llevarla a la Pinacoteca para que diera su tallercito: La lectura es un placer. Y como el poeta y yo no teníamos nada, pero absolutamente nada qué hacer, fuimos a un lugar de tradición y abolengo, el taurino, como ño.
Estábamos ahí, degustando de unas buenas negras modelos, y el poeta unos cuantos vodkas, cuando nos dio mucho gusto ver que por las puertas de dicho recinto, finísimo por cierto, entraba Alfredo Hermosillo, compa nuestro por antonomasia, y seguimos la ronda, a tal grado, que nuestro agraciado poeta se hizo cuate de don Jorge, el mesero estrella de mi cantina favorita. Don Jooooooooooooorge, le gritaba, y don Jorge venía en chinga a ver qué se nos ofrecía. Jajaja…
Luego de no sé cuantas rondas de negra modelo, nos regresamos a la Pinacoteca. No nos hubiéramos ido de ahí, de no ser por dos cosas, una, tenía que ir a llevar los curiculos de quienes iban a presentar el video de los pollos, y dos, porque había llegado, a la cantina, el famoso cadenas.
Así que hay vamos de regreso a la Pinacoteca, donde hice lo que tenía que hacer, vi a quien tenía que ver, y vade retro, otra vez Adolfo pasó por nosotros (Alfredo Hermosillo y su mujer, Guille Cuevas, poeta Vega y un servidor), para ir a cenar a casa de Guille, quien con días de antelación nos había dicho que ese día nos iba a invitar a una rica cena. Y vaya si estuvo rica, y vaya si estuvo larga. Porque poeta y yo terminamos ya muy entrada la madrugada. Al otro día, a las ocho de la mañana, tenía que estar yo, en una radiodifusora de la localidad para hablar de las jornadas altexto. Lo único en lo que pensaba, a esas horas de la madrugada, era en no equivocarme y decir Pinacoterca, en lugar de Pinacoteca. Ya saben, el inconsciente a veces juega malas pasadas… (Continuará).

Monday, October 08, 2007

Ora sí, lo prometido es deuda...



Va que va... las gemelitas Olsen, saboooooorrrrrrrrr. Para mis detractores. Les dejo mis cariños. Como ahí, qué, por ejemplo?

Monday, September 17, 2007

Programa de las jornadas Alsexo 2007

IX Jornada del
libro universitario altexto 2007
Programa general


Martes 25 de septiembre

18:00 horas. Presentación del proyecto Altexto virtual

Comentaristas: Griselda Michel, Nubia Macías y Ana Lilia Moreno.

Moderadora: Guillemina Araiza.

Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.

19:00 horas. Presentación de la rondalla de la Universidad de Colima.

Explanada de la Pinacoteca.

19:00 horas. Presentación de la página de Publicaciones en línea de la Universidad de Colima.

Comentaristas: Miguel Ángel Aguayo López, Celia Cervantes Gutiérrez y Román Gallardo.

Moderadora: Ana Lilia Moreno.

Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.

20:00 horas. Inauguración oficial de la IX Jornada del libro universitario altexto 2007 por el rector de la Universidad de Colima, MC Miguel Ángel Aguayo López y autoridades invitadas.

Modera: Tita Ochoa.

Sala de usos múltiples, Pinacoteca Universitaria.

Miércoles 26 de septiembre

20:00 horas. Presentación del libro Muertos en espera y otros cuentos. Autores: Elva Patricia García, Josué Solís, María Cristina Hernández, Alberto Llanes.

Comentaristas: María Cristina Hernández y Patricia García Novela.

Moderador: Víctor Gil Castañeda.

Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.

Jueves 27 de septiembre

9:00 - 11:00 horas. La ciencia que no se ve no existe. Taller con editores de revistas científicas de la Universidad de Colima. Dra. Rosario Rogel Salazar Directora editorial del Sistema de Información Científica Redalyc.

Sala de usos múltiples de la Biblioteca de Ciencias.

12:30 - 14:00 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima, Campus Colima, Villa de Álvarez y Coquimatlán.

Auditorio de la Facultad de Psicología.

18:00 horas. Presentación del libro Experiencias de desarrollo rural. Dos visiones de vinculación universitaria: Colima y IOWA Coordinadores: Renato González y María Antonieta Barrón.

Comentaristas: Ignacio Peralta Sánchez y Dr. Ramón Cedillo Nakay.

Moderador: Jesús Muñiz Murguía.

Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.

19:00 horas. Presentación de la banda sinfónica de la Universidad de Colima.

Explanada de la Pinacoteca.

20:00 horas. Presentación de Cuadernos de la lengua y el viento. Autores: Avelino Gómez y Carlos Ramírez.

Comentaristas: Julio César Zamora y los autores.

Moderador: Gabriel Govea.

Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.

Viernes 28 de septiembre
10:00 - 11:30 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima. Campus Tecomán.

Auditorio del Centro de Tecnología Educativa.

12:30 - 14:00 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima. Campus Manzanillo.

Auditorio del Centro de Tecnología Educativa.

11:00 horas. Derechos de Autor como instrumento para el desarrollo educativo. Manuel Guerra Zamarro, Director General del Instituto Nacional del Derecho de Autor.

Moderador: Óscar Javier Solorio Pérez.

Auditorio de la Facultad de Derecho.

18:00 horas. Presentación de la revista de filosofía Majaramonda.

Comentaristas: Omer Buatu Batubenge y Juan Carlos Yánez.

Moderador: Benjamín Panduro Muñoz.

20:00 horas. Presentación de Iridia 4 Las tecnologías de información, revista multidisciplinaria de la Universidad de Colima.

Comentaristas: Juan José Contreras Castillo y Dr. Jesús Favela Vara.

Moderadora: Jesús Muñiz.

Pinacoteca Universitaria.

Sábado 29 de septiembre
18:00 horas. Presentación de grupo instrumental.

Explanada de la Pinacoteca.

Lunes 1 de octubre
17:00 - 19:00 horas. Inicia taller literario La lectura es un placer con la escritora Guillermina Cuevas Peña. Abierto a todo el público. De lunes a jueves de 17:00 a 19:00 horas.

Pinacoteca Universitaria.

Martes 2 de octubre
19:00 horas. Presentación de guitarras populares.

Explanada de la Pinacoteca.

20:00 horas. Presentación del video Bioterio III. Embriodiagnosis de los pollos. Duración 20 minutos. Autor Julio Villegas. Comentarista: Luis Jorge García Márquez.

Moderador: Miguel Alberto Macías.

Pinacoteca Universitaria.

Miércoles 3 de octubre
20:00 horas. Presentación del libro El grupo de discusión una estrategia metodológica útil para generar conocimiento reflexivo en la investigación social desde la perspectiva cualitativa. Autora: Ma. Guadalupe Chávez Méndez.

Comentaristas: Armando Castañeda Morfín y Catalina Suárez Dávila.

Moderadora: Myriam Cruz Calvario.

Pinacoteca Universitaria

Jueves 4 de octubre
18:00 horas. Presentación de la colección El rapidín primeros cinco títulos 1) El sueño del pobre y el sueño del rico. Autor: Gregorio Torres Quintero. Comentarista Roxana Jazmín Mendoza Ochoa, 2) Ruleta rusa. Autor: Carlos Ramírez Vuelvas. Comentarista: Miguel Ángel León-Govea, 3) Signus-1. Autor: Carlos Moisés Hernández Suárez. Comentarista: Eréndira Cortés Ventura; 4) Breve manual de greguerías. Autor: Alberto Llanes. Comentarista: Víctor Hugo Martínez; y 5) Los oníricos. Autora: Guillermina Cuevas. Comentarista: María del Pilar Gay Gómez.

Modera: Avelino Gómez.

Pinacoteca Universitaria

19:00 horas. Presentación de la rondalla de la Universidad de Colima.

Explanada de la Pinacoteca.

20:00 horas. Presentación del Fondo de libros de Francisco Blanco Figueroa. Donado a la Biblioteca de la Universidad de Colima.

Comentaristas: Mtra. Lourdes Feria Basurto, María de la Salud Blanco Figueroa, Carlos Ramírez Vuelvas.

Moderador: Juan Diego Suárez Dávila.

Pinacoteca Universitaria.


Viernes 5 de octubre
18:00 horas. Presentación de la revista Ciencia, deporte y cultura física.

Comentaristas: Jorge Rueda, Fernando Platas y Lupillo Castañeda.

Moderador: José del Río Valdivia.

Pinacoteca Universitaria.

20:00 horas. Presentación del libro Desde la patria del insomnio.

Comentaristas: Gabriel Govea, Krisnha Naranjo y Guillermina Cuevas.

Moderador: Alberto Llanes.

Pinacoteca universitaria.

Sábado 6 de octubre
19:00 horas. Presentación de grupo de música Latinoamericana.
Explanada de la Pinacoteca.


TALLERES

La lectura es un placer.

Coordinado por Guillermina Cuevas

Lunes a jueves (el jueves en el taller estará invitado el poeta y escritor Guillermo Vega Zaragoza), de 17 a 19 horas en la Pinacoteca. Días: 1, 2, 3 y 4 de octubre.
Se leerán textos de:
1. Rubén Bonifaz Nuño.
2. Alí Chumacero.
3. Elías Nandino y,
4. José Emilio Pacheco.
Informes al Tel. 31 6 10 81 ext. 35006, 35007, correo inesandoval@ucol.mx, llanes@ucol.mx

Promoción de lectura en los bachilleratos

Coordinado por Alberto Llanes y con la participación del escritor Guillermo Vega Zaragoza.

Miércoles 3 de octubre, 15:00 horas: Bachillerato 17 de Comala
Jueves 4 de octubre. Bachillerato 12 de Cuauhtémoc 11: 00 am.
Viernes 5 de octubre. Bachillerato 30, de la Albarrada 11:00 am.
Informes al Tel. 31 6 10 81 ext. 35006 o 35007 correo inesandoval@ucol.mx, llanes@ucol.mx.

Taller de lectura. La literatura con visión de género.
Organizado por la ACU Asociación Colimense de Universitarias, Coordinado por Margarita Rodríguez.

Lunes, martes y miércoles de 5 a 7 en Casa de la acu. Constitución (frente a la casa del piano de la Pinacoteca).
Informes al Tel. 3161053 ext 33404 con Margarita Rodríguez o al correo acucom@hotmail.com

Talleres para niños
Recorriendo Colima: Coordinado por Roxana Mendoza Ochoa martes y jueves a las 17:00 horas. (Se leerán cuentos regionales y actividades relacionadas con la geografía del estado). Edades: 10 a 15 años.

Proyectando fantasías: Coordinado por Cintia Caldera Radillo:

Proyección de película infantil. Miércoles 25 a las 10:00 am y 16:00 pm.
Proyección de película infantil. Jueves 27 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Viernes 28 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Domingo 30 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Lunes 1 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Martes 2 a las 10:00 am y 16:00 pm
Proyección de película infantil. Miércoles 3 a las 10:00 am
Proyección de película infantil. Jueves 4 a las 10:00 am y 16:00 pm
Proyección de película infantil. Viernes 5 de octubre a las 10:00 am
Proyección de películas animadas.

Del cuento al garabato: Cordinado por Krisnha Naranjo los días miércoles 26 y viernes 28 de septiembre a las 17:00 pm, y lunes 1 y viernes 5 a la misma hora. Se leerán narraciones fantásticas y se hará papiroflexia.

Ecopintura: Coordinado por Víctor Hugo Gaytán los días jueves 27 de septiembre, sábado 29, miércoles 3 y sábado 6 de octubre a las 17:00 horas. Se trabajará con pintura.

Cristóbal cuentacuentos: sábado 29 y viernes 5 de octubre, a las 19:00 horas. Con Cristóbal Barreto de cuentacuentos.

Cuentos en la galería: Coordinado por Roxana Mendoza los días sábado 29 de septiembre y sábado 4 de octubre. Se leerán cuentos infantiles.

Todos los talleres se llevarán a cabo en la Pinacoteca de la Universidad de Colima.

Informes al Tel. 3311200 o 3161180, con Daniel Valera Valencia.


Participan:

• Dirección General de Difusión Cultural
• Dirección General de Publicaciones
• CENEDIC
• Servicios Universitarios
• Pinacoteca Universitaria
• Centro de Estudios Literarios
• CGVU
• Secretaría de Cultura
• Programa de propiedad intelectual
• Facultad de letras
• Ceuvidite


Más de 54 editoriales entre comerciales y universitarias.

Friday, September 14, 2007

La lola

La Lola


Para una tal por cual


Miren nada más lo que me pasó hace poco menos de seis meses, cuando descubrí que la Lola estaba loca.
Ambos vivimos en la costa, donde el mar se enfurece cuando llueve. Yo conocí a la Lola por pura casualidad, ella me presentó como su “novio”, al principio no le di importancia, pero al final terminaría siendo mi gran desasosiego, porque pasó algo que nunca entendí realmente.

-Vamos a la playa, -me decía todas las noches-.

Yo que no le negaba ninguna petición aceptaba ir. Salíamos en mi camioneta una Nissan tipo pick-up, matrícula de circulación PGJ555 del estado de Veracruz, faros de halógeno para ver en la niebla y color azul chiclamino a doble tracción.
La Lola muchas veces me ha dicho que no sabe conducir, yo lo dudo por diversas razones. El caso está en que siempre (al menos hasta esa noche) siempre manejaba yo, esto por dos cuestiones, la primera porque no me gusta que otros conduzcan mi camioneta y la segunda, porque aunque nadie lo sabe la azul chiclamino tiene una maña que sólo yo conozco para poderla poner en marcha.
Aunque eso de la maña hasta esa noche lo creí, porque llegó la Lola y no sólo la manejó sino que pudo echarla a andar. Ahí radicaba entonces mi duda acerca de su ignorancia al conducir.
Esa noche nos encontrábamos en el bar “Teto’s”. Los amigos de la Lola ya estaban entonados y la Lola por más que tomaba y tomaba no se le subían las cervezas. Yo bebía Coca-Cola con limón.

-Tu novio parece viejito, míralo tomando Coca-Cola con limón -decía uno que le apodaban “El Diablo”-.
-No le digas viejito -respondía en mi defensa la Lola- es mi conductor designado.

La Lola siempre me defendía, pero siempre ponía de parapeto que yo era su pinche chofer. En ese instante me quedé pensando y sí, yo era su chofer; de no andar a esta hora con la Lola estuviera en mi casa viendo cómo pierden los 49 de San Francisco contra los Vaqueros de Dallas en lunes por la noche; pero no, ahí anda uno de caliente como bien me dice mi mamá, con la pinche Lola loca.
De coraje hice que me sirvieran la primera, total. Pero bebí de más, tanto que me percaté de ellos cuando Toño, el Bar-man del lugar, amigo mío desde la secu., me hizo ver que traía un cigarrillo en la mano.

-No sabía que fumabas güey.
-No, ni yo tampoco. Me voy enterando.

No sé si Toño me lo dijo en buena onda o no, pero por el tonito de su voz lo interpreté como una burla; por eso mi respuesta fue tan cortante. Antonio se quedó callado. Yo seguí en lo mío total, ya estaba ahí.
Así pasó un rato, Toño destapaba y yo tomaba; hasta que llegó junto a mí la Lola, me besó con un dulce y apasionado mordisco en la boca, como nunca antes lo había hecho, delante de sus amigos. Me sacó de la bolsa del pantalón las llaves de la furgoneta y me dijo lo que todas las ingratas noches me decía.

-Vamos a la playa-.

Yo me sentía algo mareado pero le dije que sí (como accedía siempre cuando la Lola me pedía algo).
Andaba ya hasta atrás porque fui a la rocola y puse “La Incondicional”. La Lola sabía que cuando ponía canciones de Luis Miguel era, o porque de plano andaba muy romanticón, o andaba pedo, pero en este caso fue lo segundo, andaba ebrio.
Recuerdo perfectamente bien que aquella noche había llovido a cántaros, el mar debía estar como hace mucho tiempo no lo había visto, ¡bravo el desgraciado!, y la Lola loca necia con querer ir a la playa.
No nos fuimos del bar hasta no escuchar: “La que no espera nada, sólo tú, sólo, sólo, sólo muy sólo, sólo, sólo, amiga sólo, sólo tú”, de esa forma por que la puse en concierto. Al terminar Luis Miguel de cantar; la Lola me tomó por un brazo, me condujo a la camioneta, me subió del lado del copiloto, ella ocupó el otro asiento, puso en marcha la camioneta y en un santiamén llegamos a “Costa Azul”. Nunca supe cómo puso en marcha la furgoneta.
El mar hacía unas olas tan grandes esa noche, que hubiera estado excelente para que los surfistas practicaran su deporte favorito a esa hora.
La Lola se metió con todo y camioneta a la mera orilla, ahí, donde fácilmente llegaban a estrellarse contra nosotros lluvia, el viento y las olas del ancho mar.
Nunca me acordé que esa mañana la locutora de “Buenos días Veracruz”, dijo algo de que a nuestras costas llegaba el huracán “Barber” instalado en la categoría número tres.
Lo recordé hasta que me di cuenta que el viento soplaba fuerte y la lluvia y el viento golpeaban el parabrisas de la furgoneta azul chiclamino cada vez con mayor fuerza.
La Lola salió de la camioneta, se desnudó, puso la ropa en el asiento del conductor y se fue a nadar así sin más. Mientras, en la camioneta yo ponía música en el estéreo “Tú, la misma siempre tú, amistad, ternura que sé yo...”, cerré momentáneamente los ojos y dejé que la dulce melodía me adormilara. Aún me encontraba bajo el efecto mareador de las cervezas.
Cuando me acordé de la Lola nadando desnuda, la canción había pasado algunas estrofas, abrí rápidamente los ojos y observé en dirección donde “supuestamente” se encontraría, pero nada, voltee al otro lado y tampoco, no estaba por ninguna parte.
Encendí los faros de alógeno para ver si servían del algo pero no, no estaba ningún lado la Lola, me bajé del vehículo para buscarla. El viento hacía complicado el ya de por sí complicado trabajo de buscar a esa hora a la Lola pero estaba decido, no podía perderla así.
Afuera el ruido era ensordecedor, el frío constante y yo todavía estaba ebrio. Sospeché lo que me temí que la mar se había tragado a la Lola, porque por más que grité, busqué, miré y nadé no encontré nada.... ni rastro.
Regresé derrotado a la camioneta. La Lola no estaba. Qué le pasó, qué hizo, a dónde fue, no sé, supuse que el mar, que el inmenso mar había hecho de las suyas.
Estaba completamente solo, poco ebrio aún, defraudado del mar, del inmundo mar, del negro mar, del calamitoso mar. Lo último que recuerdo es que cuando volví a la camioneta la melodía seguía sonando “Tú, la misma de ayer la que no supe amar, no sé porque, la misma tú”. Me quedé dormido pensando en la Lola.
Cuando desperté al día siguiente, la camioneta seguía ahí, exactamente en el mismo lugar de la noche anterior, cerca de la orillita del mar, que por cierto, ya se encontraba en calma y se veía inmenso y de un azul profundo, la pinche -disculparan el adjetivo pero de verdad se lo merecía-, la pinche Lola todavía desnuda, estaba en el asiento del copiloto a mi lado, abrazada a mí y con el disco de “La Incondicional” en su mano…
-Estamos en la playa -fue lo que me dijo cuando me despertó-.

Wednesday, September 12, 2007

EL PARAÍSO ERA UN AUTOBÚS

Va otro textito de JUAN JOSÉ MILLÁS.





EL PARAÍSO ERA UN AUTOBÚS
Juan José Millás


Él trabajó durante toda su vida en una ferretería del centro. A las ocho y media de la mañana llegaba a la parada del autobús y tomaba el primero, que no tardaba más de diez minutos. Ella trabajó también durante toda su vida en una mercería. Solía coger el autobús tres paradas después de la de él y se bajaba una antes. Debían salir a horas diferentes, pues por las tardes nunca coincidían.
Jamás se hablaron. Si había asientos libres, se sentaban de manera que cada uno pudiera ver al otro. Cuando el autobús iba lleno, se ponían en la parte de atrás, contemplando la calle y sintiendo cada uno de ellos la cercana presencia del otro.
Cogían las vacaciones el mismo mes, agosto, de manera que los primeros días de septiembre se miraban con más intensidad que el resto del año. Él solía regresar más moreno que ella, que tenía la piel muy blanca y seguramente algo delicada. Ninguno de ellos llegó a saber jamás cómo era la vida del otro: si estaba casado, si tenía hijos, si era feliz.
A lo largo de todos aquellos años se fueron lanzando mensajes no verbales sobre los que se podía especular ampliamente. Ella, por ejemplo, cogió la costumbre de llevar en el bolso una novela que a veces leía o fingía leer. A él le pareció eso un síntoma de sensibilidad al que respondió comprándose todos los días el periódico. Lo llevaba abierto por las páginas de internacional, como para sugerir que era un hombre informado y preocupado por los problemas del mundo. Si alguna vez, por la razón que fuera, ella faltaba a esa cita no acordada, él perdía el interés por todo y abandonaba el periódico en un asiento del autobús sin haberlo leído.
Así, durante una temporada en que ella estuvo enferma, él adelgazó varios kilos y descuidó su aseo personal hasta que le llamaron la atención en la ferretería: alguien que trabajaba con el público tenía la obligación de afeitarse a diario.
Cuando al fin regresó, los dos parecían unos resucitados: ella, porque había sido operada a vida o muerte de una perforación intestinal de la que no se había quejado para no faltar a la cita; él, porque había enfermado de amor y melancolía. Pero, a los pocos días de volver a verse, ambos ganaron peso y comenzaron a asearse para el otro con el cuidado de antes.
Por aquellas fechas, él ascendió a encargado de la ferretería y se compró una agenda. Entonces, se sentaba tan cerca como podía de ella, la abría, y con un bolígrafo hacía complicadas anotaciones que sugerían muchos compromisos. Además, comenzó a llevar corbata, lo que obligó a ella, que siempre había ido muy arreglada, a cuidar más los complementos de sus vestidos. En aquella época ya no eran jóvenes, pero ella comenzó a ponerse unos pendientes muy grandes y algo llamativos que a él le volvían loco de deseo. La pasión, en lugar de disminuir con los años, crecía alimentada por el silencio y la falta de datos que cada uno tenía sobre el otro.
Pasaron otoños, primaveras, inviernos. A veces llovía y el viento aplastaba las gotas de lluvia contra los cristales del autobús, difuminando el paisaje urbano. Entonces, él imaginaba que el autobús era la casa de los dos. Había hecho unas divisiones imaginarias para colocar la cocina, el dormitorio de ellos, el cuarto de baño. E imaginaba una vida feliz: ellos vivían en el autobús, que no paraba de dar vueltas alrededor de la ciudad, y la lluvia o la niebla los protegía de las miradas de los de afuera. No había navidades, ni veranos, ni semanas santas. Todo el tiempo llovía y ellos viajaban solos, eternamente, sin hablarse, sin saber nada de si mismos. Abrazados.
Así fueron haciéndose mayores, envejeciendo sin dejar de mirarse. Y cuanto más mayores eran, más se amaban; y cuanto más se amaban más dificultades tenían para acercarse el uno al otro.
Y un día a él le dijeron que tenía que jubilarse y no lo entendió, pero de todas formas le hicieron los papeles y le rogaron que no volviera por la ferretería. Durante algún tiempo, siguió tomando el autobús a la hora de siempre, hasta que llegó al punto de no poder justificar frente a su mujer esas raras salidas.
De todos modos, a los pocos meses también ella se jubiló y el autobús dejó de ser su casa.
Ambos fueron languideciéndose por separado. El murió a los tres años de jubilarse y ella murió unos meses después. Casualmente fueron enterrados en dos nichos contiguos, donde seguramente cada uno siente la cercanía del otro y sueñan que el paraíso es un autobús sin paradas.

Friday, September 07, 2007

Un textito de Juan José Millás (Crónicas defenestrantes)




EL QUE JADEA
Juan José Millás


Descolgué el teléfono y escuché un jadeo venéreo al otro lado de la línea.
–¿Quién es? –pregunté.
–Yo soy el que jadea –respondió una voz neutra, quizá algo cansada.
Colgué, perplejo, y apareció mi mujer en la puerta del salón.
–¿Quién era?
–El que jadea –dije.
–Habérmelo pasado.
–¿Para qué?
–No sé, me da pena. Para que se aliviara un poco.
Continué leyendo el periódico y al poco volvió a sonar el aparato. Dejé que mi mujer se adelantara y sin despegar los ojos de las noticias de internacional, como si estuviera interesado en la alta política, la oí hablar con el psicópata.
–No te importe –decía–, resopla todo lo que quieras, hijo. A mi no me das miedo. Si la gente fuera como tú, el mundo iría mejor. Al fin y al cabo, no matas, no atracas, no desfalcas. Y encima le das a ganar unas pesetas a la Telefónica. Otra cosa es que jadearas a costa del receptor. La semana pasada telefoneó un jadeador desde Nueva York a cobro revertido. Le dije que a cobro revertido le jadeara a su madre, hasta ahí podíamos llegar. Por cierto, que Madrid ya no tiene nada que envidiar a las grandes capitales del mundo en cuestión de jadeadores. Tú mismo eres tan profesional como uno americano. Enhorabuena, hijo.
A continuación escuchó un poco sofocada dos o tres tandas de jadeos, y colgó con naturalidad. Yo intenté reprimirme, creo que cada uno puede hacer lo que le dé la gana, pero no pude. Me salió la bestia autoritaria que llevo dentro.
–No me parece muy edificante la conversación que has tenido con ese degenerado, la verdad.
Ella se asomó a la página de mi periódico y al ver las fotos de las amantes de Clinton por orden alfabético respondió que un lector de pornografía barata no era quién para meterse con un pobre jadeador que vivía con su madre paralítica, y cuyo único desahogo sexual era el jadeo telefónico.
Me mordí la lengua para no discutir, porque era sábado y quería empezar bien el fin de semana. Pero el domingo, mientras mi mujer estaba en misa, telefoneó de nuevo el jadeador y le mandé a la mierda.
–Se lo voy a contar a tu mujer –respondió en tono de amenaza–. Le voy a decir cómo tratas tú a la gente educada y te vas a enterar de lo que vale un peine.
–Tampoco es para ponerse así –dije dando marcha atrás, no tenía ganas de líos domésticos–. Es que me has cogido en un mal momento. Discúlpame.
–Está bien, está bien. ¿Y tu mujer?
–Se ha ido a misa.
–Dile que luego la llamo.
Me quedé un rato pensativo. Desde pequeño, siempre había deseado jadear por teléfono, pero mis padres decían que era una cosa de enfermos mentales. Me he perdido lo mejor de la vida por escrúpulos morales, o por prejuicios culturales, no sé. Pero al ver aquella relación tan sana entre mi mujer y el jadeador pensé que no podía ser malo. Así que marqué un número al azar y me puse a jadear como un loco, intentando recuperar los años perdidos.
–¿Quién es? –preguntó con cierta alarma una mujer cuya voz me resultó familiar.
–Soy el jadeador –dije con naturalidad.
–Espere, que le paso a mi marido.
El marido resultó ser mi padre, nos reconocimos enseguida: inconscientemente, había marcado su número. Me dijo que ya sabían los dos que acabaría así y colgó. Luego llamaron a mi mujer y le contaron todo. Ella dice que quiere abandonarme, por psicópata, y me ha pedido que le firme unos papeles.
–Jadear a tu propia madre. ¿Dónde se ha visto eso?
Nunca acierto, sobre todo cuando imito a los demás para ponerme al día. Total, que ahora ya no puedo dejar de jadear, pero de angustia, aunque mis padres creen que lo hago por vicio.

La cannabis 2007 (Crónicas defenestrantes)

Hoy no más pondré esta fotito del cartel 2007.



Friday, August 31, 2007

Un trabajo para todos (Crónicas defenestrantes)

Un trabajo para todos
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


He pensado en una forma creativa para pasar más tiempo con los amigos. Una forma maravillosa y poco ordinaria que nos hará pasar tanto tiempo juntos que vamos a vernos de lunes a viernes (porque haremos semana inglesa conforme los cánones), y de tanto que nos vamos a ver hasta nos podremos, en una de esas, caer hasta mal. Pero nada que una cerveza, o varias cervezas no puedan en un domingo aciago, o un sábado toooooodo el día arreglar.
Me refiero a crear nuestra propia empresa. Sí, nada mejor que poner nuestra empresa editorial y traer a todos mis amigos para trabajar juntos.
Un día que fui a Sericolor, acompañando a Carlos se me ocurrió que bien podríamos hacer lo propio. Existiría por ejemplo, buen ambiente de trabajo, compañerismo, diversión y todo lo que un trabajo requiere. Seríamos dueños de nuestro horario, podríamos ir a frontonear a nuestro antojo y cumplir con nuestras labores sin ningún problema.
Los días de permiso o de faltas por algún evento especial, no serían problema, sólo con tratarlos con anticipación quedarían arreglados. El nombre de nuestra empresa sería chistosón, algo así como: “Se lo imprimo, se lo pegó o se lo engrapo y se lo entrego sin errores ese a de ce ve y asociados”, o “Editores Peder no se nos va ninguna herrata (con hache)”, o, “Editorial Pederísima” no sé, algo así.

a) Oscar: Por ejemplo, a él le vendría bien la chamba de diseñador. Además de que es lo suyo lo suyo lo suyo (lidiar y entenderle a las computadoras, menos cuando se le descomponen cual rayo les cae), creo que su carácter (a veces bonachón-puercochón en el sentido literal de la palabra) va de maravilla con el carácter que tienen todos los diseñadores en el gremio que nos compete. Un editor llega con pinchemil o un único cambio en sus humildes hojitas, y el diseñador pega el grito en el cielo (así pasa siempre) y creo, fervientemente, que esa chamba es la de él, encabronarse cuando el editor llegue con sus correcciones, que al cabo, para enojarse, no hay nadie como el gran Volpi.
b) Carlos: Él quedaría perfecto como editor jefe. Creo que su responsabilidad y su capacidad para ver la más pequeña errata son inmejorables para inmejorable trabajo. Además de que también le halla a esa chamba (porque hoy día, encontrar editores de calidad es trabajo complicado), y dicho sea de paso, es también un apasionado y no le gusta, en el texto, ni el más mínimo error, como me supongo le pasa a todo editor. Creo también que tiene el tino y la gracia para hacer enojar al diseñador (Volpi), pero como todos vamos a ser amigos nada va a pasar. Nada que las cervezas, como ya he dicho, no puedan arreglar.
c) David: A él le gustaría ser el cortador y el engrapador de los libros y cuadernillos (respectivamente), que vayamos a imprimir. Recordaría así, sus años mozos de cuando era universitario y llevaba ese pantalón azul de bolsitas a los lados (quien tuviera un pantalón de bolsitas a los lados, frase hecha) y grapas en la bastilla, por eso y nada más por eso, le vendría bien esta chamba de e-n-g-r-a-p-a-d-o-r, y es que la experiencia que se requiere para esto David la tiene y de sobra (por eso, la experiencia). Finísima persona también podría ayudar, cuando no haya trabajo de engrapador o cortador, en labores editoriales y de corrección, así recordaría, finísima persona, sus años de traductor, rehacedor y otras vaguedades, de notas en periódicos diversos de Colima y sus alrededores.
d) Jaime: A Jaimito le vendría bien ser el pegador (sobre todo si vamos a utilizar para nuestros libros Resistol 5000). Además de tener la finta de… finísima persona B puede ser ideal para este trabajo. Pondría por ejemplo el libro a pegar, se daría antes un touch, luego al libro, luego otro touch él, luego al libro, luego dos touchs él, luego al libro, luego tres touchs él, luego al libro ya no le toca nada y así sería bien divertido verlo pegar. Aunque también podría hacer labores de corrección, recordando como cuando en Avanzada esa era su chamba y, como todos los demás, sería uno de los prolíficos autores de la Editorial Pedera ese a de ce ve.
e) Julio César: Mejor conocido como el Parri, y en el bajo mundo, como el Diablo. El Parri es ideal para las relaciones humanas. Es decir, sería el vínculo preciso entre el cliente y nosotros, máxime si el cliente es mujer, usa minifaldas, le apodan la Pecas o Piernas Largas y les guste el agua (es decir, el agua que se junta en un receptáculo gigante y se hace llamar alberca). Por que después de sus labores, nuestro flamante negociador (vamos a llamarle así), tendrá que hacer labor de convencimiento y ventas y distribución y bueno, todo aquello que le genere a la empresa dinero y placer. Aunque uno vaya de la mano de la otra. Y tendría, como es menester, que llevar a la suscrita clienta a la alberquita de su tío donde se han generado verdaderas bacanales.
f) Alberto: Por último yo. Yo sería el impresor. Tener las manos siempre negras de pintura es lo mío lo mío lo mío. Estar al pendiente de la compaginación, las tintas, los colores, los tonners bla bla bla. Haría también labores de: ámonos a las chelas, ámonos a la birria, ámonos a la academia, ámonos al ejecutivo, ahora hay que descansar porque es cumpleaños de equis o ye y hay fiesta en tal o cual lugar, es decir, mi labor sería también la de animador, aunque pudiera, a veces, cuando no haya nada que imprimir, hacer labores de corrección o de edición, o apoyando al diseñador a buscar imágenes para portadas o cosas así. Sería también el que fuera por las cocas, los tortas (nadadoras) y las papitas. El que llevaría la televisión para cuando hubiera mundial de futbol, o juegos olímpicos o algún partido de fut americano o qué sé yo.

Así el acomodo de nuestra empresa. Cualquier sugerencia o comentario favor de hacerlo aquí, en caso de solicitar empleo, mandar su currículo a los correos electrónicos que ya conoce o en la página de Internet www.editorialpedera.com.mx

¿Qué es lo primero que levantas del suelo después de un terremoto?

 En palabras Llanes     I Una vez más México hace historia; otro 19 de septiembre que « retiembla en su centro la tierra al sonoro...