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Sunday, January 09, 2022

En pie y luchando. Alzar un poco la voz, ya es hora

 En palabras Llanes


 

Para Víctor Chi

 

No estoy interesado en una liberación económica del

hombre sin la liberación del hombre entero.

Ernesto Cardenal

 

Todo lo que es hecho, todo lo humano de la tierra es hecho por manos

  Ernesto Cardenal

 

Se dice que esa mujer peleaba valientemente junto a él con un sable, y lo amaba con locura

Ernesto Cardenal

 


 

Yo no sé en Colima #NuestraColima, cuando vaya a ser el turno de y para los artistas. Gobiernos van,  vienen y a quienes nos dedicamos a esto simplemente no les interesamos. Somos el último eslabón de una cadena infinita. No se dan cuenta que generamos comunidad, comunidad de paz y que nuestros proyectos sirven o deberían servir «si realmente se nos diera la oportunidad de hacerlo» de generar un lazo entrañable entre la comunidad, el gobierno y el o la artista. Sin embargo, parece que al nuevo gobierno sólo le interesa la fotografía, ir a tal museo y tomarse la foto, ir a tal charla y tomarse la foto, ir al baño y tomarse la foto. Es la administración de egofototeca «si se me permite el término».

              El fallecimiento del maestro Víctor Chi, que, dicho sea de paso, hizo eco a nivel nacional, nos demuestra, una vez más, que parece que tampoco ahora es tiempo de los artistas en nuestra Colima, que seguimos igual o más abajo, si es que se puede llegar, todavía, más abajo.

Dicen que para elevar el vuelo se debe llegar al fondo y resurgir, pero lo que no sé es qué tan abajo podamos caer o estar todavía, si los artistas y hablo del gremio de quienes hacen/hacemos arte y no de los políticos que están y han estado en los puestos y ni siquiera son ejecutantes, artistas, humanistas y nada saben del santo oficio; los artistas siempre hemos estado abajo, mucho muy abajo y sólo para que el político de cuello duro, el de pantaloncillo largo, con vestimenta de político, llegue, se tome la foto y listo justifique su puesto, su sueldo y su no hacer nada…

La lista de artistas que hemos vivido «en todo me voy a incluir yo mismo, aunque yo, por fortuna, tengo como sustento el sueldo que gano desde hace dieciséis años trabajando para la Universidad de Colima; es decir, no me dedico a mi labor al cien por ciento o vivo de ella al cien por ciento»; decía que esa lista de artistas es interminable, basta con revisar los folios, la historia de nuestra entidad y ahí van a salir, siempre viviendo a la sombra o de las sobras que un gobierno les da, cuando les da.

              Quien lleva las redes sociales de esta nueva administración en nuestra Colima, se ve que ahora sí trabajó, pues en la página de Facebook, donde pusieron esa «esquela-condolencia» para nuestro estimado Pitor Chi, esa persona, o quizá sea todo un grupo, replicó la misma información, con fotografía y todo, ene cantidad de veces «yo cuento catorce post en Facebook, quién sabe cuántas más habrá, donde se replica la misma información, excusando a este gobierno de que ellos no tenían ningún adeudo con el maestro Víctor Chi». El mensaje dice así y lo pueden leer en el Facebook, lo voy a transcribir tal cual, con sus faltas de ortografía y/o concordancia y con esa sangre fría con que está escrito el mensaje:

 

Autor

Cultura Colima «aquí etiquetado aparece el nombre de a quien le están contestando, yo lo vi primero con mi querido amigo Iván Quiroz».

«Respecto a la información solicitada en relación al pago del difunto artista Víctor Andrés Cruz Chi.

Se contrató en Gobierno Federal por el concepto de “Narraciones” mediante el programa “Alas y Raíces” por un total de $18, 000. 00 pesos. El pago de la Federación se efectúo el 31 de diciembre del 2021.

La Subsecretaría Estatal no tenía actualmente ningún adeudo con el señor Chi». Aquí concluye esta diatriba y se agrega una foto, mal tomada y borrosa, que «justifica» lo anteriormente dicho.

 

Vamos por partes dijera Jack, en primer lugar, yo no vi que nadie solicitara esta información, quizá sí hay quien la solicita, pero no me puse a leer todos los comentarios, que, por cierto, algunos, están imperdibles, directos a convertirse Trending Topic o tendencia en redes sociales. Segundo y más importante, creo que nadie habla de la actual administración, pero la gente colocó ahí el saco y ellos/as se lo pusieron y esto nos lleva a darnos cuenta que el reclamo del público no es por o para esta administración, en parte, y digo en parte porque ahora son los que están al frente de las gestiones de cultura «que, bueno, esto es un decir porque es fecha que yo no he visto rumbo, no conozco si hay un programa, si hay una estructura, un plan o si sólo es mera improvisación como los discursos del actual subsecretario donde no hay nada de fondo y su choro es nada más para marear con sus tatuajes y sus camisas bien apretujadas, en fin». Se vieron muy verdes tratando de defender lo indefendible, porque qué importa si el reclamo social es de esta administración o de otra, lo verdaderamente importante es que al artista NO se le respeta, NO se le valora y NO se le da un sueldo, un trato digno y no veo que esta administración lo haga o lo tenga pensado.

              El reclamo de la gente es por tantos años que el maestro Chi vivió de la dádiva; en tanto él hacía su trabajo, un trabajo que ahí está y es innegable, el gobierno le estuvo pagando siempre, con retrasos, siempre con excusas, siempre hasta el último, siempre menospreciándolo y como el maestro Chi hay muchos o somos muchos los que nos hemos sentido así y hemos estado en la misma situación.

Uno, como artista, va y da una charla, un taller, una presentación y lo menos que se espera es que se nos dé un pago por ello o, por lo menos, tener un sueldo digno, lejos de las dádivas y las burocracias administrativas «lejos del papeleo que ahora, tenemos que entregar donde casi casi se nos pide acta de defunción», con pagos que se tardan semanas, meses, años y que no cubren los gastos mínimos indispensables de comida, vestido, sustento; ya no digamos otros como el de la luz, agua, gas internet «tan necesario en estos días de confinamiento tras la pandemia, para poder continuar con nuestro trabajo», impuesto predial «si es que tenemos vivienda propia, porque de esto tampoco gozamos los que nos dedicamos a esto y menos hablar de tener derecho a seguridad social en caso de alguna enfermedad y, sin seguro médico popular, pues menos».

Entiendo perfectamente que la administración actual va entrando, entiendo también que hay un cochinero financiero a nivel estatal en todas las dependencias del gobierno, entiendo que no hay dinero que alcance, pero entiendo también que a la cultura siempre le quitan, que el artista es el más jodido aunque sea el más trabajador, aunque sea el vínculo entre la sociedad y el gobierno, aunque sea quien genere comunidad de paz en estos días de balaceras, desaparecidos/as, de inseguridad y, a esto le agregamos también, de pandemia, aunque sea el único la única que siempre da cara.

Esta administración tiene la posibilidad de cambiar las cosas, de hacerlas mejor, sólo es cuestión de que se dejen de tomar la foto y se pongan, verdaderamente, a trabajar para y por #NuestraColima y sus artistas. Sin embargo, en lo que va de la administración, veo y siento que quienes están al frente no están del todo preparados para el gran reto, los noto verdes y nada más alabando al presidente, como si siguieran en campaña y como si AMLO tuviera la verdad absoluta en todo y fuera un dios «qué lejos está de serlo». Hace falta un plan, un programa de cultura y hacer improvisaciones que de ellas hemos tenido ya setenta y pico de años.

Por eso yo no sé en Colima, en #NuestraColima, cuándo vaya a ser el turno de y para los artistas, creo que ya es tiempo, creo que ya es hora. Si por esta columna me censuran, me callan o alguna otra cosa, me habré dado cuenta, realmente, que no fue cambio y sí pura morralla. La moneda está en el aire… el gremio ya se cansó de que le digan palabras, palabras bonitas, el gremio quiere hechos, el gremio hace arte pero no come arte, como leí en uno de los tantos comentarios que se han desatado a últimas fechas tras la muerte, el deceso de Víctor Chi.

Descansa en paz, maestro, que seguiremos en pie y luchando, como lo hiciste tú hasta el último día.

Monday, July 13, 2020

Palacio de gobierno… ¿un espacio cultural?


Café exprés


 El pasado lunes a las nueve de la mañana, gracias a la invitación de la secretaria de cultura Oriana Gaytán, asistí a palacio de gobierno del estado de Colima para un recorrido para conocer o, mejor dicho, reconocer los adentros del otrora centro de servicios y trámites del gobierno del estado de Colima y ver las modificaciones, pero sobre todo, la restauración que está sufriendo y que va a sufrir el ahora recinto cultural en que se va a convertir.
              Y, todavía en medio de una terrible pandemia que le ha pegado muy fuerte al gremio (yo mismo no he podido presentar mi nuevo libro de cuentos A la cuenta de diez, que obtuvo el premio estatal de cuento en el año 2018) con todo esto nos presentamos a la cita en mención. El rostro cubierto al cincuenta por ciento por el cubrebocas, reconociendo a los amigos y amigas, colegas en diferentes expresiones artísticas sólo por los ojos. Días de pandemia…
              A la hora señalada llegó la secretaria saludando de puñito a los y las compañeras artistas que asistimos a ese primer recorrido (en el transcurso del día habría dos recorridos más, con otro número igual de artistas locales) e ingresamos al edificio en restauración.
              De inmediato los recuerdos de infancia y juventud me pegaron de lleno en el cerebro y en la memoria. Me llovió para atrás dijera mi compañera de vida Mirna Bonós. Es y era ya extraño ver ese inmueble sin las oficinas, el movimiento burocrático que ahí se llevaba a cabo hace ya algunos años. Recordé cuando iba con mi tía Coca, socorrito para la banda, y la tenía que subir por las escalinatas que están al ingresar por la entrada principal a mano derecha.
Íbamos a una oficina donde la atendían con no sé qué licenciado y por órdenes del gobernador Carlos de la Madrid. Posteriormente, las órdenes las daba el licenciado Fernando Moreno Peña y allá iba yo con mi tía subiendo las eternas escalinatas, a veces alguien me ayudaba, a veces, la gran mayoría yo me aventaba el trajín solo, pero estaba fuerte, delgado, no me dolía nada, era un jovenacho en toda la extensión de la palabra.
Con Carlos Flores la relación fue breve pues prosiguió, en el puesto, el profesor Gustavo Vázquez Montes (una estadía breve también y ya todos sabemos las causas; no me voy a detener en ello), al profe Gustavo tuve oportunidad de saludarlo en un par de ocasiones; la primera donde me entregó un estímulo para la actividad artística y la segunda vez donde me entregó el segundo lugar en el premio estatal de la juventud; les digo, era yo un muchachito. Con Arnoldo Ochoa todo fue breve, eran momentos álgidos (políticamente hablando) los que vivía Colima en esos años.
Vino en su lugar Silverio Cavazos (gobernador ya finado también) y, en el salón gobernadores lo vi en varias ocasiones; de manos de él obtuve el reconocimiento en el año 2005 del premio estatal de la juventud en el área de literatura, ese premio ahí comenzó a llamarse Gustavo Vázquez Montes en honor a nuestro siempre gobernador, mi tía coca asistía a una oficina que se llamaba atención ciudadana y yo la acompañaba, yo o mi hermano menor.
Con Mario Anguiano Moreno el palacio de gobierno comenzó a desdibujarse en mi memoria y asistí lo menos posible, de ese periodo no tengo gratos ni grandes recuerdos. Prosiguió en el puesto de gobernador un tal Ramón Pérez Díaz que fue un gobernador de breve instante, como ha habido varios en los últimos años en Colima y, ahora, con José Ignacio Peralta Sánchez el recinto entró en una etapa de restauración intensa. En un arranque de la obra me molesté por el ruido, por el estorbo que generaba para los transeúntes, para los coches y porque una parte del jardín Torres Quintero está cerrada para el uso de las personas y cuando vi que esto iba para largo, ya mejor no hice coraje y me resigné.
              Sin embargo, ahora que fui invitado por la secretaria de cultura a hacer un recorrido y ver lo hermoso que está quedando y de recordar todo esto que se me vino a la mente, cambié de opinión y he valorado el trabajo de cientos de personas para su restauración; empecé a hacer memoria de cómo recordaba ese edificio que albergaba un sinfín de oficinas (recuerdo una donde me dieron los requisitos para tramitar mi cartilla militar, porque me daba terror ser un remiso). El impacto entonces fue maravilloso al recordarlo y verlo ahora, restaurado, renovado en algunas partes, porque todavía falta mucho.
La última vez que entré fue a visitar el museo de la moneda, que se hallaba en ese edifico. Los colores de lo que será el nuevo espacio me gustaron, se ve más alto de lo que lo recordaba, incluso lo sentí más amplio, bueno, hasta le salió un tercer patio, vaya, no es tanto que le saliera así por así, sino que se descubrió un tercer patio, patio que había permanecido oculto por años, años, años.
              Capas de historia conjuntas con capas de cemento y pintura, el edificio había cambiado varias veces su tono de pintura y sobre esa capa primera había una y otra y otra más y una más y sí, así como el merolico oferta sus productos en nuestra tradicional feria de Todos los santos (que siento que este año peligra gracias a la pandemia del Covid-19). Así las capas de pintura del recinto.
Dicen los historiadores que el edificio fue antes cárcel, un subsuelo de dos metros de profundidad nos permite constatar un lugar que tampoco se conocía y que había estado tapiado, pero que deja ver claramente que era un espacio reservado para las celdas. Sólo nuestros anteriores y naturales lo saben o, quienes fueron testigos y habitaron esas celdas, encerrados bajo llave o quienes se encargaban de la custodia y de los trabajos de la penitenciaría.  
Humedad, vestigios, hallazgos, historia, un recorrido que me dejó sorprendido, que no esperaba que sucediera, la verdad es que jamás me imaginé estar pisando esos pasillos como lo hacía antes; ahora no llevaba a mi tía coca en su silla de ruedas, pero seguro estoy que ella también hubiera disfrutado de ese paseo, además, ahora habrá un tipo de montacargas para que ella pueda subir (claro, cuando todo esto de la restauración haya terminado). Olores a nuevo, a pintura recién puesta, a escombros, tierra y demás es lo que percibí de momento.
Nos ha quedado claro que el palacio de gobierno dejará de serlo (ya hace mucho que no funge como centro burocrático de trámites y servicios de gobierno del estado) y pasará a ser un centro cultural donde tendrá cabida el público colimense para sentir la identidad, los colores, la magia e historia de un pasado que está más vivo que nunca, de un pasado que se hace presente para heredarlo (como el buen arte) a las generaciones venideras para que sientan, como yo lo he sentido ahora, el pasado que se vuelve presente, la historia que está en cada viga, en cada ladrillo, en cada techo, columna, cornisa, puerta o ventana, cancel, balcón y resquicio de lo que será este nuevo recinto cultural, muchas gracias doctora Oriana Gaytán por esta invitación. Ya estoy ansioso de que pase el año o año y medio que todavía hace falta, para ver concluido el trabajo de cientos de personas y, recorrer de nueva cuenta el lugar que me ha visto crecer, porque yo sí he cambiado, el que no ha cambiado nada es palacio de gobierno que sigue igualito y con esta restauración, podría decir, que hasta se ve más joven que yo.  

Thursday, June 06, 2019

Las indecencias de la sociedad colimense narradas por Jorge Vega

Café exprés
Brenda Melissa Aguilar Martínez
Vega Aguayo, Jorge (2006). De princesas, dragones y otras indecencias. México: Secretaría de Cultura. Jorge Vega Aguayo (Quesería, Colima, 1966) es poeta, escritor y colaborador de suplementos culturales, revistas y periódicos. Entre sus obras poéticas se encuentran: Navegante (1998) y Abierta flor (1999). El título De princesas, dragones y otras indecencias (2006) nos evoca a los cuentos infantiles, sin embargo, la palabra “indecencias” da pie a que el lector infiera que no se trata de literatura infantil y conforme se adentra a la narrativa de Vega Aguayo descubre que su intuición inicial es verdadera. El autor representa realidades de la vida cotidiana como el desamor en la adolescencia, la pobreza o la delincuencia. Vega Aguayo utiliza un lenguaje sencillo y directo para describir las diferentes situaciones en las que se encuentran sus personajes remitiendo al lector al realismo sucio: corriente literaria que tuvo su auge en Estados Unidos a mediados de los años 50 y trascendió en la década de 1970. La corriente se caracteriza por centrarse en la sucia realidad que se vive cotidianamente en toda sociedad y que simplemente nos rodea, según explica Adolfo Mazariegos (2016). De princesas, dragones y otras indecencias está compuesto por doce cuentos, a continuación se ofrece una visión general de cada uno. 1. “Lulú”: la protagonista es una adolescente de 15 años, hermosa, atrevida, quien fuma cigarrillos. Se llama Lulú. Su compañero tímido y obediente, Emilio, está enamorado de ella, pero la muchacha mantiene una relación amorosa con Pedro. Él, quien es el galán de la secundaria, le falta el respeto a su pareja con otras mujeres, pues tiene más novias. El estilo de narración es la división del cuento en cuatro apartados. 2. “Cinco de la tarde”: el protagonista es un estudiante de octavo semestre de facultad. Sus defectos son: la preocupación, el querer hacer todo perfecto y el querer ser el mejor de su grupo. Sin embargo, se encuentra en la penosa situación de reprobar una materia. El estudiante tiene una cita con su profesor, mientras espera el autobús que lo llevará de Alcaraces a Colima, recibirá un consejo de don Silvio Manuel. El estilo de narración es una leyenda debido al ser sobrenatural que se menciona. 3. “De cómo el Capitán Pérez-Reverte me armó caballero de las letras y todo lo demás”: el protagonista es un reportero que tiene la dicha de conocer a Arturo Pérez-Reverte, antiguo corresponsal de guerra y escritor. La tarea del reportero consiste en escribir una crónica de la visita de ese personaje ilustre en el estado de Colima. El reportero reflexiona sobre el oficio de la escritura. El estilo de narración es la crónica dividida en tres apartados. 4. “El balón”: el protagonista es un niño que juega con un balón mientras su mamá habla con la directora de su escuela, tenía días que no asistía a clases por la muerte de su padre. El narrador hace énfasis en los zapatos que trae puestos el niño porque son los de su papá; con este hecho se muestra la pobreza material de la familia. El estilo de narración es el uso de la analepsis, técnica que altera la secuencia cronológica de la historia. 5. “Mariachi”: la voz narrativa hace énfasis en el personaje de la abuelita que les contaba historias a sus nietos, una de ellas es la del mariachi, donde al abuelo le gustaban los bailes, la bebida alcohólica y las mujeres. Cierto día asustaron al abuelo, a sus amigos y a las queridas, ya que escucharon un mariachi, el cual no lograron ver. La voz narrativa ofrece un final alternativo a la versión de la historia de la abuelita. El estilo de narración es el uso de la analepsis, la leyenda y la división del texto en seis apartados. 6. “Kalín”: el protagonista es René, un estudiante de la universidad. A través de sus recuerdos el lector puede unir los cabos sueltos sobre lo que le pasó a su hermano Kalín; él tenía de amigo a Jetzabel, quien era temido en el barrio, las personas aseguraban que se dedicaba a la venta de drogas y debía muertes. El estilo de narración es el uso de la analepsis y la división del texto en catorce apartados. 7. “El circo”: el protagonista es un adolescente que se enamora de Xuxa, la conoce en el trabajo de ella. En el circo se encuentra plasmada la decadencia. Por ejemplo, los espectadores observaban que la cirquera Xuxa padecía de hambre y sueño; o el show del león, el animal se encontraba tan viejo y cansado que no realizó su espectáculo. El estilo de narración es la descripción de los hechos siguiendo una cronología. 8. “El Dragón de la princesa”: el protagonista es el hombre de mediana edad que sale a buscar a la princesa Marisol. El hombre se cuestiona sobre la razón por la que uno se convierte en caballero. La voz narrativa pinta a una princesa interesada, a una doncella sensual y a un dragón triste por su destino. El estilo de narración es insertar los personajes de un cuento de hadas, pero concederles otras cualidades. 9. “En la plaza”: el protagonista es Ernesto, quien espera a sus amigos de la facultad. Él está de vacaciones en la ciudad de Colima, viajó desde la Ciudad de México con el objetivo de entender algo de sí mismo, ya que su vida estaba por tomar el rumbo del matrimonio. El estilo de narración es la analepsis y un final abierto. 10. “El jugo”: el protagonista es un niño sin nombre. Él se encuentra en una iglesia recibiendo el sacramento de la primera comunión. La voz narrativa hace énfasis en el contraste de la vestimenta del niño con la de sus otros compañeros, por lo que, se infiere que el niño pertenece a la clase baja y los otros a la clase alta. El estilo de narración es la descripción de los hechos siguiendo una cronología. 11. “El Maverik”: el protagonista es el hombre que sufre un accidente automovilístico. Él recibe ayuda de un sacerdote egoísta, ya que se vio obligado por sus dos acompañantes, unos jóvenes estudiantes. Al protagonista se le puede relacionar con la figura de Jesucristo. El estilo de narración es comenzar y cerrar el texto con una misma idea. 12. “Pituca y petaca”: la voz narrativa corresponde al amigo de Pituca y Petaca, dos travestis de quince años. Ellos representan la ingenuidad y la alegría de la adolescencia, mientras que, el amigo representa la soledad y la depresión que deviene tras una ruptura amorosa. La muerte de uno de los travestis hará reflexionar a la voz narrativa sobre su vida. El estilo de narración es en forma epistolar. En suma, recomiendo De princesas, dragones y otras indecencias por los diversos estilos –la crónica, la epístola o la división en apartados¬– que utiliza Jorge Vega Aguayo para narrar sus cuentos, como ya se señaló anteriormente en cada uno de ellos. Además, se muestra la ruptura con la estructura tradicional de un cuento de hadas. Ésta sucede cuando el autor inserta los personajes de una literatura infantil a una literatura para público adulto y/u omitiendo un final feliz. El ejemplo más claro con Vega Aguayo es el cuento “El Dragón de la princesa”, donde se le da un mayor protagonismo al dragón con su infinita tristeza. De esta manera la ruptura le cede el paso a: el amor/desamor, las crisis existenciales, la delincuencia, la pobreza material, el egoísmo y la muerte. Todo esto ocurre en espacios geográfico del estado de Colima, como Alcaraes, Quesería, Comala, El Tívoli, entre otros.

¿Qué es lo primero que levantas del suelo después de un terremoto?

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