Monday, July 15, 2019

Un paseo por la ingenuidad y los secretos de la fe


Café exprés



Decía el muy celebrado escritor guatemalco-mexicano Augusto Monterroso que en la literatura hay los mismos temas siempre; y enunciaba al amor, la muerte y, —agregaba en tono de broma— y las moscas… esos son los temas siempre de la siempre apasionante literatura, decía Tito autor, como sabemos, de uno de los cuentos más breves del que se tenga noticia titulado simplemente El dinosaurio que dice así: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí”. Aparecido en su primer libro que, si lo vemos así, el título podría parecer una total y absoluta broma por el nombre que utilizó: Obras completas (y otros cuentos). ¿Obras completas siendo su primer libro?, vaya paradoja. Sin embargo, llegó Felipe Lomelí y escribió, todavía y aún, otro de los cuentos más breve que dice así: “¿Olvida usted algo?, Ojalá”.
                Óscar de la Borbolla, pensador, filósofo, escritor y antes que nada un gran lector, dice que él tiene, en su haber, el cuento más breve del que se tenga noticia, y aquí le pide perdón a Tito Monterroso por esto.
En el texto titulado Minibibografía del minicuento (que muy es fácil de encontrar por internet), el autor mexicano dice esto:

“Ahora, para terminar, voy a ofrecerles, en primer término, el mejor minicuento que conozco, en segundo, el más famoso y, finalmente, uno hecho por mí para esta ocasión y que, espero, sea el definitivamente más corto de cuantos pueden inventarse. El mejor minicuento que he leído está en una lápida del Panteón Jardín: consta de una sola palabra, pero es una palabra que resume la vida de varios personajes, que muestra la pasión, los disgustos, los desgarramientos, la traición, los celos, la decepción y la rabia. Sobre una sobria piedra negra puede leerse esta hondísima historia: “Desgraciada”. El cuento breve más famoso forma parte de la literatura épica y está armado con narrador autodiegético: es la archiconocida frase dicha por César al vencer a Farnaces: “Veni, vidi, vinci”. Aclaro que César la compuso con cabal conciencia y con una plena intención de síntesis, pues buscaba informar al senado, con una historia rápida, la rapidez de su victoria. El minicuento más breve posible empecé a componerlo en mi perdida pubertad de paseante de panteones, en los tiempos cuando descubrí mi vocación literaria y filosófica. En él se resumen no sólo mis dudas ante la vida y la muerte, sino la incertidumbre universal ante el destino. Este minicuento dice exclusivamente así: ¿Y? 

La ingenuidad de la brevedad de estos textos radica en la, a ojos vistas, simpleza de su composición, que para muchos debe ser una total estupidez porque… ¿Qué tanto nos puede llevar escribir siete palabras, como siete palabras son las forman el cuento que ha trascendido por años de Tito Monterroso?, ¿cuánto nos puede llevar en tiempo, —estoy siempre hablando— escribir cuatro palabras que son las que componen el cuento de Felipe Lomelí? O, ¿qué me dicen del texto más brevísimo de Óscar de la Borbolla que es, sin duda, el más pequeño del que se tenga nota?
                La dificultad no radica en el tiempo de escritura, sino en hacerlo (sí, llevarlo a cabo), en pensar la idea, estructurarla, desarrollarla y que quede para la posteridad, que el tiempo sea el pilar o su sepultura; que el tiempo la ensalce o la olvide por completo.
Uno escribe el texto y al momento de publicarlo ya no nos pertenece, le pertenece a quien se acerque a ese libro, a aquella novela, a este compendio de cuentos o a aquel poemario y sienta urgencia (como decía el poeta chiapaneco Jaime Sabines), en ese momento, de poesía, de literatura, de letras.
Dicen que muchos de los cuentos de Agustín Monsreal —un maestro de la brevedad—, pueden parecer, incluso, chistes, sin embargo el chiste (vaya la redundancia) radica en que el maestro tuvo el tino de sentarse ante una hoja de papel y, bolígrafo en mano, se puso a escribir. Y para muestra dejo el siguiente texto del autor mencionado. Se titula Gente de letras y dice así:

Mi mujer y yo hemos peleado. No nos dirigimos la palabra. Antes de acostarnos, le dejo una nota sobre el buró: “Por favor, despiértame a las siete”. A la mañana siguiente, un exceso de luz me hace abrir los ojos: las nueve y media. Junto al reloj, un recadito: “Despiértate, ya son las siete”.

El anterior texto viene en una colección impresionante de minificciones titulada: Los hermanos menores de los pigmeos. La colección de cuentos del libro mencionado corrió a cargo de Marcial Fernández bajo el sello editorial de Ficticia.
                Le preguntan a Tito Monterroso que qué fue lo más complicado de escribir su cuento del Dinosaurio y, Tito Monterroso, hábil como lo era, inteligentísimo y de un humor bastante negro respondió corrigiendo a quien le estaba haciendo en ese momento la entrevista diciendo algo más o menos así: “El cuento del dinosaurio no es un cuento en primer lugar; es una novela y de esa novela, en segundo lugar; lo que más me costó trabajo hacer no fue tanto pensarla y mucho menos escribirla, sino decidir en dónde colocaba el signo ortográfico de la coma”. Así su respuesta.
                Todo esto que estoy diciendo son instantes de vida de algunos de mis autores favoritos. Y los menciono porque la vida está llena de instantes, justamente como este donde estamos reunidos para conocer el trabajo poético del maestro Julio César Verdugo Lucero (Fabricio),          —leyendo el poemario que ahora vamos a comentar, sabremos el porqué del Fabricio—; ese es el poder inmaterial que nos da el placer de leer y que tanto comentan autores aficionados y expertos del fomento lector como: Juan Domingo Argüelles, Felipe Garrido, Gabriel Zaid, Ricardo Garibay y varios autores más que han estudiado el placer de la lectura, también destacan: Mónica Lavín, Patricia Laurent Kullick, entre muchas más.
                Digo que este momento, este instante es especial y lo será, tanto que lo llevará a ser único y único, podremos presentar este mismo poemario en otra ocasión, pero ese será otro momento, por eso cada uno de esos instantes es único e irrepetible y, por ende, especial y entrañable.
En primer lugar quiero agradecer de antemano al maestro Julio César por la invitación. Recuerdo que en otro instante nos vimos en mi cubículo de la facultad a la cual estoy adscrito, y me planteó la posibilidad (maravillosa) de publicar un poemario; yo siempre estoy alentando a publicar a quienes así lo deseen a que se animen a hacerlo, no sé si en aquella ocasión le ayudé o no le ayudé, lo orienté o lo desorienté, pero ahora que veo el proyecto realizado, publicado, editado y ahora presentado, me da mucho gusto. Porque lo que uno tiene que hacer es aventarse al ruedo, llevar a cabo las cosas, con apoyo o sin él. Hay momentos cliché que dicen que en la vida hay que plantar un árbol, tener un hijo y editar un libro. Sin embargo, no hay que editar el libro nada más por editarlo, tampoco tener al hijo nada más por tenerlo; el árbol lo podemos plantar sí, para ayudar a mejorar el medio ambiente (pero también necesita de cuidados), todo necesita de cuidados, máxime la publicación de un libro. No es nada más arrojar un hijo más a este mundo, no. Hay que publicar el libro por la necesidad, la urgencia de decir algo, de moverle fibras al lector, dejar un legado de lo que será nuestro paso por esto que hemos definido y catalogado como vida. Somos los cronistas de este tiempo y de este espacio; este momento que nos ha tocado vivir y hay que dejar constancia de ello. Claro que sí.
                Me la paso alentando a las personas a publicar, porque definitivamente somos esos cronistas de esta época, por eso además de agradecerle al maestro su invitación, le quiero externar una felicitación por atreverse y hacerlo. Porque los que nos regala en este libro son, sin duda alguna, instantes vividos, emociones que se transmiten a través del poder, también inmaterial, que tiene y es la palabra escrita y de su portento; si yo en algo creo es justamente en eso, en el poder que tiene la palabra, que puede herir más o peor que un sable, una espada katana o un puñal oxidado. Quizá por eso me dedico a esto de escribir… pero también me dedico y antes que nada soy un lector, porque uno lee emociones, sentimientos, lee esos mismos temas de los que ya habló Monterroso y que son los que comenté al inicio de esta presentación: los mismos temas que toca y ha tocado desde siempre la literatura. ¿Cuántas veces, por ejemplo, no hemos visto repetida la historia de Romeo y Julieta en el ir y venir de los años?, familias peleadas y dos que se aman hasta la muerte… ¿cuántas veces no hemos visto la historia que narra Vladimir Nabokov en su novela Lolita?, miles de veces y la vida, la historia, las situaciones se repiten y parece que su reino no tiene fin.
                A mí no me gusta, cuando me invitan a presentar un libro, desenmascarar su misterio, porque esa labor la tiene que hacer el lector para que cierre el círculo que, como circuito del habla, pone en comunicación a quien escribe con quien lee, lo que sí me gusta hacer es invitar a ese posible lector a que se adentre en las páginas de… en este caso… Poesía para ingenuos (secretos de fe), que de entrada el título atrapa porque quizá y, en el fondo, todos somos ingenuos (de alguna manera) o todos fuimos ingenuos (también de alguna otra manera) y sin embargo todos, en otro momento de la vida hemos necesitamos de un fragmento, un pedazo, de un poco de poesía, poesía que vamos a encontrar en el interior de estas páginas y que hablará del amor, de la añoranza, de los sentimientos, de la familia, quizá también de la cotidianeidad y de cómo podemos romper con ella, de la ingenuidad, de la añoranza, de otros tiempos, de mundos que son mi mismo mundo; el poemario habla también de nuestro lobo interior porque Vale decir: “Vale decir poesía y escribir en cada verso al agua abierta, en cada rincón a los colectivos afiliados, en cada todos al lobo nuestro”; en este poemario hay luz, hay mar y hay amor, hay tardes, y tardes de lluvia (que son las que a mí me encantan aunque veo, con temor y remordimiento, que cada vez son más escasas), hay mujer, pasión y mucha música, como cuando le preguntaron a Paul Verlain si pudieran musicalizar sus poemas… y la respuesta de Paul Verlain es maravillosa porque dijo: pensé que ya tenían música.
                Poesía para ingenuos (secretos de fe) es un poemario entrañable que lanza haces de luz a quien lo lee y lo ilumina como si de un cenital estuviéramos hablando, son pequeñas astillas literarias como las llama mi querido amigo, compadre y poeta colimense Ihovan Pineda, son astillas literarias que se nos clavan en el corazón pero no para cercenar, sino para aliviar la locura por ejemplo cuando dice: Locura: El ímpetu que gobierna al loco, es la mano de Dios que da libertad de mirarle a los ojos sin necesidad de morir.
                O este otro poema que se llama Perdón y que encierra parte de esto que es la poesía y dice: Perdón, pido perdón por disfrutar un café bajo la protección de tu alegría; son años difíciles para gobernar con poesía. Por eso me da gusto que este libro salga ahora a la luz y que el maestro Julio César Verdugo Lucero, en medio de estos días de mucha, demasiada tecnología, de sinrazón, descontrol y desenfreno, incluso de violencia, de bala y de sangre, dedique un poco de poesía a quien así la necesite.
Sin duda estas pequeñas instantáneas encierran las pasiones humanas y no tenemos nada más humano que la literatura, la poesía… para darnos a conocer, para mostrarnos tal y como somos humanos, simple y sencillamente, humanos…

Sunday, June 30, 2019

El fin de una era



Café exprés
El fin de una era


Entre las buenas costumbres de los buenos colimenses: salir a tomar el fresco escuchando la RL, por algo será, sígala disfrutando. Un spot promocional similar se me quedó grabado desde el momento que pisé este terruño, allá por el año de 1986, mundialista por cierto, cuando sintonicé junto con mi familia la radio.
Entre las buenas costumbre de los buenos colimenses, disfrutar los partidos del mundial de futbol escuchándolos en la RL, por algo será, sígala disfrutando. Nunca imaginé que tantos años de tradición familiar llegaran, en 2019, a su fin. Tengo entendido que la RL era un proyecto familiar radiofónico y por aquellos años de inicio (1940 donde yo no era ni siquiera un proyecto para venir a pisar este mundo) seguro estoy que no había nada más fascinante, que reunirse en familia a escuchar la RL, por algo será.
Dicen que todo tiene un inicio y un final. Pero para ser sinceros nunca imaginé este final y que la RL llegara a decir adiós; cerrar el micrófono...
A partir del lunes la pirámide encantada dejará de transmitir a la RL, la RL dejará de ser la RL, la pirámide encantada ahí seguirá, pero ahora bajo el nombre de Radiorama Colima, tengo muchísima curiosidad de su programación que, espero, no caiga siendo pan con lo mismo de las demás estaciones de radio de la localidad.
La RL empezó transmisiones en el año de 1940, en esos ayeres ni siquiera mi tía coca, socorrito (como la conocen todos sus amigos en el centro de esta ciudad capital), ni siquiera ella había nacido y ya la RL era la estación del pueblo, por decirle de alguna manera.
Debo confesar que desde hace mucho tiempo no oía la radio. La verdad es que me cansaba del mismo género grupero de las melodías que suenan en cada una de las estaciones locales, por eso mi renuencia a la radio. Sin embargo, y de cuando en cuando, surge una que otra estación con una propuesta musical interesante, y ahí estoy para cazarla.
Ni siquiera oigo con tanto afán la estación de la Universidad de Colima que sí, en un inicio fue una propuesta diferente e interesante, pero debo aceptar que no todos los géneros que suenan ahí son mis preferidos. Algo que hace magia es que tengo la gran virtud de conocer en persona a muchos de los y las locutores de Universo FM, eso muchas veces hace la diferencia.
Fui fan un tiempo de Conexión, cuando mis amigos Jeanette González Lazcano y mi estimado Rubén Martínez Tawa tenían el programa: Viernes de rock, que más bien debió llamarse: Sábados de rock, porque arrancaba desde las doce de la mañana (ya obviamente del sábado) y terminaba a las cinco o seis de la mañana, era ideal para la fiesta, la cruda y lo que seguía. En varias ocasiones estuve en esa cabina de invitado especial (que de especial no tengo nada), platicábamos de Pink Floyd, Radiohead, Nirvana, Metallica, Guns and Roses, Deftones, Rolling Stones y muchos grupos más.
Recuerdo, más lejano el año, la increíble estación de radio, hoy totalmente desaparecida: Volcán FM, que tuvo una propuesta muy interesante, novedosa y juvenil, tanto en lo musical, como en su grupo de locutores, de aquella época me gustaban programas como: La noche del cuervo y Romántico volcán.
Por aquellos ayeres en la XEBCO sonaba un programa que se llamaba: La historia comenzó, puro rock del bueno, sí, me gusta el rock, me ha gustado desde siempre y me gustará, claro, tengo afecto por otros géneros, aprendí a gustarlos en el Cedart Juan Rulfo, esa institución que me hizo valorar el gusto por la música, aún así hay géneros que, como dijera mi querido amigo, doctor e historiador Héctor Porfirio Ochoa con respecto al tema del tremendo calor en Colima: “esos géneros musicales me anangan”. Con esos géneros musicales me refiero al reggaeton, banda, norteño, música popular mexicana (a veces tanto pinche mariachi me llega a anangar pero sí me gusta), gruperos, salseros e incluso troveros.
De un tiempo acá me volví fan adicto de la RL, esta nueva RL 98.9 de frecuencia modulada. Por coincidencia, una tarde caí a un programa llamado: Escuela de rock que de inmediato me llamó la atención y a mi hijo también.
Era conducido en aquellos meses por Rosario Gutiérrez y el famosísimo Erick Guzmán, famoso pero que no lo conocía en persona, hasta hace poco que fui a la cabina a una entrevista. A Rosario sí la conocía y de inmediato los agregué al WhatsApp y les mandé un mensaje. Estos dos locutores tenían o tienen magia, la transmitían y me enamoré del programa y de la RL, por su buena vibra, su buena música y ese timing que se debe tener.
Hablando de magia recuerdo haber sido también fan de la estación de radio Magia FM también salida desde la pirámide encantada. Pero bueno, esa es otra historia.
Desde ese momento (hará cosa de un año, año y medio) seguí la programación y a los locutores de la RL: Realmente Libres. Erick Guzmán o la enciclopedia musical es una guía… un gurú musical. Todos mis dispositivos tienen programada, a la fecha, la RL; el radio de mi vehículo, la bocina de mi oficina, la bocina de mi casa y mi bocina portátil. Hacía muchísimo tiempo que no me sentía tan identificado con una estación de radio. Me tocó oír este periodo de transición que tuvieron hará cosa de tres meses, cuando se agregaron a la RL otras voces, otros amigos y amigas locutores: Dinorah Aguirre (gran amiga y compañera de la Falcom), Sergio Ursúa (buen carnalazo), Fernanda Macedo, Gaby Cantero, Vicko Barajas, Marvin Ochoa (a quien conocí haciendo teatro), Ale Infante, Ferchy Hernández, Fer Navarro y Alex Meléndez algunos conocidos míos, otros no pero que fui conociendo durante todo este tiempo que me volví a enamorar de la radio; es más, tan enamorado estuve de la radio que me dieron ganas de conducir un programa sin ser precisamente locutor de oficio.
Creo que como el teatro (otra de mis grandes pasiones), la radio es magia y para muestra basta un botón porque cuando me vuelvo obsesivo con algo, lo soy y ahí está Mirna Bonós, mi compañera de vida de testiga. Tengo muchísima curiosidad por saber qué sigue ahora bajo el nombre de Radiorama Colima, tengo muchas expectativas y espero que no me defrauden porque tendría que volver a buscar otra estación de radio.
Mis alumnos, cuando van a la oficina a la que estoy adscrito en la Facultad de Letras y Comunicación quedaban sorprendidos porque me pillaban oyendo la radio y me preguntaban el por qué lo hacía. Mi respuesta era obvia y sencilla, por identificación, por gusto, por la amistad con los locutores y locutoras, por la programación musical y por mucho más… por eso: entre las buenas costumbres de los buenos colimenses… escribir esta columna oyendo la RL, por algo será, sígala disfrutando… termina toda era… pero otra está por comenzar.
Gracias Radio Levy.



Sunday, June 23, 2019

Verse en los ojos del otro




Café exprés


La semana pasada me tocó estar del otro del binomio maestro-alumno. Desde el 2010, en realidad, me ha tocado estar de ese lado; el del maestro. Pero fue hasta el día jueves de la semana que recién concluyó cuando me tocó aplicar, por vez primera, el examen Ceneval (Exani II) para los chicos y chicas de nuevo ingreso.
Veinte almas se presentaron conforme las indicaciones del examen (muy temprano, con su lápiz del número dos o dos y medio, sacapuntas, goma de borrar, pase de examen, identificación y su calculadora, eso sí, no científica). Y ahí estaban esas veinte almitas con muchos sueños, ganas, proyectos y, seguramente también, con muchos nervios, como los tenía yo, porque era mi primera vez que aplicaba este examen y el Ceneval tiene unas normas muy estrictas para llevar a cabo esta actividad que, si no se cumplen a carta cabal, el examen queda invalidado y pues no queremos eso, claro que no. Me recordó mucho a una jornada electoral, abrir paquetes, instalar la casilla, arrancar muy de mañana y comenzar con la faena electoral, hasta terminar, contar los votos, cerrar los paquetes y llevarlo a la instancia encargada que en este caso es Dirección General de Educación Superior quien entrega todo de nueva cuenta al Ceneval para hacer la revisión y entregar resultados el 7 de agosto. Así la jornada.
Leo por ahí que los mexicanos no tenemos memoria y que desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se ha pensado que la educación sea privada y vaya ganando terreno a la educación pública. La verdad es que las universidades públicas, como muchas de las cosas, instituciones, dependencias y órganos de este país atraviesan una situación muy complicada donde el único perjudicado es, sí, el estudiantado. Pero así están las cosas y no se vislumbra un papel mejor, no por lo menos pronto.
Me vi en los ojos de esas veinte almitas que estaban reunidos en un aula de la facultad a la cual estoy adscrito, una facultad a la que le tengo el mayor de los aprecios que se le puede tener a una dependencia de una universidad que me ha dado cobijo durante estos casi quince años de labor. Me vi reflejado en ese ímpetu, en ese modo de ver la vida, vaya, me vi reflejado en esa forma tan peculiar de vestir que tiene el aspirante a una facultad de letras. Seguramente en 1999, hace ya veinte años cuando hice este mismo examen, seguramente en aquella época me veía igual, me vestía igual, pensaba igual, atravesaba por los mismos problemas de este grupo variopinto de aspirantes y tenía ese mismo impulso, esas mismas ansias, ganas y rebeldía de comerme el mundo. Quizá tenía el mismo sueño, ilusión, proyecto de vida o qué sé yo que tendrán estos veinte aspirantes a ser admitidos en nuestra hermosa facultad.
Mientras esperábamos a que el grupo estuviera completo me presenté con los aspirantes que estaban congregados en una de nuestras aulas para empezar con su examen, examen que dura, por otro lado, la tremenda cantidad de cuatro horas y media y que está dividido en dos partes, primero un examen de admisión donde vienen preguntas de matemáticas, español y, supongo, de todas y cada una de las materias del bachillerato; haciendo un total de 92 reactivos; la otra parte del examen la complementan cien, ciento doce reactivos (no lo recuerdo muy bien) que son parte del examen que le llaman diagnóstico, que es exclusivamente para saber del conocimiento del área que lleva o presenta el alumnado.
Les dije que me dedicaba a escribir y que, una vez pasado este trago (el del examen por supuesto), y una vez siendo parte de la gran familia Falcom, tendrían a su vez a muchos maestros y maestras que se dedican a este mismo y noble oficio, el de escribir; creo que más de alguno se alegró de haber oído esto, porque justo en ese momento el ambiente se relajó un poco, todos estaban tensos, preocupados, desmañanados, no tengo idea si habían desayunado bien, si habían bebido suficiente agua (el calor en estos días se ha elevado a la ene potencia y la hidratación cada cierto tiempo es fundamental), no tenía idea de nada de eso. Rompimos un poco el hielo, hielo normal en un evento de ese tipo.
Supuse que yo hace veinte años me veía igual y hubo alguien que calmó mi nerviosismo y que me hizo sentir parte de esta familia (aunque apenas iba a resolver ese maratónico examen). De aquél tiempo recuerdo perfectamente al maestro Moy, mejor o, quizá no tan mejor pero conocido como Víctor Gil Castañeda, y a la maestra Hilda Rocío Leal (quienes fueron los que estuvieron al frente en aquella ocasión de este temible examen). Hubo quien llegó con enciclopedias completas para… no sé qué, calculadoras y demás. Yo sólo llevaba un librito (el librito que estaba leyendo en esos días), un lápiz y no recuerdo si llevaba borrador o sacapuntas, pero nunca los dos; eso sí, llevaba la bendición de mi madre, el desayuno que me preparó y paren de contar. Creo que no me fue nada mal. Nunca he sido de promedios elevados y media comunidad del Cedart (bachillerato del cual egresé) dudaba que yo fuera a quedar en la Universidad de Colima. Quedé, aplausos.
Cuando entregué mi examen tanto la maestra Hilda Rocío como el maestro Víctor Gil me dieron mucho ánimo y confianza porque me dijeron que ambos eran egresados del Cedart, sí, como yo. Así que salí de ahí con una sonrisa de lado a lado y con la confianza plena de que tendría un buen grupo de maestros que me apoyarían y guiarían en cumplir esa parte del sueño que tenía y así ha sido, hasta la fecha. Son maestros que uno lleva en el corazón y espero contribuir con eso mismo a estas nuevas generaciones como les decimos.
Así que ese jueves de la semana que concluyó no pude evitar verme reflejado en los ojos de esos veinte aspirantes, veinte personas que seguramente serán parte de esta gran familia que formamos en la facultad de letras y que todos tenemos y seguimos con los mismos sueños, la mismas metas, el mismo anhelo y la mismas ilusión; quizá ese mismo reflejo es el que me ha llevado a ser ahora maestro y a estar de este lado, porque a la fecha y desde 1999 sigo pisando el mismo suelo donde se encuentra mi querida facultad.

Wednesday, June 12, 2019

Sentirse humanos


Café exprés Anoche terminé con el corazón apachurrado, pero me sentí humano dentro de este sistema que, parece, nos vuelve autómatas día a día. Luego de una jornada que se tornó intensa (donde llevé a cabo el cierre de mi taller dinámico de lecto-escritura creativa dentro de las jornadas altexto 2019; lugar donde conocí y conviví con personas maravillosas, tuve también la titulación de un alumno para complementar las estadísticas de titulación, preparé, de la misma manera, la próxima titulación de otro alumno que luego de tantos trámites por fin lo hará, en otro por fin… me aceptaron los reactivos para el Egel 2019 donde espero acrediten más alumnos del presente semestre y salgan pronto esta licenciatura, y cerré la noche dando una charla sobre procesos creativos dentro del programa tradicional Noche de encaladillas). Y ahí, justamente ahí, ya en la tarde-noche calurosa de Colima fue donde mi corazón tronó en mil pedazos haciéndose chachitos, añicos diminutos quedando sus fragmentos regados por todo ese espacio que es el museo de culturas populares María Teresa Pomar. Y en seguida explico por qué. En nueve años del tradicional café literario Noche de encaladillas, en nueve años, el día de ayer no fui recibido por mi querido Toño Enciso, ayer su sonrisa, afabilidad, trato y presencia física no me acompañaron. Lo lamenté terriblemente. Lo lamenté y lo extrañé. Sé que de manera inmaterial estuvo ahí, lo sentí porque la charla que le dediqué me quedó, hasta eso, decente; creo que las personas se divirtieron con mis dichos, decires y bromas. Espero generar (y haberlo hecho ayer en la noche) en alguno de los asistentes el gusto por escribir, pero más por leer por placer. Querido Toño, ayer no te abracé, ni te vi, pero sé que desde donde te encuentres ahí me viste como cada martes, encaladillado, bebiendo café y disfrutando de los martes por la noche. Antes de dar mi charla sobre procesos creativos, genio (así nos decíamos de cariño Toño y un servidor: genio), me mandaste a los papás de la querida y estimada Sofía Haro, fallecida el pasado tres de mayo; los señores pensaron que lo que iba a suceder ayer en la noche sería un homenaje a su hija y me contaron algunas cosas que, por respeto, no diré aquí pero que me calaron hondo, muy hondo y me sacaron las lágrimas y no… simplemente no me pude contener, me solté a llorar... Sin embargo, sacando fuerzas de quién sabe dónde, extrañando tu recuerdo, genio, y ahora también el recuerdo de Sofi así, y con todo esto en mi corazón, en mis entrañas… me paré frente al público y me lancé al ruedo como me lanzo siempre. Porque con los amigos no me ando a tientas y, genio, tú fuiste un gran amigo y el genio en realidad lo eras tú, querido maestro. Esta charla, como pudiste ver (porque te repito… yo sé que estuviste ahí), esta charla te la dediqué a ti, toñito, a ti y a la estimada Sofi, yo creo que por eso me quedó decente (o al menos así me lo pareció a mí). Te mando un abrazo fuerte a donde quiera que te halles, querido genio y, aunque este martes terminé con el corazón apachurrado de melancolía, jamás podré olvidar tu pasión, tus charlas y tu presencia, así como tampoco podré olvidar la pasión de Sofi por las letras, la música, la poesía. Gracias por tu amistad, genio. Esto sin lugar a dudas me hace sentirme humano. Gracias toño, gracias sofi… por tanto… por tanto. Gracias, querido genio.

Thursday, June 06, 2019

Las indecencias de la sociedad colimense narradas por Jorge Vega

Café exprés
Brenda Melissa Aguilar Martínez
Vega Aguayo, Jorge (2006). De princesas, dragones y otras indecencias. México: Secretaría de Cultura. Jorge Vega Aguayo (Quesería, Colima, 1966) es poeta, escritor y colaborador de suplementos culturales, revistas y periódicos. Entre sus obras poéticas se encuentran: Navegante (1998) y Abierta flor (1999). El título De princesas, dragones y otras indecencias (2006) nos evoca a los cuentos infantiles, sin embargo, la palabra “indecencias” da pie a que el lector infiera que no se trata de literatura infantil y conforme se adentra a la narrativa de Vega Aguayo descubre que su intuición inicial es verdadera. El autor representa realidades de la vida cotidiana como el desamor en la adolescencia, la pobreza o la delincuencia. Vega Aguayo utiliza un lenguaje sencillo y directo para describir las diferentes situaciones en las que se encuentran sus personajes remitiendo al lector al realismo sucio: corriente literaria que tuvo su auge en Estados Unidos a mediados de los años 50 y trascendió en la década de 1970. La corriente se caracteriza por centrarse en la sucia realidad que se vive cotidianamente en toda sociedad y que simplemente nos rodea, según explica Adolfo Mazariegos (2016). De princesas, dragones y otras indecencias está compuesto por doce cuentos, a continuación se ofrece una visión general de cada uno. 1. “Lulú”: la protagonista es una adolescente de 15 años, hermosa, atrevida, quien fuma cigarrillos. Se llama Lulú. Su compañero tímido y obediente, Emilio, está enamorado de ella, pero la muchacha mantiene una relación amorosa con Pedro. Él, quien es el galán de la secundaria, le falta el respeto a su pareja con otras mujeres, pues tiene más novias. El estilo de narración es la división del cuento en cuatro apartados. 2. “Cinco de la tarde”: el protagonista es un estudiante de octavo semestre de facultad. Sus defectos son: la preocupación, el querer hacer todo perfecto y el querer ser el mejor de su grupo. Sin embargo, se encuentra en la penosa situación de reprobar una materia. El estudiante tiene una cita con su profesor, mientras espera el autobús que lo llevará de Alcaraces a Colima, recibirá un consejo de don Silvio Manuel. El estilo de narración es una leyenda debido al ser sobrenatural que se menciona. 3. “De cómo el Capitán Pérez-Reverte me armó caballero de las letras y todo lo demás”: el protagonista es un reportero que tiene la dicha de conocer a Arturo Pérez-Reverte, antiguo corresponsal de guerra y escritor. La tarea del reportero consiste en escribir una crónica de la visita de ese personaje ilustre en el estado de Colima. El reportero reflexiona sobre el oficio de la escritura. El estilo de narración es la crónica dividida en tres apartados. 4. “El balón”: el protagonista es un niño que juega con un balón mientras su mamá habla con la directora de su escuela, tenía días que no asistía a clases por la muerte de su padre. El narrador hace énfasis en los zapatos que trae puestos el niño porque son los de su papá; con este hecho se muestra la pobreza material de la familia. El estilo de narración es el uso de la analepsis, técnica que altera la secuencia cronológica de la historia. 5. “Mariachi”: la voz narrativa hace énfasis en el personaje de la abuelita que les contaba historias a sus nietos, una de ellas es la del mariachi, donde al abuelo le gustaban los bailes, la bebida alcohólica y las mujeres. Cierto día asustaron al abuelo, a sus amigos y a las queridas, ya que escucharon un mariachi, el cual no lograron ver. La voz narrativa ofrece un final alternativo a la versión de la historia de la abuelita. El estilo de narración es el uso de la analepsis, la leyenda y la división del texto en seis apartados. 6. “Kalín”: el protagonista es René, un estudiante de la universidad. A través de sus recuerdos el lector puede unir los cabos sueltos sobre lo que le pasó a su hermano Kalín; él tenía de amigo a Jetzabel, quien era temido en el barrio, las personas aseguraban que se dedicaba a la venta de drogas y debía muertes. El estilo de narración es el uso de la analepsis y la división del texto en catorce apartados. 7. “El circo”: el protagonista es un adolescente que se enamora de Xuxa, la conoce en el trabajo de ella. En el circo se encuentra plasmada la decadencia. Por ejemplo, los espectadores observaban que la cirquera Xuxa padecía de hambre y sueño; o el show del león, el animal se encontraba tan viejo y cansado que no realizó su espectáculo. El estilo de narración es la descripción de los hechos siguiendo una cronología. 8. “El Dragón de la princesa”: el protagonista es el hombre de mediana edad que sale a buscar a la princesa Marisol. El hombre se cuestiona sobre la razón por la que uno se convierte en caballero. La voz narrativa pinta a una princesa interesada, a una doncella sensual y a un dragón triste por su destino. El estilo de narración es insertar los personajes de un cuento de hadas, pero concederles otras cualidades. 9. “En la plaza”: el protagonista es Ernesto, quien espera a sus amigos de la facultad. Él está de vacaciones en la ciudad de Colima, viajó desde la Ciudad de México con el objetivo de entender algo de sí mismo, ya que su vida estaba por tomar el rumbo del matrimonio. El estilo de narración es la analepsis y un final abierto. 10. “El jugo”: el protagonista es un niño sin nombre. Él se encuentra en una iglesia recibiendo el sacramento de la primera comunión. La voz narrativa hace énfasis en el contraste de la vestimenta del niño con la de sus otros compañeros, por lo que, se infiere que el niño pertenece a la clase baja y los otros a la clase alta. El estilo de narración es la descripción de los hechos siguiendo una cronología. 11. “El Maverik”: el protagonista es el hombre que sufre un accidente automovilístico. Él recibe ayuda de un sacerdote egoísta, ya que se vio obligado por sus dos acompañantes, unos jóvenes estudiantes. Al protagonista se le puede relacionar con la figura de Jesucristo. El estilo de narración es comenzar y cerrar el texto con una misma idea. 12. “Pituca y petaca”: la voz narrativa corresponde al amigo de Pituca y Petaca, dos travestis de quince años. Ellos representan la ingenuidad y la alegría de la adolescencia, mientras que, el amigo representa la soledad y la depresión que deviene tras una ruptura amorosa. La muerte de uno de los travestis hará reflexionar a la voz narrativa sobre su vida. El estilo de narración es en forma epistolar. En suma, recomiendo De princesas, dragones y otras indecencias por los diversos estilos –la crónica, la epístola o la división en apartados¬– que utiliza Jorge Vega Aguayo para narrar sus cuentos, como ya se señaló anteriormente en cada uno de ellos. Además, se muestra la ruptura con la estructura tradicional de un cuento de hadas. Ésta sucede cuando el autor inserta los personajes de una literatura infantil a una literatura para público adulto y/u omitiendo un final feliz. El ejemplo más claro con Vega Aguayo es el cuento “El Dragón de la princesa”, donde se le da un mayor protagonismo al dragón con su infinita tristeza. De esta manera la ruptura le cede el paso a: el amor/desamor, las crisis existenciales, la delincuencia, la pobreza material, el egoísmo y la muerte. Todo esto ocurre en espacios geográfico del estado de Colima, como Alcaraes, Quesería, Comala, El Tívoli, entre otros.

Monday, May 06, 2019

Oralidad literaria para la infancia en ¿Cómo nacieron las estrellas?

Café exprés La oralidad es una historia que ha pasado de boca en boca, ha surcado la brecha generacional del tiempo y ha llegado a nosotros transformada en mito, leyenda, pero es una historia escuchada por ahí. Me sorprende gratamente que una autora nacida en Chechelnik (Ucrania) en 1920, como lo fue la escritora brasileña Clarice Lispector, se apropie de todo lo latino (o de este lado del mundo), para darlo a conocer; claro, la autora es brasileña por adopción, puesto que sus padres desde muy pequeña (a los dos meses de nacida) la llevaron a vivir a Recife, aunque la ciudad que se le quedó marcada fue, sin lugar a dudas, Río de Janeiro. Clarice, en sus escritos, buscaba adentrarse en la profundidad de los sentimientos y las sensaciones humanas, tocándonos a todos los que ahora somos sus lectores. ¿Cómo nacieron las estrellas? es del libro que platicaré en este escrito, donde la oralidad de las historias de un pueblo quedan como testimonio del profundo amor que la autora tenía por la tierra que la vio crecer y desarrollarse amén de haber nacido en la antípoda, es decir; del otro lado del mundo. Clarice falleció en Río de Janeiro en 1977 siendo una autora netamente brasileña. En 2014 el grupo editorial V&R Editoras, sacó a la luz pública para américa latina el título ¿Cómo nacieron las estrellas? de Clarice Lispector; una edición hermosa en su diseño, imagen, imágenes, concepción y contenido. El documento recaba doce cuentos, como doce son los meses que tiene un año. Cada cuento da muestra de un mes y en enero descubrimos exactamente ¿Cómo nacieron las estrellas?, que a mí en lo particular es una de las formas geométricas o no geométrica que me fascina por su encanto titilante y su forma aguda y de picos; en febrero conoceremos la historia de una Fiesta en el cielo, donde sabremos de las victorias regias que son lirios o nenúfares de agua también conocidos como Victoria amazónica, nativo de las aguas profundas del río Amazonas. Quiero hacer hincapié, antes de proseguir con todos los demás meses, que en estos cuentos se revelan leyendas de Brasil y conoceremos del mismo modo su paraje exótico, flora y fauna característicos, donde el verde de la selva, su exuberante belleza y su vasta geografía nos van a dar pleno en el rostro hasta sentir, incluso, una pequeña asfixia tan natural que ninguna ciudad cosmopolita nos puede ofrecer; amén del sentido del humor tan agudo que tiene cada una de estas bellas historias. En el mes de marzo llega El pájaro de la suerte que es el uirapuru, que según la leyenda el canto de ese pájaro trae bendiciones a quien lo escucha y vive en las ricas selvas de la Amazonía; en abril llegan Las aventuras de Pedro Malasartes que no quiero hacer ningún tipo de spoiler para que el lector/a busque este título y conozca la buena o mala suerte de Pedro Malasartes, según se quiera ver. En mayo conoceremos a La peligrosa Yara, una especie de sirena sin aleta que vive en las profundidades de las aguas y surge de lo hondo, magnífica; adorna su cabello negro con flores acuáticas en tanto busca pececitos mientras juegan a perseguirse y huir. Yara siempre está en busca de novio y parece ser que con uno solo no le es suficiente, ¡cuidado hombres!, Yara anda suelta; en junio hay Fiesta en la selva porque se encienden las hogueras de San Juan y hace fresco, la gente de la Amazonía come batatas (un tubérculo de los países de Latinoamérica que puede pasar como papa dulce, camote o boniato), en la fiesta de la selva se oye el canto del sabiá (un ave sudamericana, similar al zorzal colorado); julio es el mes donde conocemos a una criatura bastante extraña Curupira el travieso hace de las suyas. Los indios nativos llamaban curupira a una criatura fea como el Tiñoso y peludo como un oso, pero mucho más pequeño y con los dientes muy muy verdes, como claro reflejo del verdor de la selva del Brasil. Además de todo esto, el curupira tiene las orejas afiladas, pero no, no es un adefesio, está lejos de serlo… es una criatura traviesa y nada más y lo único que pide a cambio (a cambio de no hacer tantas travesuras es un poco de tabaco para poder fumar). En agosto llega El negrito pastor, un esclavo Negrito, Negrito de nombre y de color que cabalga un caballo bayo (bayo es igual a una variedad de pelaje de los caballos, de color blanco amarillento con crines y cola del mismo color o, a veces, más oscura) toda esta historia sucede en Pelotas, un municipio en la costa sudeste de Brasil, en el estado de Río Grande del sur; septiembre es el mes en Lo que me da miedo que es el Saci Perê que se esconde entre los matorrales y es medio-hombre pero también medio-bestia y no es de hacer grandes maldades, pero las hace pequeñas y maliciosas porque es capaz de volver agria la leche hervida y, si hay una mosca en tu sopa, no dudes que la culpa fue de Saci Perê, que asusta a las gallinas (ya de por sí de naturaleza asustadiza) y las hace huir aterrorizadas para no dejar en paz al cuidador o dueño. El Saci Perê también se pasa de malo con las amas de casa porque es quien les quema los frijoles en la olla, todo esto lo hace el muy canalla por venganza o para divertirse de armar y crear estas confusiones en la familia. El mes de la niñez en Brasil se celebra en octubre (el día doce para ser más exactos), en octubre, este libro maravilloso nos regala la historia-leyenda-mito El fruto sin nombre que relata la historia de un árbol que no daba frutos, pero cuando los dio el fruto era desconocido. Todo esto generó un rumor: «En la selva amazónica crecía un árbol especial». La gente corrió a preguntar a Tupá (dios supremo de la cultura guaraní) por el nombre de este árbol y por ende del fruto y el Tupá les dijo que el nombre del fruto era: «Muça, muça, muça»… todo esto sucede en octubre. En noviembre Clarice Lispector nos cuenta de estas leyendas que ella retomó y reescribió con su talento y nos narra Cómo aparecieron los animales. En la leyenda-mito-historia, aparecen Maués (una tribu aborigen brasileña, también conocida como Sateré-Mawé), hay una parvada de Mutum (que es un ave conocida también como urumutum, mitu o mitua, que habita en la región amazónica), encontraremos también Sarucuras (aves que habitan en los bosques húmedos de Brasil); por ahí nos puede sorprender una parvada de Macucos (que es un ave que vive en los bosques del este brasileño, cerca de Pernambuco y la historia no podría estar completa sino cierra con un poco de guaraná (planta trepadora, originaria de la Amazonía y de fruto comestible) pero el guaraná ahora nos lo venden incluso, en los refrescos de famosas marcas comerciales… En diciembre tenemos Una leyenda verdadera, un hermoso texto sobre el nacimiento de Jesús, la estrella que guía e ilumina, el pesebre, los reyes magos y todo lo demás. El silencio de Dios hablaba dice maravillosamente esta frase que recupero de este texto. Este niño (refiriéndose al niño dios, pero que puede ser cualquier niño o niña que nace…)… «Este niño, que renace en cada criatura que nace, querría que fuéramos fraternos en nuestra condición humana y delante de Dios». (página 52). ¿Cómo nacieron las estrellas? es un libro que no sólo es para niños (por sus gráficos, dibujos, colores e historias); sino que es libro que se debería disfrutar en familia, siendo cómplices todos de los mitos y leyendas de la Amazonía, verde Amazonía que se respira en cada una de las doce historias que componen este maravilloso libro de leyendas que se vuelven mito, que se vuelven oralidad, que se hacen historia y que se disfrutan al leer... Gracias Clarice. 66 años de la Acpe.

Wednesday, April 03, 2019

#MeToo

Café exprés La semana pasada salió a la luz una serie de acusaciones, vía redes sociales (como se estila en estos tiempos más modernos que otros tiempos), bajo el hashtag MeToo donde acusaban de acoso sexual (gente anónima, con nombre apellido o alias) a ciertos escritores mexicanos (yo lo vi primero con escritores) y de ahí se desató una reacción en cadena donde pulularon nombres de gente conocida en el gremio. Todo comenzó cuando se acusó a alguien de acosador, violentador y demás (al inicio no dijeron quién, pero luego hubo personas que le pusieron nombre y apellido y el mencionado resultó ser Herson Barona), repito, ante esto salieron muchas personas más a denunciar acoso no solo de Barona; sino que se dieron a conocer nombres de escritores sin ton ni son, famosos y no tan famosos pero que pertenecen al mismo gremio. Posteriormente, me di cuenta que se abrió otro hashtag ahora dedicado a periodistas también mexicanos y la lista, como sucedió con los escritores, resultó extensa y salieron nombres conocidos y otros no tanto, pero igualmente de mismo gremio; ahora de periodistas, igual que sucedió con el MeToo dedicado a los escritores. Ya que estamos en estas salió, el fin de semana (fin de semana que estuve alejado de las redes sociales y del internet porque viajé a Cuernavaca, Morelos) salió el hashtag MeTooActores y Músicos y ahí también se dieron vuelo confesando acoso de varios de estos actores, músicos y cantantes; quienes se dan vuelo definitivamente son mujeres que dicen haber sido atacadas, incluso violentadas por #Escritores #Periodistas #Actores y #Músicos y #YoSíLesCreo, les creo porque soy parte del gremio y me ha tocado ver cómo algunos escritores se portan con sus mujeres y las mujeres de otros autores. Tan sólo yo viví el caso cuando me di cuenta que un poeta conocido y reconocido… delante de mí empezó a tirarle el rollo a la que entonces era mi mujer haciéndole propuestas subidas de tono, claro, ese autor no sabía que aquella mujer era mi pareja en ese momento, estoy hablando del año 2006, 2007. Esto del movimiento MeToo no empezó en México ni empezó este año. Acá voy a hacer mención de que la actriz Karla Souza hace un año lanzó una declaración bastante fuerte contra uno de los productores de alguna de sus películas por este mismo motivo y hay que ver los líos que ha tenido gente muy conocida en el medio internacional como Kevin Spacey, James Franco, Gary Oldman, Christian Slater (y la lista se vuelve extensa, pero sólo por mencionar a algunos) todos ellos acusados por abuso sexual, acoso, violencia, comportamiento inapropiado contra las mujeres, etcétera. Posteriormente, me entero que, también por redes sociales (repito, como se estila en estos días modernos), ha salido un grupo que se hace llamar #MeTooHombres que surgió con la consigna, muy poco valiente de ponerle rostro y nombre a la otra cara de la moneda, sí, a las mujeres que acosan a los hombres (hagan el chingado favor). La muerte del cantante, músico, escritor y fotógrafo de Botellita de Jérez Armando Vega-Gil no debe ser impedimento para que salgan a la luz pública todos estos casos de abusos contra de las mujeres. Aquí no voy a defender a nadie pero tampoco voy a atacar a nadie. El movimiento #MeTooHombres sólo ha provocado la burla de los seguidores de la red social del pajarito. Y yo me pregunto… ¿después de esto qué sigue?, que las mujeres hagan otra cosa más que lleve a la violencia, que los hombres respondan a eso que ellas hagan y así hasta que esto no tenga final? No entiendo ¿cuál es el punto ni adónde, como sociedad queremos llegar odiándonos entre géneros?, la verdad. ¿Que siga creciendo el odio, las muertes, este tipo de actos? Repito, no voy a defender a nadie porque somos adultos y tenemos que ser consecuentes y afrontar el resultado de nuestras decisiones. #YoSíLesCreo a ellas porque las redes sociales son a veces, el único medio que hay para no quedarse callado. Si el integrante de Botellita de Jérez tomó la decisión que tomó, fue a causa de no afrentar sus consecuencias y, lejos de que su “carta” dice que «no se culpe a nadie y que esta decisión (suicidarse) es un acto, una decisión voluntaria, consciente, libre y personal y que aunque su muerte no es una confesión de culpabilidad sino todo lo contrario, es una radical declaración de inocencia», a mí me da la impresión al respecto dos cosas, que el maestro ya estaba mal desde antes y tenía en mente suicidarse por ene o ye razón (y esto vino a detonar ese fusible que el maestro ya traía fundido) o que en realidad sí tuvo culpa, sí fue un acosador (como él mismo lo dice: en esta cultural machista en la que vivimos) y no pudo con todo esto y su solución fue rápida, de mucho valor, pero de victimario a víctima y, si lo vemos así, egoísta y cruel por dejar a su hijo a las buenas de dios… pero él lo dijo… es una decisión libre, voluntaria y personal y a final de cuentas.. una decisión y ahora está ahí viviendo o muriendo las terribles consecuencias. Sólo Armando Vega-Gil sabe y se llevó a la tumba lo que en realidad ocurrió. Pero colgarse de árbol (como todo un Judas Iscariote) en las inmediaciones de su casa, luego de que nadie diera con él y dejara la puerta de su apartamento abierta y con su celular dentro… se me hace un acto muy teatral para alguien que tiene en sus planes cometer suicidio como dijera Café Tacuba en aquella vieja canción. ¿Hipocresía sin límites?, repito, no lo sé… sólo el indio sabe lo que carga en el costal y al parecer el costal del maestrazo Vega-Gil llegó a su límite. Descanse en paz Armando Vega-Gil / 66 años de la Acpe.

Friday, March 22, 2019

Las mujeres del rock

Café exprés (Parte 1) Mucho antes que se hablara del empoderamiento de la mujer. Ya existían bandas o mujeres solistas que, con su voz, carisma y belleza cautivaron a toda una generación. En este breve artículo haré, someramente, un breve repaso por algunas de ellas. Seguramente dejaré a muchas fuera, pero es innegable que la escena del rock ha tenido a muy buenas exponentes, representantes o líderes de bandas conformadas por mujeres o sólo por mujeres. El primer recuero que tengo de una mujer con una voz mega potente y cautivadora es la de la bruja blanca, sí, Janis Joplin quien es y fuera todo un ícono en la escena mundial de la música rock. De ese periodo es innegable hablar de Jefferson airplane y de Blondie; dos bandas que, a la fecha, disfruto y, aunque diferentes en sus piezas melódicas, agradables a mi parecer y como oidor fanático que soy. Soy un tipo que creció en los noventa, rodeado de muchas corrientes musicales, creo que me tocó los orígenes del ahora llamado reggeton en uno de sus máximos exponentes de esa maravillosa década: El general. Pero no vamos a hablar de reggeton. A lo que voy, es que en los noventa bien sonaba buen rock and roll, pero también sonaba rap del bueno, del medianito y del de muy baja calidad y había, creo yo, de todo un poco. Alanis Morrisete fue otra voz que gocé en mi juventud. Bandas que eran conformadas únicamente por mujeres recuerdo a 4 non blondes, banda de hard rock formada en San Francisco, California lidereada por Linda Perry y compañía, ahora Linda Perry escribe canciones para Cristina Aguilera y es una muy buena productora musical, Elástica era otra banda conformada únicamente por mujeres, Elástica tiene un estilo peculiar para transmitir emociones, depresión, angustia qué sé yo. Courtney Love formó su banda a la llamó Hole. Y podemos agrandar y engrosar la lista al antojo de cada quien. Un grupo que me gustó su música pero era bastante fresón y nada que ver con el rock eran las Spice Girls y su poder femenino, una banda conformada por cinco mujeres.
Sheryl Crow tenía una imagen de secretaria sexy, sé que ahora me dirán sexista, pero en aquellos ayeres así era, amén de su imagen yo disfruta su voz. Joan Osbourne me motivó y movió ciertas fibra en mí, su disco Relish es una joya musical y su voz es un portento. Garbage, No doubt, Portishead, The cranberries (la muerte dolorosa y sorpresiva de Dolores Oriordan a inicios del año pasado llamó poderosamente la atención de todos sus seguidores). Seguramente mi lista quedará muy muy corta, pero fueron los años noventa donde la música pululó y había para dar y repartir. Natalie Imbruglia me cautivó en su momento. Los Smashing Pumpkins contaban entre sus filas con la magia, en el bajo, de D´arcy Wretzky, si bien no era la líder del grupo, es una bajista fenomenal. El fallecimiento de la cantante Aretha Franklin me puso a pensar en esta lista y en mujeres como Madonna que se ha forjado una carrera como cantante con pros y contras. En gente como Mariah Carey, Whitney Houston, Amy Winehouse, Björk en fin… gente que, aunque no propiamente rock, pero han contribuido a la escena musical con el portento de su voz. Katie Melua es inspiración plena y total; amén de belleza cautivadora. Esta lista es nada en comparación de lo que podemos escuchar a nivel musical de parte de las mujeres, en México surgieron también grupos Santa Sabina con la voz de la extinta Rita Guerrero, La Lupita y muchas más… pero esto es sólo una probada / 66 años de la Acpe.

¿Hay vida después de estudiar en la Falcom?

Cuando uno anuncia en casa, con bombo y platillo (como debe ser), que vamos a estudiar una carrera en el área de humanidades, cuando anunciamos que a lo que nos queremos dedicar el resto de nuestra existencia es a escribir, o al estudio de la lengua; en casa, (también como debe ser), todos los miembros de la familia pegan el grito en el cielo y nos tildan de locos, nos tachan de irreverentes, nos señalan con el dedo, dicen que somos la oveja negra de la familia y, las que más disfruto y disfruté fueron esas de que con eso nos vamos a morir de hambre o que para qué sirve y mil cosas más. La diatriba es interminable y terminan por no convencernos y, raudos, no quitamos el dedo del renglón hasta continuar y concluir. Perseguir un sueño, se llama este fenómeno que pocos entienden y que pocos más logran perseguir. Así le sucede a la mayoría de los que optan por estudiar una carrera relacionada con las humanidades. Yo estudié en la facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima; todo eso que comenté líneas arriba lo oí y viví en carne propia (era bullying, ahora lo sé) pero me aguantaba, no me importó porque yo tenía un sueño que poco a poco he ido cumpliendo. Ser atleta de alto rendimiento nunca estuvo en mi cabeza (ni me pasó por ahí). A esta edad que tengo si fuera atleta ya estuviera en la categoría de veterano y pronto en la de súper veterano. Rafael Márquez tiene cuarenta años de edad y su carrera deportiva, como jugador activo, está terminada. En los últimos partidos se le veía lento y lejos… muy lejos de aquél Rafa Márquez de antaño que hizo fama con el Mónaco en Francia y con el Barcelona en España, por supuesto surgido de las fuerzas básicas del poderoso Atlas. Muchos escritores y escritoras han empezado su carrera por el mundo de las letras a la edad del retiro de Rafa Márquez. Voy a poner un ejemplo de uno de mis escritores favoritos y que leí con harto frenesí en mis días de estudiante y que releo de cuando en cuando en mi poco tiempo libre o cuando me encuentro un texto (de su extensa biblioteca personal) en mi propia y módicamente extensa biblioteca personal en mi casa; me refiero al maestro oriundo en Azinhaga, Santarém en Portugal: José Saramago. El ejemplo de Saramago tiene trampa y moraleja. Él publicó en 1947 una novela que no tuvo mucha repercusión y, treinta años después editó Manual de pintura y caligrafía (1977). Pero no fue sino hasta 1980 cuando se publicó el libro titulado: Levantado del suelo, novela que se considera el verdadero inicio de su carrera literaria y que vio la luz cuando tenía cincuentaidós años de edad. Pasaron treintaitrés años entre su primera obra real y la obra con la que arrancó su vida literaria, y esto no impidió que el gran José Saramago volviera a publicar hasta conseguir en 1998 en premio Nobel de literatura. Toda su obra o gran parte de ella se la dedicaba, por cierto, a Pilar. He comentado con mis alumnos que uno podía encontrarse, antes de esa fecha, solitario y por los pasillos de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara al escritor portugués y nadie le hacía caso; casi casi podría decir que pasaba desapercibido, luego de esa fecha era prácticamente imposible acercarse al autor. El año pasado el país invitado a esa magna feria de libro fue Portugal y, claro, su plato fuerte fue José Saramago junto a Fernando Pessoa y muchos autores más, pero ellos sobresalían del resto. Clarice Lispector, Joao Almino, el mismísimo Joaquín María Machado de Assis no son portugueses propiamente (de terruño, pues), pero sí son brasileños y sin lugar a dudas el lenguaje, la lengua materna es lo que los hermana con Portugal. Como nos hermana a nosotros, estudiantes y egresados de las diferentes carreras que oferta la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima (y de cualquier otra universidad que oferte la carrera de letras) que a saber son: periodismo, lingüística, comunicación y letras hispanoamericanas; lo que nos hermana, nos conjuga y nos da identidad es el conocimiento pleno de nuestra lengua de origen: el español; traído por los conquistadores, obviamente. Ahí radica la importancia del estudio de la lengua y sus ramificaciones. Mostrar por medio de nuestros escritos, la percepción, la cosmovisión que tenemos del mundo. El lenguaje es un ente que está vivo y en constante cambio, es la forma en que nos podemos diferenciar del resto de seres que pueblan la tierra; aunque hay muchos estudios donde otras especies animales (delfines, águilas, murciélagos sólo por mencionar algunos), tienen sus propios códigos de comunicación; a diferencia de que nosotros podemos comunicarnos por escrito y de manera oral gracias al lenguaje, ese código de letras que hemos desarrollado para expresarnos y ser cronistas de nuestro tiempo y nuestro aquí y ahora, de este momento que nos tocó vivir porque, si conocemos la vida antes de… fue porque alguien la dejó por escrito, baste nada más echarle un ojo a las Cartas de relación y a todas las crónicas de indias que hablan de cómo era la vida en lo que se conocerá después como México, esto fue cuando la invasión de los conquistadores, porque ese no fue un descubrimiento de América como le mal llaman, no descubrieron nada; América ya existía y estaba poblada por nuestros antepasados, esto fue invasión, masacre, humillación, dominación, esclavitud, avasallamiento y otras vejaciones más. Las Cartas de relación (gracias al lenguaje) dan muestra a los reyes católicos de España la forma y condiciones de vida que tenían los grupos indígenas en nuestra tierra que fue terriblemente abolida. He ahí la importancia del estudio y preservación de nuestra lengua materna, de nuestra ideología y de la cosmovisión del mundo. La pregunta inicial era: ¿Hay vida después de estudiar en la Falcom?, claro que hay vida y una vida llena de pasión e identidad, de encontrarse y reencontrarse viendo en el otro, en la otredad, en las historias que alguien más nos escribe y leemos… nuestro propio reflejo, a nosotros mismos. Vernos en los ojos de cualquier persona así viva en la antípoda; esa es la condición. Los problemas de la humanidad son los mismos y de ellos tenemos que aprender y crecer gracias al conocimiento y al desarrollo de nuestro lenguaje. Miles de veces me han dicho que me voy a morir de hambre por estudiar letras, incluso hay quien llegó al cinismo de preguntarme que si estudiaba letras en cuál letra iba, repito, era un Bullying descarado del que he salido avante, pero a la fecha puedo decir que no me he muerto de hambre y, al contrario, he engordado por la buena fortuna que me dio estudiar en la amada Facultad de Letras y Comunicación. Hubo quien incluso me abatió vilmente (con palabras y aquí es donde entendí que la palabra hiere más o igual que la espada) cuando vio mi primer pago por mi trabajo periodístico; al analizar la cantidad (ella era cajera del, hermosa, por cierto), dijo: «que si eso ganaba no me alcanzaba ni para invitarle a un buen café». Me fui con el ego (y todo lo demás) herido, no supe qué responderle en ese momento. Yo, que iba emocionado por cobrar mi primer pago de la carrera que había estudiado, al salir de ahí estaba derrumbado y con un mísero salario en mi bolsillo. Ahora puedo decir que me alcanza para un buen café y para algo más. Y no, no es presunción, es calidad de vida y nada más. Y puedo decir también que esto es una pasión que… con el paso del tiempo… crece a pasos agigantados. ¿Hay vida después de estudiar en la Falcom?, claro que la hay… y muy buena vida diría y agregaría yo. / 66 años de la ACPE.

Tuesday, March 05, 2019

Somos lo que hemos leído…


Café exprés
No hay un método para fomentar la lectura. Y menos en un país como el nuestro donde las necesidades básicas son otras. Donde gastar en un libro se ve precisamente como eso, un gasto y no una inversión que rendirá frutos a corto o largo plazo; y donde se fomenta la lectura y no la escritura. No, no hay un método para enseñar la lectura por placer. Porque no todos los grupos son iguales y mucho menos porque todos los textos funcionan igual en grupos diversos. Lo que sí hay son estudiosos del tema y bibliografía al respecto. Mi gurú en ese sentido es Daniel Pennac con “El derecho de los lectores”, derecho que viene implícito al leer el libro Como una novela, donde unos papás tratan de guiar, porque a final de cuenta eso somos los papás, una guía, un faro… a un niño por el camino de la lectura, las letras y los libros. Juan Domingo Argüelles dice que debemos trabajar en pequeñas sectas, grupos que se reúnan de cuando en cuando a leer pero también a escribir, porque una actividad es inherente a la otra. Yo creo que se debe fomentar la escritura para así tener más y mejores lectores. Benito Taibo, otro gran promotor del placer de leer, en su libro Persona normal narra la vida de Sebastián quien a temprana edad se queda sólo (huérfano) y llega a vivir con su tío, el tío se va a convertir en mediador de las lecturas del pequeño. En un guía indiscutible… y las aventuras están por venir. Quedando en entredicho que el placer de leer empieza desde casa. Felipe Garrido, en el maravilloso libro El buen lector se hace, no nace (desde el título queda esto muy en claro) cuenta que a él le agradó sobremanera “La libertad de elegir”, libertad de elegir los libros que él quisiera, sobre las temáticas que él quisiera y que fueran atrayentes y adecuadas o no para su edad (eso él lo decidió); todo esto luego de que su padre lo llevara a una librería y le dijera que podría seleccionar dentro de ese universo infinito de posibilidades, el título, la portada, el tema, el autor o autora, los colores y lo que más le gustara de su libro favorito. Hago hincapié en que el gusto por la lectura comienza desde casa, quizá ese sea el único método efectivo. En Leo, luego escribo, Mónica Lavín nos deja un perfecto manual de sus lecturas (esas que la han marcado) y que si el cuerpo registrara todas las heridas provocadas por la lectura estaría llena de pequeñas cicatrices (algunas más profundas, otras más ligeras y livianas, otras menos notorias) que le han dejado los libros y las historias de los libros en ella. Y los complementa con cuentos que uno no pude sacar de su cabeza tan fácilmente y loe reúne en ese libro. Ricardo Garibay en su Oficio de leer se asume antes que nada como lector y algo que consiguió y que es raro de lograr… “que le pagaran por leer”, el mejor oficio es el que tengo, soy un lector, dice Ricardo Garibay. Benito Taibo, hombre más dedicado a las letras que a los números, saca cuentas de los libros que podría llegar a leer una persona en su vida, teniendo en cuenta que la vida lectora útil oscila entre los setenta y cuatro años; eso si tenemos la dicha de vivir ochenta años y si empezamos a leer desde los seis de edad (buena edad para comenzar), y si a todo esto le agregamos… el leer, sin parar, un libro a la semana y durante esos setenta y cuatro años, lo que nos da tres mil ochocientos cuarenta y ocho títulos que si lo comparamos con lo que se imprime diario, en todo el mundo, es nada y si lo comparamos aún más con Honorato de Balzac que escribió más de ciento treinta libros, que Víctor Hugo tiene más de setenta y que Salgari tiene más de cien y ya no digamos Julio Verne entre otros, nos queda el entendido de que no leemos absolutamente nada. Por eso hay que seleccionar bien nuestras lecturas porque el tiempo es implacable y a ese no lo detiene nadie, nadie. Decía Tomás Eloy Martínez en una frase contundente a la vez que terrible: “Somos lo que hemos leído o seremos por el contrario la ausencia que los libros han dejado en nuestras vidas”. ¡Pum! En mi experiencia como guía lector, como faro, como mediador de una sala de lectura, puedo decir que nada está escrito, que siempre nos tenemos que sorprender y que es un gran elogio leer en voz alta con alumnos, personas, iniciados, expertos en el tema, compartirles el gusto por la lectura y es mucho más halagador que digan que gracias a un texto que compartimos en clase, en sesión, en taller, en una sala de lectura, en una charla, en una presentación… alguien se astilló bondadosamente con la astilla de la literatura y esa pequeña partícula se le quedó grabada, metida profundamente y para siempre y que con eso empezó a leer. Eso es sumamente halagador. Y puede también empezar la labor desde casa o con nuestro alumnado. Dejo en este pequeño texto que no pretende ser ni académico ni aleccionador, ni mucho menos quiere ser ostentoso o pecar de presumidor, simplemente es un pequeño universo de tantas y tan variadas posibilidades lectoras, decía pues, que dejo en este pequeño texto un top diez de los textos que en mi experiencia lectora utilizo, comparto y leo en voz alta con mis grupos y sé que funcionan para el trabajo en las salas de lectura o en los talleres de lectura en voz alta: 1) Persona normal de Benito Taibo 2) El azar es azul de Luis Horacio Heredia 3) Luna caliente de Mempo Giardinelli 4) Demasiado amor de Sara Sefchovich 5) El complot mongol de Rafael Bernal 6) Música lunar de Efraín Bartolomé 7) Nuevo recuento de poemas de Jaime Sabines 8) Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda 9) La tormenta Hindú de Ana García Bergua 10 La verdad sobre el caso Harry Quebert de Jöel Dicker Espero que estas propuestas guíen al mayor número de personas al poder que tiene y ha tenido la palabra. Bienvenidos a leer. Bibliografía en orden de aparición: Pennac, Daniel (1992). Como una novela. Grupo Editorial Norma, México. Domingo, Juan Argüelles (2003) ¿Qué leen los que no leen? Paidós, México. Taibo, Benito (2011). Persona normal. Destino, México. Taibo, Benito (2014). Desde mi muro. Planeta, México. Garrido, Felipe (1999). El buen lector se hace, no nace. Paidós, México. Lavín, Mónica (2011). Leo, luego escribo. Lectorum, México. Garibay, Ricardo (1996). Oficio de leer. Océano exprés. México.

Friday, March 01, 2019

Café exprés Compartir Interactuar con el otro, con nuestro semejante, con nuestro igual… siempre será una labor inherente al ser humano. Somos entes políticos y sociales. Aristóteles, en un concepto nos define como «zoon politikon» que en su significado literal quiere decir «animal político, animal cívico» porque a diferencia de los animales tenemos la capacidad de relacionarnos políticamente y crear sociedades y organizar la vida en ciudades, en grupos, aunque a veces los animales resulta que nos dan un mejor ejemplo; pero esa es otra historia. Tenemos esta capacidad, sin duda. Somos pues entes políticos y sociales por antonomasia. Oír las ideas, compartirlas y comentarlas nos da la posibilidad de cotejar y aprender de las nuestras para mejorarlas o sentirnos parte de… De nuestra visión o cosmovisión del mundo, además de darnos cuenta de ciertos detalles que no hemos percibidos, compartir historias resulta interesante más allá de la historia misma porque nos da la oportunidad de profundizar y relacionarnos con el otro. Vernos reflejados en los ojos del otro también nos da la posibilidad de cerciorarnos de que estamos hechos de la misma sustancia y de que nos aquejan, a veces y hasta sin quererlo, los mismo problemas o que tenemos los mismos gustos, las mismas inquietudes, las mismas necesidades y que cojeamos del mismo pie, aún si vivimos dos humanos en la antípoda cada uno. El beneficio de leer y compartir lo leído es increíble y va más allá del trato con mi semejante, aunque a veces nuestro mundo sobre tal o cual obra se pueda venir abajo, porque tenemos, indudablemente, puntos de vista diferentes. El proceso lector colectivo crea un lazo afectivo entre los pares y si ese texto mueve emociones la experiencia de lectura compartida será inolvidable, será un momento único, especial e irrepetible. A veces nos falta compartir mucho más con nuestro semejante… el pan, el vino, la charla, una buena comida, sí, somos entes políticos como bien lo dice Aristóteles, pero también nos hemos vuelto muy ensimismados, muy solitarios con tanta tecnología; ya no queremos salir a la calle y todo lo resolvemos o queremos hacerlo así vía redes sociales e internet. Nos estamos volviendo ermitaños viviendo en la ciudad, solitarios en un mundo que avienta personas, millones de personas cada minuto con un alumbramiento nuevo en diferentes partes del mundo. ¿Para qué seguir entonces llenando el mundo de gente si no somos capaces siquiera de compartir un momento de charla, un intercambio de ideas, un breve instante para sentarse a comer? Hay que compartir con nuestro semejante. Seguro estoy que si un profesor, profesora, sea de la materia que sea (física, matemáticas, química y qué mejor si es de lectura o literatura) iniciara su clase compartiendo un poco de lectura con sus alumnos, leyendo en voz alta un fragmento de una novela, un cuento, una minificción, un pequeño poema, una obra de teatro, lo que sea, pero leído en voz alta y para todo el auditorio, a estas alturas no tendríamos que estar preocupados fomentando la lectura y el gusto por las historias y los libros, no, no tendríamos ese problema, amén de ello el gozo de esa clase y la experiencia sacada de ello sería inolvidable y los alumnos hablarían en el futuro de ese maestro o maestra que les cambió la vida porque tuvo el tino de… compartir la lectura.

¿Qué es lo primero que levantas del suelo después de un terremoto?

 En palabras Llanes     I Una vez más México hace historia; otro 19 de septiembre que « retiembla en su centro la tierra al sonoro...