Monday, December 08, 2008

Nuevo libro de Nadia Contreras

Bueno, pues muestro a todos la portada del nuevo libro de la colega Nadia Contreras, editado por la Universidad de Colima, a través de la Dirección General de Publicaciones. Este no es un libro de poesía más, sino de escritura narrativa de y para los libros. Escribo a continuación, una breve reseña del mismo, el libro ya lo pueden encontrar en las librerías universitarias:





"Pulso de la memoria aborda desde muchas perspectivas (a manera de ensayo literario) las características y estilos más representativos de varios autores mexicanos del siglo XXI.
Igualmente incluye entrevistas a poetas sobresalientes de las nuevas generaciones, donde hablan de sus motivos para escribir, sus fobias, sus gustos artísticos, pero sobre todo, le dicen al lector cómo son sus propios procesos creativos. De eso trata este libro. De meternos de lleno al gusto por la literatura con los mismo literatos como personajes... como guías... como protagonistas de este interesante compendio de una joven poeta colimense".
***
"En este libro el tema principal es la literatura en sus diversas manifestaciones: comentarios de novelas, cuentos, poemas, escritores, formas estéticas, anécdotas personales de la autora y de escritores reconocidos, y entrevistas con poetas de Guadalajara, Jalisco".

Portada de: Woendolyne Hernández Corona.

Saturday, December 06, 2008

Los Chargers vencen a los Raiders 34-7

LaDainian Tomlinson se redime en el partido de jueves por la noche de la semana 14, el jugador aún tiene un increíble potencial para correr el balón acumulando una impresionante cantidad de yardas. Finalmente los San Diego Chargers vuelven a jugar como un equipo potencialmente grandioso. Desafortunadamente sus estadísticas de la campaña les dificultan el pase a los playoffs considerablemente.

Los Chargers lograron vencer a su archirival por onceava ocasión consecutiva en una campaña, récord que inició en el año de 1960. En esta ocasión también ayudó a romper una deprimente racha de tres derrotas al hilo, ganando entonces su segundo partido de los últimos siete que ha jugado el equipo. Mientras los aficionados aún esperan ver un milagro a favor de los Chargers, la AFC oeste sigue liderada por los Denver Broncos quienes aventajan a San Diego por 2 partidos y medio.

“Es algo que necesitábamos desesperadamente, pero lo logramos, pudimos ganar. Aún así no queremos adornarlo más de lo necesario” Dijo Tomlinson. “A fin de cuentas, después de nuestros últimos partidos, sólo queríamos demostrar que nosotros somos mejores que eso. Afortunadamente ha sido una semana corta, debemos seguir mostrando a la gente quiénes somos como equipo.”

Por otro lado, el equipo de Oakland virtualmente bloqueó cualquier esperanza de llegar a la post-temporada; por si fuera poco el quarterback JaMarcus Russell, quién fuera interceptado dos veces en el partido por Stephen Cooper, sufrió de una grave lesión que lo rezagó a las bancas por el resto del partido, aún no se sabe en que condición se encuentra el mariscal ni si podrá regresar a los últimos juegos de la campaña regular.

“Está claro que no estamos siquiera cerca de alcanzar una meta” Dijo el cornerback Nnamdi Asomugha. “No hemos jugado bien, simplemente no lo hacemos. Hemos sido un equipo totalmente indisciplinado y sólo puedo imaginar cuanta gente en verdad se encuentra molesta por nuestro desempeño y a cuanta gente al menos le importa.”

Los Raiders ganaron un total de 163 yardas, una de las peores estadísticas de ésta temporada. “Estoy arto de perder, especialmente de esa manera.” Dijo el tight end de los Raiders, Zach Miller. “No hemos logrado controlar la ofensiva, cuando intentábamos hacerlo nos detenían por penalidades, balones sueltos o intercepciones. Como línea ofensiva volvimos a caer en la ineptitud”



Los San Diego Chargers aseguran la segunda posición en la AFC oeste, dominan a los Oakland Raiders 34-7

No lo puedo evitar



En la foto: La buenísima Jessica Simpson, amigovia, según dicen, de Tony Ramiro Romo.

Friday, December 05, 2008

Un héroe de leyenda




Un héroe de leyenda


Alberto Llanes


La leyenda es oralidad. Lo que se cuenta de boca en boca, de generación en generación y crea un mito, que, como el teléfono descompuesto a que solemos jugar, la información llega a nosotros (generalmente separados por la brecha del tiempo) un tanto tergiversada o simplemente no sabemos a ciencia cierta, qué será verdad o qué será mentira de lo que nos están contando o estamos leyendo. Así la leyenda.
Mitos hay un sin fin.
Desde la muerte de Pedro Infante “el inmortal” (un personaje de leyenda), hasta lo que ocurre alrededor de una banda legendaria de rock and roll.
Que si Gene Simons (líder de Kiss), tenía un injerto de lengua de vaca porque ésta era larguísima. Que si Paul Mcartney en realidad está muerto, y un largo etcétera más. Todo esto, claro, surgido de la cultura popular.
Lo que es cierto es que un pueblo sin historia no es pueblo. Y sin historias no puede haber leyendas, tampoco mitos. También es cierto que un escritor funciona o recrea, habla o transmite, expresa o describe, narra o comenta sobre lo que conoce, sobre lo que le rodea, sobre lo que oye, lee, ve, siente o tiene urgencia de expresar porque lo vive. Y de ahí se nutre.
Hay testimonios fidedignos de que Juan Rulfo se paseaba por el jardín de Comala, y de ahí quizá podamos entender el por qué de:
“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía un tal… Pedro Páramo…”.
Pero quién lo sabe verdaderamente, ¿será acaso sólo uno de los tantos mitos que han surgido en torno a él?, que si conoció Comala, que si su Comala es la Comala de Colima. Sólo él lo sabía verdaderamente.
Así que el escritor no puede escribir de lo que no conoce, ha vivido o le es completamente incierto.
En la película de “Il postino”, o “El cartero”, escrita por el autor chileno Antonio Skármeta, y basada en el poeta, también chileno, Pablo Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, mejor conocido como Pablo Neruda, se menciona que el poeta escribe a partir de lo que percibe, de lo que lo mueve para hacerlo, de lo que conoce y siente.
Sobre todo cuando Mario Roupulo (el cartero de Neruda y personaje central de la trama), le pide al poeta del amor que le escriba un poema para su amada Beatriz, mujer a la que obvio, Pablo Neruda no conoce, y entonces Pablo le dice:
“El poeta debe conocer al objeto del deseo para su inspiración”.
Por eso es que haya versos tan desgarradores como:
“Voy por tu cuerpo como por el mundo”, de Octavio Paz.
O aquel otro que dice:
“Lleno de mí, sitiado en mi epidermis por un Dios inasible que me ahoga”, de José Gorostiza.
O ese otro que dice:
“¡Todo era amor... amor! No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor. Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos”.
Del escritor argentino Oliverio Girondo.
Y ya que de Pablo Neruda nos atrevimos a hablar, está ese otro que dice:
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche”. Así el poeta, como dijera otro grande de la poesía, el chiapaneco Efraín Bartolomé.
El narrador, máxime el de leyendas, no está exento de esta premisa, esa de que el escritor tiene que narrar y hablar, eso sí, con cierta verbigracia, sobre las cosas que ha vivido, le han pasado o mejor aún, le suceden, y si es en su terruño qué mejor.
Claro que siempre está la cuestión del engaño, del artificio, la trampa, el ardid. En una novela o libro de cuentos, no sólo tenemos, sino que es importante engañar al lector. Que se enganche. Que haya un elemento que lo haga no dejar de leer hasta el final.
La leyenda es un género que lleva implícito este artilugio. ¿Qué será verdad, qué será mentira?, sólo lo saben los pobladores más antiguos de cierto terruño, en este caso Yahualica. Y que han pasado la información de boca en boca y que ahora tenemos en papel.
Pero aún nos queda el artificio de recrear, recuperar, agregarle, quitarle, confrontar diferentes versiones de una misma historia, y escribirlas.
Es en ese proceso cuando la leyenda, como el átomo, que no se crea ni se destruye sino sólo se transforma, aunque quizá en este caso podamos decir además que la leyenda sí se crea y se recrea y transforma, que el recuperador-escritor de leyendas se fascina con su trabajo y conoce el terruño que lo vio nacer.
Y es qué, ¿qué poblado, que se diga poblado, por mínimo o pequeño que sea, por habitado o no habitado que esté, no tiene por ahí un leyenda olvidada, o ya no digamos olvidada, sino simplemente una historia que necesite ser contada?
Aquí quiero responder a una interrogante planteada por el Dr. Miguel Romero Morett, en el prólogo del trabajo de nuestro buen amigo Juan Frajoza y que esta noche estamos presentando. Que dice:
¿Por qué las leyendas de los pueblos rescatan la parte más triste de sus antiguos moradores?
Y me atreveré a decir que porque esas son las historias verdaderas; es decir, son las que se deben rescatar, las tristes, las dramáticas, las amorosas hasta el tuétano, las trágicas; y es que un elemento lleva implícito al otro, si hay amor puede que haya tragedia y viceversa.
Esas son las historias de las que siempre se habla, las que dejan huella en sus moradores para bien o para mal, ¿o que caso tendría, por ejemplo, rescatar, escribir, narrar una historia donde todo sea felicidad, donde no pase nada, o donde un duende mágico, una hada madrina con un simple movimiento de su varita mágica y luego de una retahíla de palabras igual de mágicas cambie para bien la situación en que se encuentran o encontrarían inmersos ciertos personajes a los que les está o estaría pasando tal o cual acción de la que no saben cómo salir adelante?, haber, qué caso tendría rescatar eso.
Las historias verdaderas son las trágicas, donde se hable de la vida atormentada de un personaje.
O qué sería, por ejemplo, de Guanajuato sin la historia, fatídica en su momento, hermosa ahora, que envuelve al callejón del beso, y que con el paso del tiempo se ha convertido en mito, en que se dice que si una pareja de novios llega por casualidad o no al tan conocido callejón (que dicho sea de paso sirve so prextexto para viajar a tan hermosa ciudad), y no se da esa pareja un beso, una maldición (amorosa por supuesto), les caerá encima por siete o quince largos años, no lo recuerdo bien. Y eso sólo por mencionar una de las tantas historias que envuelven a la ciudad de Guanajuato, convertida en patrimonio cultural de la nación.
Las historias-leyendas-hechos que nos ofrece Frajoza nos hablan antes que nada de la tierra que habita que es Yahualica (historia con que abre el compendio) y que él conoce mejor que yo, y quizá muchos de nosotros.
Ahí habla de los personajes que la pueblan, parte importante de una leyenda porque son a ellos precisamente, a los personajes, a los que les pasan las cosas. Situaciones de aparecidos, de mujeres que enseñan los pechos como la caballona que se aparecía en el puente viejo y que con la cabellera como crin de caballo la caía hasta los tobillos y decía:
“Yo soy la caballona, caballona, algunos aseguran que sirena soy, pero soy la caballona, mitad mujer mitad animal”.
Acá en Colima no se llamaba caballona, pero cosa curiosa, su sobrenombre también era parecido al de un animal. No era una aparición, dicen, los que la vieron, que era real, tan real como nosotros. A la mujer la apodaban la delfinera, mujer que dicen se aventaba maromas con o sin calzones y que estaba completamente loca.
Y así es como surge la historia, que puede ser leyenda y convertirse en mito. ¿Quién sabe esos detalles con precisión?, sólo los que vieron a la delfinera aventarse esas maromas en pleno centro de nuestra ciudad.
Hay otra leyenda estilo la de la caballona, rescatada por el maestro Gregorio Torres Quintero en su libro de Cuentos colimotes, descripciones, cuentos y sucedidos y me refiero a la del “Gentil”, un texto hermoso que surge a partir de la oralidad (leyenda) de unos pescadores que decían que por las costas y a altas horas de la madrugada, un hombre fornido, excesivamente guapo y altísimo salía de las profundidades del mar para llevarse al fondo del mismísimo océano carne fresca y joven, porque según dicen, al gentil le gustaban los hombres y hay de aquel que se dijera hombre y caminara por esa playa en la madrugada, si mal no lo recuerdo, de Cuyutlán, porque no se le veía jamás.
Otra de las leyendas que vienen en el libro es la de “El chan”, ahí Frajoza nos retrata a María, que desde el nombre tiene una fuerte carga de simbolismo cristiano importante.
María es la virgen eterna, la que sólo entregará su pureza y su himen al verdadero amor, al que venga sin ambages de ningún tipo y desborde amor total por y para ella. Y no pide más. El tiempo va pasando poco a poco y María se va quedando solterona, no llega a desposarse y ese amor total nunca se asoma siquiera y termina como virgen eterna. Tiene pretendientes, sí, pero todos quieren lo mismo y no siente nada por ninguno de ellos.
Indudablemente esta María me recuerda a la eterna y virginal Tía Chofi de Jaime Sabines, poéticamente hablando.
“Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta con tus setenta años de virgen definitiva, tendida sobre un catre, estúpidamente muerta. Hiciste bien en morirte, tía Chofi”
Ora que si nos vamos a la narrativa, y por el manejo de los santitos a los que María les reza de cuando en cuando, me recordó también a la pobre de Esperanza, que en el nombre lleva la penitencia.
Esperanza es el personaje creado por la escritora mexicana María Amparo Escandón en la novela “Santitos”, y que recorre pueblos implorando, rezando a sus imágenes y poniendo de cabeza a cuanto santo se le ocurre para poder recuperar o dar con el paradero de su pobre hija, muerta extrañamente a causa de una simple operación de las anginas. En una historia de realismo mágico muy singular.
Así las leyendas que podemos encontrar en este libro. Escritas con el trazo firme de un joven autor que se dio a la tarea no sólo de leer, o buscarlas, sino de rescatar todas estas historias de su poblado natal, y escribirlas para el disfrute de todos nosotros, y así, de una forma un tanto poética (que también la hay en su escritura), podamos conocer un poquito más de esa bella tierra que es Yahualica.
Enhorabuena entonces para nuestro joven autor.

Las borras del café




Las borras del café


Alberto Llanes


Se dice que el ser humano es el único ente capaz de tropezar no sólo dos, sino como infinita es la numeraria con la misma piedra. Y en efecto, yo he tropezado de esa forma. ¡Vaya que sí!
Mis múltiples descalabros en esta vida me han llevado a tomar, literalmente, cartas en el asunto.
Primero fui con una señora dedicada a este arte, destreza o habilidad. Entre sus muchos decires predijo que iba a tener un accidente muy fuerte, dos hijos y morir joven. Nada bueno me deparaba el destino según la cartomancista.
Sin embargo no ha pasado nada de esto. Por eso creo que este tipo de personas a veces engañan a la gente, y es que aún, a mis veintitantos años de edad no logro comprender en qué forma un simple juego de cartas (barajas) españolas puedan predecir nuestro futuro.
El futuro tú mismo te lo construyes, le dijo el Doc a Marty Mcfly en la última parte de una de mis películas favoritas: Volver al futuro.
Insisto, no lo entiendo.
Esa vez tuve que desembolsar mil pesos para que la pitonisa me tomara literalmente el pelo. Predecir puras desgracias y para colmo ninguna me ocurrió.
Mi vida siguió su curso normal. Pero me volví a encontrar con hechos de suma importancia que me obligaron a volver a las andadas, pero esta vez de manera diferente.
Aquí es donde digo que el hombre es capaz de tropezar las veces que sean necesarias con la misma piedra. Y no aprende la lección.
Digo, tampoco soy un ferviente admirador de bagatelas de estas. No. Las circunstancias y amigos en común (a este tipo de prácticas) me han llevado a hacerlo. Pero para mi mala fortuna, el destino, caray con el destino, me llevó otra vez a intentarlo de nuevo.
Siempre he vivido solo. Mi madre murió cuando yo era muy joven. A mi padre nunca lo conocí. Me hace falta una mujer que soliviante, aunque sea medianamente, la soledad, el letargo e infortunio en que vivo.
De pronto vi algunos resultados favorables en mi compañera de turno del trabajo. Y opté por volver a probar suerte en las cuestiones de la adivinación y el azar. Ya dije que no creo en bagatelas de esas, pero también es cierto que en algo o en alguien hay que creer.
Como todo buen solitario trabajo en un lugar que, dicho sea de paso, me viene, como a cualquier solitario supongo yo, al dedillo.
De entrada es una labor nocturna, sin más compañía que la oscuridad, la música, el tabaco y mi compañera de turno.
Entonces empezó mi calvario.
Mi trabajo es el más aburrido del que se pueda tener nota. Pero es apasionante para mí: soy programador musical en una estación de radio.
Es verdad, es una labor que apenas me da para comer.
Rosaura y yo somos los únicos trabajadores en la madrugada en la estación. No hay ningún programa a esa hora así que puedo poner y hablar por micrófono a un grupo reducido (supongo) de radioescuchas. Rosaura es la vigilante de la estación.
Decía que en la noche puedo programar cualquier tipo de música. Es raro que un noctámbulo (máximo si es viernes o sábado) llame a la estación pidiendo oír algo “especial”.
A mí me gusta el rock duro, el heavy pues. Así que programo a las bandas que han dejado huella en este género. Rosaura me dice que oyendo este tipo de música no voy a llegar a ningún lado, ni siquiera a encontrar una mujer para esposa, ya no digamos novia o amante.
Rosaura es viuda.
A ella le gusta oír la estación del barrilito esa que de cortinilla de presentación dice: Estás escuchando la sinfonola la estación del barrilito. Y tiene un gingle que va más o menos así: “Sinfonola… sinfonola… la estación del barrilito”.
Ella tiene dos hijos y prácticamente trabaja todo el día. Por eso, cuando la veo que empieza a clavar el pico le pongo una almohada que tenemos por aquí y la dejo dormir placidamente.
En las mañanas, Rosaura trabaja haciendo la limpieza en una clínica del Seguro Social. En la tarde hace la comida para sus hijos. Y en la noche me hace compañía, además de vigilar y dormir, a mí, gran perdedor en esta pinche estación mediocre de radio.
Por eso la dejo dormir a sus anchas. Porque su carga laboral está pesada. Por las mañanas, me ha contado, usa una especie de radio-diadema donde oye su música favorita: Bronco, Los tigres del norte, Los tucanes de Tijuana. Cosas así. Nombres completamente desconocidos para mí.
El otro día llegó entonando una melodía que dice más o menos así: “Bailemos con el tuca, bailemos con el nazo, bailemos con el tuca tuca tuca nazo”. Canciones sin nada de cerebro pero ella es feliz así y yo la respeto.
En cambio, en la estación, tiene que chutarse la música que me gusta a mí.
Y ella no respinga nadita, sólo me dice que con esa música no voy a encontrar mujer. Deep purple, Led Zepellin, Black Sabath, Skid Row, AC/DC, Kiss, L.A. Guns, Mötley Crüe y grupos de ese estilo son los que tiene que oír. Nombres completamente desconocidos para ella.
Rosaura dice que nada mejor que una buena taza de café para permanecer despierto toda la noche. A mí me repatea. Simplemente no lo tolero. Ya sea de Veracruz, Comala o Colombia no lo soporto.
No niego que huele bastante bien. El aroma del café recién hecho es inigualable, casi puedo decir que es muy similar al del tabaco. Son aromas inenarrables. Pero de ahí a que me tome una taza es otra cosa. Simplemente mi estómago, maltrecho por el trato que le ha dado en la vida no lo soporta, y al primer trago ya pide esquina, y eso que aún no llego a los treinta años aunque poco me falta.
Rosaura ha de andar por los cuarenta a lo mucho… no más…
Rosaura y yo nos contamos nuestras desavenencias. De fondo siempre hay una guitarra estruendosa que nos acompaña, Nirvana por ejemplo. Ella enviudó gracias al azar. Fue con una cafeomancista a que le predijera el futuro y le dijo que pronto iba a enviudar y que cuidara a su marido.
─Qué le voy a cuidar a ese guevón, ─pensó Rosaura─, que se muera siguió pensando mientras la adivinadora seguía hablando.
Y es que Rosaura amaba mucho a su marido. Pero éste de pronto, de un día para otro le empezó a pegar. De la noche a la mañana, sin decirle agua va: tun tun tun y moretón. Tun tun tun y sangre en la boca. Por eso Rosaura quería que se muriera (y cuanto antes mejor). Fue el tiempo, también, en que su marido se dedicó más al trago que al trabajo.
Por eso Rosaura fue con la lectora del café. Su consigna era bastante buena. No cobraba nada hasta que no hubiera resultados, y si éstos no se daban el trabajo era gratis. De fondo musical sonaba una canción de Pink Floyd cuando me lo contó.
Entonces la pitonisa le leyó el café. Le dijo que su marido iba a sufrir un accidente, que tendría que buscar (obvio) trabajo, y que uno de sus hijos quizá la sacara pronto de trabajar primero y de pobre después. A veces creo que estas personas dicen lo mismo en cada sesión.
Seis meses después, y ya cuando Rosaura pensaba en no pagarle nada a la pitonisa esta. ¡Zas! Sucede que pasó todo lo que le había dicho que le iba a pasar. Su marido en efecto sufrió un accidente y se murió. Era maestro albañil e iba hasta el gorro de borracho y allá fue a dar. Suelo. Cayó de un décimo piso y no vivió para contarla. Dicen, los que vieron el patético espectáculo, que ni las manos metió y que nada más se fue de boca.
Meses antes Rosaura halló trabajo. Primero aquí en la radiodifusora. Trabajar de noche le permitía no ver llegar borracho a su marido. También le evitaba algunos golpes o gritos y cosas de esas. Porque cuando ella llegaba, después de ir a recoger a sus hijos a la casa de su mamá. Rodolfo estaba prácticamente muerto, en calidad de bulto por decir lo menos.
Sin embargo, Rodolfo pensaba que su mujer trabajaba de puta.
─¿Quién que se diga decente trabaja de noche?, ─le reclamaba Rodolfo a Rosaura. Y lo que más coraje le daba a Rodolfo es que su mujer todavía estaba de bastante buen ver.
Luego, una comadre de Rosaura, Lupita, la metió al Seguro Social. Rosaura ocupó el lugar de Donaciano que falleció días antes de un ataque fulminante al suyo cardio. Y como vivía solo nadie lo atendió.
Lupita es trabajadora social. De esas que se enteran santo y seña (el huevo y quien lo puso) de lo que pasaba en el hospital. Así que en cuanto se enteró de la muerte de Donaciado, rápido propuso a su comadre para el puesto. Y Rosaura, un lunes del mes de abril ya estaba trabajando en la flamante clínica del Seguro Social.
Así la adivinadora cobró sus dos mil pesos por sesión. Pero los valía y vaya que sí.
La muerte de Rodolfo no fue entonces nada sorpresivo para Rosaura. Se podría decir que la esperaba. El día de la velación ni parecía sufrir, al contrario, se le notaba en el rostro un gesto malicioso como si le hubieran quitado un peso de encima. Y vaya si se lo quitó.
En cambio sus hijos eran un mar de lágrimas. Ella los consoló con un: “Qué le lloran a ese ingrato desobligado”. Y cuando bajaron la caja a lo más oscuro de la fosa, Rosaura sólo atinó a decir: “Pues a otra cosa mariposa, muerto el perro se acabó la rabia”. Se dio media vuelta y esperó a sus hijos a la entrada del panteón.
Cuando me contó esto los Iron Butterfly sonaban de fondo con su éxito In a gadda da vida. Dio una fumada a su tabaco y lo apagó estrellándolo con cierta rabia dentro del cenicero. Me acordé de una greguería de Ramón Gómez de la Serna: “La saña de una mujer está en la forma en que apaga un cigarrillo”. Y había quedado más que demostrado el odio que sentía aún por Rodolfo.
Rosaura le tomó mucho aprecio y fe a su adivinadora “de cabecera”. Que con una simple taza de café podría predecir el futuro. A ella le cambió la vida.
─Y podría ser la oportunidad de que te le cambie a ti, ─me decía cada que tocábamos el tema.
Sólo faltaba que uno de sus muchachos la sacara de trabajar primero y de pobre después. Y la “nena”, hija mayor de Rosaura estudiaba medicina. Si todo iba como hasta ahora ella podría ser su posibilidad. Si se encontraba a un hombre bueno pensaba de cuando en cuando Rosaura.
A mí me insistió a que me diera una vuelta con la adivinadora. Nada perdía y a la mejor mi vida mediocre cambiaba.
─Al fin que no le tienes que pagar hasta no ver resultados ─me dijo─.
Y bueno, tenía de pronto razón. La cuestión es que necesitaba tomar una taza de café, y en los residuos que quedaran al fondo, entonces sí, la adivinadora podría predecir mi futuro según las borras del café.
Yo por alguna razón siempre me había negado. Hasta ese día que decidí ir. Ya no quiero que me vean la cara. A la mejor lo que le pasó a Rosaura fue pura suerte de la buena. Y yo nunca me caracterizado por tenerla. Nunca me gané nada en nada. Y mi suerte no iba a cambiar ahora, no tenía porqué cambiar. Además, odio el café. No lo soporto, y aunque no he negado que huele bastante bien. No logro creer cómo con su lectura (como me pasó con las cartas), me puedan decir mi aciago futuro.
No concibo esa extraña relación. En que con su lectura salga del letargo en que vivo, si desde que tengo uso de la memoria he cometido siempre los mismos errores, dijera José Alfredo. Y no sólo una vez, sino varias como según lo indican las sagradas escrituras.
Sin embargo fui. Me acompañó Rosaura. La adivinadora, en su papel, nos recibió en el quicio de su puerta. Artilugio en cabeza, ojos pintados, cejas remarcadas, miles de pulseras en muñeca izquierda, ropa holgada y nos hizo pasar. Con voz sepulcral dijo que esperáramos nuestro turno. Rosaura, con un gesto, me dijo que todo estaba bien.
La casa se encontraba a oscuras. En la pared colgaban miles de cosas. Supercherías de adivinación no sé describirlo bien. La cuestión era tomar una taza de café. Platicar con la adivinadora sobre mi peculiar situación actual, terminarlo y dejar que ella hiciera el trabajo.
La taza era enorme. Para mí que no tomo café la sentí grandísima. La mujer se sentó frente a mí esperando que le contara algo. Por ejemplo; qué me había llevado a tomar la decisión, quién me había recomendado con ella, y varias cuestiones más.
La adivinadora veía que no ingería nada.
Yo pensaba que al primer trago me iba a doler el estómago. Y así pasó. El café era negrísimo, cargado, fuerte y calientísimo. Tampoco me gusta por eso, se acostumbra a tomar caliente y a mí me escalda la lengua.
Todo pasó. Ni me tomé la taza a gusto ni me predijo nada porque concluyó que las borras del café no estaban del todo nítidas. Eso sí. La adivinadora me dijo, según lo que escuchó de mi patética situación actual, que con esa actitud y esta vida que llevo (pero sobre todo con esa música que oigo) no iba a encontrar a ninguna mujer para compañera, ya no digamos novia o amante.
Tomé entre mis manos la mano de Rosaura y salí de ahí. Por supuesto no iba a pagar por algo que ya sabía (de antes) y que además me produjo dolor de estómago durante toda la noche. Lo que me obligó irremediablemente a permanecer despierto, y programar la música (aunque no encuentre nunca mujer) que más me gusta oír.

Bueno... está bien




Luego de que he sido duramente criticado por mis imágenes. Pondré, para beneplácito de mis visitantes, algo más bonito. Pero eso no quita que de vez en cuando vaya a subir porquería y media a mi página, por que así soy, chingue a su madre, que viva la puerquez.
Y seguiré subiendo imágenes de viejas que cojan con uno... dos... tres... ene weyes Cin-cuenta). Pero bueno. Por lo pronto anuncio (apostólico), que he recibido ¡por fin!, mi dotación de libros onde participé; es decir, los del Colectivo de Café. Onde aparece un cuentito mío de mí. Mismo que subiré también a esta maldita (V)ágina, para que no anden diciendo, y mucho menos pensando, que no más subo puras viejas cogidas...cogiendo y con las patononas abiertas, enseñanado hasta las amigdalas, a mí dalas... pero bueno... por lo pronto subo una imagen de la portaduca del mentado libraco (que ya sabes mi Yovan, precioso, mi héroe chingadamadre, un ejemplar es para ti, mi rey). Saludos y si alquien quiere ejemplares. Bara bara bara...

Tuesday, December 02, 2008

Dime vaquero

Vaquero a morir

Siempre Vaquero




Un hombre no hace a un equipo. Eso es cierto. De lo contrario el término no sería entonces "equipo" o grupo o clan, tribu, sino uno, y una persona no se puede denominar grupo. Lo que sí es cierto, es que desde que regresó, luego de tres partidos sin actividad tras una lesión en el dedo meñique de la mano derecha, el quarteback titular de los Vaqueros de Dallas, Tony Ramiro Romo, ha llevado al equipo de la estrella solitaria a tres victorias de manera consecutiva. Lo que Brad Jhonson no pudo hacer frente a rivales como los Gigantes de Nueva York. Es innegable que Tony Romo es el alma del equipo favorito de américa. Pases seguros, movilidad en la bolsa de protección y una efectividad del 800 por ciento en cada partido, son sólo algunas de las cualidades que ofrece el joven titular de los Vaqueros de Dallas y novio oficial de la cantante Jessica Simpson. Le viene un cierre complicado al equipo de américa. Midiéndose ante rivales de grupo como los Gigantes de Nueva York y las Águilas de Philadephia. Pero los seguidores del equipo de la estrella solitaria estamos convencidos que de la mano de Tony Romo, seguido por Marion Barber que mueve el balón hasta 20 veces por encuentro para 300 yardas (promedio) por encuentro, y acompañados por el ataque aéreo del polémico y controversial TO (Terrel Owens), podemos decir que equipo está listo para los juegos de Play Off. Primero tendrán que dar cuenta del archirival (por años) que son los Acereros de Pittsbourgh y después un gane ante Gigantes, lo que meterá de lleno a esta escuadra a los juegos de Play Off de la temporada de 2008. Ahora lo que viene es definir si Tony Romo está listo para un partido de ese calibre, hay que recordar que los últimos dos años en que Tony Romo ha estado al frente del equipo de la estrella solitaria, y jugaron los play off, fueron liquidados en sus respectivos cotejos, lo que demuestra que le falta un poco de madurez al líder indiscutible de este equipo. Esperamos que este año haya sido de aprendizaje y podamos ver a un Tony Romo más solvente en el ataque vaquero, si logra eso, podrá entonces estar listo para llegar al máximo encuentro: el Súper Bowl, y por qué, a levantarse con el trofeo Vince Lombardy, que hasta el día de hoy, pertenece a los todavía campeones, Gigantes de Nueva York, con Eli Manning como timonel.

Friday, November 21, 2008

Después del éxito no obtenido




Bien. Pues después de unos cuantos meses de duro y das, llegó a su fin el taller de poesía intitulado "Sensibilidad y apertura poética", que impartí por varios mesesillos en las instalaciones del bachillerato número uno. El taller sirvió para recolectar material poético (y algunos narrativos), de los chavos del bache para su edición en la colección Experimentales, que si mi memoria no me falla, será el número cuatro. En el trancurso de las sesiones, los alumnos se dedicaron a su creación poética, pero también conocieron y leyeron a otros poetas como: Oliverio Girondo, Roque Dalton, Cintio Vitier, José Lezama Lima, Rubén Bonifaz Nuño, Jaime Sabines, Juan Gelman, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Ricardo Castillo, Efraín Huerta, José Eugenio Sánchez entre otros. El propósito del taller es acercar... sensibilizar... y abrir la brecha poética para que los estudiantes puedan andar el camino. El taller-ciclo poético, me permitió a) Demostrar que hay que más que solemnidad en la palabra P-O-E-S-Í-A; b) Conocer gente diferente y con ganas de aprender; c) Entender un poco el pensar y sentir de los jóvenes; d) Mostrar los dotes de profesor y e) Iniciar a varios chavos en este camino del cual, no hay retorno. El ciclo cerró con el disfrute de la película "Il postino", "El cartero", que trata la vida y las peripecias de Mario Rupoulo y su encuentro con el poeta chileno Ricardo Neftalí Reyes Basoalto, mejor conocido como Pablo Neruda. Y con después al éxito no obtenido, de terminar hasta diciembre, el cierre del ciclo poético se tuvo que adelantar puesto a que tengo, a partir del sábado venidero, un curso de Indesing, que a decir verdad, aún no entiendo en qué me podrá servir. Fonos.

Calaverota




Calaverota
(para todos mis compañeros de publicaciones
con todo respeto y cariño de este niño).


La muerte rondó publicaciones
y entre libros, papeles y correcciones
a todos les fue dando sus arremangones.
Empezó con Guille, nuestra jefa
que siempre con el teléfono en la oreja
le dijo simplemente:
─Jefa, no pongas tanta queja
agarra tus chivas y a la reja
para que descanses tú y tu oreja
que cada día noto más rejega
ante tanto telefonema.
Y sin más que hacer
y ante tanto placer
nuestra jefa no pudo comparecer
a los designios de tan normal parecer.
Fue entonces con Inés
a quien se le notaba cierta palidez
porque con tanto informe
no se hallaba conforme
de que se publicaran tantos nombres
de personas que a veces ni conoce.
La muerte la vio tan ocupada
que pensó mejor llevársela de pasada.
Después de dar el rondín
por todo publicaciones
tocó el turno de Doña Mary
que desde temprano
con teléfono en mano
atiende todas las llamadas
que entran a la dirección
la muerte la llevó en volandas
cuando con cierta emoción
daba a un escritor
la nota de su dictaminación.
A carlitos la muerte lo agarró en el cuarto oscuro
mientras la parca le estaba pidiendo un ósculo
que ni tardo ni perezoso carlitos no dudó en dar
sintiendo el frío aliento que la muerte tiene al matar.
Para don Pedro la cosa fue singular
la muerte lo tomó de sorpresa
cuando salía Del taurino y sin pagar
donde se le vio por última vez tomar.
Horacio estaba dormido en la silla presidencial
cuando la muerte le vino de sopetón a reclamar
y aunque reclamara, la muerte no se pudo acordar
de lo que Horacio, con tan buen decir
le trataba de explicar
y sin más reclamos la muerte lo empezó a arrastrar.
Don Migue limpiaba los espejos
cuando la muerte llegó
y aunque la visualizó en el reflejo
en un solo movimiento se lo llevó.
Adolfo quedó boquiabierto
y bastante perplejo preguntó:
─¿Es mi turno?
Y sin tanto aspaviento la muerte lo recogió
olvidando que también era bombero
Como su buen compañero:
Benjamín
quien trabajando en el PRED
la muerte no pudo entender
qué cosa era eso de PRED
que estaba lejos de su entender
y entre sistemas computacionales
y dígitos abominables
la muerte detestable
no le dio el punto y aparte.
Contando estaba Martha cuando la calaca llegó
venía atiborrada de folios que Martha contabilizó
y entre cuentas y cheques y firmas
a Martha se le acabó la vida
de contar números sin medida.
A Guille Cuevas también le tocó
y eso que nada más venía de volón
a recoger un libro para su revisión.
Entre tanta intromisión, a Miriam la muerte sorprendió
cuando revisaba casi con emoción
un nuevo libro para su edición.
Beto Vega estaba muy quieto
cuando la muerte lo nombró
con tinta roja hacía la corrección
del libro de computación
del cual no tiene ni tantita emoción
de trabajar como siempre lo hace él, con mucha pasión.
Entre rizos, peinadas rápidas y diseños
la muerte llegó con el Chino
a la muerte le gustaron tanto sus diseños
que frunciendo un poco el ceño
el Chino no tuvo más que seguir su mismo sendero
llevando ya en la mente,
un nuevo diseño que haría para la muerte.
Gloria tomaba un extraño refresco
cuando la muerte llegó en seco
Jajaja, río Gloria con respeto
─Esto no es un refresco.
Y cuando iba a aclarar que era cerveza
la muerte actuó con certeza
y se la llevó con mucha presteza.
A Víctor la muerte le quería tomar del pelo
pero sabiendo que no usa cabello
mientras trabajaba en su compu
de modo muy perplejo la muerte le hizo una jugarreta
y éste creyendo que era un programa nuevo
bajó el archivo completo.
Pero era la muerte que de nuevo
usando la tecnología,
venía en archivo adjunto entero.
Deysi hacía un complejo diseño
cuando la muerte llegó sin empeño
al notar que eran líneas extrañas
la muerte sin patrañas
se la llevó sin marañas
y con guadaña en mano,
no hay quien ponga resistencia
ante fiera presencia.
A don Memo no le causa escalofrío
tan vil complacencia
y tecleando y transcribiendo
la muerte le dijo:
─Anda Memo, vamos para que conozcas el camino.
Y caminando y escribiendo para no hacer charco
muerte y memo se fueron muy tomados de la mano.
A Paco se le veía un poco cansado
cuando la muerte con saco en mano
le llegó. Estaba jugando al solitario
y sin hacer tanto preámbulo
la muerte indiferente
puede tener muy buen contendiente
en todo el continente.
“Alguien tiene que trabajar y ese soy yo”.
Dijo Jimy sonriente cuando la muerte
diempre presente le dijo:
─Jimy, si te llevo a ti, ¿Quién hará el trabajo en publicaciones
te parece bien que lo dejemos a la suerte?
Si tú ganas te dejo, si pierdes te llevo.
Y creyendo que la muerte no hacía trampa
Jimy aceptó la transa
y en un abrir y cerrar de latas
Jimy se encontraba con San Pedro
dándole ahora él lata.
Cuando Carmen llegó, esto era el acabose
unos tantos por allá otros por acá
la muerte había terminado su rondín, pero aún faltaba más.
Carmen tose y tose
a la muerte llamó
no bien había prendido su máquina
cuando ésta por la espalda le llegó.
Tú de esta no te salvas
fue la sentencia que dictó.
Y se llevó a Carmen sin que diseñara la portada
del nuevo libro de Microfinanciamiento,
que no es que vaya lento
sino que ha tenido mucho impedimento.
En eso estaba la muerte cuando de volada
se acordó de pasar por Inés que seguía muy ocupada.
Ahora hacía el POA
que no es que sea broma
la muerte ya no puso soportar
y entre papales la empezó a cargar.
Para el Llanes todo fue ficción (aunque no tanto)
escribía una narración
cuando la muerte, como personaje se le apareció.
Infame Llanes que le creyó,
porque la muerte vestida de Alejandra lo engañó
y con todo y sus marañas por fin se le llevó.
Y así pasó en publicaciones
donde ahora las ánimas de todos los editores
diseñadores y trabajadores
rondan muy de vez en cuando
sobre todo cuando es día de pago.

¿Qué es lo primero que levantas del suelo después de un terremoto?

 En palabras Llanes     I Una vez más México hace historia; otro 19 de septiembre que « retiembla en su centro la tierra al sonoro...