Friday, November 21, 2008

Calaverota




Calaverota
(para todos mis compañeros de publicaciones
con todo respeto y cariño de este niño).


La muerte rondó publicaciones
y entre libros, papeles y correcciones
a todos les fue dando sus arremangones.
Empezó con Guille, nuestra jefa
que siempre con el teléfono en la oreja
le dijo simplemente:
─Jefa, no pongas tanta queja
agarra tus chivas y a la reja
para que descanses tú y tu oreja
que cada día noto más rejega
ante tanto telefonema.
Y sin más que hacer
y ante tanto placer
nuestra jefa no pudo comparecer
a los designios de tan normal parecer.
Fue entonces con Inés
a quien se le notaba cierta palidez
porque con tanto informe
no se hallaba conforme
de que se publicaran tantos nombres
de personas que a veces ni conoce.
La muerte la vio tan ocupada
que pensó mejor llevársela de pasada.
Después de dar el rondín
por todo publicaciones
tocó el turno de Doña Mary
que desde temprano
con teléfono en mano
atiende todas las llamadas
que entran a la dirección
la muerte la llevó en volandas
cuando con cierta emoción
daba a un escritor
la nota de su dictaminación.
A carlitos la muerte lo agarró en el cuarto oscuro
mientras la parca le estaba pidiendo un ósculo
que ni tardo ni perezoso carlitos no dudó en dar
sintiendo el frío aliento que la muerte tiene al matar.
Para don Pedro la cosa fue singular
la muerte lo tomó de sorpresa
cuando salía Del taurino y sin pagar
donde se le vio por última vez tomar.
Horacio estaba dormido en la silla presidencial
cuando la muerte le vino de sopetón a reclamar
y aunque reclamara, la muerte no se pudo acordar
de lo que Horacio, con tan buen decir
le trataba de explicar
y sin más reclamos la muerte lo empezó a arrastrar.
Don Migue limpiaba los espejos
cuando la muerte llegó
y aunque la visualizó en el reflejo
en un solo movimiento se lo llevó.
Adolfo quedó boquiabierto
y bastante perplejo preguntó:
─¿Es mi turno?
Y sin tanto aspaviento la muerte lo recogió
olvidando que también era bombero
Como su buen compañero:
Benjamín
quien trabajando en el PRED
la muerte no pudo entender
qué cosa era eso de PRED
que estaba lejos de su entender
y entre sistemas computacionales
y dígitos abominables
la muerte detestable
no le dio el punto y aparte.
Contando estaba Martha cuando la calaca llegó
venía atiborrada de folios que Martha contabilizó
y entre cuentas y cheques y firmas
a Martha se le acabó la vida
de contar números sin medida.
A Guille Cuevas también le tocó
y eso que nada más venía de volón
a recoger un libro para su revisión.
Entre tanta intromisión, a Miriam la muerte sorprendió
cuando revisaba casi con emoción
un nuevo libro para su edición.
Beto Vega estaba muy quieto
cuando la muerte lo nombró
con tinta roja hacía la corrección
del libro de computación
del cual no tiene ni tantita emoción
de trabajar como siempre lo hace él, con mucha pasión.
Entre rizos, peinadas rápidas y diseños
la muerte llegó con el Chino
a la muerte le gustaron tanto sus diseños
que frunciendo un poco el ceño
el Chino no tuvo más que seguir su mismo sendero
llevando ya en la mente,
un nuevo diseño que haría para la muerte.
Gloria tomaba un extraño refresco
cuando la muerte llegó en seco
Jajaja, río Gloria con respeto
─Esto no es un refresco.
Y cuando iba a aclarar que era cerveza
la muerte actuó con certeza
y se la llevó con mucha presteza.
A Víctor la muerte le quería tomar del pelo
pero sabiendo que no usa cabello
mientras trabajaba en su compu
de modo muy perplejo la muerte le hizo una jugarreta
y éste creyendo que era un programa nuevo
bajó el archivo completo.
Pero era la muerte que de nuevo
usando la tecnología,
venía en archivo adjunto entero.
Deysi hacía un complejo diseño
cuando la muerte llegó sin empeño
al notar que eran líneas extrañas
la muerte sin patrañas
se la llevó sin marañas
y con guadaña en mano,
no hay quien ponga resistencia
ante fiera presencia.
A don Memo no le causa escalofrío
tan vil complacencia
y tecleando y transcribiendo
la muerte le dijo:
─Anda Memo, vamos para que conozcas el camino.
Y caminando y escribiendo para no hacer charco
muerte y memo se fueron muy tomados de la mano.
A Paco se le veía un poco cansado
cuando la muerte con saco en mano
le llegó. Estaba jugando al solitario
y sin hacer tanto preámbulo
la muerte indiferente
puede tener muy buen contendiente
en todo el continente.
“Alguien tiene que trabajar y ese soy yo”.
Dijo Jimy sonriente cuando la muerte
diempre presente le dijo:
─Jimy, si te llevo a ti, ¿Quién hará el trabajo en publicaciones
te parece bien que lo dejemos a la suerte?
Si tú ganas te dejo, si pierdes te llevo.
Y creyendo que la muerte no hacía trampa
Jimy aceptó la transa
y en un abrir y cerrar de latas
Jimy se encontraba con San Pedro
dándole ahora él lata.
Cuando Carmen llegó, esto era el acabose
unos tantos por allá otros por acá
la muerte había terminado su rondín, pero aún faltaba más.
Carmen tose y tose
a la muerte llamó
no bien había prendido su máquina
cuando ésta por la espalda le llegó.
Tú de esta no te salvas
fue la sentencia que dictó.
Y se llevó a Carmen sin que diseñara la portada
del nuevo libro de Microfinanciamiento,
que no es que vaya lento
sino que ha tenido mucho impedimento.
En eso estaba la muerte cuando de volada
se acordó de pasar por Inés que seguía muy ocupada.
Ahora hacía el POA
que no es que sea broma
la muerte ya no puso soportar
y entre papales la empezó a cargar.
Para el Llanes todo fue ficción (aunque no tanto)
escribía una narración
cuando la muerte, como personaje se le apareció.
Infame Llanes que le creyó,
porque la muerte vestida de Alejandra lo engañó
y con todo y sus marañas por fin se le llevó.
Y así pasó en publicaciones
donde ahora las ánimas de todos los editores
diseñadores y trabajadores
rondan muy de vez en cuando
sobre todo cuando es día de pago.

Tuesday, October 07, 2008

¡Por fin!

Bueno, pues acabó altexto 2008. De hecho terminó desde la semana pasada. Miércoles de la semana pasada, para ser un poquito más exacto. Y terminó dejándome encamado. Esta vez sí me tiró. ¿Compré algún libro?, nada. Tanta actividad no me dio chance de ni siquiera darle una visitada (como a mí me gusta) a la librería. Y es que me gusta visitar la librería y tardarme horas y horas. Esta vez simplemente no pude. Vi por ahí un libro de cuentos de Alberto (tocayo) Dalal, pero de ahí a poder comprarlo, nada. Este año contamos con la siempre grata presencia de los bachilleratos de Colima. La noticia se corrió por varios campus, y cuando en el programa estaba indicado con quiénes íbamos (guille cuevas y un servidor) a trabajar, resulta que se dejaron venir ene cantindad de alumnos que salían, quién sabe de dónde. Resulta que todos los días teníamos hasta dos o tres charlas (o presentaciones). Sí, es divertido trabajar con estos chavos, pero también es muy cansado. Las chicas van con sus falditas cortas... cortas... cortas... pero cortas, y los caballeros pues simplemente van. Se presentaron las dos colecciones en esa semana y dos días de actividad con bachilleratos. Y entre habla y habla... mira y mira... cada alumno salió por lo menos, con un libro bajo el brazo, como dice la canción de Gavilondo Soler. Debo aclarar que las cuentas nunca nos salieron bien. Es decir, siempre faltaba dinero, poco, pero faltaba. Aunque de las cuentas yo no me hice cargo, carajo, por algo estudié letras, la matemática y yo llevamos mucho, pero mucho tiempo distanciados, y no se ve por dónde, ni cómo, lleguemos a entendernos. El caso es que estos libritos se han movido, vendido y revendido por aquí y por allá. Aquí quiero abrir un paréntesis para agradecer a dos amigos. Bueno, maestra y amigo, que colaboraron con nosotros. David Chávez y Lucila Gutiérrez, que desde tierras chilenas mandaron su colaboración para este nuevo proyecto editorial que ahora reunió el material de personajes bien leídos y bien importantes en la literatura universal, y que nuestroa amigos hicieron un epílogo para este material. Sinceramente muchas gracias. Y bueno, después de una jornada del libro universitario altexto 2008, me quedó una gripa que poco a poco se me está quitando, y un maldito dengue que, me impidió ir a trabajar dos días.

NO SE ME IMPORTA UN PITO...

NO SE ME IMPORTA UN PITO...

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.


Oliverio Girondo

Tuesday, September 23, 2008

Jornadas Altexto 2008





Chamacos in-su-recto(s) denme un poquito de su tiempo para informales el calentario de las jornadas alsexo dos mil chocho. ¿Quieren verGA-lería Universitaria...?, mis chamacos... se los dejo caer... Óraleeeeeeeeee.

Tuesday, September 09, 2008

Puras mamadas




Puras mamadas
(crónicas defenestrantes)

Me da risa, pero también me da coraje. Me da risa, porque el gobierno del estado, a través de su secretaría de cultura, en el mes de la lectura y el libro se pararon el cuello diciendo que regalaron (y aparece una cifra exhorbitante de libros), y que pegaron (y aparece otra suma exhorbitante de calcomanías) y es verdad, lo hicieron. Qué desperdicio de papel, pineso yo, y no sólo yo, miles más. Qué derroche de dinero. Pero según ellos están trabajando. Está bien. No hay que quitarles la absurda idea.
Resulta que estaba el otro día caminando plácidamente (media hora de caminata diara), y observé dos camionetas, muy bonitas, muy del año, muy cafés, aparcadas (gringuismo españolizado) cerca de un conocido colegio popof, sí, de esos donde la crema y nata de Colima, llevan a sus respectivas natillas a hacerse hombres de bien. Pura pinche postura, pos qué.
Decía pues, antes de que me azotara este exabrupto. Que yo estaba myu campante. Sábado de mañana. Caminaba rumbo al bachillerato número uno a dar mi taller de poesía (sí, suena como a putito recién cogidó, pero qué quieres my deivid, tenía que tener un nombre).
Así, libro en mano (el que estaba leyendo en ese momento, para los que no me conocen estaba leyendo Chiquita de Antonio Orlando Rodríguez) pasé por donde estaban esas dos camionetonas. En la parte posterior, de cada camioneta, se leía la leyenda "AL LEER VIVES MUCHAS VIDAS". Repito, en las dos.
Me dio orgullo y pensé que la secretaría estaba haciendo bien su chamba (eso no está en duda), ellos regalan, pegan, pintan paredes, hacen pendones, giran por todos los municipios, hacen lo posible, pues, pero no basta.
El niño, hijo del magnate dueño de la dichosa camioneta. Quería, (a fuerzas de la voluntad de su padre), que fueran al Zentralia a que le comprara un libro. Fue lo que alcancé a oír al paso. El padre, todo osco, huraño, de esos "nuevos ricos", con mucho folklore en la forma de vestir, y sendo reloj, pulsera, anillo y collar o cadena (sólo los perros y otros animales usan cadena al cuello), le dijo que no. Rotundamente no. No para qué. No. No. No. Y nada más que no. Ese fue el fallo.
Entonces me quedé pensando ¿y dónde queda esa calca de que al leer vives muchas vidas?, el niño le estaba pidiendo un libro, no un maldito juego de video, no una chingadera peor, un ofensivo y tierno librito. Vale verga.
Su excusa final fue que, como ya había pasado el mes del libro juvenil e infantil, los libros ya no iban a estar en oferta. Y volví a pensar, ¿y todo ese lujo, camioneta acá, joyas acá, pantanlón acá?
Y agregó -si te portas bien, el año que entra vamos a esa feria y te compro lo que quieras-. Y me volví a quedar pensado. Ah, qué cosas. Y si la secretaría de cultura el año que entra no hace ni madres, el niño perdera otro año más sin su famoso libro.
Yo de plano mejor le quitaba esa calca a mi camioneta. Me dejaba de mamadas y le decía al niño la verdad...

Wednesday, September 03, 2008

Una flor para otra flor

Una flor para otra flor


Alberto Llanes


Me da mucho gusto escribir, para esta edición, un texto introductorio a la obra Flores de sal de la amiga Magda Escareño.
A Magda, como le llamamos quienes la conocemos dentro del ámbito de la cultura, la conocí hace algunos años cuando fui a ver al foro universitario Pablo Silva García, una obra de teatro donde ella era la única actriz (monólogo extenso de una pieza teatral que llamó mucho mi atención porque al parecer no iba para ningún lado pero que al final tenía su razón y que comprendí después, en la tranquilidad de mi casa).
Hasta ese momento yo no sabía nada acerca de Magda, pero poco a poco (como todo lo que se hace en esta vida) la fui conociendo y también a su trabajo.
Yo no sabía que tenía un grupo de teatro que se llamaba o llama Hiperestesia, que era la escritora de varias obras de teatro, que también sabe hacer cuentos y mucho menos, que escribía poesía.
Además de ser una excelente promotora cultural, sobra decirlo. Yo no sabía nada de eso.
Esto de lo que estoy hablando ocurrió hace ya varios años, cuando yo era apenas un incipiente joven Cedart (es decir, estudiante de Bachillerato).
Por eso me da mucho gusto que haya confiado en mí para escribir estas líneas a manera de introducción a su nuevo libro que lleva por título: Flores de sal, editado por nuestra máxima de estudios.
Uno más a la cuenta de nuestra versátil autora.
A mí, que me ha tocado la labor (por decir algo completa) de la hechura de este libro, puedo decir que lo he visto, junto con la poeta, desarrollarse y crecer.
Me ha tocado tenerlo en hojas tamaño carta (como llegan todos libros a la Dirección General de Publicaciones de la Universidad de Colima), verlo en su versión digital y de ahí tenerlo diseñado (en su primera etapa de formación), hasta el proceso de impresión, todo este ir y venir del libro para su formación Magda lo sabe y lo conoce bien (como autora de varios libros más) y se lleva mucho tiempo.
Entre que pasa por un proceso de dictaminación, un proceso de edición, uno más de diseño y otro final de de impresión. Todo para que al final quede conformado como libro.
Mientras todo esto sucede con la impresión de un libro, pasa el tiempo suficiente como para darle al creador (a Magda) la oportunidad de seguir haciendo lo que sabe hacer mejor: crear (poesía, teatro, cuento etc.) e incluso actuar (grandes pasiones sin duda de la autora de Flores de sal).
Así en este caso.
En este compendio vamos a encontrar una recopilación de textos que hablan de flores.
Yo no conozco mucho de flores. Pero sí conozco, sí he conocido (a lo largo de varios años ya) el trabajo siempre inagotable, siempre eterno de Magda Escareño.
Y en varios ámbitos: promotora, escritora, actriz y poeta, incluso vendedora de obra suya o de alguien más.
Estos poemas pueden llenar nuestro cuarto de flores, o el cuarto de quien sea.
Al leer cada uno de los apartados de este libro, es como si entráramos a un huerto, qué digo huerto, una florería, un sitio donde se encuentra el comprador con la más exquisita y variada colección de flores. Pero también nos topamos con la sala donde las flores se marchitan, y es cuando la poesía cambia drásticamente de tono, y se vuelve intimista, dolorosa, fuerte, sola.
El comprador a su paso por esta vereda va encontrar variedad, perfumes, tonalidades, olores, fragancias qué sé yo de cada una de las especies ahí reunidas.
Así es el viaje que nos ofrece Flores de sal, que de entrada, con el puro título nos regala una de las tantas y muy bellas imágenes que podemos encontrar dentro de este compendio.
Sin embargo, a la mitad del texto los poemas cambian, sigue el tono, los nombres, las citas a las flores pero no así su fuerza poética que nos embriaga por lo fuerte y lo profundo de la poesía que nos ofrece la autora, en un tono más confesional, íntimo y encarnado.
Este el juego que lleva intrínseco Flores de sal.
Ya el lector se dará cuenta de estos vericuetos que entreteje el poemario. No todo es la felicidad de los primeros versos, y esto se nota con los poemas más extensos, cambios de ritmo, de sentimientos y sensaciones que encontramos.
Dejo pues al lector con el regusto de las flores, pero también con su desencanto cuando pierden su aroma, su color, su esencia, su significado.
Gocemos su aroma, sus colores, su tamaño, su diversidad y su forma. Y también la otra parte, cuando se marchitan, cuando ya no sirven y nos duele verlas y nos lástima tirarlas y no queremos pero ya no nos ofrecen la hermosura, gracia y alegría de antes.
Así el poemario cuando se abre a ese lado dócil, profundo y de mucha soledad de la poeta.
Si uno tiene o quiere visitar a un pariente enfermo bueno sería llegar con el libro de Magda bajo el brazo, y como un ramillete dárselo a leer para que con este viaje al fondo de los más intrincados gustos florales recupere poco a poco la salud y el gusto por la vida, que aunque a veces amarga, fuerte, perversa y de cambios, también es parte de ella.

Wednesday, August 06, 2008

Remedios contra el estrés




Este jueves, a las ocho de la noche, en la Pinacoteca de la Universidad de Colima, se presentará el libro Remedios contra el estrés del escritor, ensayísta y columnista mexicano Juan Domingo Argüelles.

Veinticinco aniversario de un ojo vigilante




Veinticinco aniversario de un ojo vigilante


ALL


Es un gusto para la Universidad de Colima compartir con todos ustedes la poesía del poeta Efraín Bartolomé.
El maestro Miguel Ángel Aguayo López, rector de la Universidad de Colima, como promotor entusiasta de la lectura y de la mano de autores como Efraín Bartolomé ha asumido la tarea de publicar libros cada vez de mejor calidad, contenido y diseño.
En la Universidad de Colima estamos conscientes de la importancia de estas acciones si queremos llegar a más lectores; sin dejar de lado, claro está, la divulgación científica que aunque toca a un público especializado también es compromiso universitario.
Por lo mismo nos enorgullece la participación universitaria en este acto que promueve la Cátedra de Literatura y Artes Agustín Yáñez y hacemos extensa una felicitación para cada una de las prestigiadas instituciones culturales que la respaldan, así como a la familia de este reconocido escritor, uno de los más representativos de la cultura mexicana de la primera mitad del siglo XX, por haberla instaurado para la creación y promoción de la cultura y para honrar y recordar al magnífico literato, maestro, filósofo, político, Agustín Yáñez, muy vigente por sus novelas Al filo del agua, Las tierras flacas, Ojerosa y pintada entre muchas más.
Ojo de jaguar es el libro más grande que ha publicado la Universidad de Colima, en edad y en tamaño. Aunque consideramos que la poesía de Efraín Bartolomé no requiere esos grandes formatos, nos pareció que este gran libro, por su contenido, también debería destacar en el librero, en la mesa o en la cabecera de la cama porque es para ser leído y releído, para vivirse una y otra vez, para no perderlo de vista.
Además, los veinticinco años refieren crecimiento y como el mismo autor lo demostró al agregar textos hasta ahora inéditos, quisimos que se viera reflejado en el diseño.
Igualmente rendimos honores a la primera edición de Ojo de jaguar, publicado por primera vez en 1982 en las célebres ediciones de la revista Punto de Partida.
La visión de los coordinadores Sergio Briseño y Verónica Zamora y del editor Carlos Ramírez nos enorgullecen por que es talento netamente colimense.
Y por eso nos complace presentar y dar a conocer, esta edición de lujo y conmemorativa, realizada en la Dirección General de Publicaciones de la Universidad de Colima, y en coedición con la editorial MonteVenus, dirigida por los poetas Sergio Briceño y Verónica Zamora.
Que como bien lo dice en la presentación de esta edición el maestro Marco Antonio Campos: “en 1982 sólo unos cuantos admiraron a un poeta con la capacidad de hacer versos contundentes”. De crear imágenes inimaginables, aún incluso para el Ojo de jaguar mismo.

Ahora, veinticinco años más tarde y con la madurez que da el tiempo. El poemario vuelve a nosotros envolviéndonos en una atmósfera penetrante que nos asfixia de naturaleza, que nos empaña de selva y que nos recuerda que el poeta con su poesía es contundente, mordaz y feroz como el jaguar.

En esta edición, por su tamaño, los versos se pueden apreciar perfectamente.
Es confortable ver en hojas grandes los poemas del autor chiapaneco. Que nos empape de Chiapas, que nos ahogue con el aroma de la selva, porque es notable, y el poeta aquí lo deja ver muy en claro, que su preocupación es hablar de la tierra que lo vio nacer.

Dejemos que el poemario nos aprisione cantándonos con una danza lentísima la hermosura de Chiapas. Y dejemos que el jaguar con su canto, su rugido, su atenazado ojo nos vaya llevando por los recovecos de estas hermosas imágenes que nos regala ahora… aquí… el poeta.

La Universidad de Colima agradece a Efraín Bartolomé su confianza para la publicación y distribución de este gran libro, y a MonteVenus el compartir sus logros.

Enhorabuena por el libro, por el poeta y por quienes tendremos la fortuna de poseerlo (sólo se imprimieron 300 foliados y con firma del autor) para leerlo y releerlo, para vivirlo y por su contenido, tamaño y color, no perderlo de vista nunca.

Wednesday, July 30, 2008

Crónica de la melancolía infinita



Foto: Julio César Zamora






Crónica de la melancolía infinita

Julio César Zamora/Alberto Llanes

Dos infantes y un hombre de bronce frente a una fuente de piedra son el hechizo central del jardín. A un costado, decenas de niños se deslizan sobre los juegos mientras otros prefieren la arena.
Pero esto es relativamente nuevo, junto con las mesitas de metal que tienen la factibilidad de conectarse a un enchufe por aquello de que nuestra lap-top no trae batería. Y poder navegar y disfrutar de una tarde preciosa sí, calurosa también, mientras pájaros, bullicio, gente que va y viene y un pequeño mercadito artesanal nos ambientan mientras platicamos (vía net, por supuesto), con un amigo cien por ciento colimense que anda estudiando en la ciudad chilena de Concepción y nos pide que le describamos el jardín Torres Quintero de sus amores.
Si estuviera aquí David, lo primero que diría después de ojear el andador: “la de blusa anaranjada me gusta para madre de mis hijos”, o, “la de anaranjado me recuerda que siempre es mejor ver a las mujeres en un jardín que en un antro”.
Y es que ahora con la modernidad (que ya también le tocó al Jardín Torres Quintero) mujeres variopintas sacan sus computadoras portátiles y se sientan a disfrutar de una tarde que se antoja sudorosa pero gráciles enseñan también sus celulares y café en mano teclean, mueven el mause, platican, toman un trago, observan a su alrededor, saludan a los amigos (y es que acaba de pasar Rafael Araiza) y así son las tardes en el Torres Quintero, incluso podemos encontrarnos con algún político o alguien muy conocido o de renombre de la sociedad colimense.
Una señora felicita a dos jóvenes por ocuparse de “cosas positivas”, una familia completa bebe agua fresca mientras el niño corre a la fuente y regresa por sus papitas; una muchacha de piernas largas roba el aliento del grupo de señores con sombrero; dos turistas se toman la foto junto a la efigie de nuestro ilustre profesor Torres Quintero; y por allá, cerca de los contrafuertes de Catedral se distinguen los boleros como don Naranjo escuchando la XRL a la vez que trabaja con el cepillo y la grasa.
Pasa el paletero ofreciendo su producto. Y es que “el calor está bien fuerte edá”, edá le digo a mi colega que comparte su lap-top, su tiempo, su energía, su música y esta escritura conmigo. El desfile de chicas en prendas diminutas no termina, como el borboteo incesante de la fuente central. “Qué calorón hace”. “Ajá” respondo. Hace mucho mucho calor, mientras un vientecillo disipa nuestras ansias. Recuerdo que el edificio (palacio de gobierno), en sus mejores tiempos tenía más actividad de personas. Pero se ve bien así, con poco ajetreo de gente que va a arreglar asuntos varios. Y recuerdo que la librería Educal antes era receptoría de rentas. Y en eso pasa una señora con su hija y no tengo más remedio, que echarle una mirada a sus muy abultadas…
Las palomas ya forman parte esencial de la imagen en este jardín; a veces edén transformado los fines de semana con globos, payasos, artesanos, paletas, novios y familias; sin embargo, los días como hoy nunca terminan, nublado o con sol, es como una mañana eterna o una tarde extendida. Pero a cualquier hora hay una banca desocupada, un espacio para sentarse y dejar de pensar en las dificultades del mundo y las tormentas del hombre. A veces, es necesario abandonarse mientras pasa la tarde.
Me pregunto si llegaré a viejo. Mi madre y mi mujer creen que con el tren de vida que llevo no, que no lo voy a lograr. Yo no lo sé. Y me lo pregunto porque de viejo me gustaría sentarme en una banca y contemplar la tarde, la vida que para algunos apenas comienza y que para mí ya se está terminando. Y juntarme con los que ahora son mis amigos (que tendrán la misma edad que yo) y simplemente, como lo hacen nuestros viejos. Simplemente recordar nuestros días. Nuestras andanzas. Nuestra vida. Nuestros sueños. Y nada mejor que hacerlo sentado en una banca y con música de Edith Piaff de fondo, que salga de una de las computadoras. Como yo ahora hago lo mismo.
Hoy una mujer marina me ha dicho que soy “hombre de agua” por preferir a las “mujeres de fuego”, esas que en vez de alma tiene una brasa encendida y corazón de lumbre. Yo lo ignoro, desconozco si soy de agua, pero es necesario partir de aquí.

¿Qué es lo primero que levantas del suelo después de un terremoto?

 En palabras Llanes     I Una vez más México hace historia; otro 19 de septiembre que « retiembla en su centro la tierra al sonoro...