Monday, September 24, 2007
Wednesday, September 19, 2007
Monday, September 17, 2007
Programa de las jornadas Alsexo 2007
IX Jornada del
libro universitario altexto 2007
Programa general
Martes 25 de septiembre
18:00 horas. Presentación del proyecto Altexto virtual
Comentaristas: Griselda Michel, Nubia Macías y Ana Lilia Moreno.
Moderadora: Guillemina Araiza.
Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.
19:00 horas. Presentación de la rondalla de la Universidad de Colima.
Explanada de la Pinacoteca.
19:00 horas. Presentación de la página de Publicaciones en línea de la Universidad de Colima.
Comentaristas: Miguel Ángel Aguayo López, Celia Cervantes Gutiérrez y Román Gallardo.
Moderadora: Ana Lilia Moreno.
Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.
20:00 horas. Inauguración oficial de la IX Jornada del libro universitario altexto 2007 por el rector de la Universidad de Colima, MC Miguel Ángel Aguayo López y autoridades invitadas.
Modera: Tita Ochoa.
Sala de usos múltiples, Pinacoteca Universitaria.
Miércoles 26 de septiembre
20:00 horas. Presentación del libro Muertos en espera y otros cuentos. Autores: Elva Patricia García, Josué Solís, María Cristina Hernández, Alberto Llanes.
Comentaristas: María Cristina Hernández y Patricia García Novela.
Moderador: Víctor Gil Castañeda.
Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.
Jueves 27 de septiembre
9:00 - 11:00 horas. La ciencia que no se ve no existe. Taller con editores de revistas científicas de la Universidad de Colima. Dra. Rosario Rogel Salazar Directora editorial del Sistema de Información Científica Redalyc.
Sala de usos múltiples de la Biblioteca de Ciencias.
12:30 - 14:00 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima, Campus Colima, Villa de Álvarez y Coquimatlán.
Auditorio de la Facultad de Psicología.
18:00 horas. Presentación del libro Experiencias de desarrollo rural. Dos visiones de vinculación universitaria: Colima y IOWA Coordinadores: Renato González y María Antonieta Barrón.
Comentaristas: Ignacio Peralta Sánchez y Dr. Ramón Cedillo Nakay.
Moderador: Jesús Muñiz Murguía.
Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.
19:00 horas. Presentación de la banda sinfónica de la Universidad de Colima.
Explanada de la Pinacoteca.
20:00 horas. Presentación de Cuadernos de la lengua y el viento. Autores: Avelino Gómez y Carlos Ramírez.
Comentaristas: Julio César Zamora y los autores.
Moderador: Gabriel Govea.
Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.
Viernes 28 de septiembre
10:00 - 11:30 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima. Campus Tecomán.
Auditorio del Centro de Tecnología Educativa.
12:30 - 14:00 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima. Campus Manzanillo.
Auditorio del Centro de Tecnología Educativa.
11:00 horas. Derechos de Autor como instrumento para el desarrollo educativo. Manuel Guerra Zamarro, Director General del Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Moderador: Óscar Javier Solorio Pérez.
Auditorio de la Facultad de Derecho.
18:00 horas. Presentación de la revista de filosofía Majaramonda.
Comentaristas: Omer Buatu Batubenge y Juan Carlos Yánez.
Moderador: Benjamín Panduro Muñoz.
20:00 horas. Presentación de Iridia 4 Las tecnologías de información, revista multidisciplinaria de la Universidad de Colima.
Comentaristas: Juan José Contreras Castillo y Dr. Jesús Favela Vara.
Moderadora: Jesús Muñiz.
Pinacoteca Universitaria.
Sábado 29 de septiembre
18:00 horas. Presentación de grupo instrumental.
Explanada de la Pinacoteca.
Lunes 1 de octubre
17:00 - 19:00 horas. Inicia taller literario La lectura es un placer con la escritora Guillermina Cuevas Peña. Abierto a todo el público. De lunes a jueves de 17:00 a 19:00 horas.
Pinacoteca Universitaria.
Martes 2 de octubre
19:00 horas. Presentación de guitarras populares.
Explanada de la Pinacoteca.
20:00 horas. Presentación del video Bioterio III. Embriodiagnosis de los pollos. Duración 20 minutos. Autor Julio Villegas. Comentarista: Luis Jorge García Márquez.
Moderador: Miguel Alberto Macías.
Pinacoteca Universitaria.
Miércoles 3 de octubre
20:00 horas. Presentación del libro El grupo de discusión una estrategia metodológica útil para generar conocimiento reflexivo en la investigación social desde la perspectiva cualitativa. Autora: Ma. Guadalupe Chávez Méndez.
Comentaristas: Armando Castañeda Morfín y Catalina Suárez Dávila.
Moderadora: Myriam Cruz Calvario.
Pinacoteca Universitaria
Jueves 4 de octubre
18:00 horas. Presentación de la colección El rapidín primeros cinco títulos 1) El sueño del pobre y el sueño del rico. Autor: Gregorio Torres Quintero. Comentarista Roxana Jazmín Mendoza Ochoa, 2) Ruleta rusa. Autor: Carlos Ramírez Vuelvas. Comentarista: Miguel Ángel León-Govea, 3) Signus-1. Autor: Carlos Moisés Hernández Suárez. Comentarista: Eréndira Cortés Ventura; 4) Breve manual de greguerías. Autor: Alberto Llanes. Comentarista: Víctor Hugo Martínez; y 5) Los oníricos. Autora: Guillermina Cuevas. Comentarista: María del Pilar Gay Gómez.
Modera: Avelino Gómez.
Pinacoteca Universitaria
19:00 horas. Presentación de la rondalla de la Universidad de Colima.
Explanada de la Pinacoteca.
20:00 horas. Presentación del Fondo de libros de Francisco Blanco Figueroa. Donado a la Biblioteca de la Universidad de Colima.
Comentaristas: Mtra. Lourdes Feria Basurto, María de la Salud Blanco Figueroa, Carlos Ramírez Vuelvas.
Moderador: Juan Diego Suárez Dávila.
Pinacoteca Universitaria.
Viernes 5 de octubre
18:00 horas. Presentación de la revista Ciencia, deporte y cultura física.
Comentaristas: Jorge Rueda, Fernando Platas y Lupillo Castañeda.
Moderador: José del Río Valdivia.
Pinacoteca Universitaria.
20:00 horas. Presentación del libro Desde la patria del insomnio.
Comentaristas: Gabriel Govea, Krisnha Naranjo y Guillermina Cuevas.
Moderador: Alberto Llanes.
Pinacoteca universitaria.
Sábado 6 de octubre
19:00 horas. Presentación de grupo de música Latinoamericana.
Explanada de la Pinacoteca.
TALLERES
La lectura es un placer.
Coordinado por Guillermina Cuevas
Lunes a jueves (el jueves en el taller estará invitado el poeta y escritor Guillermo Vega Zaragoza), de 17 a 19 horas en la Pinacoteca. Días: 1, 2, 3 y 4 de octubre.
Se leerán textos de:
1. Rubén Bonifaz Nuño.
2. Alí Chumacero.
3. Elías Nandino y,
4. José Emilio Pacheco.
Informes al Tel. 31 6 10 81 ext. 35006, 35007, correo inesandoval@ucol.mx, llanes@ucol.mx
Promoción de lectura en los bachilleratos
Coordinado por Alberto Llanes y con la participación del escritor Guillermo Vega Zaragoza.
Miércoles 3 de octubre, 15:00 horas: Bachillerato 17 de Comala
Jueves 4 de octubre. Bachillerato 12 de Cuauhtémoc 11: 00 am.
Viernes 5 de octubre. Bachillerato 30, de la Albarrada 11:00 am.
Informes al Tel. 31 6 10 81 ext. 35006 o 35007 correo inesandoval@ucol.mx, llanes@ucol.mx.
Taller de lectura. La literatura con visión de género.
Organizado por la ACU Asociación Colimense de Universitarias, Coordinado por Margarita Rodríguez.
Lunes, martes y miércoles de 5 a 7 en Casa de la acu. Constitución (frente a la casa del piano de la Pinacoteca).
Informes al Tel. 3161053 ext 33404 con Margarita Rodríguez o al correo acucom@hotmail.com
Talleres para niños
Recorriendo Colima: Coordinado por Roxana Mendoza Ochoa martes y jueves a las 17:00 horas. (Se leerán cuentos regionales y actividades relacionadas con la geografía del estado). Edades: 10 a 15 años.
Proyectando fantasías: Coordinado por Cintia Caldera Radillo:
Proyección de película infantil. Miércoles 25 a las 10:00 am y 16:00 pm.
Proyección de película infantil. Jueves 27 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Viernes 28 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Domingo 30 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Lunes 1 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Martes 2 a las 10:00 am y 16:00 pm
Proyección de película infantil. Miércoles 3 a las 10:00 am
Proyección de película infantil. Jueves 4 a las 10:00 am y 16:00 pm
Proyección de película infantil. Viernes 5 de octubre a las 10:00 am
Proyección de películas animadas.
Del cuento al garabato: Cordinado por Krisnha Naranjo los días miércoles 26 y viernes 28 de septiembre a las 17:00 pm, y lunes 1 y viernes 5 a la misma hora. Se leerán narraciones fantásticas y se hará papiroflexia.
Ecopintura: Coordinado por Víctor Hugo Gaytán los días jueves 27 de septiembre, sábado 29, miércoles 3 y sábado 6 de octubre a las 17:00 horas. Se trabajará con pintura.
Cristóbal cuentacuentos: sábado 29 y viernes 5 de octubre, a las 19:00 horas. Con Cristóbal Barreto de cuentacuentos.
Cuentos en la galería: Coordinado por Roxana Mendoza los días sábado 29 de septiembre y sábado 4 de octubre. Se leerán cuentos infantiles.
Todos los talleres se llevarán a cabo en la Pinacoteca de la Universidad de Colima.
Informes al Tel. 3311200 o 3161180, con Daniel Valera Valencia.
Participan:
• Dirección General de Difusión Cultural
• Dirección General de Publicaciones
• CENEDIC
• Servicios Universitarios
• Pinacoteca Universitaria
• Centro de Estudios Literarios
• CGVU
• Secretaría de Cultura
• Programa de propiedad intelectual
• Facultad de letras
• Ceuvidite
Más de 54 editoriales entre comerciales y universitarias.
libro universitario altexto 2007
Programa general
Martes 25 de septiembre
18:00 horas. Presentación del proyecto Altexto virtual
Comentaristas: Griselda Michel, Nubia Macías y Ana Lilia Moreno.
Moderadora: Guillemina Araiza.
Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.
19:00 horas. Presentación de la rondalla de la Universidad de Colima.
Explanada de la Pinacoteca.
19:00 horas. Presentación de la página de Publicaciones en línea de la Universidad de Colima.
Comentaristas: Miguel Ángel Aguayo López, Celia Cervantes Gutiérrez y Román Gallardo.
Moderadora: Ana Lilia Moreno.
Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.
20:00 horas. Inauguración oficial de la IX Jornada del libro universitario altexto 2007 por el rector de la Universidad de Colima, MC Miguel Ángel Aguayo López y autoridades invitadas.
Modera: Tita Ochoa.
Sala de usos múltiples, Pinacoteca Universitaria.
Miércoles 26 de septiembre
20:00 horas. Presentación del libro Muertos en espera y otros cuentos. Autores: Elva Patricia García, Josué Solís, María Cristina Hernández, Alberto Llanes.
Comentaristas: María Cristina Hernández y Patricia García Novela.
Moderador: Víctor Gil Castañeda.
Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.
Jueves 27 de septiembre
9:00 - 11:00 horas. La ciencia que no se ve no existe. Taller con editores de revistas científicas de la Universidad de Colima. Dra. Rosario Rogel Salazar Directora editorial del Sistema de Información Científica Redalyc.
Sala de usos múltiples de la Biblioteca de Ciencias.
12:30 - 14:00 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima, Campus Colima, Villa de Álvarez y Coquimatlán.
Auditorio de la Facultad de Psicología.
18:00 horas. Presentación del libro Experiencias de desarrollo rural. Dos visiones de vinculación universitaria: Colima y IOWA Coordinadores: Renato González y María Antonieta Barrón.
Comentaristas: Ignacio Peralta Sánchez y Dr. Ramón Cedillo Nakay.
Moderador: Jesús Muñiz Murguía.
Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.
19:00 horas. Presentación de la banda sinfónica de la Universidad de Colima.
Explanada de la Pinacoteca.
20:00 horas. Presentación de Cuadernos de la lengua y el viento. Autores: Avelino Gómez y Carlos Ramírez.
Comentaristas: Julio César Zamora y los autores.
Moderador: Gabriel Govea.
Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.
Viernes 28 de septiembre
10:00 - 11:30 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima. Campus Tecomán.
Auditorio del Centro de Tecnología Educativa.
12:30 - 14:00 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima. Campus Manzanillo.
Auditorio del Centro de Tecnología Educativa.
11:00 horas. Derechos de Autor como instrumento para el desarrollo educativo. Manuel Guerra Zamarro, Director General del Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Moderador: Óscar Javier Solorio Pérez.
Auditorio de la Facultad de Derecho.
18:00 horas. Presentación de la revista de filosofía Majaramonda.
Comentaristas: Omer Buatu Batubenge y Juan Carlos Yánez.
Moderador: Benjamín Panduro Muñoz.
20:00 horas. Presentación de Iridia 4 Las tecnologías de información, revista multidisciplinaria de la Universidad de Colima.
Comentaristas: Juan José Contreras Castillo y Dr. Jesús Favela Vara.
Moderadora: Jesús Muñiz.
Pinacoteca Universitaria.
Sábado 29 de septiembre
18:00 horas. Presentación de grupo instrumental.
Explanada de la Pinacoteca.
Lunes 1 de octubre
17:00 - 19:00 horas. Inicia taller literario La lectura es un placer con la escritora Guillermina Cuevas Peña. Abierto a todo el público. De lunes a jueves de 17:00 a 19:00 horas.
Pinacoteca Universitaria.
Martes 2 de octubre
19:00 horas. Presentación de guitarras populares.
Explanada de la Pinacoteca.
20:00 horas. Presentación del video Bioterio III. Embriodiagnosis de los pollos. Duración 20 minutos. Autor Julio Villegas. Comentarista: Luis Jorge García Márquez.
Moderador: Miguel Alberto Macías.
Pinacoteca Universitaria.
Miércoles 3 de octubre
20:00 horas. Presentación del libro El grupo de discusión una estrategia metodológica útil para generar conocimiento reflexivo en la investigación social desde la perspectiva cualitativa. Autora: Ma. Guadalupe Chávez Méndez.
Comentaristas: Armando Castañeda Morfín y Catalina Suárez Dávila.
Moderadora: Myriam Cruz Calvario.
Pinacoteca Universitaria
Jueves 4 de octubre
18:00 horas. Presentación de la colección El rapidín primeros cinco títulos 1) El sueño del pobre y el sueño del rico. Autor: Gregorio Torres Quintero. Comentarista Roxana Jazmín Mendoza Ochoa, 2) Ruleta rusa. Autor: Carlos Ramírez Vuelvas. Comentarista: Miguel Ángel León-Govea, 3) Signus-1. Autor: Carlos Moisés Hernández Suárez. Comentarista: Eréndira Cortés Ventura; 4) Breve manual de greguerías. Autor: Alberto Llanes. Comentarista: Víctor Hugo Martínez; y 5) Los oníricos. Autora: Guillermina Cuevas. Comentarista: María del Pilar Gay Gómez.
Modera: Avelino Gómez.
Pinacoteca Universitaria
19:00 horas. Presentación de la rondalla de la Universidad de Colima.
Explanada de la Pinacoteca.
20:00 horas. Presentación del Fondo de libros de Francisco Blanco Figueroa. Donado a la Biblioteca de la Universidad de Colima.
Comentaristas: Mtra. Lourdes Feria Basurto, María de la Salud Blanco Figueroa, Carlos Ramírez Vuelvas.
Moderador: Juan Diego Suárez Dávila.
Pinacoteca Universitaria.
Viernes 5 de octubre
18:00 horas. Presentación de la revista Ciencia, deporte y cultura física.
Comentaristas: Jorge Rueda, Fernando Platas y Lupillo Castañeda.
Moderador: José del Río Valdivia.
Pinacoteca Universitaria.
20:00 horas. Presentación del libro Desde la patria del insomnio.
Comentaristas: Gabriel Govea, Krisnha Naranjo y Guillermina Cuevas.
Moderador: Alberto Llanes.
Pinacoteca universitaria.
Sábado 6 de octubre
19:00 horas. Presentación de grupo de música Latinoamericana.
Explanada de la Pinacoteca.
TALLERES
La lectura es un placer.
Coordinado por Guillermina Cuevas
Lunes a jueves (el jueves en el taller estará invitado el poeta y escritor Guillermo Vega Zaragoza), de 17 a 19 horas en la Pinacoteca. Días: 1, 2, 3 y 4 de octubre.
Se leerán textos de:
1. Rubén Bonifaz Nuño.
2. Alí Chumacero.
3. Elías Nandino y,
4. José Emilio Pacheco.
Informes al Tel. 31 6 10 81 ext. 35006, 35007, correo inesandoval@ucol.mx, llanes@ucol.mx
Promoción de lectura en los bachilleratos
Coordinado por Alberto Llanes y con la participación del escritor Guillermo Vega Zaragoza.
Miércoles 3 de octubre, 15:00 horas: Bachillerato 17 de Comala
Jueves 4 de octubre. Bachillerato 12 de Cuauhtémoc 11: 00 am.
Viernes 5 de octubre. Bachillerato 30, de la Albarrada 11:00 am.
Informes al Tel. 31 6 10 81 ext. 35006 o 35007 correo inesandoval@ucol.mx, llanes@ucol.mx.
Taller de lectura. La literatura con visión de género.
Organizado por la ACU Asociación Colimense de Universitarias, Coordinado por Margarita Rodríguez.
Lunes, martes y miércoles de 5 a 7 en Casa de la acu. Constitución (frente a la casa del piano de la Pinacoteca).
Informes al Tel. 3161053 ext 33404 con Margarita Rodríguez o al correo acucom@hotmail.com
Talleres para niños
Recorriendo Colima: Coordinado por Roxana Mendoza Ochoa martes y jueves a las 17:00 horas. (Se leerán cuentos regionales y actividades relacionadas con la geografía del estado). Edades: 10 a 15 años.
Proyectando fantasías: Coordinado por Cintia Caldera Radillo:
Proyección de película infantil. Miércoles 25 a las 10:00 am y 16:00 pm.
Proyección de película infantil. Jueves 27 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Viernes 28 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Domingo 30 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Lunes 1 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Martes 2 a las 10:00 am y 16:00 pm
Proyección de película infantil. Miércoles 3 a las 10:00 am
Proyección de película infantil. Jueves 4 a las 10:00 am y 16:00 pm
Proyección de película infantil. Viernes 5 de octubre a las 10:00 am
Proyección de películas animadas.
Del cuento al garabato: Cordinado por Krisnha Naranjo los días miércoles 26 y viernes 28 de septiembre a las 17:00 pm, y lunes 1 y viernes 5 a la misma hora. Se leerán narraciones fantásticas y se hará papiroflexia.
Ecopintura: Coordinado por Víctor Hugo Gaytán los días jueves 27 de septiembre, sábado 29, miércoles 3 y sábado 6 de octubre a las 17:00 horas. Se trabajará con pintura.
Cristóbal cuentacuentos: sábado 29 y viernes 5 de octubre, a las 19:00 horas. Con Cristóbal Barreto de cuentacuentos.
Cuentos en la galería: Coordinado por Roxana Mendoza los días sábado 29 de septiembre y sábado 4 de octubre. Se leerán cuentos infantiles.
Todos los talleres se llevarán a cabo en la Pinacoteca de la Universidad de Colima.
Informes al Tel. 3311200 o 3161180, con Daniel Valera Valencia.
Participan:
• Dirección General de Difusión Cultural
• Dirección General de Publicaciones
• CENEDIC
• Servicios Universitarios
• Pinacoteca Universitaria
• Centro de Estudios Literarios
• CGVU
• Secretaría de Cultura
• Programa de propiedad intelectual
• Facultad de letras
• Ceuvidite
Más de 54 editoriales entre comerciales y universitarias.
Friday, September 14, 2007
La lola
La Lola
Para una tal por cual
Miren nada más lo que me pasó hace poco menos de seis meses, cuando descubrí que la Lola estaba loca.
Ambos vivimos en la costa, donde el mar se enfurece cuando llueve. Yo conocí a la Lola por pura casualidad, ella me presentó como su “novio”, al principio no le di importancia, pero al final terminaría siendo mi gran desasosiego, porque pasó algo que nunca entendí realmente.
-Vamos a la playa, -me decía todas las noches-.
Yo que no le negaba ninguna petición aceptaba ir. Salíamos en mi camioneta una Nissan tipo pick-up, matrícula de circulación PGJ555 del estado de Veracruz, faros de halógeno para ver en la niebla y color azul chiclamino a doble tracción.
La Lola muchas veces me ha dicho que no sabe conducir, yo lo dudo por diversas razones. El caso está en que siempre (al menos hasta esa noche) siempre manejaba yo, esto por dos cuestiones, la primera porque no me gusta que otros conduzcan mi camioneta y la segunda, porque aunque nadie lo sabe la azul chiclamino tiene una maña que sólo yo conozco para poderla poner en marcha.
Aunque eso de la maña hasta esa noche lo creí, porque llegó la Lola y no sólo la manejó sino que pudo echarla a andar. Ahí radicaba entonces mi duda acerca de su ignorancia al conducir.
Esa noche nos encontrábamos en el bar “Teto’s”. Los amigos de la Lola ya estaban entonados y la Lola por más que tomaba y tomaba no se le subían las cervezas. Yo bebía Coca-Cola con limón.
-Tu novio parece viejito, míralo tomando Coca-Cola con limón -decía uno que le apodaban “El Diablo”-.
-No le digas viejito -respondía en mi defensa la Lola- es mi conductor designado.
La Lola siempre me defendía, pero siempre ponía de parapeto que yo era su pinche chofer. En ese instante me quedé pensando y sí, yo era su chofer; de no andar a esta hora con la Lola estuviera en mi casa viendo cómo pierden los 49 de San Francisco contra los Vaqueros de Dallas en lunes por la noche; pero no, ahí anda uno de caliente como bien me dice mi mamá, con la pinche Lola loca.
De coraje hice que me sirvieran la primera, total. Pero bebí de más, tanto que me percaté de ellos cuando Toño, el Bar-man del lugar, amigo mío desde la secu., me hizo ver que traía un cigarrillo en la mano.
-No sabía que fumabas güey.
-No, ni yo tampoco. Me voy enterando.
No sé si Toño me lo dijo en buena onda o no, pero por el tonito de su voz lo interpreté como una burla; por eso mi respuesta fue tan cortante. Antonio se quedó callado. Yo seguí en lo mío total, ya estaba ahí.
Así pasó un rato, Toño destapaba y yo tomaba; hasta que llegó junto a mí la Lola, me besó con un dulce y apasionado mordisco en la boca, como nunca antes lo había hecho, delante de sus amigos. Me sacó de la bolsa del pantalón las llaves de la furgoneta y me dijo lo que todas las ingratas noches me decía.
-Vamos a la playa-.
Yo me sentía algo mareado pero le dije que sí (como accedía siempre cuando la Lola me pedía algo).
Andaba ya hasta atrás porque fui a la rocola y puse “La Incondicional”. La Lola sabía que cuando ponía canciones de Luis Miguel era, o porque de plano andaba muy romanticón, o andaba pedo, pero en este caso fue lo segundo, andaba ebrio.
Recuerdo perfectamente bien que aquella noche había llovido a cántaros, el mar debía estar como hace mucho tiempo no lo había visto, ¡bravo el desgraciado!, y la Lola loca necia con querer ir a la playa.
No nos fuimos del bar hasta no escuchar: “La que no espera nada, sólo tú, sólo, sólo, sólo muy sólo, sólo, sólo, amiga sólo, sólo tú”, de esa forma por que la puse en concierto. Al terminar Luis Miguel de cantar; la Lola me tomó por un brazo, me condujo a la camioneta, me subió del lado del copiloto, ella ocupó el otro asiento, puso en marcha la camioneta y en un santiamén llegamos a “Costa Azul”. Nunca supe cómo puso en marcha la furgoneta.
El mar hacía unas olas tan grandes esa noche, que hubiera estado excelente para que los surfistas practicaran su deporte favorito a esa hora.
La Lola se metió con todo y camioneta a la mera orilla, ahí, donde fácilmente llegaban a estrellarse contra nosotros lluvia, el viento y las olas del ancho mar.
Nunca me acordé que esa mañana la locutora de “Buenos días Veracruz”, dijo algo de que a nuestras costas llegaba el huracán “Barber” instalado en la categoría número tres.
Lo recordé hasta que me di cuenta que el viento soplaba fuerte y la lluvia y el viento golpeaban el parabrisas de la furgoneta azul chiclamino cada vez con mayor fuerza.
La Lola salió de la camioneta, se desnudó, puso la ropa en el asiento del conductor y se fue a nadar así sin más. Mientras, en la camioneta yo ponía música en el estéreo “Tú, la misma siempre tú, amistad, ternura que sé yo...”, cerré momentáneamente los ojos y dejé que la dulce melodía me adormilara. Aún me encontraba bajo el efecto mareador de las cervezas.
Cuando me acordé de la Lola nadando desnuda, la canción había pasado algunas estrofas, abrí rápidamente los ojos y observé en dirección donde “supuestamente” se encontraría, pero nada, voltee al otro lado y tampoco, no estaba por ninguna parte.
Encendí los faros de alógeno para ver si servían del algo pero no, no estaba ningún lado la Lola, me bajé del vehículo para buscarla. El viento hacía complicado el ya de por sí complicado trabajo de buscar a esa hora a la Lola pero estaba decido, no podía perderla así.
Afuera el ruido era ensordecedor, el frío constante y yo todavía estaba ebrio. Sospeché lo que me temí que la mar se había tragado a la Lola, porque por más que grité, busqué, miré y nadé no encontré nada.... ni rastro.
Regresé derrotado a la camioneta. La Lola no estaba. Qué le pasó, qué hizo, a dónde fue, no sé, supuse que el mar, que el inmenso mar había hecho de las suyas.
Estaba completamente solo, poco ebrio aún, defraudado del mar, del inmundo mar, del negro mar, del calamitoso mar. Lo último que recuerdo es que cuando volví a la camioneta la melodía seguía sonando “Tú, la misma de ayer la que no supe amar, no sé porque, la misma tú”. Me quedé dormido pensando en la Lola.
Cuando desperté al día siguiente, la camioneta seguía ahí, exactamente en el mismo lugar de la noche anterior, cerca de la orillita del mar, que por cierto, ya se encontraba en calma y se veía inmenso y de un azul profundo, la pinche -disculparan el adjetivo pero de verdad se lo merecía-, la pinche Lola todavía desnuda, estaba en el asiento del copiloto a mi lado, abrazada a mí y con el disco de “La Incondicional” en su mano…
-Estamos en la playa -fue lo que me dijo cuando me despertó-.
Para una tal por cual
Miren nada más lo que me pasó hace poco menos de seis meses, cuando descubrí que la Lola estaba loca.
Ambos vivimos en la costa, donde el mar se enfurece cuando llueve. Yo conocí a la Lola por pura casualidad, ella me presentó como su “novio”, al principio no le di importancia, pero al final terminaría siendo mi gran desasosiego, porque pasó algo que nunca entendí realmente.
-Vamos a la playa, -me decía todas las noches-.
Yo que no le negaba ninguna petición aceptaba ir. Salíamos en mi camioneta una Nissan tipo pick-up, matrícula de circulación PGJ555 del estado de Veracruz, faros de halógeno para ver en la niebla y color azul chiclamino a doble tracción.
La Lola muchas veces me ha dicho que no sabe conducir, yo lo dudo por diversas razones. El caso está en que siempre (al menos hasta esa noche) siempre manejaba yo, esto por dos cuestiones, la primera porque no me gusta que otros conduzcan mi camioneta y la segunda, porque aunque nadie lo sabe la azul chiclamino tiene una maña que sólo yo conozco para poderla poner en marcha.
Aunque eso de la maña hasta esa noche lo creí, porque llegó la Lola y no sólo la manejó sino que pudo echarla a andar. Ahí radicaba entonces mi duda acerca de su ignorancia al conducir.
Esa noche nos encontrábamos en el bar “Teto’s”. Los amigos de la Lola ya estaban entonados y la Lola por más que tomaba y tomaba no se le subían las cervezas. Yo bebía Coca-Cola con limón.
-Tu novio parece viejito, míralo tomando Coca-Cola con limón -decía uno que le apodaban “El Diablo”-.
-No le digas viejito -respondía en mi defensa la Lola- es mi conductor designado.
La Lola siempre me defendía, pero siempre ponía de parapeto que yo era su pinche chofer. En ese instante me quedé pensando y sí, yo era su chofer; de no andar a esta hora con la Lola estuviera en mi casa viendo cómo pierden los 49 de San Francisco contra los Vaqueros de Dallas en lunes por la noche; pero no, ahí anda uno de caliente como bien me dice mi mamá, con la pinche Lola loca.
De coraje hice que me sirvieran la primera, total. Pero bebí de más, tanto que me percaté de ellos cuando Toño, el Bar-man del lugar, amigo mío desde la secu., me hizo ver que traía un cigarrillo en la mano.
-No sabía que fumabas güey.
-No, ni yo tampoco. Me voy enterando.
No sé si Toño me lo dijo en buena onda o no, pero por el tonito de su voz lo interpreté como una burla; por eso mi respuesta fue tan cortante. Antonio se quedó callado. Yo seguí en lo mío total, ya estaba ahí.
Así pasó un rato, Toño destapaba y yo tomaba; hasta que llegó junto a mí la Lola, me besó con un dulce y apasionado mordisco en la boca, como nunca antes lo había hecho, delante de sus amigos. Me sacó de la bolsa del pantalón las llaves de la furgoneta y me dijo lo que todas las ingratas noches me decía.
-Vamos a la playa-.
Yo me sentía algo mareado pero le dije que sí (como accedía siempre cuando la Lola me pedía algo).
Andaba ya hasta atrás porque fui a la rocola y puse “La Incondicional”. La Lola sabía que cuando ponía canciones de Luis Miguel era, o porque de plano andaba muy romanticón, o andaba pedo, pero en este caso fue lo segundo, andaba ebrio.
Recuerdo perfectamente bien que aquella noche había llovido a cántaros, el mar debía estar como hace mucho tiempo no lo había visto, ¡bravo el desgraciado!, y la Lola loca necia con querer ir a la playa.
No nos fuimos del bar hasta no escuchar: “La que no espera nada, sólo tú, sólo, sólo, sólo muy sólo, sólo, sólo, amiga sólo, sólo tú”, de esa forma por que la puse en concierto. Al terminar Luis Miguel de cantar; la Lola me tomó por un brazo, me condujo a la camioneta, me subió del lado del copiloto, ella ocupó el otro asiento, puso en marcha la camioneta y en un santiamén llegamos a “Costa Azul”. Nunca supe cómo puso en marcha la furgoneta.
El mar hacía unas olas tan grandes esa noche, que hubiera estado excelente para que los surfistas practicaran su deporte favorito a esa hora.
La Lola se metió con todo y camioneta a la mera orilla, ahí, donde fácilmente llegaban a estrellarse contra nosotros lluvia, el viento y las olas del ancho mar.
Nunca me acordé que esa mañana la locutora de “Buenos días Veracruz”, dijo algo de que a nuestras costas llegaba el huracán “Barber” instalado en la categoría número tres.
Lo recordé hasta que me di cuenta que el viento soplaba fuerte y la lluvia y el viento golpeaban el parabrisas de la furgoneta azul chiclamino cada vez con mayor fuerza.
La Lola salió de la camioneta, se desnudó, puso la ropa en el asiento del conductor y se fue a nadar así sin más. Mientras, en la camioneta yo ponía música en el estéreo “Tú, la misma siempre tú, amistad, ternura que sé yo...”, cerré momentáneamente los ojos y dejé que la dulce melodía me adormilara. Aún me encontraba bajo el efecto mareador de las cervezas.
Cuando me acordé de la Lola nadando desnuda, la canción había pasado algunas estrofas, abrí rápidamente los ojos y observé en dirección donde “supuestamente” se encontraría, pero nada, voltee al otro lado y tampoco, no estaba por ninguna parte.
Encendí los faros de alógeno para ver si servían del algo pero no, no estaba ningún lado la Lola, me bajé del vehículo para buscarla. El viento hacía complicado el ya de por sí complicado trabajo de buscar a esa hora a la Lola pero estaba decido, no podía perderla así.
Afuera el ruido era ensordecedor, el frío constante y yo todavía estaba ebrio. Sospeché lo que me temí que la mar se había tragado a la Lola, porque por más que grité, busqué, miré y nadé no encontré nada.... ni rastro.
Regresé derrotado a la camioneta. La Lola no estaba. Qué le pasó, qué hizo, a dónde fue, no sé, supuse que el mar, que el inmenso mar había hecho de las suyas.
Estaba completamente solo, poco ebrio aún, defraudado del mar, del inmundo mar, del negro mar, del calamitoso mar. Lo último que recuerdo es que cuando volví a la camioneta la melodía seguía sonando “Tú, la misma de ayer la que no supe amar, no sé porque, la misma tú”. Me quedé dormido pensando en la Lola.
Cuando desperté al día siguiente, la camioneta seguía ahí, exactamente en el mismo lugar de la noche anterior, cerca de la orillita del mar, que por cierto, ya se encontraba en calma y se veía inmenso y de un azul profundo, la pinche -disculparan el adjetivo pero de verdad se lo merecía-, la pinche Lola todavía desnuda, estaba en el asiento del copiloto a mi lado, abrazada a mí y con el disco de “La Incondicional” en su mano…
-Estamos en la playa -fue lo que me dijo cuando me despertó-.
Wednesday, September 12, 2007
EL PARAÍSO ERA UN AUTOBÚS
Va otro textito de JUAN JOSÉ MILLÁS.

EL PARAÍSO ERA UN AUTOBÚS
Juan José Millás
Él trabajó durante toda su vida en una ferretería del centro. A las ocho y media de la mañana llegaba a la parada del autobús y tomaba el primero, que no tardaba más de diez minutos. Ella trabajó también durante toda su vida en una mercería. Solía coger el autobús tres paradas después de la de él y se bajaba una antes. Debían salir a horas diferentes, pues por las tardes nunca coincidían.
Jamás se hablaron. Si había asientos libres, se sentaban de manera que cada uno pudiera ver al otro. Cuando el autobús iba lleno, se ponían en la parte de atrás, contemplando la calle y sintiendo cada uno de ellos la cercana presencia del otro.
Cogían las vacaciones el mismo mes, agosto, de manera que los primeros días de septiembre se miraban con más intensidad que el resto del año. Él solía regresar más moreno que ella, que tenía la piel muy blanca y seguramente algo delicada. Ninguno de ellos llegó a saber jamás cómo era la vida del otro: si estaba casado, si tenía hijos, si era feliz.
A lo largo de todos aquellos años se fueron lanzando mensajes no verbales sobre los que se podía especular ampliamente. Ella, por ejemplo, cogió la costumbre de llevar en el bolso una novela que a veces leía o fingía leer. A él le pareció eso un síntoma de sensibilidad al que respondió comprándose todos los días el periódico. Lo llevaba abierto por las páginas de internacional, como para sugerir que era un hombre informado y preocupado por los problemas del mundo. Si alguna vez, por la razón que fuera, ella faltaba a esa cita no acordada, él perdía el interés por todo y abandonaba el periódico en un asiento del autobús sin haberlo leído.
Así, durante una temporada en que ella estuvo enferma, él adelgazó varios kilos y descuidó su aseo personal hasta que le llamaron la atención en la ferretería: alguien que trabajaba con el público tenía la obligación de afeitarse a diario.
Cuando al fin regresó, los dos parecían unos resucitados: ella, porque había sido operada a vida o muerte de una perforación intestinal de la que no se había quejado para no faltar a la cita; él, porque había enfermado de amor y melancolía. Pero, a los pocos días de volver a verse, ambos ganaron peso y comenzaron a asearse para el otro con el cuidado de antes.
Por aquellas fechas, él ascendió a encargado de la ferretería y se compró una agenda. Entonces, se sentaba tan cerca como podía de ella, la abría, y con un bolígrafo hacía complicadas anotaciones que sugerían muchos compromisos. Además, comenzó a llevar corbata, lo que obligó a ella, que siempre había ido muy arreglada, a cuidar más los complementos de sus vestidos. En aquella época ya no eran jóvenes, pero ella comenzó a ponerse unos pendientes muy grandes y algo llamativos que a él le volvían loco de deseo. La pasión, en lugar de disminuir con los años, crecía alimentada por el silencio y la falta de datos que cada uno tenía sobre el otro.
Pasaron otoños, primaveras, inviernos. A veces llovía y el viento aplastaba las gotas de lluvia contra los cristales del autobús, difuminando el paisaje urbano. Entonces, él imaginaba que el autobús era la casa de los dos. Había hecho unas divisiones imaginarias para colocar la cocina, el dormitorio de ellos, el cuarto de baño. E imaginaba una vida feliz: ellos vivían en el autobús, que no paraba de dar vueltas alrededor de la ciudad, y la lluvia o la niebla los protegía de las miradas de los de afuera. No había navidades, ni veranos, ni semanas santas. Todo el tiempo llovía y ellos viajaban solos, eternamente, sin hablarse, sin saber nada de si mismos. Abrazados.
Así fueron haciéndose mayores, envejeciendo sin dejar de mirarse. Y cuanto más mayores eran, más se amaban; y cuanto más se amaban más dificultades tenían para acercarse el uno al otro.
Y un día a él le dijeron que tenía que jubilarse y no lo entendió, pero de todas formas le hicieron los papeles y le rogaron que no volviera por la ferretería. Durante algún tiempo, siguió tomando el autobús a la hora de siempre, hasta que llegó al punto de no poder justificar frente a su mujer esas raras salidas.
De todos modos, a los pocos meses también ella se jubiló y el autobús dejó de ser su casa.
Ambos fueron languideciéndose por separado. El murió a los tres años de jubilarse y ella murió unos meses después. Casualmente fueron enterrados en dos nichos contiguos, donde seguramente cada uno siente la cercanía del otro y sueñan que el paraíso es un autobús sin paradas.

EL PARAÍSO ERA UN AUTOBÚS
Juan José Millás
Él trabajó durante toda su vida en una ferretería del centro. A las ocho y media de la mañana llegaba a la parada del autobús y tomaba el primero, que no tardaba más de diez minutos. Ella trabajó también durante toda su vida en una mercería. Solía coger el autobús tres paradas después de la de él y se bajaba una antes. Debían salir a horas diferentes, pues por las tardes nunca coincidían.
Jamás se hablaron. Si había asientos libres, se sentaban de manera que cada uno pudiera ver al otro. Cuando el autobús iba lleno, se ponían en la parte de atrás, contemplando la calle y sintiendo cada uno de ellos la cercana presencia del otro.
Cogían las vacaciones el mismo mes, agosto, de manera que los primeros días de septiembre se miraban con más intensidad que el resto del año. Él solía regresar más moreno que ella, que tenía la piel muy blanca y seguramente algo delicada. Ninguno de ellos llegó a saber jamás cómo era la vida del otro: si estaba casado, si tenía hijos, si era feliz.
A lo largo de todos aquellos años se fueron lanzando mensajes no verbales sobre los que se podía especular ampliamente. Ella, por ejemplo, cogió la costumbre de llevar en el bolso una novela que a veces leía o fingía leer. A él le pareció eso un síntoma de sensibilidad al que respondió comprándose todos los días el periódico. Lo llevaba abierto por las páginas de internacional, como para sugerir que era un hombre informado y preocupado por los problemas del mundo. Si alguna vez, por la razón que fuera, ella faltaba a esa cita no acordada, él perdía el interés por todo y abandonaba el periódico en un asiento del autobús sin haberlo leído.
Así, durante una temporada en que ella estuvo enferma, él adelgazó varios kilos y descuidó su aseo personal hasta que le llamaron la atención en la ferretería: alguien que trabajaba con el público tenía la obligación de afeitarse a diario.
Cuando al fin regresó, los dos parecían unos resucitados: ella, porque había sido operada a vida o muerte de una perforación intestinal de la que no se había quejado para no faltar a la cita; él, porque había enfermado de amor y melancolía. Pero, a los pocos días de volver a verse, ambos ganaron peso y comenzaron a asearse para el otro con el cuidado de antes.
Por aquellas fechas, él ascendió a encargado de la ferretería y se compró una agenda. Entonces, se sentaba tan cerca como podía de ella, la abría, y con un bolígrafo hacía complicadas anotaciones que sugerían muchos compromisos. Además, comenzó a llevar corbata, lo que obligó a ella, que siempre había ido muy arreglada, a cuidar más los complementos de sus vestidos. En aquella época ya no eran jóvenes, pero ella comenzó a ponerse unos pendientes muy grandes y algo llamativos que a él le volvían loco de deseo. La pasión, en lugar de disminuir con los años, crecía alimentada por el silencio y la falta de datos que cada uno tenía sobre el otro.
Pasaron otoños, primaveras, inviernos. A veces llovía y el viento aplastaba las gotas de lluvia contra los cristales del autobús, difuminando el paisaje urbano. Entonces, él imaginaba que el autobús era la casa de los dos. Había hecho unas divisiones imaginarias para colocar la cocina, el dormitorio de ellos, el cuarto de baño. E imaginaba una vida feliz: ellos vivían en el autobús, que no paraba de dar vueltas alrededor de la ciudad, y la lluvia o la niebla los protegía de las miradas de los de afuera. No había navidades, ni veranos, ni semanas santas. Todo el tiempo llovía y ellos viajaban solos, eternamente, sin hablarse, sin saber nada de si mismos. Abrazados.
Así fueron haciéndose mayores, envejeciendo sin dejar de mirarse. Y cuanto más mayores eran, más se amaban; y cuanto más se amaban más dificultades tenían para acercarse el uno al otro.
Y un día a él le dijeron que tenía que jubilarse y no lo entendió, pero de todas formas le hicieron los papeles y le rogaron que no volviera por la ferretería. Durante algún tiempo, siguió tomando el autobús a la hora de siempre, hasta que llegó al punto de no poder justificar frente a su mujer esas raras salidas.
De todos modos, a los pocos meses también ella se jubiló y el autobús dejó de ser su casa.
Ambos fueron languideciéndose por separado. El murió a los tres años de jubilarse y ella murió unos meses después. Casualmente fueron enterrados en dos nichos contiguos, donde seguramente cada uno siente la cercanía del otro y sueñan que el paraíso es un autobús sin paradas.
Friday, September 07, 2007
Un textito de Juan José Millás (Crónicas defenestrantes)

EL QUE JADEA
Juan José Millás
Descolgué el teléfono y escuché un jadeo venéreo al otro lado de la línea.
–¿Quién es? –pregunté.
–Yo soy el que jadea –respondió una voz neutra, quizá algo cansada.
Colgué, perplejo, y apareció mi mujer en la puerta del salón.
–¿Quién era?
–El que jadea –dije.
–Habérmelo pasado.
–¿Para qué?
–No sé, me da pena. Para que se aliviara un poco.
Continué leyendo el periódico y al poco volvió a sonar el aparato. Dejé que mi mujer se adelantara y sin despegar los ojos de las noticias de internacional, como si estuviera interesado en la alta política, la oí hablar con el psicópata.
–No te importe –decía–, resopla todo lo que quieras, hijo. A mi no me das miedo. Si la gente fuera como tú, el mundo iría mejor. Al fin y al cabo, no matas, no atracas, no desfalcas. Y encima le das a ganar unas pesetas a la Telefónica. Otra cosa es que jadearas a costa del receptor. La semana pasada telefoneó un jadeador desde Nueva York a cobro revertido. Le dije que a cobro revertido le jadeara a su madre, hasta ahí podíamos llegar. Por cierto, que Madrid ya no tiene nada que envidiar a las grandes capitales del mundo en cuestión de jadeadores. Tú mismo eres tan profesional como uno americano. Enhorabuena, hijo.
A continuación escuchó un poco sofocada dos o tres tandas de jadeos, y colgó con naturalidad. Yo intenté reprimirme, creo que cada uno puede hacer lo que le dé la gana, pero no pude. Me salió la bestia autoritaria que llevo dentro.
–No me parece muy edificante la conversación que has tenido con ese degenerado, la verdad.
Ella se asomó a la página de mi periódico y al ver las fotos de las amantes de Clinton por orden alfabético respondió que un lector de pornografía barata no era quién para meterse con un pobre jadeador que vivía con su madre paralítica, y cuyo único desahogo sexual era el jadeo telefónico.
Me mordí la lengua para no discutir, porque era sábado y quería empezar bien el fin de semana. Pero el domingo, mientras mi mujer estaba en misa, telefoneó de nuevo el jadeador y le mandé a la mierda.
–Se lo voy a contar a tu mujer –respondió en tono de amenaza–. Le voy a decir cómo tratas tú a la gente educada y te vas a enterar de lo que vale un peine.
–Tampoco es para ponerse así –dije dando marcha atrás, no tenía ganas de líos domésticos–. Es que me has cogido en un mal momento. Discúlpame.
–Está bien, está bien. ¿Y tu mujer?
–Se ha ido a misa.
–Dile que luego la llamo.
Me quedé un rato pensativo. Desde pequeño, siempre había deseado jadear por teléfono, pero mis padres decían que era una cosa de enfermos mentales. Me he perdido lo mejor de la vida por escrúpulos morales, o por prejuicios culturales, no sé. Pero al ver aquella relación tan sana entre mi mujer y el jadeador pensé que no podía ser malo. Así que marqué un número al azar y me puse a jadear como un loco, intentando recuperar los años perdidos.
–¿Quién es? –preguntó con cierta alarma una mujer cuya voz me resultó familiar.
–Soy el jadeador –dije con naturalidad.
–Espere, que le paso a mi marido.
El marido resultó ser mi padre, nos reconocimos enseguida: inconscientemente, había marcado su número. Me dijo que ya sabían los dos que acabaría así y colgó. Luego llamaron a mi mujer y le contaron todo. Ella dice que quiere abandonarme, por psicópata, y me ha pedido que le firme unos papeles.
–Jadear a tu propia madre. ¿Dónde se ha visto eso?
Nunca acierto, sobre todo cuando imito a los demás para ponerme al día. Total, que ahora ya no puedo dejar de jadear, pero de angustia, aunque mis padres creen que lo hago por vicio.
Friday, August 31, 2007
Un trabajo para todos (Crónicas defenestrantes)
Un trabajo para todos
(Crónicas defenestrantes)
Alberto Llanes
He pensado en una forma creativa para pasar más tiempo con los amigos. Una forma maravillosa y poco ordinaria que nos hará pasar tanto tiempo juntos que vamos a vernos de lunes a viernes (porque haremos semana inglesa conforme los cánones), y de tanto que nos vamos a ver hasta nos podremos, en una de esas, caer hasta mal. Pero nada que una cerveza, o varias cervezas no puedan en un domingo aciago, o un sábado toooooodo el día arreglar.
Me refiero a crear nuestra propia empresa. Sí, nada mejor que poner nuestra empresa editorial y traer a todos mis amigos para trabajar juntos.
Un día que fui a Sericolor, acompañando a Carlos se me ocurrió que bien podríamos hacer lo propio. Existiría por ejemplo, buen ambiente de trabajo, compañerismo, diversión y todo lo que un trabajo requiere. Seríamos dueños de nuestro horario, podríamos ir a frontonear a nuestro antojo y cumplir con nuestras labores sin ningún problema.
Los días de permiso o de faltas por algún evento especial, no serían problema, sólo con tratarlos con anticipación quedarían arreglados. El nombre de nuestra empresa sería chistosón, algo así como: “Se lo imprimo, se lo pegó o se lo engrapo y se lo entrego sin errores ese a de ce ve y asociados”, o “Editores Peder no se nos va ninguna herrata (con hache)”, o, “Editorial Pederísima” no sé, algo así.
a) Oscar: Por ejemplo, a él le vendría bien la chamba de diseñador. Además de que es lo suyo lo suyo lo suyo (lidiar y entenderle a las computadoras, menos cuando se le descomponen cual rayo les cae), creo que su carácter (a veces bonachón-puercochón en el sentido literal de la palabra) va de maravilla con el carácter que tienen todos los diseñadores en el gremio que nos compete. Un editor llega con pinchemil o un único cambio en sus humildes hojitas, y el diseñador pega el grito en el cielo (así pasa siempre) y creo, fervientemente, que esa chamba es la de él, encabronarse cuando el editor llegue con sus correcciones, que al cabo, para enojarse, no hay nadie como el gran Volpi.
b) Carlos: Él quedaría perfecto como editor jefe. Creo que su responsabilidad y su capacidad para ver la más pequeña errata son inmejorables para inmejorable trabajo. Además de que también le halla a esa chamba (porque hoy día, encontrar editores de calidad es trabajo complicado), y dicho sea de paso, es también un apasionado y no le gusta, en el texto, ni el más mínimo error, como me supongo le pasa a todo editor. Creo también que tiene el tino y la gracia para hacer enojar al diseñador (Volpi), pero como todos vamos a ser amigos nada va a pasar. Nada que las cervezas, como ya he dicho, no puedan arreglar.
c) David: A él le gustaría ser el cortador y el engrapador de los libros y cuadernillos (respectivamente), que vayamos a imprimir. Recordaría así, sus años mozos de cuando era universitario y llevaba ese pantalón azul de bolsitas a los lados (quien tuviera un pantalón de bolsitas a los lados, frase hecha) y grapas en la bastilla, por eso y nada más por eso, le vendría bien esta chamba de e-n-g-r-a-p-a-d-o-r, y es que la experiencia que se requiere para esto David la tiene y de sobra (por eso, la experiencia). Finísima persona también podría ayudar, cuando no haya trabajo de engrapador o cortador, en labores editoriales y de corrección, así recordaría, finísima persona, sus años de traductor, rehacedor y otras vaguedades, de notas en periódicos diversos de Colima y sus alrededores.
d) Jaime: A Jaimito le vendría bien ser el pegador (sobre todo si vamos a utilizar para nuestros libros Resistol 5000). Además de tener la finta de… finísima persona B puede ser ideal para este trabajo. Pondría por ejemplo el libro a pegar, se daría antes un touch, luego al libro, luego otro touch él, luego al libro, luego dos touchs él, luego al libro, luego tres touchs él, luego al libro ya no le toca nada y así sería bien divertido verlo pegar. Aunque también podría hacer labores de corrección, recordando como cuando en Avanzada esa era su chamba y, como todos los demás, sería uno de los prolíficos autores de la Editorial Pedera ese a de ce ve.
e) Julio César: Mejor conocido como el Parri, y en el bajo mundo, como el Diablo. El Parri es ideal para las relaciones humanas. Es decir, sería el vínculo preciso entre el cliente y nosotros, máxime si el cliente es mujer, usa minifaldas, le apodan la Pecas o Piernas Largas y les guste el agua (es decir, el agua que se junta en un receptáculo gigante y se hace llamar alberca). Por que después de sus labores, nuestro flamante negociador (vamos a llamarle así), tendrá que hacer labor de convencimiento y ventas y distribución y bueno, todo aquello que le genere a la empresa dinero y placer. Aunque uno vaya de la mano de la otra. Y tendría, como es menester, que llevar a la suscrita clienta a la alberquita de su tío donde se han generado verdaderas bacanales.
f) Alberto: Por último yo. Yo sería el impresor. Tener las manos siempre negras de pintura es lo mío lo mío lo mío. Estar al pendiente de la compaginación, las tintas, los colores, los tonners bla bla bla. Haría también labores de: ámonos a las chelas, ámonos a la birria, ámonos a la academia, ámonos al ejecutivo, ahora hay que descansar porque es cumpleaños de equis o ye y hay fiesta en tal o cual lugar, es decir, mi labor sería también la de animador, aunque pudiera, a veces, cuando no haya nada que imprimir, hacer labores de corrección o de edición, o apoyando al diseñador a buscar imágenes para portadas o cosas así. Sería también el que fuera por las cocas, los tortas (nadadoras) y las papitas. El que llevaría la televisión para cuando hubiera mundial de futbol, o juegos olímpicos o algún partido de fut americano o qué sé yo.
Así el acomodo de nuestra empresa. Cualquier sugerencia o comentario favor de hacerlo aquí, en caso de solicitar empleo, mandar su currículo a los correos electrónicos que ya conoce o en la página de Internet www.editorialpedera.com.mx
(Crónicas defenestrantes)
Alberto Llanes
He pensado en una forma creativa para pasar más tiempo con los amigos. Una forma maravillosa y poco ordinaria que nos hará pasar tanto tiempo juntos que vamos a vernos de lunes a viernes (porque haremos semana inglesa conforme los cánones), y de tanto que nos vamos a ver hasta nos podremos, en una de esas, caer hasta mal. Pero nada que una cerveza, o varias cervezas no puedan en un domingo aciago, o un sábado toooooodo el día arreglar.
Me refiero a crear nuestra propia empresa. Sí, nada mejor que poner nuestra empresa editorial y traer a todos mis amigos para trabajar juntos.
Un día que fui a Sericolor, acompañando a Carlos se me ocurrió que bien podríamos hacer lo propio. Existiría por ejemplo, buen ambiente de trabajo, compañerismo, diversión y todo lo que un trabajo requiere. Seríamos dueños de nuestro horario, podríamos ir a frontonear a nuestro antojo y cumplir con nuestras labores sin ningún problema.
Los días de permiso o de faltas por algún evento especial, no serían problema, sólo con tratarlos con anticipación quedarían arreglados. El nombre de nuestra empresa sería chistosón, algo así como: “Se lo imprimo, se lo pegó o se lo engrapo y se lo entrego sin errores ese a de ce ve y asociados”, o “Editores Peder no se nos va ninguna herrata (con hache)”, o, “Editorial Pederísima” no sé, algo así.
a) Oscar: Por ejemplo, a él le vendría bien la chamba de diseñador. Además de que es lo suyo lo suyo lo suyo (lidiar y entenderle a las computadoras, menos cuando se le descomponen cual rayo les cae), creo que su carácter (a veces bonachón-puercochón en el sentido literal de la palabra) va de maravilla con el carácter que tienen todos los diseñadores en el gremio que nos compete. Un editor llega con pinchemil o un único cambio en sus humildes hojitas, y el diseñador pega el grito en el cielo (así pasa siempre) y creo, fervientemente, que esa chamba es la de él, encabronarse cuando el editor llegue con sus correcciones, que al cabo, para enojarse, no hay nadie como el gran Volpi.
b) Carlos: Él quedaría perfecto como editor jefe. Creo que su responsabilidad y su capacidad para ver la más pequeña errata son inmejorables para inmejorable trabajo. Además de que también le halla a esa chamba (porque hoy día, encontrar editores de calidad es trabajo complicado), y dicho sea de paso, es también un apasionado y no le gusta, en el texto, ni el más mínimo error, como me supongo le pasa a todo editor. Creo también que tiene el tino y la gracia para hacer enojar al diseñador (Volpi), pero como todos vamos a ser amigos nada va a pasar. Nada que las cervezas, como ya he dicho, no puedan arreglar.
c) David: A él le gustaría ser el cortador y el engrapador de los libros y cuadernillos (respectivamente), que vayamos a imprimir. Recordaría así, sus años mozos de cuando era universitario y llevaba ese pantalón azul de bolsitas a los lados (quien tuviera un pantalón de bolsitas a los lados, frase hecha) y grapas en la bastilla, por eso y nada más por eso, le vendría bien esta chamba de e-n-g-r-a-p-a-d-o-r, y es que la experiencia que se requiere para esto David la tiene y de sobra (por eso, la experiencia). Finísima persona también podría ayudar, cuando no haya trabajo de engrapador o cortador, en labores editoriales y de corrección, así recordaría, finísima persona, sus años de traductor, rehacedor y otras vaguedades, de notas en periódicos diversos de Colima y sus alrededores.
d) Jaime: A Jaimito le vendría bien ser el pegador (sobre todo si vamos a utilizar para nuestros libros Resistol 5000). Además de tener la finta de… finísima persona B puede ser ideal para este trabajo. Pondría por ejemplo el libro a pegar, se daría antes un touch, luego al libro, luego otro touch él, luego al libro, luego dos touchs él, luego al libro, luego tres touchs él, luego al libro ya no le toca nada y así sería bien divertido verlo pegar. Aunque también podría hacer labores de corrección, recordando como cuando en Avanzada esa era su chamba y, como todos los demás, sería uno de los prolíficos autores de la Editorial Pedera ese a de ce ve.
e) Julio César: Mejor conocido como el Parri, y en el bajo mundo, como el Diablo. El Parri es ideal para las relaciones humanas. Es decir, sería el vínculo preciso entre el cliente y nosotros, máxime si el cliente es mujer, usa minifaldas, le apodan la Pecas o Piernas Largas y les guste el agua (es decir, el agua que se junta en un receptáculo gigante y se hace llamar alberca). Por que después de sus labores, nuestro flamante negociador (vamos a llamarle así), tendrá que hacer labor de convencimiento y ventas y distribución y bueno, todo aquello que le genere a la empresa dinero y placer. Aunque uno vaya de la mano de la otra. Y tendría, como es menester, que llevar a la suscrita clienta a la alberquita de su tío donde se han generado verdaderas bacanales.
f) Alberto: Por último yo. Yo sería el impresor. Tener las manos siempre negras de pintura es lo mío lo mío lo mío. Estar al pendiente de la compaginación, las tintas, los colores, los tonners bla bla bla. Haría también labores de: ámonos a las chelas, ámonos a la birria, ámonos a la academia, ámonos al ejecutivo, ahora hay que descansar porque es cumpleaños de equis o ye y hay fiesta en tal o cual lugar, es decir, mi labor sería también la de animador, aunque pudiera, a veces, cuando no haya nada que imprimir, hacer labores de corrección o de edición, o apoyando al diseñador a buscar imágenes para portadas o cosas así. Sería también el que fuera por las cocas, los tortas (nadadoras) y las papitas. El que llevaría la televisión para cuando hubiera mundial de futbol, o juegos olímpicos o algún partido de fut americano o qué sé yo.
Así el acomodo de nuestra empresa. Cualquier sugerencia o comentario favor de hacerlo aquí, en caso de solicitar empleo, mandar su currículo a los correos electrónicos que ya conoce o en la página de Internet www.editorialpedera.com.mx
Thursday, August 30, 2007
Todos son héroes, chingada madre, el “Peder Club” (Crónicas defenestrantes)
Todos son héroes, chingada madre, el “Peder Club”
(Crónicas defenestrantes)
Alberto Llanes
Leyendo el “Anecdotario político colimense”, de don Ismael Aguayo Figueroa (que quede claro, lectura por mero compromiso no así por gusto), se me vinieron a la mente, por las historias que en él se cuentan, los momentos felisazos que pasamos los compas y yo.
Resulta que en tiempos de don Ismael, como en el de nosotros, se juntaba con un grupo de amigos, como nosotros, e iban a pederear (entiéndase el verbo como todo lo humanamente posible por entender, hacer, pensar, actuar etc.) con ellos, igual que lo hacemos nosotros.
Es decir, un día, día del grito de independencia, por ejemplo, don Ismael y su grupo de amigos “pederos”, se lanzaban al volcán a rendirle tributo al lábaro patrio, y no faltaba el poeta, que ya pedo, lanzaba una oración, soneto, frase, rima, estrofa, qué sé yo, en honor a nuestra bandera. Igual que hacemos nosotros. Que no hemos llegado al volcán, pero sí a las conchas a invicar a SATANÁS…
También, dicho sea de paso. En tiempos de don Ismael había, dentro de ese grupo, a los que les gustaba el deporte, y se iban, como lo hacemos nosotros, a jugar, sólo que ellos le entraban al voleibol y nosotros al frontón. Claro que este deporte no tendría chiste sin, como lo dice en esos textos don Ismael Aguayo, irse después de cada partido a echarse sus cervecitas bien heladas, sus carnitas bien grasosas, sus cigarritos bien apestosos, igual como lo hacemos nosotros. Ahora en el chanal, lugar óptimo para ello.
En mucho se parecen los tiempos de don Ismael a nuestros tiempos. Salvo que nosotros semos más modernos (sí, leyó usté bien, semos). Por eso y nada más por eso, he pensado en los requisitos que se requieren para ser miembro activísimo (hágame el chingado honor de serlo), del “Peder Club”. Bajo las siguientes bases, reglas, conformidades, o como le quiera llamar.
1) Antes que nada, para ser miembro activo del “Peder Club” se tiene que ser egresado de la facultad de letras (aquí debe venir incluida la comunicación, pero esa no vale mucho, de todos modos de una forma u otra, comunicamos). Por eso insisto en que se debe, antes que nada, ser egresado de la facultá de letras.
2) Muy importante. Tener tarjeta de banco pedero. En este caso el banco pedero es Inbursa, donde te dice, en el estado de cuenta, que tienes un crédito disponible de mil pesos, por poner un ejemplo, y al momento de la verdad no puedes pagar algo de cincuenta pesos, cien cuando muy caro. Banco sin dudas, pedero. Además, es el único que te da la opción de sacar del cajero, por lo bajo, veinte pesos (abrase visto banco igual).
3) Ser por lo menos poeta o buen poeta o un poeta decente, valioso o simplemente, pero realmente, un poeta (JS). O ser por lo menos cuentista o un buen cuentista o un cuentistas decente, valioso o simplemente, pero realmente, un cuentista (ALL).
4) Tener una afición especial por la cerveza, de preferencia del grupo Modelo. Y por los cigarros, de preferencia Marlboro rojos.
5) Decir, hacer o pensar por lo bajo de quince a veinte pederismos por día, por lo bajo (recalcando bien las letras). Creo que mi grupo de amigos y yo superamos esa marca, lo cual quiere decir que estamos dentro.
6) Tener un vínculo, últimamente eso sí, muy fuerte, en la forma que sea, con Roma, ya sea viendo la serie de televisión de HBO, o jugando Civ City Roma o leyendo o viendo películas qué sé yo.
7) Demasiado importante. Andar en onda retro tirándole a ruquez in extremis, es decir, si la banda actual se alucina con banditas como Kudai, Timbiriche la nueva generación y mamadas désas, nosotros, miembros activos del “Peder Club”, oiremos a los Illya Kuriaky and the Valderramas, Víctimas del doctor señuelo (cerebro), Caifanes (Caifanes no Jaguares), Pearl Jam, Nirvana, Red Hot Chilli Peppers y los clásicos como no, Led zeppelín, The doors, etc y un montón de grupos más que nombrarlos sería cansado. Sin embargo, hay por ahí, un miembro activo del Peder Club que ha llegado a oír en el paroxismo de la desfachatez retro a los Carpenters, ese wey si no está jugando. Es factor importante que las bandas tengan muchos seguidores, pero también, detractores.
Estos son sólo algunos de los requisitos básicos e indispensables para pertenecer al “Peder Club”. Al momento de la redacción de este manifiesto pederista y desde hace un buen tiempo, son cuatro los miembros activos de este ejemplar consorcio…
Qué dice amigo (a) pedero ¿lo inscribo?...
(Crónicas defenestrantes)
Alberto Llanes
Leyendo el “Anecdotario político colimense”, de don Ismael Aguayo Figueroa (que quede claro, lectura por mero compromiso no así por gusto), se me vinieron a la mente, por las historias que en él se cuentan, los momentos felisazos que pasamos los compas y yo.
Resulta que en tiempos de don Ismael, como en el de nosotros, se juntaba con un grupo de amigos, como nosotros, e iban a pederear (entiéndase el verbo como todo lo humanamente posible por entender, hacer, pensar, actuar etc.) con ellos, igual que lo hacemos nosotros.
Es decir, un día, día del grito de independencia, por ejemplo, don Ismael y su grupo de amigos “pederos”, se lanzaban al volcán a rendirle tributo al lábaro patrio, y no faltaba el poeta, que ya pedo, lanzaba una oración, soneto, frase, rima, estrofa, qué sé yo, en honor a nuestra bandera. Igual que hacemos nosotros. Que no hemos llegado al volcán, pero sí a las conchas a invicar a SATANÁS…
También, dicho sea de paso. En tiempos de don Ismael había, dentro de ese grupo, a los que les gustaba el deporte, y se iban, como lo hacemos nosotros, a jugar, sólo que ellos le entraban al voleibol y nosotros al frontón. Claro que este deporte no tendría chiste sin, como lo dice en esos textos don Ismael Aguayo, irse después de cada partido a echarse sus cervecitas bien heladas, sus carnitas bien grasosas, sus cigarritos bien apestosos, igual como lo hacemos nosotros. Ahora en el chanal, lugar óptimo para ello.
En mucho se parecen los tiempos de don Ismael a nuestros tiempos. Salvo que nosotros semos más modernos (sí, leyó usté bien, semos). Por eso y nada más por eso, he pensado en los requisitos que se requieren para ser miembro activísimo (hágame el chingado honor de serlo), del “Peder Club”. Bajo las siguientes bases, reglas, conformidades, o como le quiera llamar.
1) Antes que nada, para ser miembro activo del “Peder Club” se tiene que ser egresado de la facultad de letras (aquí debe venir incluida la comunicación, pero esa no vale mucho, de todos modos de una forma u otra, comunicamos). Por eso insisto en que se debe, antes que nada, ser egresado de la facultá de letras.
2) Muy importante. Tener tarjeta de banco pedero. En este caso el banco pedero es Inbursa, donde te dice, en el estado de cuenta, que tienes un crédito disponible de mil pesos, por poner un ejemplo, y al momento de la verdad no puedes pagar algo de cincuenta pesos, cien cuando muy caro. Banco sin dudas, pedero. Además, es el único que te da la opción de sacar del cajero, por lo bajo, veinte pesos (abrase visto banco igual).
3) Ser por lo menos poeta o buen poeta o un poeta decente, valioso o simplemente, pero realmente, un poeta (JS). O ser por lo menos cuentista o un buen cuentista o un cuentistas decente, valioso o simplemente, pero realmente, un cuentista (ALL).
4) Tener una afición especial por la cerveza, de preferencia del grupo Modelo. Y por los cigarros, de preferencia Marlboro rojos.
5) Decir, hacer o pensar por lo bajo de quince a veinte pederismos por día, por lo bajo (recalcando bien las letras). Creo que mi grupo de amigos y yo superamos esa marca, lo cual quiere decir que estamos dentro.
6) Tener un vínculo, últimamente eso sí, muy fuerte, en la forma que sea, con Roma, ya sea viendo la serie de televisión de HBO, o jugando Civ City Roma o leyendo o viendo películas qué sé yo.
7) Demasiado importante. Andar en onda retro tirándole a ruquez in extremis, es decir, si la banda actual se alucina con banditas como Kudai, Timbiriche la nueva generación y mamadas désas, nosotros, miembros activos del “Peder Club”, oiremos a los Illya Kuriaky and the Valderramas, Víctimas del doctor señuelo (cerebro), Caifanes (Caifanes no Jaguares), Pearl Jam, Nirvana, Red Hot Chilli Peppers y los clásicos como no, Led zeppelín, The doors, etc y un montón de grupos más que nombrarlos sería cansado. Sin embargo, hay por ahí, un miembro activo del Peder Club que ha llegado a oír en el paroxismo de la desfachatez retro a los Carpenters, ese wey si no está jugando. Es factor importante que las bandas tengan muchos seguidores, pero también, detractores.
Estos son sólo algunos de los requisitos básicos e indispensables para pertenecer al “Peder Club”. Al momento de la redacción de este manifiesto pederista y desde hace un buen tiempo, son cuatro los miembros activos de este ejemplar consorcio…
Qué dice amigo (a) pedero ¿lo inscribo?...
Friday, August 24, 2007
Ya mero empieza, el fut americano (Crónicas defenestrantes)

Ya mero empieza, el fut americano
(Crónicas defenestrantes)
Alberto Llanes
Así es en efecto. La temporada regular del futbol americano ya está por comenzar (en septiembre para mejor informar a los fanáticos).
David Chávez le seguirá yendo a los Bills de Búfalo, Volpi a los Malosos de Oakland, que dicho sea de paso, ¡ah qué pinche contratación más mala de coreback (quarterback) hicieron para este año!, y yo le seguiré yendo a los grandes Vaqueros de Dallas.
No hay grandes novedades en los Bills de Búfalo, así que le auguro a este equipo, cuatro veces perdedor del trofeo Vince Lombardy (dos de ellas contra los Vaqueros de Dallas) un año perdedor.
Si acaso llegarán como equipo comodín y no se hablé más, los van a sacar pronto, muy pronto, y es que en la conferencia americana (a la que pertenencen los Bills), hay verdaderos trabucos para este año, si no, ahí están los campeones Potros de Indianápolis, o los siempre incómodos Patriotas de Nueva Inglaterra comandados por el aún joven mariscal de campo Tom Brady, los Bengalíes de Cincinnati que concluyeron el año con marca ganadora, los Jets de Nueva York, los Acereros de Pittsburg, o los Cargadores de San Diego, que tienen, estos últimos, entre sus filas al terrible Ladain Tomlinson, el mejor novato corredor del año pasado.
Aunque también de la conferencia americana son los Malosos de Oakland, no puedo decir que ellos lleguen muy lejos. En primer lugar porque fueron el peor equipo de toda la liga el año pasado. Siguen con problemas en cuanto a actitud, es decir, es el equipo que más yardas pierde por castigos, y para cerrar con broche de oro contrataron este año, como mariscal de campo, al deplorable y viejo y muy interceptado el año pasado, y muy lesionado también Daunte Culpepper, que vio sus mejores años en con el equipo de los Vikingos de Minnesota (pero nunca los llevó a juegos importantes), y que viene como desecho (por una malísima temporada) de los Delfines de Miami.
Por otro lado, y no es cuestión de fanatismo, pero mis Vaqueros de Dallas (de la conferencia nacional) se ven mucho mejor que estos dos equipos. Luego de que Bill Parcells anunciara su retiro, Jerry Jones, dueño como se sabe de la franquicia, adquirió los servicios de Wade Phillips como Head Coach.
Por su parte, Julios Jones, corredor de poder, ha mejorado notablemente sus marcas, claro, sin compararlo con el grandioso Emmith Smith. Tony Romo es quien va a estar al mando del equipo y esperemos que se mantenga con una racha buena, como con la que concluyó el año pasado y que lleva actualmente en juegos de pretemporada (basta decirlo, los Vaqueros van invictos).
Si Tony Romo logra acertar el cincuenta por ciento de sus pases, su porcentaje se verá favorecido y su confianza al momento de lanzar será dar con el objetivo preciso, ya sea el terrible Terrel Owens o el efectivo Terry Glenn. La dupla Ti, TI O versus TI YEI.
Cabe señalar que desde Troy Aikman al mando del equipo de la estrella solitaria, por los Vaqueros de Dallas han desfilado multitud de mariscales de campo, desde el doctor Quincey Jones, hasta los veteranos Vinny Testaverde y Drew Bledsoe. En tanto que como corredores de poder, desde la salida de Emmith Smith, Julios Jones se ha consagrado en esa posición.
Como mariscal de campo suplente, el equipo de la estrella solitaria decidió tomar los servicios del veterano Brad Jhonson, ex Bucanero de Tampa Bay, quien llevara a este equipo a disputar el súper tazón XXXVII frente a los Raiders de Oakland.
En cuanto a su cuadrilla de pateadores, el equipo de la estrella solitaria se hizo de los servicios, por dos años más, del argentino Martín Gramática y le dieron su carta de despedida a Mike Vanderjagt, que venía como estrella de los Potros de Indianápolis pero que en Dallas no encontró el kick y los Vaqueros perdieron muchos partidos, lo que provocó que este año, Jerry Jones le extendiera su carta de renuncia y saliera del equipo. Hay que mencionar que Gramática entró en año pasado a las filas de los Vaqueros a mitad de temporada a hacer frente al pésimo trabajo de Vanderjagt.
Así es la NFL, considerada la mejor liga en cuanto a organización, disciplina, organigrama y todo lo concerniente a contratos, equipos, distribución y negocio etc. Y ahora, después de meses de sequía de domingos embriagantes frente al televisor, vuelve el deporte más aclamado en el mundo entero. Y si alguien tiene duda vean en línea la revista muy interesante, que trae como dato nada más para darse un quemón, cuántas personas vieron el pasado Super Bowl XLI, rompiendo con ello, récord no sólo nacional, sino internacional...
Thursday, August 23, 2007
Jiuston, perdemos contacto (Crónicas defenestrantes)

Jiuston, perdemos contacto
(Crónicas defenestrantes)
Alberto Llanes
Hace un instante precisamente, estaba embargado de nostalgia. De esa nostalgia que de pronto lo invade a uno. De esa nostalgia de día lluvioso. De esa nostalgia más o menos estoy hablando.
Y es que Camarada David pasó, vía net, unas fotografías del antaño Guanajuatense. De cuando éramos felices estudihambres de la facultá de letras y comunicación (fiestas y depravación).
Sacando cuentas, esas imágenes tienen, bajita la mano, sus buenos siete-ocho años. Todos nos vemos con la cara de morros, con el cuerpo de morros, con la actitud de morros. Nos vemos años menos, kilos menos, sobre todo kilos menos.
Hemos perdido pelo (sobre todo Volpi), hemos perdido barbas (sobre todo yo), hemos perdido grapas (sobre todo David). Pero hemos ganado panza, gastritis y un ramillete de enfermedades que incluso nos han llevado al quirófano de un hosco hospital de inseguro sucial.
Lo que no hemos perdido en todos esos años es la amistad. Aunque uno esté en Chile, otro se la viva entre Fajamitla y Colima, el otro se la pase metido en labores varias y uno más esté casado (Carlitos) y todos en asuntos varios, ese detalle no se ha perdido, la amistad.
Y aunque al paso del tiempo tenemos ideas más enfermitas que cuando estudiantes (no sé la merita verdad el motivo de ese fetiche pero creo que es bueno), diré sin embargo que estamos mejor que nunca. Cada plática del Chat es risa tras risa tras risa, y aunque en mi lugar de trabajo a veces la tengo que ahogar porque abunda un silencio (las más de las veces) incómodo, no me importa y de cuando en cuando suelto tremenda carcajada, máxime cuando hacemos esos tremendos tríos y cada quien suelta su frase puercota, su idea enferma, su albur favorito, su rola preferida, su acontecimiento chusco o simplemente un dato, una situación, un pasaje de nuestras vidas que nos da mucha risa, y que el tiempo había, por un instante, todo es acumulación de instantes, borrado, o simplemente, traspapelado en nuestro almacén cerebral, pero que no falta quién, como es el caso, que nos lo haga recordar.
Y aunque a veces tenga mucho trabajo acumulado por equis o ye razón, no puedo perderme una platicadita de esas para despejarme un rato de las labores cotidianas a las que se enfrenta un editor, que no son muchas y ni tan variadas como se puede pensar, sino corregir y corregir y corregir [ad infinitud] letras y letras y más letras.
Decía que Camarada David nos puso nostálgicos. De pronto esas fotografías nos dispusieron a recordar esos momentos que quedaron congelados ahí, en esa diapositiva. Digo pues, que estamos perdiendo contacto porque las actividades diarias que tiene cada uno nos permiten vernos tan pero tan poco, que a veces es imposible pensar, como lo he estado haciendo yo al ver estas imágenes, en momentos que compartimos hace ya tanto tiempo y que quizá, ya no volveremos a vivir, porque nadie se baña en las aguas del mismo río dos veces, y el momento, ese de la fotografía, ya pasó.
Eso sí, cuando nos vemos (cada que nuestras actividades nos lo permiten), la diversión, la risa, la cerveza no faltan. Y es que todo es pretexto para celebrar. Que si jugamos frontón, celebramos. Que si perdemos en el frontón, celebramos. Que si alguien ganó, celebramos. Que si juega México, celebramos. Que si nos vamos a la playa a comer y de paso nos tomamos unos Soul Citric, celebramos. Que si las carnitas del Chanal, celebramos. Que el cumpleaños del David, pero que está en Chile y no puede venir, celebramos por él. Ahora también hay momentos de trabajo, claro, acompañados de una refrescante cervecita, eso es inevitable.
Últimamente nuestro grupo se ha visto mermado. Hemos tenido dos bajas en las filas. Pero también, las hemos suplido (aunque no es lo mismo), por otros integrantes más. Las cobras locas, gran equipo de antaño, ha perdido potencial en la media cancha. Flechitas “Zidane” Chapula nos ha abandonado por el trabajo… pero eso está bien, para cuando sea millonario pueda invitarme un chingo de chelas, porque de seguro yo seré paupérrimo porque me gasto el dinero precisamente en esa actividá.
David “Chitiva” Chávez también nos ha dejado un poco abandonados (esperemos que sea por breve taim). Anda sentadito en Chile tomando clases de no sé qué madres pa´llegar a ser el famoso galeno (jajaja) doctor cheves y gane muchos miles y nos invite la peda o de plano, me pague los médicos, que al paso que voy, la cirrosis me carcomerá las entrañas…
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