Friday, November 11, 2011

No es cierto...

Hoy jueves, se llevará una lectura de obra literaria en el conocido bar “La Trova”, ubicado en la calle Revolución del Centro de la capital, la cual dará inicio a las 9:00 de la noche con la participación de jóvenes escritores colimenses que se darán cita en esta velada organizada por el Gobierno del Estado a través de su Secretaría de Cultura.

Dicho evento forma parte de las actividades del grupo literario “Mosaico de Voces” que ha refrescado el escenario literario para los jóvenes y contará con la intervención de algunos de los más talentosos y prometedores escritores juveniles como Woendoline Hernández, quien además de ser restauradora en el Centro de Formación y Producción de Artes Gráficas de Colima “La Parota”, invierte su tiempo en la literatura, incursionando de manera exitosa en la poesía y en la narrativa, al igual que María Gay y Miguel León Govea, ambos estudiantes de la Licenciatura en Letras Hispanoamericanas de la Universidad de Colima, quienes han publicado en los principales suplementos culturales de la entidad, y además han demostrado su calidad como escritores en importantes eventos como el II Festival de Poesía en Manzanillo, como es el caso de León Govea y en importantes encuentros poéticos en entidades como Nayarit por parte de María Gay.

Asimismo, Ramiro Santana y Néstor Cruz compartirán con los asistentes en este bohemio establecimiento algunas de su más recientes creaciones, ya que además de ser talentosos en diversos géneros literarios son parte de una revista denominada “A limine” apoyada por la Secretaría de Cultura, labor que han combinado con sus estudios de Filosofía y Letras hispanoamericanas, respectivamente.

Una velada interesante, fresca y dinámica son algunas de las cosas que promete este encuentro literario con un ambiente musical y bohemio que seguramente será del agrado del público colimense.

Sirenas

Dicen que las sirenas usan como jabón a cierta especie de pez. Particularmente el Kare-kane, que deshova en el Río Amarillo. Sus crías, del mismo color, parecidas a un pedernal puntiagudo, son transportadas por las corrientes marítimas hasta llegar al Pacífico. Luego cruza el Canal de Panamá por entre buques y cargueros y llega al Atlántico, al Mar de los Sargazos. Ahí se alimenta, crece hasta que su piel pinta tres líneas que apunta hacia sus ojos, y se reproduce, generalmente entre abril y mayo, cuando tritones enviados por Neptuno colectan cardúmenes.

Ellas pisciformemente se dejan remorear por los Kare-kanes al caer la tarde, para que el sol tinte sus cabellos. Ellos les mordisquean cariñosamente los pezones y ellas ríen, se sonrojan. Luego, el Kare-kane mira fijamente a la sirena, como si quisiera enamorarla y comienza a emitir una tonada en determinada frecuencia hasta agonizar y si algún perro llegara a escucharla ladraría, encantado de contento. La melodía entonces paraliza a la sirena y restira su piel. Ellas besan al Kare-kane para infundirle un poco de vida: es necesario llevarlo al agua dulce, a un río, a una poza, a un charco. La carne de los Kare-kane muertos se transforma en arena y su esqueleto de oro es ocupado como peine por ellas.

Aquellos que han atrapado un Kare-kane los encierran en una bola de cristal para lavarse el cuerpo, el alma, los ojos con los restos del pez muerto. Dicen que quita el mal de ojo. Que elimina las bacterias. Que deshace las arrugas. Que su perfume supera a una caricia. Que luego del baño se terminan las penas y el mal de amores y que quien consume dos espinas de su esqueleto puede vivir sin comer durante cuatro años. Pero es sumamente adictivo. Tanto como la belleza, como el canto, como la mirada profunda, océanica de una sirena.

Wednesday, March 09, 2011

Tomado del Blog del maestro Vega.


Por Guillermo Vega Zaragoza


Para Kenny y Anette.


Ese sábado se levantó hasta tarde. No se bañó ni se rasuró y se dedicó a ver películas en la televisión. Las cajas de pizza y los botes vacíos de cerveza se arremolinaban a un lado de la cama. Hasta que a eso de las siete de la noche sonó el teléfono. Dejó que contestara la grabadora. Reconoció la voz de Verónica: "No te hagas, ya sé que estás ahí. Arréglate y lánzate a la casa. Por ahí te traes una botella de ron y unos hielos, porque creo que no va a alcanzar. Apúrate. Te esperamos mi prima y yo". Entonces se acordó de la fiesta de cumpleaños de su mejor amiga. Se le había olvidado porque desde el principio no tuvo intención alguna de asistir. Tenía buenas razones, por lo menos para él.

—¿Ya ves cómo eres? —le había insistido Verónica—. Sí, es cierto, la invité, pero por puro compromiso. Después de todo sigue siendo mi jefa. Es más, a lo mejor ni va, ándale.
—No, no es por ella. Sabes que ya no me importa.
—¿Entonces?
—Me aburren las fiestas, no sé bailar —prefirió mentir.
—Además te voy a presentar a mi prima.
—¿Y?
—24 años, sin novio.
—Bueno, a lo mejor...
—Conste, te esperamos.

A las ocho en punto tocó el timbre del departamento de su amiga y, efectivamente, lo esperaban Verónica y su prima, porque no había llegado nadie más.

—¿Qué pasó? —dijo, mientras le extendía a su amiga la bolsa con hielos y la botella.
—Ya no tardan en llegar.
—¿Trajiste discos? — preguntó Verónica mientras se encaminaba a la cocina.
—No me dijiste.
—Hola —saludó la prima: cara angelical, ensortijado cabello negro, minifalda gris y entallado suéter rojo. ¿Cómo era posible que esta reina no anduviera con nadie? Es que no tiene tiempo, le había dicho Verónica, trabaja mucho y tiene que cuidar a su mamá que está muy enferma—. Creímos que ya no venías.
—Pues aquí estoy ya —dijo él, y no volvió a abrir la boca, más que para darle el primer trago a la cuba que le sirvieron.

Como un siglo después, sonó el timbre y llegaron más invitados, que él no conocía ni tenía por qué conocer, pues por eso no iba a fiestas, porque no le gustaba conocer gente. Saludó con un gruñido a los que se dieron cuenta de su escondite en un rincón de la sala, junto al tocadiscos. Se dedicó entonces a revisar la magra colección musical de la casa. Pura basura. Mejor sintonizó una estación de radio y nadie protestó, pues todos estaban platicando muy animados, hasta que unas botanas y unas cubas más tarde, la angelical prima, hecha toda una sonrisa y acercándose mucho a él, le recordó que se trataba de una fiesta.

—Ponte algo para bailar, ¿no?
—No hay mucha música —le informó.
—Por aquí hay algo —dijo ella mientras se inclinaba para buscar un disco. Las piernas de ambos hicieron un leve contacto. Entonces pudo oler su perfume, delicado y dulce. Apuró el último trago de la segunda cuba.
—Ahorita regreso, voy a servirme otra en lo que encuentras el disco.

En el desorden de la cocina se encontró a Verónica.
—¿Ya ves? Te dije que no iba a venir la Innombrable. ¿Qué te parece mi prima? —dijo, mientras acomodaba las botanas en un platón—, ¿a poco no está guapa?
—Ajá —dijo él, mientras se servía un poco más de ron en el vaso. Regresaron a la sala.
—Ya lo encontré —le dijo la prima, mirándolo fijamente y le dio el disco—. Pon la tercera canción, por favor, ¿sí?
En cuanto se escucharon los primeros compases, como si de repente sus asientos estuvieran ardiendo, todos los invitados se levantaron y se pusieron a bailar con singular animación.

De repente se dio cuenta que la prima bailaba con un tipo alto, blanco, de pelo castaño, con camisa floreada y la cara llena de barros, que se contorsionaba como electrocutado. Apretó el vaso, entrecerró los ojos y apuró la cuba de un trago. Se dirigía otra vez a la cocina cuando terminó la canción.

La prima dejó por un momento al súbito acompañante y se acercó de nuevo.
—¿Te puedo pedir otro favorzote? —le dijo, entornando los ojos y remojándose los labios.
“Rescátame de ese imbécil”, hubiera preferido que fuera la petición, pero en su lugar escuchó estas palabras:
—Sigue poniendo los discos.
Desde la estupidez más espantosa, sólo atinó a decir:
—Pero no sé qué música les gusta para bailar.
—No le hace, yo te voy diciendo —y nuevamente se acercó a él, mirándolo fijamente a los ojos.
—Deja servirme otra cuba.
—Sírveme una a mí también —dijo ella, secándose el sudor sobre el labio con una servilleta—. Con el baile ya me acaloré.

Regresó de inmediato, le dio el vaso y miró cómo diminutas gotas de brebaje se aperlaban en sus labios. Obediente, se dedicó a poner la música siguiendo las instrucciones de la prima, mientras seguía bailando con el barroso imbécil.

—¿Cómo vas? —se acercó Verónica, contoneándose al ritmo de la música.
—¿Quién es ese lobotomizado? No ha dejado de bailar toda la noche con tu prima —dijo, tratando de ocultar, sin éxito, su malestar.
—¿Apenas la acabas de conocer y ya estás celoso? —dijo Verónica sin dejar de moverse—. Esa es buena señal. Es un amigo con el que ella siempre ha querido andar, pero parece que ella no le gusta a él.
—¿Le gusta ese retrasado? —dijo y apuro un trago para completar—: La verdad no sé quién está más idiota: si tu prima por sentirse atraída por él, o él por no hacerle caso a tu prima.
—Así es siempre, ¿no? Uno quiere pero el otro no. Ya ves lo tuyo con la Innombrable... —dijo Verónica. Entonces se dio cuenta del error que había cometido y que la comparación no venía al caso. Quiso componerle, pero ya era demasiado tarde. Se desató la perorata.
— Eso fue diferente —dijo él—. Lo nuestro se había ido al carajo desde el principio, pero ella se aferró a que yo cambiara, hasta que encontró a otro pendejo que sí hiciera todo lo que ella quería. Lo peor de todo es que ella esperó hasta ese momento para embarrarme en la cara todo lo hijo de la chingada que había sido con ella y todo lo maravilloso y perfecto que era el idiota que ahora la soporta. Y todavía se aventó la puntada de decirme que ojalá, cuando yo tuviera otra pareja, los cuatro nos juntáramos para cenar, ir de paseo o a un concierto. Yo todavía no llego a tal grado de civilidad, donde puedo convivir tranquilamente con el nuevo galán de mi ex mujer. Ya me imagino, platicando con él:. "Ah, sí, a ella le gusta así, ¿contigo no lo hacía de a perrito? Qué raro, ahora le encanta". Hija de la chingada.

Se le había soltado la lengua, señal inequívoca de que ya estaba borracho. En su juicio no le gustaba hablar de ella, por eso le decían la Innombrable. Hacia más de un año de que lo había dejado. Para acabarla de amolar, trabajaban en la misma oficina. Él primero pidió su cambio, pero aún así no resistía verla. Hasta que finalmente renunció y consiguió otro trabajo. Pero su vida se había vuelto predecible y monótona. No veía a nadie, se la pasaba solo, encerrado en casa. Hasta ahora, que Verónica creyó que ya era tiempo de que se distrajera y conociera otras personas. Pero evidentemente los recuerdos todavía hacían estragos.

Terminó la canción, el hombre barro se despidió de la prima y se fue. Ella se quedó sola un buen rato, sonriendo y disculpándose amablemente con quienes la querían sacar a bailar. Él la observaba desde su trinchera de alcohol, allí, sentada, con la espalda muy derecha, los pechos bellos y desafiantes, las piernas cruzadas, evidentemente triste porque el imbécil se había marchado. Entonces lo asaltó la idea: ¿Por qué no? Podía sacarla a bailar, a estas alturas de la noche ya nadie se iba a fijarse si sabía bailar o no. Además, estaba seguro que con unos alcoholes encima se volvía más chispeante y desenvuelto. Cuando, por fin, decidió acercarse a la prima, ésta se levantó y se dirigió al baño, dejándolo en la más profunda orfandad en el rincón de una fiesta de cumpleaños.

Entonces sonó el timbre. Todos debieron adivinarlo, claro, menos él, que estaba embelesado admirando la belleza solitaria de la prima. Allí estaba ella, la Innombrable, con el hombre, al que, a pesar de no conocerlo en persona, ya odiaba, no tanto porque viviera con su ex mujer sino porque precisamente ella se había encargado de hacer que lo odiara, pues era tan diferente a él y, por lo tanto, tan extraordinario.

Como siempre, llegó partiendo plaza, sabedora de que era el centro de atención porque sólo a ella se le podía ocurrir llegar a la una de la mañana a una fiesta que empezaba a las ocho. Saludó a todos con artificiales besos en la mejilla y presentó a su acompañante como lo que era: el hombre ideal, faltaba más. Hasta que llegaron al rincón de la sala donde estaba él, tratando de ocultarse en la profundidad de su vaso.

—Hola —dijo ella, con la más ensayada de sus sonrisas, a leguas se podía notar que gozaba el momento—, ¿cómo estás?.

Le extendió la mano y la estrechó un segundo de más, que le pareció una eternidad. El hombre modelo permanecía a su lado, observándolo con aire entomológico, es decir, como examinando una cucaracha. Le dio la mano: estaba sudorosa y fría, como un pescado.
—Él es... —intentó decir ella, pero la atajó:
—Ya lo sé... —quiso articular algún insulto ingenioso, pero no se le ocurrió nada. Los hombres no se soltaban las manos, mirándose, retadores, en el umbral de la violencia.

Verónica llegó con las bebidas y se dio cuenta del presagio de tormenta. Hábilmente, distrajo la atención.
—Me van a perdonar pero ya se acabaron los refrescos. Si quieren, ahorita mandamos a algún valiente para que vaya a comprarlas. De hecho, podrías ir tú ¿no? Ándale, no seas malito –y casi empujándolo, lo mandó a la cocina por los envases, desactivando la inminente zacapela. Mientras se alejaba, bamboleante, detrás de él, todavía alcanzó a escuchar:
— Ay, no te preocupes, Vero, tú siempre tan atenta. Acabamos de cenar. Nada más venimos a darte un abrazo y a dejarte tu regalo, ya sabes cómo se te estima y se te quiere.

“Pinche hipócrita, siempre te cayó mal Verónica”, masculló mientras regresaba, amenazante, dispuesto, ahora sí, a que todo se lo llevara la chingada, pero Verónica, al verlo venir, lo atajó como pudo, lo tomó de un brazo y logró encaminarlo de nuevo hacia la entrada de la casa. La Innombrable y su adversario siguieron la escena con insistencia digna de mejores causas y sólo atinaron a mover la cabeza en señal desaprobatoria.

Ya en la cocina, se acercó al fregadero rebosante de trastes y se refrescó la cara. Se secó con el apestoso trapo de la cocina. Lo arrojó al suelo y sólo entonces se dio cuenta de la presencia de la prima, sentada en un rincón, con los ojos enrojecidos y el maquillaje descompuesto por las lágrimas, sorbiendo la líquida y transparente mucosidad que se escapaba de su naricita de princesa. A pesar de que estaba evidentemente borracha, seguía con esa mirada casi beatífica.

—¿Ahora qué? —dijo él, como a diez centímetros del encabronamiento—. ¿No me digas que estás llorando por el hombre barro?
—No le digas así — gritó y el llanto estalló aún más.

No soportaba ver a una mujer llorando y menos por un hombre. De inmediato le entraba una especie de sentimiento de culpa, como si fuera el causante de las lágrimas. Entonces se le acercó y la abrazó.

—Ya, ya.

A pesar de los estragos de la bebida, el olor de su perfume seguía allí. Podía sentir su cuerpo estremeciéndose, sus senos aprisionados contra su cuerpo, el calor correcto.
—Es que, es que, es que no entiendo —dijo ella, entre sollozos—. ¿Es que no se da cuenta de que siempre lo he querido, desde que estábamos en la escuela? ¿Por que me hace esto?
—¿Qué te hizo? —dijo él estúpidamente.
— ¿Cómo qué? Pues platicarme de las muchachas que le gustan y que lo rechazan por los barros en la cara. Siempre anda precisamente detrás de las chicas que lo desprecian y lo hacen sufrir. Dice que no le importa porque sabe que tiene que encontrar a la mujer perfecta. Y no se da cuenta de que la tiene enfrente de él desde hace años. Y lo peor de todo es que él es el hombre perfecto para mí.
—¿Y ya se lo dijiste tú?
—Esas cosas no se dicen, simplemente se saben, se reconocen. —El llanto se fue y entró una cólera contenida—. Carajo, ¿por qué son tan pendejos los hombres? Nunca entienden nada. Todo se les tiene que andar diciendo.

Entonces a él se le ocurrió que a las mujeres les gustan los hombres perfectos, no importa si son precisamente unos perfectos imbéciles. Se lo iba a decir, pero prefirió callar. Y así se quedaron, abrazados, rodeados de trastes sucios y botellas vacías, junto al fregadero.


(Publicado en Antología de lo indecible, Plan C Editores, 2004 -en PDF aquí- y en Juntos andan. Antología de cuentos del México contemporáneo, de Gaëlle Le Calvez y Bernardo Ruiz, comps., Plan C Editores, 2004)

Friday, October 01, 2010

Carta

Carta a un padre.

Don Ricardo: Recién graduado de maestro, allá por los años 40, tomaste el tren de las coincidencias persiguiendo en mapas las coordenadas que te llevarían a la plaza de maestro que te otorgó el Ministerio de Educación, al otro lado del mundo, en San Agustín Acasaguastlán. Además, para tu suerte, te toparías con Mimi, la maestra más guapa del lugar.

Ricardo Arjona Moscoso.


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Especial para Prensa Libre

Ahí serías, por primera vez, el Profe a tus apenas 19 años; pero, además, el rey de la serenata y la bohemia; el principe del billar y el enamorado de la vida y las mujeres hasta que doña Mimi te marcó las reglas del juego. Yo ya te admiraba y me faltan años para nacer. A veces llegué a pensar que en el banco de niños soborné a algún ángel de poca vocación para que me brindara el milagro de poder ser hijo de alguien tan extraordinario como vos. De lo contrario, cómo explicar tantísima suerte.

Te enamoraste de Mimi y nacieron mis hermanos, y cuando parecía que la cosa se quedaba así, el ángel corrupto se aprovechó de una noche de descuido y tuviste un accidente al que después llamarías justamente como vos, yo.

¿Te acordás cuando vacié la alcancía de mi hermana para dedicarme a las apuestas del billar? Con apenas 13 años, yo ya me codeaba con los adultos en el sitio aquel y cuando me descubrieron te esperé en la sala para recibir el castigo que me merecía.

Entraste despacio, me viste y me dijiste con voz calmada: “Ponete zapatos, que vamos a salir”; me llevaste a un barrio lejano en un autobús público, entramos a unos billares de los que no me acuerdo el nombre; pediste que te alistaran una mesa y me preguntaste: “¿Qué te gusta jugar?”.

Bola negra, te dije. Jugamos siete partidos y los siete me los ganaste sin dificultad.

Cuando metiste la bola negra en el último juego me dijiste: “Mira si has perdido tu tiempo, le robaste a tu propia hermana, descuidaste tus estudios… y ni siquiera juegas bien”.

Pusiste el taco en la pared y te fuiste. Tuvieron que limpiar con un trapo las lágrimas que boté aquella tarde y no hubo trapo que limpiara en mi interior la lección que me dejaste. Cuando me tocó crecer físicamente lo hice mucho más que vos. Yo llegué al metro noventa y cuatro; vos te quedaste en tu metro sesenta y nueve. Que con los años fue disminuyendo. A pesar de la diferencia, siempre te vi para arriba, porque para mí no había nadie en el mundo más grande que vos.

Te sorprendí viejo en aquel juego de futbol, hace apenas unos años, cuando detuviste la chamusca y me llamaste la atención enfrente de todos y me dijiste: “Sé que en este deporte los pases en profundidad se ponen metros adelante del jugador y en diagonal… pero yo tengo 70 años, cabrón, a mí ponémela en las patas”.
Hace apenas cuatro años, a tus 71, andabas de mochilero recorriendo Europa, haciendo safaris en las tieras más escondidas de África o viajando cada fin de semana con mi madre a cualquier lugar.

Igual un palacio, igual un puesto de comida sacudiendo moscas en la carretera. Jamás te quejabas y te sorprendías por todo.

¿Habrá manera más feliz de vivir? Te extrañé mucho cuando me fui a México, pero siempre supiste que este oficio fue todo culpa tuya, que vos me pusiste la primera guitarra en las manos y me enseñaste los primeros acordes con aquellas cuerdas de metal que ampollaban mis dedos de niño de 7 años.

Hoy, mi biografía es un rosario exhibicionista de logros, tengo lo que no llegué a soñar nunca y, a pesar de todo eso, cada vez que despierto en las mañanas pido al cielo que me permita ser por lo menos solo un poquito como vos.

Alguien decide las llegadas y las partidas en esta obra de teatro que se nos otorga solo por un ratito.

“Desde el parto ya compartimos la epidemia… de este síndrome de la caducidad”.

Sentado en tu lecho de enfermo, tomo tu mano y apenas siento vestigios de la fuerza que ostentaste siempre. No estoy seguro si entendés lo que te digo, pero tus ojos me dicen claramente que sabés a ciencia cierta que tenés contigo mi amor indescriptible, mi admiración y mi profundo respeto.

A tu lado inamovible, ese roble de vitalidad y solidaridad que escogiste como tu compañera de toda la vida, la Mimi, mientras la Ingue y la Vero multiplicándose para que no te haga falta una gota de vida a donde quiera que se consiga.

Hace 75 años, el mundo fue mejor lugar desde que lo poblaste; hoy, seguro vas como a convertir en un mejor lugar a donde quiera que vayas.

El otro día que a mí me toque, espero encontrarme al mismo ángel sin vocación, para sobornarlo de nuevo a cualquier precio y me dé la posibilidad de volverme a encontrar contigo, donde quiera que sea.

Te amaré siempre.

Tu hijo, Ricardo Arjona.

Ojo

Ojo con los próximos recibos de CFE!


CFE (Comisión Federal de Electricidad) pondrá en marcha el CAMBIO de MEDIDORES TRADICIONALES, POR UNOS DIGITALES, ( NOTA IMPORTANTE: NO DEJES QUE SE LLEVEN TU MEDIDOR ACTUAL, YA QUE ES DE TU PROPIEDAD YA QUE LO PAGASTE CUANDO HICISTE TU CONTRATO CON LUZ Y FUERZA DEL CENTRO, EL MEDIDOR TIENE UN COSTO APROXIMADO DE 3,500.00 PESOS)




YA ESTA funcionando EN parte de VERACRUZ, EN LOS QUE SE TENDRA QUE PAGAR LA LUZ POR ANTICIPADO

PARA PODER TENER ENERGIA EN SUS HOGARES, ES DECIR, SERA COMO UNA ESPECIE DE UNA FICHA DE TELCEL...

EL MEDIDOR TE VA A IR INDICANDO CUANTO TE QUEDA DE SALDO de LUZ…

SI QUIERES MAS LUZ, TENDRAS QUE ABONARLE OTRA FICHA DE ACUERDO A LO QUE CONSUMAS... BRILLANTE NO?…



Y ESTO VA A SER A NIVEL NACIONAL…



Ahora, MUCHO OJO, EL DETALLE DE ESTE MAIL ES EL SIGUIENTE ya saben lo de las letras chiquitas... siempre nos lo aplican.





No vayan a usar su monedero electrónico de la CFE sin leer este mensaje.



Si no has recibido el Monedero CFE, pronto lo recibirás… (en tu recibo de luz).



En la última página de este, en letra chiquita te avisan "que recuerdes" que cuentas con un Seguro de Vida y Asistencia,



(WHAT ?????), el cual por supuesto NO pediste, y que los dos primeros meses son gratuitos,



de manera que si NO lo cancelas, te lo estarán cargando en tu recibo de luz cada mes (a producto de gallina).



Tienes que hablar para cancelarlo, si así lo deseas.



Allí te dan los teléfonos ó bien puedes entrar a la página



www.monederocfe. com





PEROOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOO:



Como siempre es un lío COMUNICARTE y/o ENLAZARTE, y además, NO puedes cancelar el Seguro y conservar el Monedero.



La única manera de que no te carguen el seguro es que NO uses el monedero de CFE, si lo usas, YA TE FREGASTE…

porque el Seguro se lo cobran con puntos y solamente con puntos, y no lo puedes cancelar.



Ah… tampoco te dicen por cuanto es el seguro o que ampara, porque tampoco les interesa darte la información.



SON UNA LATA… EL SEGURO ES DE MAPFRE.



SI TE ES POSIBLE SIGUE ENVIANDO ESTE MENSAJE, A TUS AMIGOS, FAMILIARES, CONTACTOS



LA INFORMACION YA LA TIENES



SOLO ASÍ existe la posibilidad de EVITAR QUE NOS LA APLIQUEN y nos la sigan aplicando.









Después de leer esto le pregunto a los abogados (Adriana, Cindy, Alberto, Victor, Adela, Patricia), si es que esto es cierto

¿De qué manera nos podemos amparar de esta estafa de la CFE?

¿Como hacemos para que ni siquiera llegue a ponerse en práctica esto del seguro?

¿Si puede la CFE hacer esto de cobrar la luz por adelantado?

¿Es verdad eso de que los medidores anteriores nos pertenecen?



Por favor unámonos en este tipo de causas para no permitir que el gobierno nos siga explotando de esta manera. Si pasamos la información completa a las demás personas es mas fácil crear una sola voz, bien informada y con todas las herramientas para poder protestar y defendernos.

Festival

El Festival Cultural Alfonso Michel, uno de los más consolidados en el ámbito local, presentará su emisión 2010 con una diversidad de actividades multidisciplinarias en la que grupos de gran calidad local y nacional participarán del 2 al 24 de octubre, bajo la organización del Gobierno del Estado a través de su Secretaría de Cultura y el Conaculta.

La inauguración de este magno festival será este sábado 2 de octubre con un mega evento que tendrá lugar a las 8:00 de la noche en el patio central de Casa de la Cultura de Colima. Se trata de la presentación del libro “Democracia, primera llamada. El movimiento estudiantil de 1968”, una colección de textos que el afamado Carlos Monsiváis, quien falleció el pasado 18 de junio del presente año, a los 72 años de edad, escribió para la revista “etcétera” y que en esta ocasión dicho medio editorial, con el interés e impulso de la Secretaría de Cultura Colimense, reimprimen nuevamente a manera de un merecido homenaje a este escritor mexicano.

En la galería de este mismo recinto cultural, una exposición fotográfica a color y en blanco y negro, con retratos de Carlos Monsiváis y otras imágenes inéditas del ´68, las cuales pertenecen al archivo del periódico “El Universal”, así como la intervención del grupo E-Flat, acompañarán la presentación de este libro en el que “Monsi” como lo despidió su amiga Elena Poniatowska, narra los más significativos fenómenos sociales que registró la evolución democrática de México en la segunda mitad del siglo veinte.

Tal es el caso de la rebelión estudiantil de 1968, que inaugura el estremecimiento de aquella institucionalidad que caducaba y cuyo mejor representante era, entonces, el Presidente Gustavo Díaz Ordaz, a quien el cronista retrató –con esa sagacidad traviesa, tan suya- como un hombre “sincera y compulsivamente autoritario” y a quien se le opuso una revuelta juvenil cuya esencia misma significaba el proceso de liberación que requería el país. Sin duda alguna, un ejemplar que todos deberían tener en su colección familiar y que vale la pena disfrutar..

Convocatoria

se amplía el plazo

hasta el 1o de noviembre

para la recepción de obras



Primer Certamen Nacional

de Obras Breves

para Formación Actoral

Con el propósito de vincular la dramaturgia mexicana actual con los procesos formativos de las nuevas generaciones de actores y a fin de brindar materiales que sirvan para el aula, Toma: Ediciones y Producciones Escénicas y Cinematográficas, A. C. y PasodeGato convocan a todos los escritores mexicanos a participar

De acuerdo con las siguientes BASES

• Podrán participar exclusivamente los escritores de nacionalidad mexicana o extranjeros con un mínimo de cinco años de residencia comprobable en el país.

• Los participantes podrán enviar hasta cinco obras. La extensión mínima será de 10 y máximo de 20 cuartillas (en formato Word a doble espacio y letra Arial o Times New Roman de 12 puntos).

• Los textos deberán enviarse exclusivamente vía correo electrónico a la dirección: editor@pasodegato.com

• Los trabajos deberán estar firmados con el nombre del autor, y sus datos de localización deberán remitirse en el cuerpo del mensaje junto con el o los archivos adjuntos de las obras. Al recibir el material se enviará un mail de confirmación al participante con el aviso de la correcta recepción de sus datos y archivos.

• Queda abierta esta convocatoria a partir del 1o de julio y tendrá como fecha límite para la recepción de materiales el lunes 1o de noviembre de 2010, de conformidad con la ampliación aquí anunciada.

• Un jurado compuesto por destacados maestros de actuación se encargará de seleccionar hasta 15 obras, las cuales se publicarán y distribuirán, bajo el sello de Paso de Gato, en una Antología de obras breves para formación actoral. La decisión del jurado será inapelable y se hará pública en la página de Paso de Gato y en medios impresos el 13 de diciembre de 2010.

• Los autores seleccionados recibirán 20 ejemplares de la primera edición, que correrá a cargo de PasodeGato: Ediciones y Producciones Escénicas, por concepto de pago de derechos de autor.

• El registro de las obras es responsabilidad de los autores, y los seleccionados deberán ceder los derechos para su publicación en la Antología de obras breves para formación actoral a PasodeGato: Ediciones y Producciones Escénicas, por tres años.

• Cualquier punto no previsto en la presente convocatoria será resuelto por el jurado o algún representante de Toma: Ediciones y Producciones Escénicas y Cinematográficas.

• La participación en esta convocatoria supone la aceptación de las bases de la misma.

Órale con los dinosaurios...

CON CARIÑO: BEATRIZ PAREDES

Doble discurso


LEER DE ARRIBA HACIA ABAJO Y DE ABAJO HACIA ARRIBA - IMPERDIBLE !!!



En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos.
Sólo los necios pueden creer que
no lucharemos contra la corrupción.
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
la honestidad y la transparencia son fundamentales
para alcanzar nuestros ideales
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos
Aseguramos sin resquicio de duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.
Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean -o añoran- que
se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política.
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que
se acaben las jubilaciones de privilegio y los negociados.
No permitiremos de ningún modo que
nuestros niños mueran de hambre..
Cumpliremos nuestros propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado.
Ejerceremos el poder hasta que
Comprendan desde ahora que
Somos la 'nueva política'.

(Convincente, ¿verdad?) . Ahora leerlo de abajo hacia arriba renglón a renglón

¿Qué es lo primero que levantas del suelo después de un terremoto?

 En palabras Llanes     I Una vez más México hace historia; otro 19 de septiembre que « retiembla en su centro la tierra al sonoro...