Saturday, February 13, 2021
Thursday, February 11, 2021
Sunday, February 07, 2021
Saturday, January 30, 2021
Saturday, January 23, 2021
Saturday, December 12, 2020
Much Love: Bindu Gross
Café exprés
La semana pasada recibí una
llamada telefónica (mientras jugaba al turista mundial con Ricardito ya no tan
bebé a quien, por cierto, le ha dado por jugar esto y le ha servido mucho para
identificar países, contar muy de corridito y hasta más allá del diez porque ya
se anda aventurado con el veinte y otros números más, aunque en el turista con
dos dados máximo llegamos a contar hasta el doce, en fin), les decía que
mientras jugaba con mi hijo recibí una llamada que me alegró el día y no sólo
eso, me hizo la semana.
Del otro lado
de la hebra estaba mi querido amigo Rodrigo Ramírez del ayuntamiento de Colima
quien además de la alegría de la mañana me devolvió, aunque sea por un
instante, un pequeñísimo instante, la esperanza de los eventos culturales en un
ambiente presencial en medio de esta pandemia.
Por supuesto
que le dije sí a Rodrigo y, discúlpame, Rodrigo, pero más que decirte sí a ti,
fue decirle sí a Bindu Gross, nuestro padre del jazz en Colima como bien lo
definió Rosario Rangel en el documental que nos presentaron aquella deliciosa y
decembrina noche... donde encontré caras cincuenta por ciento conocidas (por
aquello del cubrebocas y el reconocimiento facial a la mera mitad). Y les explico un poco para quede
todo más claro todo esto de lo que les estoy hablando de la llamada, el
documental y más.
Rodrigo
Ramírez me llamó para hacerme una invitación a un evento cultural (presencial),
sí, de los que ya no hay, por cierto, o de los que dejaron de existir por la
pandemia. Hemos pasado suficiente tiempo metidos en nuestra casa a consecuencia
del Covid-19; y hemos sido muchos los que estamos acatando el #QuédateEnCasa a
carta cabal, así que cuando Rodrigo me dijo el motivo de la llamada y que
requería de nuestra presencia (de gente del ámbito cultural) en el patio
central del ayuntamiento (evento super mega restringido a un máximo de treinta
personas distribuidas en sana distancia en toda la explanada con cubrebocas y
careta (así las cosas de nuestra nueva normalidad), yo le contesté de inmediato
que sí iba, porque además ya estoy hasta la madre del encierro y cierto es que
esto va para largo y que no podemos vivir siempre en una burbuja.
Tengo
entendido que Bindu Gross, sabedor de la nueva normalidad… fue quién eligió a
esos treinta miembros del ámbito cultural para que lo acompañaran a la premiere
del documental en su honor, honor, vaya la redundancia, el que me haya elegido
a mí para estar presente esa noche, ahí…
Diez minutos
antes de las ocho de la noche me apersoné en el lugar en compañía de mi mujer;
los hijos se quedaron en casa, acompañados de un adulto responsable, para
evitar situaciones. Me dio gusto ver caras conocidas como al doctor Ángel
Gaona, Mar Delgado, Arturo Hernández, Rubén Carrillo, Grace Licea, Sergio
“Tapiro” Velasco, Pibe Árcega y Dianita Peña sólo por mencionar algunos y los
que vi, a la distancia. Entre la concurrencia se encontraba Leoncio Alfonso
Morán Sánchez, presidente municipal, su esposa y uno de sus hijos, quienes
tomaron lugar en primera fila a lado del homenajeado de la noche que fue el
gran Bindu Gross. Justamente, el culpable, por así decirlo, de estar esa noche
ahí, era el presidente municipal quien apoyó este magnífico proyecto para
conocer un poco más de Bindu, el siempre sonriente, Bindu Gross.
Conocí a Bindu
desde hace muchos años en alguna de las tertulias con el maestro Miguel Ángel
Cuervo y, posterior, fui un asiduo visitante del Café uno, dos tres, que Bindu,
junto con su esposa, tenían allá por la década de los años noventa en la calle
corregidora. Al café iba acompañado de mi querida amiga Nery Saavedra, quien,
generalmente, pedía un té de las muchas variedades que tenía la pareja para
ofrecer y yo, siempre bohemio, prefería algo más como una cerveza, je, no es
ninguna novedad.
Recuerdo que
en el Café uno, dos, tres, Nery y yo trazamos los primeros bocetos de lo que
fuera nuestra revista Ciudad en blanco, hicimos el proyecto, lo redactamos,
corregimos, leímos y releímos y lo metimos a un FECA (hoy llamado Pecda) para
conseguir, por decirlo así, patrocinio para la edición e impresión; fue
justamente en el café de Bindu donde le pusimos nombre a ese proyecto. En tanto
estábamos en eso, la música del sax de Bindu nos acompañaba en todo momento, y
no sólo música de él, sino música de la tantísima que tenían ahí la pareja de
músicos. Grandes planes teníamos para nuestra revista literaria y, además,
estábamos bajo el cobijo de la familia Gross lo que engalanaba todo.
Músicos (y todos
los oficios que mencionaré a continuación llevarán su parte femenina),
pintores, escritores, fotógrafos, bailarines, artistas plásticos, actores,
videastas y un largo etcétera más pasamos por las filas de ese espacio. Nunca
he visto Bindu triste por más adversa que sea la situación, Bindu es un artista
como los que ya no hay o de los que quedan muy pocos. Es un tipo alegre que no
da paso sin su saxo. Viste como artista, vive como artista, habla como artista
y en el documental vemos esa parte humana, ese lado de Bindu que algunos/as
conocen, pero que mucha gente no.
Es un gran
acierto que el ayuntamiento de Colima en manos de Leoncio Alfonso Morón
Sánchez, se haya dado a la tarea de homenajear (en vida que es como debe ser) a
un artista de los de antes, a un artista en toda la extensión de la palabra… y
que si no es colimense, que si no es siquiera mexicano, eso pasa a segundo
término porque he oído a Bindu defender el terruño y eso lo hace tal colimense
como el que más.
Aquella noche
(del 2 de diciembre) de reencuentro con la música, especialmente con el jazz, fue
una noche también de reencuentro con los eventos culturales presenciales (al
último evento presencial que fui antes de la pandemia fue en mi querida Ciudad
de México en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería a inicios
de año).
Ya nos hacía
falta un evento así, con amigos, amigas, pero sobre todo, ya nos faltaba que
alguien le rindiera un merecido homenaje al maestro Bindu Gross que, dicho sea
de paso, al finalizar su homenaje estaba tan emocionado, que no le salía nada
de voz y era visible que el documental, titulado Much Love, lo había conmovido
casi puedo decirlo y jurarlo ante la biblia, hasta las lágrimas, gracias
ayuntamiento, pero sobre todo, gracias a ti, Bindu Gross.
Thursday, December 10, 2020
Gambito de dama
Café exprés
Había postergado la escritura de
esta columna por diversas razones. Hace algunos meses vi la serie televisiva y,
podría casi casi jurarlo ante la Biblia y con la mano derecha en posición… de
que no es necesario ser un experto en el juego de la tabla de Flandes como la
describió hacia 1990 el escritor español Arturo Pérez-Reverte, haciendo
referencia al ajedrez; el ajedrez y el arte como temas principales de aquella
novela del afamado autor.
Así
que, sin ser precisamente expertos en el tema del ajedrez, la serie de
televisión es gratamente disfrutable en todos los sentidos, la fotografía es
maravillosa (porque echan mano del recurso del número o sección áureos), donde el
número o sección áureos representa, en alguna composición, la relación y/o
proporción entre dos segmentos de una recta; es decir, una construcción
geométrica. Y, en Gambito de dama, esto no solamente se nota en la fotografía,
sino, incluso en la escritura de la historia misma, en el diseño del vestuario,
la ambientación, la proporción que existe en el trazo de las cámaras al momento
de grabar la serie etcétera. Sin mencionar las maravillosas actuaciones de cada
uno de los personajes que hacen acto de presencia en escena.
Gambito
de dama es una apertura básica del ajedrez (para los iniciados) que permite o
trata de controlar el centro del tablero que, si bien no es uno de los
objetivos del dichoso juego, sí es importante tener, desde el arranque de la
partida, controlada esta zona para ir avanzando y darle jaque mate al rey.
Tengo
entendido que ninguno de los actores/actrices que participación en la miniserie
sabía mucho o a profundis del juego del tablero; el ajedrez es un
deporte mental surgido en Europa durante el siglo XV como evolución del juego
Shatranj que a su vez surgió de la evolución de un juego mucho más antiguo
conocido como Chaturanga. Ha tenido muchos campeones reconocidos a nivel
mundial, yo, particularmente recuerdo a Garri Kasparov (sí, un ruso) que fuera
campeón desde 1985 hasta el año 2000 (y quien seguramente ha disfrutado mucho
de este serial televisivo, digo y creo yo). A Kasparov lo derrotó Vladímir
Krámnik, otro ruso. Los rusos han dominado el famoso juego.
En
la serie (que no les quiero spoilear) se menciona a un Capablanca, José Raúl
Capablanca, un ajedrecista español-cubano que era apodado el Mozart del ajedrez
y que fue campeón de 1921 a 1927. Capablanca nació en 1888 en La Habana, Cuba,
en aquel año Cuba pertenecía al imperio español. Capablanca, junto a Ramón
Fronst y Alfredo de Oro pertenecen o forman parte de las figuras más
importantes del deporte cubano (Ramón Fronst en esgrima y Alfredo de Oro en
billar).
Capablanca,
Kasparov y la protagonista de la serie Beth Harmon (personaje actuado de manera
magistral por Anya Taylor-Joy) comparten algo más que el deporte en común,
haber empezado a temprana edad. En la serie la huérfana Beth Harmon descubre el
juego cuando, en el internado para señoritas al cual llega, observa que el
conserje se encuentra, en el sótano de ese lugar, sentado frente a una mesa con
un tablero y las piezas dispuestas, sumamente concentrado y sin prestar
atención a lo que sucede a su alrededor y, por ende, a lo que la joven Beth ha
ido hacer.
Al
principio de manera hostil, posteriormente un poco más afable, el conserje le
enseña poco a poco movimientos, trucos, jugadas, el nombre de las casillas,
aperturas, pliegues y repliegues, esquives, puntos de defensa, ataque y
contraataque del dichoso juego; ve en la pequeña Beth un potencial tremendo y
decide avisar en la escuela para que abra un taller de ajedrez…
Así
empieza a cobrar fama Beth Harmon primero en su localidad y luego de manera
nacional hasta que tiene que llegar a enfrentar a los mejores. Siendo mujer le
cuesta trabajo que la sociedad le crea que en verdad es una jugadora seria, una
contrincante férrea, agresiva en el ataque y quien sabe defenderse muy bien.
Sus detractores poco a poco se van tragando sus palabras y ven en Beth a la
futura campeona mundial.
Mientras
Beth se hace de un nombre dentro del ajedrez, tiene que sortear nuevas vicisitudes
con su nueva familia (Beth sale del internado en adopción con una familia) y ya
va totalmente contagiada y casi casi enferma de ajedrez, además de ciertos
problemas emocionales cargados de sus excesos con ciertas drogas y el alcohol,
en tanto, el telespectador disfruta del ambiente de la década de los años
cincuenta que es donde se desarrolla la trama de la miniserie.
En
Gambito de dama hay punto particular, casi casi como sección áurea de la cual
se desprende todo el meollo del asunto. Beth Harmon, en una escena lindísima,
está en franca batalla con un oponente que le triplica la edad, un ruso (para
variar) que es gran maestro ajedrecista (al igual que ella que necesita ganar
esa partida para serlo de manera oficial), los del maestro del ajedrez son
cabellos plateados, largos, de barba tupida y pronunciada, que dan cierto
aspecto de inteligencia, habilidad y respeto. La partida dura tanto tiempo que
se ven en la necesidad de pedir un descanso para concluir al día siguiente. Al
llegar a la puerta de la habitación donde se hospeda Beth que, a decir verdad
es el mismo hotel donde se hospedan los demás ajedrecista, Beth observa que al
fondo hay una puerta abierta donde se encuentra ese maestro ajedrecista con el
cual está compitiendo y el rival que Beth ya ha enfrentado y que no puede
vencer, me refiero a Vasily Borgov (personaje al que le da vida el actor Marcin
Dorocinsky) y nota que ese grupo de personas ayudan al gran maestro a entender
por dónde van las jugadas de la joven Beth para vencerla en el tablero…
desconsolada y viéndose totalmente sola, Beth entra a su habitación cuando, una
llamada salvadora del otro lado del mundo la saca de esa zozobra… sus amigos
(los que ha hecho en el juego de ajedrez y que viven en los Estados Unidos se
han reunido para analizar el juego y, por así decirlo, pasarle las claves a
Beth y que pueda así, derrotar a su contrincante).
El
trabajo en equipo siempre es importante y en Gambito de dama no es la
excepción. Son siete episodios de una delicia de serie muy recomendable, siete
horas que la tabla de Flandes, sus historias alrededor y la apasionante vida de
Beth nos van a tener al borde de la butaca, de la cama o donde sea que
disfrutemos de este tipo de series…
Saturday, November 21, 2020
Saturday, November 14, 2020
Friday, November 06, 2020
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