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Wednesday, August 06, 2008

Remedios contra el estrés




Este jueves, a las ocho de la noche, en la Pinacoteca de la Universidad de Colima, se presentará el libro Remedios contra el estrés del escritor, ensayísta y columnista mexicano Juan Domingo Argüelles.

Veinticinco aniversario de un ojo vigilante




Veinticinco aniversario de un ojo vigilante


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Es un gusto para la Universidad de Colima compartir con todos ustedes la poesía del poeta Efraín Bartolomé.
El maestro Miguel Ángel Aguayo López, rector de la Universidad de Colima, como promotor entusiasta de la lectura y de la mano de autores como Efraín Bartolomé ha asumido la tarea de publicar libros cada vez de mejor calidad, contenido y diseño.
En la Universidad de Colima estamos conscientes de la importancia de estas acciones si queremos llegar a más lectores; sin dejar de lado, claro está, la divulgación científica que aunque toca a un público especializado también es compromiso universitario.
Por lo mismo nos enorgullece la participación universitaria en este acto que promueve la Cátedra de Literatura y Artes Agustín Yáñez y hacemos extensa una felicitación para cada una de las prestigiadas instituciones culturales que la respaldan, así como a la familia de este reconocido escritor, uno de los más representativos de la cultura mexicana de la primera mitad del siglo XX, por haberla instaurado para la creación y promoción de la cultura y para honrar y recordar al magnífico literato, maestro, filósofo, político, Agustín Yáñez, muy vigente por sus novelas Al filo del agua, Las tierras flacas, Ojerosa y pintada entre muchas más.
Ojo de jaguar es el libro más grande que ha publicado la Universidad de Colima, en edad y en tamaño. Aunque consideramos que la poesía de Efraín Bartolomé no requiere esos grandes formatos, nos pareció que este gran libro, por su contenido, también debería destacar en el librero, en la mesa o en la cabecera de la cama porque es para ser leído y releído, para vivirse una y otra vez, para no perderlo de vista.
Además, los veinticinco años refieren crecimiento y como el mismo autor lo demostró al agregar textos hasta ahora inéditos, quisimos que se viera reflejado en el diseño.
Igualmente rendimos honores a la primera edición de Ojo de jaguar, publicado por primera vez en 1982 en las célebres ediciones de la revista Punto de Partida.
La visión de los coordinadores Sergio Briseño y Verónica Zamora y del editor Carlos Ramírez nos enorgullecen por que es talento netamente colimense.
Y por eso nos complace presentar y dar a conocer, esta edición de lujo y conmemorativa, realizada en la Dirección General de Publicaciones de la Universidad de Colima, y en coedición con la editorial MonteVenus, dirigida por los poetas Sergio Briceño y Verónica Zamora.
Que como bien lo dice en la presentación de esta edición el maestro Marco Antonio Campos: “en 1982 sólo unos cuantos admiraron a un poeta con la capacidad de hacer versos contundentes”. De crear imágenes inimaginables, aún incluso para el Ojo de jaguar mismo.

Ahora, veinticinco años más tarde y con la madurez que da el tiempo. El poemario vuelve a nosotros envolviéndonos en una atmósfera penetrante que nos asfixia de naturaleza, que nos empaña de selva y que nos recuerda que el poeta con su poesía es contundente, mordaz y feroz como el jaguar.

En esta edición, por su tamaño, los versos se pueden apreciar perfectamente.
Es confortable ver en hojas grandes los poemas del autor chiapaneco. Que nos empape de Chiapas, que nos ahogue con el aroma de la selva, porque es notable, y el poeta aquí lo deja ver muy en claro, que su preocupación es hablar de la tierra que lo vio nacer.

Dejemos que el poemario nos aprisione cantándonos con una danza lentísima la hermosura de Chiapas. Y dejemos que el jaguar con su canto, su rugido, su atenazado ojo nos vaya llevando por los recovecos de estas hermosas imágenes que nos regala ahora… aquí… el poeta.

La Universidad de Colima agradece a Efraín Bartolomé su confianza para la publicación y distribución de este gran libro, y a MonteVenus el compartir sus logros.

Enhorabuena por el libro, por el poeta y por quienes tendremos la fortuna de poseerlo (sólo se imprimieron 300 foliados y con firma del autor) para leerlo y releerlo, para vivirlo y por su contenido, tamaño y color, no perderlo de vista nunca.

Friday, August 01, 2008

Un comentario indecente




Un comentario indecente


Alberto Llanes


No quiero ofender castos oídos esta noche. Pero si creen que vamos a hablar finuras, palabras barrocas, complejas, que no les entendamos nada, están equivocados. Aquí lo que se trata es de hablar de sexo, de coger, de putas, suripantas, teiboleras.
Aquí vamos a hablar y a encontrar en los textos que componen este libro: puchas, pitos, culos, tetas, sexo oral, anal, perversión en su más puro y clásico sentido. Y yo de entrada felicito esto. Como no.
Sólo una persona muy enferma tiene (casi por obligación) que regalarnos esta exquisita literatura que encontramos en los cuentos de Hugo César Moreno.
También es cierto que sólo un enfermo (totalmente) tiene que leer estos cuentos para apornar la semana, su semana. Y yo soy indudablemente uno de ellos. Qué digo enfermo, enfermísimo, dañado y sin remedio. Y aunque a la distancia parezco una persona normal. Debo confesar que no lo soy. Soy un depravado a veces sin sentido, a veces con él.
Para verificar lo anterior sólo baste que mencione aquí y ahora, algunos de los títulos que he leído a lo largo de mi vida literaria, y que espero, como dice de pronto Alejandro Lora (y los que faltan) la lista se haga extensa in situ.
El último libro que leí con esta temática (antes claro del que me toca hablar esta noche) fue el de Elena Sevilla que tiene un título que cautiva y una foto de portada que encanta: De chica quería ser puta. Que no sé por qué me dejó a medias, la historia sí es buena pero le falta perversión para mi enfermo gusto.
Otro que leí y que me dejó igual fue el más reciente libro de Ana Clavel Las violetas son las flores del deseo, que yo estúpidamente creí que iba a estar lleno de puerquez y ¡oh sorpresa!, resultó muy Light. Quería un libro que se leyera a una mano como el de esta noche y no como el que me obsequió Ana Clavel, que ni una erección me sacó. Aunque esto de obsequiar es un decir, tuve con todo, que pagar por el libro.
De ahí la lista continúa Crímenes sexuales de William Naphy, La hija seducida de Restof de la Bretone, La almendra (memorias eróticas de una mujer Árabe) de Nedjma, Juegos prohibidos (una selección de cuentos de Gustavo Sainz), Diario de una ninfómana (de una autora francesa de la cual no recuerdo ahorita su nombre) y por supuesto Las edades de Lulú, de Almudena Grandes (esa sí puedo decir, me ha dejado satisfecho siendo la escritora una mujer), más cuando a Lulú le rasuran la vagina y tiene… bueno, mejor dejo que lo lean.
Mi lista de literatura que tiene que ver con el tópico erótico es bastante amplia. Estos son algunos textos de esta índole sin mencionar El coño de Irene (las aventuras de Don Juan Lapolla Tiesa), y por supuesto Espera, ponte así de Andreu Martín, claro, estoy hablando de la sección de libros aparecidos bajo el sello La sonrisa vertical, literatura erótica de primerísima línea.
Agregaré dos títulos más a este compendio de literatura de fornicación, deprave, desvirgación, colchoniza y batallas e intercambio de fluidos bajo las sábanas. Fantasiofrenia (volumen uno y dos), un libro de cuentos dañados, como el subtítulo lo indica, donde aparece un cuento de mi amigo Guillermo Vega Zaragoza. Otro, es aquel escrito por César Silva Gamboa, Hoteles de paso es el título. Donde se cuentan las andanzas y la vida sexual ajetreada y diversa del “Cinco tiros”, jocoso protagonista de todas estas fornicaciones.
Yo creo que por eso me invitaron a presentar esta noche este extraordinario compendio de literatura con una fuerte carga sexual en sus entrañas. Y es que todos necesitamos de cuando en cuando ver porno, leer porno, navegar en Internet en páginas porno: petardas.com, pornhub.com, worldsex.com, adult.com, tommys-hilfigers.com. peterpaul.com, defloration.tv, entre otras, casi no soy fanático de ello como se puede ver.
Cuando veo un libro sí, primero me llama la atención la tapa, la portada. Después el nombre de la obra. Al último el escritor. Si la portada tiene una imagen de una mujer encuerada rápido quiero saber de qué se trata, o cualquier imagen sugerente y me voy a la cuarta de forros a ver qué contiene ese libro.
Así, me he hecho de obras como la de Los amantes de Estocolmo, de Roberto Ampuero, Pudor de Santiago Roncagliolo, El diablo guardián de Xavier Velasco y Putas asesinas de Roberto Bolaño. Entre muchos más. Y voy por uno nuevo que acaba de salir El diario de un violador de Evan S. Connel.
Y no es que uno sea sexista, simplemente es de ojo alegre.
Y sí, voy a confesarlo. Con el libro de Hugo César Moreno me pasó algo similar. Lo vi. Me fijé en la foto. Me atrajeron esas largas piernas de la pintura de Anni Garza, con que se ilustra el compendio. Esos guantes hasta los codos muy sexi. Vi el nombre: Cuentos porno para apornar la semana. Ah cabrón ─dije─, la cosa se empieza a poner buena, buenísima. Me fijé en el nombre del autor, no lo conocí, no me sonaba. Abrí el libro. Ah cabrón ─volví─, pos hasta se parece a mí cuando traía la greña larga. Leí su ficha biográfica y dije: Ah cabrón, pos hasta somos de la misma edad. ¿Será que uno viene más dañado que generaciones atrás?, no lo creo, el deprave es el mismo tengas 20, 30 o 40 años.
Empecé con el primer cuento. Una niñita violada por un tipo que hasta le mete un palo en el allá atrás. Órale. Cuántas veces no piensa uno hacer eso. ¿Ustedes no?, perdón, pero yo sí. Les dije que a la distancia parecía normal pero soy muy depravado. Aunque nada más lo pienso, pero dicen que pensarlo es peor, total. Tampoco es algo que haría ni que confesaría, aunque ahora, como estoy desde el inicio de este párrafo en confesión, lo tengo que decir.
Luego la Ciruela pasa. Mira que hacerle a una abuela eso. Meterle ciruelas pasas por donde le cupieran y todavía que te dé unos mamelucos, venirte dos veces seguidas y tener sexo anal en esa cavidad colgante, toda dada la ídem, o sea, al culo. Esta sí que es literatura para leerse con una mano. Como no.
En estos textos se nota frescura narrativa, sentido de la ironía y situaciones reales que nos toca, como dice Cristina Pacheco en su programa de televisión, en un mundo donde “Aquí nos tocó vivir”.
Un cuento que me llamó mucho la atención fue de Antes de ver al diablo. Y ya hasta estoy pensado en poner un negocio así. De ahorcamientos por placer para gente que como yo está muy dañada y no tiene remedió.
Me excitó de sobre manera el cuento Andrea, la mujer que llega a una casa, un tipo se está haciendo una chaqueta y es abruptamente interrumpido por un par de tetas turgentes y un culo de campeonato, la imaginación es cabrona y más cuando tienes en tus manos cuentos como éstos… que provocan.
Felicidades y enhorabuena. Perdón por tanta leperada y perversión, pero el único escape que uno tiene para llevar a cabo una situación depravada como las que a veces le cruzan a uno la mente y como las que aparecen en estos cuentos es precisamente por medio de la literatura.