Follow by Email

Monday, October 29, 2007

El teatrero

El teatrero
(Maicro Machines)


Para Jaime Velasco


El autor, director, productor, actor, escritor, dramaturgo, escenógrafo, tramoyero y único miembro activo de la asociación de actores y dramaturgos de México A.C., quería a fuerzas de la voluntad de quien se le pusiera en frente, que le montaran una obra de teatro, su más reciente creación decía él.

Fue a hablar con el presidente de la asociación de actores y dramaturgos de México A.C., que era sin duda él mismo y él mismo se dijo a sí mismo que fuese con el vicepresidente para que diera su visto bueno (VoBo). Entonces él mismo fue con el vicepresidente de la asociación que casual pero extrañamente también resultó ser él mismo.

Como el vicepresidente; o sea él mismo estaba muy ocupado, el vicepresidente o sea él mismo, le dijo a él mismo que fuese con el secretario de la asociación, que estúpidamente era él mismo, entonces el secretario, se mandó o lo mandó con el supervisor que simpáticamente era él mismo y el supervisor lo mandó con el director que resultó ser también él mismo y el director, o sea él mismo se mandó con otro y ese otro resultó ser también él y ese él lo mandó con otro y ese otro fue él y él fue él y siempre él fue él y así hasta que llegó con un tal gerente de asepsia, que también resultó ser él.

Entonces ese sujeto poco docto en cuestiones relacionadas con el teatro, leyó un texto que lo mandó cosa curiosa él mismo, o sea el presidente de la asociación y ese texto decía que montasen esa obra, reciente creación de él mismo. Entonces el gerente general de asepsia del teatro dijo muy a los cuatros vientos: “traigan un caballo y que monten ahí, la obra de ese señor, que curiosamente cubre todos los puestos del santo oficio y cosa curiosa soy yo mismo”.

Entonces, él mismo montó la obra de él mismo, que venía por órdenes muy muy pero muy superiores de él mismo. Así que la obra del autor, director, productor, actor, escritor, dramaturgo, escenógrafo, tramoyero y único miembro de la asociación de actores y dramaturgos de México A.C. quedó montada tal vez no como debería, pero eso sí, en un hermoso y brioso corcel que se va alejando poco a poco

El escriba o el eterno retorno

El escriba o el eterno retorno
(Maicro Machines)




Dicen que escribo libros... yo no escribo libros, los libros ya están escritos. Yo sólo escribo letras, de esas letras se forman palabras, las palabras a su vez hacen frases, las frases se convierten en oraciones con sentido, las oraciones con sentido dan paso a líneas, esas líneas forman párrafos, entonces muchos párrafos se convierten en cuartillas; al conjunto de esas cuartillas se le llama capítulo, al capítulo se le pone nombre y/o número, cuando se tienen varios capítulos se puede decir que es una novela y esa novela es sin duda un libro, interesante o no, ese no es problema mío, porque yo sólo escribo letras, de esas letras se forman palabras, las palabras a su vez hacen frases, las frases se convierten en oraciones con sentido, las oraciones con sentido dan paso a líneas, las líneas forman estrofas, entonces muchas estrofas se convierten en cuartillas; al conjunto de esas cuartillas se le llama poema tal vez, al conjunto de varios poemas se le conoce como plaqueta, a esa plaqueta se le pueden agregar más poemas para que al final todo quede conformado en un poemario y ese poemario será sin duda un libro, interesante o no, ese no es problema mío, porque yo sólo escribo letras...

Friday, October 19, 2007

Tierna es la noche III (Crónicas defenestrantes)

Tierna es la noche III
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Día 3


Jueves 4 de octubre. Mañana. Guía espiritual quedó de pasar por servidor para ir a la oficina y de ahí por poeta para luego hacer entrada triunfal a bachillerato en turno. Que si mal no recuerdo era el de Cuauhtémoc.
Sin estar desvelado, ni crudo, la vida parece fácil. Guía espiritual pasó por servidor y antes de llegar a la oficina a trabajar en los pendientes, guía espiritual optó por echarle de comer a su can. Y ahí vamos. Bueno, es tan fácil la vida sin estar crudo, que hasta tenía hambre a esas horas de la madrugada y un plato de croquetas no me vendría nada mal, la perra hambre es cabrona.
En la oficina no tenía cuasi ningún pendiente. Sólo revisar mi bandeja de entrada. Y tal vez llamar por teléfono a poeta para ver si ya estaba listo. Me preocupaba que se fuera sin desayunar, porque los alimentos iban incluidos con el hospedaje.
La cita en el bachillerato era a las once la mañana, así que teníamos tiempo, guía espiritual y un servidor, para ir a echarnos una birria o un desayuno continental a cualquier lugar, sí, lo que no teníamos era dinero, así que nuestros sueños guajiros de ir por un plato de birria o un desayuno continental se vieron reducidos a una vivificante y bastante nutritiva rebanada de picza. ¡¡¡Ni pedro-juan!!!
Cuando llegamos al hotel, poeta ya nos esperaba en el lobby del congal. Sentadito en un reposé leyendo el matutino. Al verme lo primerito que dijo fue: Wey, ya no voy a regalar tantos libros porque me quedan pocos para la venta. Luego de afirmar con la cabeza, la que está más cerca del cielo que del infierno, le aconsejé que nada más regalara tres a las mejores preguntas, eso sí, a-l-a-s-m-e-j-o-r-e-s-p-r-e-g-u-n-t-a-s. Haciendo mucho énfasis en cada una de las letras que pronunciaba. Y es que cuando uno saca un librito quiere que todo el mundo lo tenga, pero no se puede regalar a todos. La casa pierde y hay que chupar. Total.
Guía espiritual siguió en calidad de guía, verdaderamente, cada trecho que avanzábamos explicábale a poeta casi casi quién había pisado ese terruño. Cosa que yo no iba a hacer, no porque no conozca la ciudad en que vivo, simplemente porque esas pláticas no se me dan.
Motor en marcha, reloj cuasi marcando diez y media. Los tres gatitos encaminamos para el municipio de Cuauhtémoc. Poeta conoció, de diez municipios, cuatro, y eso porque no organicé presentaciones en Quesería, ni Minatitlán o Coqui. Será para el año que viene.
El bachillerato de Cuauhtémoc está interesante. De entrada queda en el mero centro del municipio. Tiene una estructura antigua que lo hace más original. Y en frente, justo en frente del bache., hay un jardín. Así que tiene varios atractivos, claro, incluyendo a una morena que de pronto me quitó el sueño. El jardín que está frente al bache es el jardín central del pueblo, más interesante.
En cuanto llegamos fuimos a la dirección para presentarnos con la autoridad correspondiente. Ipso facto nos ofrecieron el auditorio, preguntando que a qué medida queríamos el aire acondicionado. Poeta contestó que lo más bajo que se pudiera, para que hiciera friyito. Pero la maestra creo que no nos entendió.
Entramos. Guía espiritual había retrasado su entrada por estacionar camioneta de Dirección. Acomodamos la mesa protectora para poeta y para mí. Al poco rato entraron los muchachos. En un vistazo rápido, a ojo de buen cubero, vi entre la multitú a un par de jovencitas que estaban bastante potables, incluyendo a la morena de fuego que de pronto me quitó el sueño que llevaba.
La maestra que nos recibió hizo el acomodo de los muchachos, quienes tomaron asiento esperando a ver qué chingao íbamos a hacer ahí, en el estradito, dos weyes que a decir verdad y a la distancia nos parecíamos bastante. Casi como padre e hijo. Guía espiritual podría pasar por el espíritu santo.
Le di pie, con mi entrada, a poeta para que leyera sus trabajos. Creo que esta fue la mejor charla que dimos, que dio poeta. Porque le salió bastante bien y la interacción con los alumnos fue bastante buena.
Creo que fue también, una decisión muy compleja dar tres libros a tantas preguntas que le hicieron a poeta, pero bueno, esa chamba la tuvo que hacer él, ni hablar mujer traes puñal, es un trabajo sucio pero alguien lo tiene que hacer.
De regreso en la ciudad. Con el calor sofocando luego de que incluso en la mañana el clima era lluviosón. Dejamos a poeta en su hotel no sin antes indicarle dónde estaban las librerías. Y fui a hacer trabajo de editor.
En la tarde se presentaban los rapidines, una colección que incluye una plaquete de servidor. Así que poeta tenía tiempo de dar una vuelta por la ciudad, conocer sus alrededores, descansar como se debe, comer como se debe e ir a presentación de rapidines para después inaugurar (haciendo el corte oficial del listón y toda la cosa) nuestro tuguriotour.
Después de parlar con persona adorable sobre qué onda. Y después de hacer mi chambita de editor consistente en revisar, leer y corregir material escrito, fui a comer cerca de la universidad para estar temprano en la presentación de la colección donde se incluye también, plaqueta de amigo entrañable Carlos Ramírez.
Con el estómago lleno y los nervios porque y para que todo saliera bien. Servidor desplaza sus movimientos a Pinacoteca universitaria. Después de saludar a algunas persona, de acomodar personificadotes, botellines de agua, y orden en que debían hablar los presentadores (todos alumnos de la facultad de letras y periodismo). Entró llamada de persona adorable. Antes, llamado de Inés diciendo que no nos retrazáramos mucho con la presentación y que empezáramos a tiempo. Persona adorable ya venía en camino así que salí por ella.
Poeta llegó para presentación de rapidines. Saludó a maestra que también está incluida en plaqueta Guille Cuevas. Y de pronto la sala del vitral del volcán haciendo erupción se llenó a full time de su capacidad. Organizadora de evento de presentaciones optó porque todos los autores se sentaran justo al frente, para oír comentarios de alumnos acerca de sus obras. Yo era autor, pero no podía estar sentado porque el evento estaba por empezar y me faltaba un presentador por llegar. Con nervios en punta, llevé a persona adorable a sentar en la segunda fila diciéndole que me apartara el lugar contiguo a ella para poner las posaderas ahí después, porque iba a esperar a que la presentadora llegara.
A las seis de la tarde con diez minutos empezamos el evento. La presentadora no llegaba ni por equivocación. Más nervio todavía porque el lugar de ella era el único que se veía vacío y le tocaba presentar el cuento de la maestra Guille Cuevas.
Con un ojo al gato y otro al garabato. Me senté al lado de persona adorable para dicho evento. Doctora Gloria Vergara, en sustitución a Avelino Gómez fue la moderadora de evento. Guille Cuevas, Guillermo Vega y Carlos Ramírez, ocupaban los asientos primarios de la fila primera. Yo ocupaba, junto con persona adorable, los de la segunda.
El evento empezó muy bien, bastante bien diría yo. El presentador que le tocó hablar sobre mi plaqueta, era, haz de cuenta, una copia al cabrón mía. Fue el mejor presentador que pude tener. Todo dicho como anillo al dedo, tanto así, que doctora Vergara notó en el comentario el parecido y lo hizo saber al público conocedor que nos acompañaba esa tarde-noche. Persona adorable diciéndome al oído que sí, en efecto, fue el presentador que se parece, en usos y costumbres al autor.
Después de tanto esperar llegó presentadora de Guille Cuevas. Se le notaba en lo ojos la palidez del momento. Lo bueno que le tocaba hablar hasta el último y no antes, si no, hubiera sido más notoria su falta de puntualidad. Hasta ese momento descansé y le puse empeño, más que empeño atención a la presentación de esa noche y fui un poco más feliz. De hecho ya era feliz por tener a persona adorable ahí, pero esa es otra historia.
Terminó evento con fuerte aplauso de la concurrencia. De pronto, persona adorable y yo nos vimos rodeados por un buen de alumnos de quién sabe qué bachillerato, que a boca jarro, sacando sus cuadernos y lápices y plumas, me hicieron una entrevista súper exprés, con un montón de preguntas. Contesté a todos y nos dirigimos al siempre tonificador y vivificante brindis después del evento. Luego de firmar algunas plaquetas, de saludar a un montón de personas, de compartir y degustar viandas con personita adorable. Dirigimos, los dos memos, personita adorable y yo, nuestros pasos al centro de la ciudad a beber un café, cosa que a mí, en lo personal y en lo particular no me sonaba para nada.
Llegamos a un lugar bastante nuevo y no tan lejano a la Pinacoteca, porque a decir verdad, teníamos que regresar a evento de presentación del fondo de libros de amigo Francisco Blanco Figueroa.
Así que después de dos chelas súper rápidas. Una botana consistente en mango y pepinillos, pedimos la cuenta y vade retro a la Pina.
El evento estuvo también a tope. Amigo Carlos Ramírez, que antes había sido autor en la presentación de los rapidines, ahora le tocaba ser comentador de este fondo de libros del buen Francisco Blanco.
En tanto cada uno de los presentadores hablaba. En una pantalla gigante se proyectaban unan serie de fotos que amigo entrañable y servidor fuimos a tomar de dicho fondo.
Al termino de presentación del fondo de libracos del buen Francisco, cada quien agarró para el congal de su preferencia. Yo le debía una ida de tugurio a poeta, que no es que quiera terminar con su buena reputación, pero era cierto, deudas de juego son deudas de honor. Así que fuimos por vehículo de persona adorable y… se nos atravesó congal llamado La puerta, y ahí vamos. Para llegar un poco entonados al tuguriotour que nos correspondía esa noche.
Varios tarros de chela después, emprendimos, en vehículo de persona adorable nuestra tierna huída a tuguriotour.
No quiero decir por hombre las cosas que hicimos en ese congal. Pero sí agradecer a persona adorable todas las incomodidades, si incomodidades se le puede llamar las de esa tugurionoche, y a poeta por aguantar pleito de atrás tiempo.
La noche terminó como todas las noches. Con servidor completamente ebrio, pero con la armonía de haber arreglado asuntos pendientes con persona adorable. (Continuará).

Monday, October 15, 2007

Tierna es la noche II (Crónicas defenestrantes)

Tierna es la noche II
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Día 2:


Como no quiero terminar con la buena reputación de Guillermo Vega, de aquí adelante, en estas crónicas, lo llamaré poeta.
El día dos estuvo lleno de todo. Una vez que poeta y yo terminamos hasta atrás en casa de poeta Guille, al otro día, servidor tuvo que ir a trabajar muy tempranito. A las seis de la mañana, no crudo, sino todavía muy pedo, estaba en la ducha para ir al programa de Max Cortés.
En la noche, de la oficina me habían llamado para que asistiera a una entrevista a la radio. Así que a las siete de la mañana, mis compañeros, que de aquí en adelante los llamaré mi equipo, pasaron por mí para ir a la dichosa entrevista.
Poeta de seguro estaba contento, calmando su cruda con un buen sueño, para después tomar una buena ducha, para después tomar un buen desayuno, para después ir a publicaciones, para después ir al bachillerato de Comala a la primera charla, para después ir a pistear otra vez, para después ir a dormir, para después tomar una buena ducha, para después tomar un buen desayuno, para después ir al segundo bachillerato, para después ir a comer, para después… para después…
Así más o menos estaba previsto el jornal. La entrevista nos salió bastante bien. A pesar de ir completamente ebrio no se me salió ninguna aberración. Creo que todo estuvo pasable. Le dimos promoción a las jornadas, a la venta nocturna de libros, a la venta de libros universitarios y a los talleres y actividades que aún faltaban por cumplimentarse (como dijeran los guachos).
Nos llevó un total de media hora la entrevista. El resto, ir por mí a mi casa, llegar a la estación, esperar nuestro turno, etecé etecé… nos llevó más. Salimos de la dichosa estación a las siete, casi ocho de la mañana, demasiado temprano para ir a la oficina, pero demasiado tarde como ir para ir a la casa a tomar otro sueñito reponedor. Así que vamos a desayunar a la birria. Sí, aquella que está por la Insurgentes. Basta decir que a esa hora, madrugadora de la mañana, servidor nada más quería permanecer acostado (si se podía en compañía de mujer, mejor). Pero no, andaba yo a deshoras, en entrevistas y en desayunos que no me apetecían porque no más no.
El suculento desayuno no hizo más que me dieran ganas de cantar Oaxaca. Pero enfrente, en un local de un dentista, una chica de pantalón súper entallado y blusita rosa apretujada, dejaba mostrar sus encantos mientras barría y preparaba el lugar para su apertura. Así que servidor se distrajo en eso, y plato de birria quedó ahí, intacto. Eso sí, el agüita de jamaica que nos ofreció dependiente, además de sabrosa y heladita, estuvo bastante reponedora.
Desayuno no se alargó tanto como hubiera querido en otra situación. Así que terminamos, pagaron, pedí mi suculento platillo para llevar, y fuimos ipso facto a la oficina, donde me esperaba computadora, ventanas del Chat y un informe que tenía que llenar. Porque al rato vendrían actividades de bachillerato a las que teníamos que ir.
La mañana transcurrió entre que se me bajaba la cruda, me reponía del estómago y me daba hambre. Hacer… hacer, no hice mucho. Sólo esperar a que llegara poeta (quien dicho sea de paso, se veía mejor repuesto que yo), para empezar la chinga de tratar de meterle a los alumnos tantito el gusto por la poesía, labor que no iba a hacer yo, por cierto, sino que se le iba a legar toda a poeta.
Total. Poeta llegó alrededor de la una de la tarde porque a esa hora tenía una entrevista para radio universo efe eme. Y ahí vamos. Celular mío quién sabe qué chingados tenía que no entraban llamadas. Lo abandoné por ahí y vamos a la estación. La cara me delataba a kilómetros de distancia. El cansancio se antojaba sólo de verme. La entrevista fue buena. Le volvimos a dar promoción a las jornadas y poeta leyó poesía, pos sí.
Salimos de radio con la firme idea de ir a comer a algún lugar para después, a las tres de la tarde ir a bachillerato 17. A la salida de la estación poeta fue abordado por una chica que le pedía, para ese mismo día, otra entrevista pero a las cinco de la tarde. ¡¡¡Eres famoso, papá!!!, además del héroe de esta película, dicho sea de paso.
En publicaciones, recibí llamada de persona adorable que me puso bastante mal por hecho cometido una noche antes, culpa mía lo tengo que admitir. Adolfo, guía espiritual dijo que ya era hora para irnos. Fue por viáticos, volví a bocina pero había colgado, así que fui por rapidines, poeta no sé a dónde fue, y en un santiamén estábamos de nuevo en camioneta incómoda yendo rumbo a destino paraíso: Comala.
Todo el trayecto iba pensando en muchas cosas con respecto a persona adorable. En las tantas veces que he cometido error. Seguía sin tener hambre pero habría qué comer algo. Vamos entonces a cafetería de bache 17. Un trío de tacos y un vaso con agua de coco (uyyyyy qué miedo), fue todo lo que probé. Fui a preguntar por maestro de literatura. Maestro Valpuesta salió, dijo que ya estaba todo listo y que en unos quince minutos mandaría a los alumnos, que nos fuéramos yendo para el módulo de cómputo. Antes, conocimos a director de plantel. Y vamos a la primera charla en bachillerato.
Salón de cómputo lleno. Poco incómodo a decir verdad, porque según poeta no había mesilla protectora, y era verdad, no había mesilla protectora. Charla alargada bastante. Poeta leyendo obra, tanto nueva como viejita. Yo sudando como perro. Adolfo tomando fotos de las chicas más guapas de la comunidá, digo, tomando fotos de las chicas que estaban más atentas a la conversa. Finalmente llegó la hora de las preguntas. Poeta regalando cinco librines a las mejores cuestiones. Yo hubiera dicho que a las viejas más buenas, pero es poeta y poeta tiene la última palabra.
Pensando que no iba a ver tanta cháchara, imaginé que no pasaríamos de dos preguntitas y nos íbamos a ir a la chinita de ahí. Pero oh, nalga de eso, resulta que muchachos salieron muy preguntones y no paraban de hacer cualquier tipo de cuestiones a poeta. Que dicho sea de paso, se vio un tanto cuanto agobiado por demasiada algarabía.
El tiempo es oro, ahora comprendo ese término. A las cinco teníamos que estar en universo efe eme otrora vez, para entrevista novísima a poeta. Y el tiempo estaba apremiando. Así que cortamos por la santa paz, agradecimos al público conocedor, yo a las falditas de las esculapias que pululaban por ahí. Y vade retro al campus central de Colima.
Llegamos, vamos a publicaciones, poeta checó su correo ipso facto, yo recogí mi celular dado a la chingada. Adolfo a terminar unas cuestiones pendientes para ir a la Pinacoteca, aún. Diez minutos antes de la hora vamos otra vez poeta y servidor a universo. Entrevista un poco alargada. Yo en sala de espera viendo qué pedo con el teléfono porque no entraban llamadas, mensajes sí. En eso estaba cuando móvil sonó. Sacó un gran pedo porque no lo esperaba. Llamada de diablo diciendo que quería entrevistar a poeta. Contestar que en media hora íbamos ir a comer-cenar al hotel ceballos. Diablo diciendo que ahí nos veía, entonces. Entrevista muy larga. Más del tiempo que le había pronosticado a diablo para vernos. Nueva llamada de diablo que no contesté porque no oí por estar en cabina junto con poeta. Por fin, final de entrevista. Ida otra vez por Adolfo para ir a comer-cenar a hotel ceballos y vernos ahí con diablo para entrevista. De nuevo, en camioneta incómoda, vamos los tres con rumbo desconocido, más bien conocido pero…me gusta hacerla de pedo. Llegar bien tarde a hotel ceballos. Lluvia en la ciudad. Diablo no aparecer por ningún lado. Igual, desesperarse e irse de ahí. Pedir nuestros platillos para la susodicha comilona. Poeta ir a cuarto por libro para regalar a guía espiritual. Comer con parsimonia. A las ocho de la noche tener un evento pero nada importante. Nada importante para ellos. Yo tenía que estar presente awilbur porque era quien llevaba los curriculos de los participantes. Terminar de comer luego de estar risa y risa. Leer cuento dañado de poeta, porque también le hace al cuento. E ir a la Pinacoteca para el evento de esa noche: presentación del libro grupos de discusión, bla bla bla… ir entonces a dar una vuelta por la librería. Encontrar personas conocidas, entre ellos Rubén Carrillo y editor-revisor de la revista Majaramonda. Presentar a poeta a muchas personas. Entonces, recibir nuevamente llamada de persona adorable. Seguía aún con el ánimo muy bajo por la noche de juerga y asunto con persona adorable que chingué. Contestar ese telefonema pensando en que iba a seguir bastante mal. Yo ocupadazo salude y salude a personas, pero poniendo atención a lo que persona adorable decía. Llamada que al final me fortaleció bastante, porque solucionar o arreglar, si se le puede llamar arreglar, asunto con persona adorable que me traía bastante jodido. Volverme entonces las ganas al cuerpo. Poeta notar ese cambio y nada más decir, te ves mejor, papá. Confirmarle en efecto que hecho que me tenía dado pa´l can, me había reconfortado luego de recibir llamada, y sin dar más detalles, poeta ponerse alegre también. Brindar al final del evento. Cambiar de planes de ir de tuguriotour porque aún me sentía cansado, aliviado por un lado, pero cansado físicamente. Poeta ir a su hotel directo. Yo, ir a mi casa de raite que me dio mi jefaza. Llegar a mi casa, lavarme los dientes, ponerme ropa cómoda, prender la tele, programarla, poner la cabeza en la almohada y dormir… nada más dormir con una sonrisa dulce… y tranquila (JS). (Continuará).

Thursday, October 11, 2007

Tierna es la noche I (Crónicas defenestrantes)

Tierna es la noche I
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Con bombo y platillo llegó a Colima nuestro buen amigo Guillermo Vega. Colimote ya por adopción. Y así, del mismo modo, se nos regresó a la ciudá del smog y las transas (obvio no tengo que decir a cual me refiero).
Su visita era para participar en las jornadas alsexo 2007 en Colima, capital. Era, hay que decirlo, su primera vez. Antes había estado en Manzanillo, pero en Colima, no.

Día 1:
Adolfo, compañero de chamba y yo, fuimos designados para ir a recoger al poeta (ahora vino en calidá de poeta), al aeropuerto. Y ahí vamos, risa y risa, jajajá, jejejé, jijijí. Teníamos entendido que el poeta llegaría al mediodía, y francamente, en el aeropuerto de Colima no hay pierde. Estacionamos la camioneta (incomodísima) que tiene la Dirección General de Publicaciones, y fuimos a buscar al poeta. No habíamos cruzado el umbral que separa la calle con la realidad aeroportuaria, cuando nos topamos de frente con Guillermo Vega y sus tres, vamos a llamarle así, petacas.
En cuanto nos vimos antecedió un buen abrazo, y emprendimos la huída de regreso al campus central de la Universidad de Colima. Luego de la cháchara de costumbre, que qué tal el viaje, qué tal el clima, qué tal esto, qué tal aquello; Guillermo me entregó un pequeño encarguito que le hice días antes de su llegada. Y vade retro.
En el camino, el poeta iba disfrutando del paisaje verdoso de la carretera. Nuestro guía, Adolfo, le iba explicando cosas del terruño que estaba pisando. La camionetita iba con el aire acondicionado a todo lo que daba, porque a decir verdad, el calor estaba cabrón, como de costumbre por estos lares para uno, pero un tanto nuevo para el poeta.
Una vez en el campus central, creí que lo más conveniente era que el poeta, conociera a la jefa de la Dirección de Publicaciones, quien había hecho posible, so consejo mío, la venida del poeta a tierra cálida como en la que se encontraba ya. Así que antes de pasar con la jefa tuvo a bien conocer a la contadora, la que se encarga de los dineros y la que dispuso de todo lo disponible, para que Guillermo nos pudiera acompañar en las jornadas altexto.
Total, una vez que hubo conocido a nuestra jefa, y que ella misma nos recomendó ir a conocer Nogueras y Comala, y que nos dio su venia pa´ echarnos unos ponches, creí que lo conveniente, antes de ir al hotel, sería que el poeta conociera poquito el campus central de la Universidad de Colima. Y eso hicimos.
La primer persona con la que el poeta tuvo contacto, luego de Adolfo, la jefa y la contadora fue Moy, sí, Víctor Gil Castañeda, porque al primer lugar que fuimos fue el Cedeluc, y como siempre, el único que estaba ahí, incólume pa´ variar, era el moyete.
Luego fuimos a la Dirección de la Facultad de Letras donde conoció a nuestro poeta y amigo Carlos Ramírez Vuelvas, que estaba medio ocupado con la directora del plantel intercambiando algunas expresiones. Fuimos a la antigua rectoría, a la actual, etc., pero como el calor estaba de verdad sofocante, regresamos al aire acondicionado de la Dirección de Publicaciones y a la sombra, pa que no nos fuéramos a aprietar.
Entonces apagué mi computador, y con la venia que nos había dado nuestra directora de publicaciones, fuimos pues, a conocer (el poeta) Nogueras y de paso Comala, y sí cómo no, refrescarnos con unas buenas heladas.
Adolfo volvió a ser nuestro guía espiritual. Antes pasamos a que el poeta se registrara en el hotel y dejara todo su equipaje. Luego de un rato de espera emprendimos la marcha a buscar a un tal Pedro Páramo… porque según esto, a Vega le dijeron quesque por acá vivía.
Nogueras nos recibió como siempre: al estilo Rangeliano. Un vistazo de volada al museo Rangel Hidalgo, unas compras de volada al estilo Rangel Hidalgo, y entonces el poeta dice: , entonces yo contesto , y bueno, dicen que al lugar donde fueres haz lo que vieres. Llevamos al maestrazo a Don Comalón.
Justo estábamos por pedir the first cubeta, cuando el maestro me dice que estaba a dieta, de hecho sí, lo notaba algo más delgado pero pensé que como siempre, en Manzanillo, lo vi cuando yo estaba totalmente pedo, pensé entonces que era una aberración visual. Pero no, resulta que nuestro poeta había bajado, desde esa última vez que lo vi allá en Manzanillo, a la fecha, vientres kilitos, a base de una dieta balanceada y de tomar Vodka en lugar de cerveza.
Pero como ese día nuestro poeta tenía la venia de su médico, no quiso quedarse atrás y se echó dos chelitas, no más pa´l gasto… y chíngueme yo, a sufrir yo que tuve que chingarme el resto de la cubeta. ¡ay, cómo sufro!, dijera el poeta José Eugenio Sánchez. Ni modo.
Como teníamos que estar a las cuatro en la Dirección de Publicaciones, bueno, Adolfo, pedimos en chinga la cuenta y nos fuimos de ese lugar de perdición. Antes de ir a la Dirección pasamos por la maestra Guille Cuevas para llevarla a la Pinacoteca para que diera su tallercito: La lectura es un placer. Y como el poeta y yo no teníamos nada, pero absolutamente nada qué hacer, fuimos a un lugar de tradición y abolengo, el taurino, como ño.
Estábamos ahí, degustando de unas buenas negras modelos, y el poeta unos cuantos vodkas, cuando nos dio mucho gusto ver que por las puertas de dicho recinto, finísimo por cierto, entraba Alfredo Hermosillo, compa nuestro por antonomasia, y seguimos la ronda, a tal grado, que nuestro agraciado poeta se hizo cuate de don Jorge, el mesero estrella de mi cantina favorita. Don Jooooooooooooorge, le gritaba, y don Jorge venía en chinga a ver qué se nos ofrecía. Jajaja…
Luego de no sé cuantas rondas de negra modelo, nos regresamos a la Pinacoteca. No nos hubiéramos ido de ahí, de no ser por dos cosas, una, tenía que ir a llevar los curiculos de quienes iban a presentar el video de los pollos, y dos, porque había llegado, a la cantina, el famoso cadenas.
Así que hay vamos de regreso a la Pinacoteca, donde hice lo que tenía que hacer, vi a quien tenía que ver, y vade retro, otra vez Adolfo pasó por nosotros (Alfredo Hermosillo y su mujer, Guille Cuevas, poeta Vega y un servidor), para ir a cenar a casa de Guille, quien con días de antelación nos había dicho que ese día nos iba a invitar a una rica cena. Y vaya si estuvo rica, y vaya si estuvo larga. Porque poeta y yo terminamos ya muy entrada la madrugada. Al otro día, a las ocho de la mañana, tenía que estar yo, en una radiodifusora de la localidad para hablar de las jornadas altexto. Lo único en lo que pensaba, a esas horas de la madrugada, era en no equivocarme y decir Pinacoterca, en lugar de Pinacoteca. Ya saben, el inconsciente a veces juega malas pasadas… (Continuará).

Monday, October 08, 2007

Ora sí, lo prometido es deuda...



Va que va... las gemelitas Olsen, saboooooorrrrrrrrr. Para mis detractores. Les dejo mis cariños. Como ahí, qué, por ejemplo?

Esos comentarios son los que le gustan a uno




Entre más detractores tenga mejor. Me preocuparé el día que digan que escribo bien, porque entonces, significa que voy por el mal camino, que la estoy cagando de a gacho. Pero mientras los comentarios sean de que escribo para la chingada, me gustan, me satisfacen y hasta me excitan... por lo pronto, les dejo una foto de las gemelitas Olsen, para que mi grupo de detractores o decepticons siga creciendo, soy su fans... bueno, de Irán Castillo, porque la otra no la encuentro