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Monday, September 24, 2007

Wednesday, September 19, 2007

Monday, September 17, 2007

Programa de las jornadas Alsexo 2007

IX Jornada del
libro universitario altexto 2007
Programa general


Martes 25 de septiembre

18:00 horas. Presentación del proyecto Altexto virtual

Comentaristas: Griselda Michel, Nubia Macías y Ana Lilia Moreno.

Moderadora: Guillemina Araiza.

Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.

19:00 horas. Presentación de la rondalla de la Universidad de Colima.

Explanada de la Pinacoteca.

19:00 horas. Presentación de la página de Publicaciones en línea de la Universidad de Colima.

Comentaristas: Miguel Ángel Aguayo López, Celia Cervantes Gutiérrez y Román Gallardo.

Moderadora: Ana Lilia Moreno.

Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.

20:00 horas. Inauguración oficial de la IX Jornada del libro universitario altexto 2007 por el rector de la Universidad de Colima, MC Miguel Ángel Aguayo López y autoridades invitadas.

Modera: Tita Ochoa.

Sala de usos múltiples, Pinacoteca Universitaria.

Miércoles 26 de septiembre

20:00 horas. Presentación del libro Muertos en espera y otros cuentos. Autores: Elva Patricia García, Josué Solís, María Cristina Hernández, Alberto Llanes.

Comentaristas: María Cristina Hernández y Patricia García Novela.

Moderador: Víctor Gil Castañeda.

Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.

Jueves 27 de septiembre

9:00 - 11:00 horas. La ciencia que no se ve no existe. Taller con editores de revistas científicas de la Universidad de Colima. Dra. Rosario Rogel Salazar Directora editorial del Sistema de Información Científica Redalyc.

Sala de usos múltiples de la Biblioteca de Ciencias.

12:30 - 14:00 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima, Campus Colima, Villa de Álvarez y Coquimatlán.

Auditorio de la Facultad de Psicología.

18:00 horas. Presentación del libro Experiencias de desarrollo rural. Dos visiones de vinculación universitaria: Colima y IOWA Coordinadores: Renato González y María Antonieta Barrón.

Comentaristas: Ignacio Peralta Sánchez y Dr. Ramón Cedillo Nakay.

Moderador: Jesús Muñiz Murguía.

Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.

19:00 horas. Presentación de la banda sinfónica de la Universidad de Colima.

Explanada de la Pinacoteca.

20:00 horas. Presentación de Cuadernos de la lengua y el viento. Autores: Avelino Gómez y Carlos Ramírez.

Comentaristas: Julio César Zamora y los autores.

Moderador: Gabriel Govea.

Salón del Vitral, Pinacoteca Universitaria.

Viernes 28 de septiembre
10:00 - 11:30 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima. Campus Tecomán.

Auditorio del Centro de Tecnología Educativa.

12:30 - 14:00 La ciencia que no se ve no existe. Seminario open access con profesores investigadores de la Universidad de Colima. Campus Manzanillo.

Auditorio del Centro de Tecnología Educativa.

11:00 horas. Derechos de Autor como instrumento para el desarrollo educativo. Manuel Guerra Zamarro, Director General del Instituto Nacional del Derecho de Autor.

Moderador: Óscar Javier Solorio Pérez.

Auditorio de la Facultad de Derecho.

18:00 horas. Presentación de la revista de filosofía Majaramonda.

Comentaristas: Omer Buatu Batubenge y Juan Carlos Yánez.

Moderador: Benjamín Panduro Muñoz.

20:00 horas. Presentación de Iridia 4 Las tecnologías de información, revista multidisciplinaria de la Universidad de Colima.

Comentaristas: Juan José Contreras Castillo y Dr. Jesús Favela Vara.

Moderadora: Jesús Muñiz.

Pinacoteca Universitaria.

Sábado 29 de septiembre
18:00 horas. Presentación de grupo instrumental.

Explanada de la Pinacoteca.

Lunes 1 de octubre
17:00 - 19:00 horas. Inicia taller literario La lectura es un placer con la escritora Guillermina Cuevas Peña. Abierto a todo el público. De lunes a jueves de 17:00 a 19:00 horas.

Pinacoteca Universitaria.

Martes 2 de octubre
19:00 horas. Presentación de guitarras populares.

Explanada de la Pinacoteca.

20:00 horas. Presentación del video Bioterio III. Embriodiagnosis de los pollos. Duración 20 minutos. Autor Julio Villegas. Comentarista: Luis Jorge García Márquez.

Moderador: Miguel Alberto Macías.

Pinacoteca Universitaria.

Miércoles 3 de octubre
20:00 horas. Presentación del libro El grupo de discusión una estrategia metodológica útil para generar conocimiento reflexivo en la investigación social desde la perspectiva cualitativa. Autora: Ma. Guadalupe Chávez Méndez.

Comentaristas: Armando Castañeda Morfín y Catalina Suárez Dávila.

Moderadora: Myriam Cruz Calvario.

Pinacoteca Universitaria

Jueves 4 de octubre
18:00 horas. Presentación de la colección El rapidín primeros cinco títulos 1) El sueño del pobre y el sueño del rico. Autor: Gregorio Torres Quintero. Comentarista Roxana Jazmín Mendoza Ochoa, 2) Ruleta rusa. Autor: Carlos Ramírez Vuelvas. Comentarista: Miguel Ángel León-Govea, 3) Signus-1. Autor: Carlos Moisés Hernández Suárez. Comentarista: Eréndira Cortés Ventura; 4) Breve manual de greguerías. Autor: Alberto Llanes. Comentarista: Víctor Hugo Martínez; y 5) Los oníricos. Autora: Guillermina Cuevas. Comentarista: María del Pilar Gay Gómez.

Modera: Avelino Gómez.

Pinacoteca Universitaria

19:00 horas. Presentación de la rondalla de la Universidad de Colima.

Explanada de la Pinacoteca.

20:00 horas. Presentación del Fondo de libros de Francisco Blanco Figueroa. Donado a la Biblioteca de la Universidad de Colima.

Comentaristas: Mtra. Lourdes Feria Basurto, María de la Salud Blanco Figueroa, Carlos Ramírez Vuelvas.

Moderador: Juan Diego Suárez Dávila.

Pinacoteca Universitaria.


Viernes 5 de octubre
18:00 horas. Presentación de la revista Ciencia, deporte y cultura física.

Comentaristas: Jorge Rueda, Fernando Platas y Lupillo Castañeda.

Moderador: José del Río Valdivia.

Pinacoteca Universitaria.

20:00 horas. Presentación del libro Desde la patria del insomnio.

Comentaristas: Gabriel Govea, Krisnha Naranjo y Guillermina Cuevas.

Moderador: Alberto Llanes.

Pinacoteca universitaria.

Sábado 6 de octubre
19:00 horas. Presentación de grupo de música Latinoamericana.
Explanada de la Pinacoteca.


TALLERES

La lectura es un placer.

Coordinado por Guillermina Cuevas

Lunes a jueves (el jueves en el taller estará invitado el poeta y escritor Guillermo Vega Zaragoza), de 17 a 19 horas en la Pinacoteca. Días: 1, 2, 3 y 4 de octubre.
Se leerán textos de:
1. Rubén Bonifaz Nuño.
2. Alí Chumacero.
3. Elías Nandino y,
4. José Emilio Pacheco.
Informes al Tel. 31 6 10 81 ext. 35006, 35007, correo inesandoval@ucol.mx, llanes@ucol.mx

Promoción de lectura en los bachilleratos

Coordinado por Alberto Llanes y con la participación del escritor Guillermo Vega Zaragoza.

Miércoles 3 de octubre, 15:00 horas: Bachillerato 17 de Comala
Jueves 4 de octubre. Bachillerato 12 de Cuauhtémoc 11: 00 am.
Viernes 5 de octubre. Bachillerato 30, de la Albarrada 11:00 am.
Informes al Tel. 31 6 10 81 ext. 35006 o 35007 correo inesandoval@ucol.mx, llanes@ucol.mx.

Taller de lectura. La literatura con visión de género.
Organizado por la ACU Asociación Colimense de Universitarias, Coordinado por Margarita Rodríguez.

Lunes, martes y miércoles de 5 a 7 en Casa de la acu. Constitución (frente a la casa del piano de la Pinacoteca).
Informes al Tel. 3161053 ext 33404 con Margarita Rodríguez o al correo acucom@hotmail.com

Talleres para niños
Recorriendo Colima: Coordinado por Roxana Mendoza Ochoa martes y jueves a las 17:00 horas. (Se leerán cuentos regionales y actividades relacionadas con la geografía del estado). Edades: 10 a 15 años.

Proyectando fantasías: Coordinado por Cintia Caldera Radillo:

Proyección de película infantil. Miércoles 25 a las 10:00 am y 16:00 pm.
Proyección de película infantil. Jueves 27 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Viernes 28 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Domingo 30 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Lunes 1 a las 10:00 am.
Proyección de película infantil. Martes 2 a las 10:00 am y 16:00 pm
Proyección de película infantil. Miércoles 3 a las 10:00 am
Proyección de película infantil. Jueves 4 a las 10:00 am y 16:00 pm
Proyección de película infantil. Viernes 5 de octubre a las 10:00 am
Proyección de películas animadas.

Del cuento al garabato: Cordinado por Krisnha Naranjo los días miércoles 26 y viernes 28 de septiembre a las 17:00 pm, y lunes 1 y viernes 5 a la misma hora. Se leerán narraciones fantásticas y se hará papiroflexia.

Ecopintura: Coordinado por Víctor Hugo Gaytán los días jueves 27 de septiembre, sábado 29, miércoles 3 y sábado 6 de octubre a las 17:00 horas. Se trabajará con pintura.

Cristóbal cuentacuentos: sábado 29 y viernes 5 de octubre, a las 19:00 horas. Con Cristóbal Barreto de cuentacuentos.

Cuentos en la galería: Coordinado por Roxana Mendoza los días sábado 29 de septiembre y sábado 4 de octubre. Se leerán cuentos infantiles.

Todos los talleres se llevarán a cabo en la Pinacoteca de la Universidad de Colima.

Informes al Tel. 3311200 o 3161180, con Daniel Valera Valencia.


Participan:

• Dirección General de Difusión Cultural
• Dirección General de Publicaciones
• CENEDIC
• Servicios Universitarios
• Pinacoteca Universitaria
• Centro de Estudios Literarios
• CGVU
• Secretaría de Cultura
• Programa de propiedad intelectual
• Facultad de letras
• Ceuvidite


Más de 54 editoriales entre comerciales y universitarias.

Friday, September 14, 2007

La lola

La Lola


Para una tal por cual


Miren nada más lo que me pasó hace poco menos de seis meses, cuando descubrí que la Lola estaba loca.
Ambos vivimos en la costa, donde el mar se enfurece cuando llueve. Yo conocí a la Lola por pura casualidad, ella me presentó como su “novio”, al principio no le di importancia, pero al final terminaría siendo mi gran desasosiego, porque pasó algo que nunca entendí realmente.

-Vamos a la playa, -me decía todas las noches-.

Yo que no le negaba ninguna petición aceptaba ir. Salíamos en mi camioneta una Nissan tipo pick-up, matrícula de circulación PGJ555 del estado de Veracruz, faros de halógeno para ver en la niebla y color azul chiclamino a doble tracción.
La Lola muchas veces me ha dicho que no sabe conducir, yo lo dudo por diversas razones. El caso está en que siempre (al menos hasta esa noche) siempre manejaba yo, esto por dos cuestiones, la primera porque no me gusta que otros conduzcan mi camioneta y la segunda, porque aunque nadie lo sabe la azul chiclamino tiene una maña que sólo yo conozco para poderla poner en marcha.
Aunque eso de la maña hasta esa noche lo creí, porque llegó la Lola y no sólo la manejó sino que pudo echarla a andar. Ahí radicaba entonces mi duda acerca de su ignorancia al conducir.
Esa noche nos encontrábamos en el bar “Teto’s”. Los amigos de la Lola ya estaban entonados y la Lola por más que tomaba y tomaba no se le subían las cervezas. Yo bebía Coca-Cola con limón.

-Tu novio parece viejito, míralo tomando Coca-Cola con limón -decía uno que le apodaban “El Diablo”-.
-No le digas viejito -respondía en mi defensa la Lola- es mi conductor designado.

La Lola siempre me defendía, pero siempre ponía de parapeto que yo era su pinche chofer. En ese instante me quedé pensando y sí, yo era su chofer; de no andar a esta hora con la Lola estuviera en mi casa viendo cómo pierden los 49 de San Francisco contra los Vaqueros de Dallas en lunes por la noche; pero no, ahí anda uno de caliente como bien me dice mi mamá, con la pinche Lola loca.
De coraje hice que me sirvieran la primera, total. Pero bebí de más, tanto que me percaté de ellos cuando Toño, el Bar-man del lugar, amigo mío desde la secu., me hizo ver que traía un cigarrillo en la mano.

-No sabía que fumabas güey.
-No, ni yo tampoco. Me voy enterando.

No sé si Toño me lo dijo en buena onda o no, pero por el tonito de su voz lo interpreté como una burla; por eso mi respuesta fue tan cortante. Antonio se quedó callado. Yo seguí en lo mío total, ya estaba ahí.
Así pasó un rato, Toño destapaba y yo tomaba; hasta que llegó junto a mí la Lola, me besó con un dulce y apasionado mordisco en la boca, como nunca antes lo había hecho, delante de sus amigos. Me sacó de la bolsa del pantalón las llaves de la furgoneta y me dijo lo que todas las ingratas noches me decía.

-Vamos a la playa-.

Yo me sentía algo mareado pero le dije que sí (como accedía siempre cuando la Lola me pedía algo).
Andaba ya hasta atrás porque fui a la rocola y puse “La Incondicional”. La Lola sabía que cuando ponía canciones de Luis Miguel era, o porque de plano andaba muy romanticón, o andaba pedo, pero en este caso fue lo segundo, andaba ebrio.
Recuerdo perfectamente bien que aquella noche había llovido a cántaros, el mar debía estar como hace mucho tiempo no lo había visto, ¡bravo el desgraciado!, y la Lola loca necia con querer ir a la playa.
No nos fuimos del bar hasta no escuchar: “La que no espera nada, sólo tú, sólo, sólo, sólo muy sólo, sólo, sólo, amiga sólo, sólo tú”, de esa forma por que la puse en concierto. Al terminar Luis Miguel de cantar; la Lola me tomó por un brazo, me condujo a la camioneta, me subió del lado del copiloto, ella ocupó el otro asiento, puso en marcha la camioneta y en un santiamén llegamos a “Costa Azul”. Nunca supe cómo puso en marcha la furgoneta.
El mar hacía unas olas tan grandes esa noche, que hubiera estado excelente para que los surfistas practicaran su deporte favorito a esa hora.
La Lola se metió con todo y camioneta a la mera orilla, ahí, donde fácilmente llegaban a estrellarse contra nosotros lluvia, el viento y las olas del ancho mar.
Nunca me acordé que esa mañana la locutora de “Buenos días Veracruz”, dijo algo de que a nuestras costas llegaba el huracán “Barber” instalado en la categoría número tres.
Lo recordé hasta que me di cuenta que el viento soplaba fuerte y la lluvia y el viento golpeaban el parabrisas de la furgoneta azul chiclamino cada vez con mayor fuerza.
La Lola salió de la camioneta, se desnudó, puso la ropa en el asiento del conductor y se fue a nadar así sin más. Mientras, en la camioneta yo ponía música en el estéreo “Tú, la misma siempre tú, amistad, ternura que sé yo...”, cerré momentáneamente los ojos y dejé que la dulce melodía me adormilara. Aún me encontraba bajo el efecto mareador de las cervezas.
Cuando me acordé de la Lola nadando desnuda, la canción había pasado algunas estrofas, abrí rápidamente los ojos y observé en dirección donde “supuestamente” se encontraría, pero nada, voltee al otro lado y tampoco, no estaba por ninguna parte.
Encendí los faros de alógeno para ver si servían del algo pero no, no estaba ningún lado la Lola, me bajé del vehículo para buscarla. El viento hacía complicado el ya de por sí complicado trabajo de buscar a esa hora a la Lola pero estaba decido, no podía perderla así.
Afuera el ruido era ensordecedor, el frío constante y yo todavía estaba ebrio. Sospeché lo que me temí que la mar se había tragado a la Lola, porque por más que grité, busqué, miré y nadé no encontré nada.... ni rastro.
Regresé derrotado a la camioneta. La Lola no estaba. Qué le pasó, qué hizo, a dónde fue, no sé, supuse que el mar, que el inmenso mar había hecho de las suyas.
Estaba completamente solo, poco ebrio aún, defraudado del mar, del inmundo mar, del negro mar, del calamitoso mar. Lo último que recuerdo es que cuando volví a la camioneta la melodía seguía sonando “Tú, la misma de ayer la que no supe amar, no sé porque, la misma tú”. Me quedé dormido pensando en la Lola.
Cuando desperté al día siguiente, la camioneta seguía ahí, exactamente en el mismo lugar de la noche anterior, cerca de la orillita del mar, que por cierto, ya se encontraba en calma y se veía inmenso y de un azul profundo, la pinche -disculparan el adjetivo pero de verdad se lo merecía-, la pinche Lola todavía desnuda, estaba en el asiento del copiloto a mi lado, abrazada a mí y con el disco de “La Incondicional” en su mano…
-Estamos en la playa -fue lo que me dijo cuando me despertó-.

Wednesday, September 12, 2007

EL PARAÍSO ERA UN AUTOBÚS

Va otro textito de JUAN JOSÉ MILLÁS.





EL PARAÍSO ERA UN AUTOBÚS
Juan José Millás


Él trabajó durante toda su vida en una ferretería del centro. A las ocho y media de la mañana llegaba a la parada del autobús y tomaba el primero, que no tardaba más de diez minutos. Ella trabajó también durante toda su vida en una mercería. Solía coger el autobús tres paradas después de la de él y se bajaba una antes. Debían salir a horas diferentes, pues por las tardes nunca coincidían.
Jamás se hablaron. Si había asientos libres, se sentaban de manera que cada uno pudiera ver al otro. Cuando el autobús iba lleno, se ponían en la parte de atrás, contemplando la calle y sintiendo cada uno de ellos la cercana presencia del otro.
Cogían las vacaciones el mismo mes, agosto, de manera que los primeros días de septiembre se miraban con más intensidad que el resto del año. Él solía regresar más moreno que ella, que tenía la piel muy blanca y seguramente algo delicada. Ninguno de ellos llegó a saber jamás cómo era la vida del otro: si estaba casado, si tenía hijos, si era feliz.
A lo largo de todos aquellos años se fueron lanzando mensajes no verbales sobre los que se podía especular ampliamente. Ella, por ejemplo, cogió la costumbre de llevar en el bolso una novela que a veces leía o fingía leer. A él le pareció eso un síntoma de sensibilidad al que respondió comprándose todos los días el periódico. Lo llevaba abierto por las páginas de internacional, como para sugerir que era un hombre informado y preocupado por los problemas del mundo. Si alguna vez, por la razón que fuera, ella faltaba a esa cita no acordada, él perdía el interés por todo y abandonaba el periódico en un asiento del autobús sin haberlo leído.
Así, durante una temporada en que ella estuvo enferma, él adelgazó varios kilos y descuidó su aseo personal hasta que le llamaron la atención en la ferretería: alguien que trabajaba con el público tenía la obligación de afeitarse a diario.
Cuando al fin regresó, los dos parecían unos resucitados: ella, porque había sido operada a vida o muerte de una perforación intestinal de la que no se había quejado para no faltar a la cita; él, porque había enfermado de amor y melancolía. Pero, a los pocos días de volver a verse, ambos ganaron peso y comenzaron a asearse para el otro con el cuidado de antes.
Por aquellas fechas, él ascendió a encargado de la ferretería y se compró una agenda. Entonces, se sentaba tan cerca como podía de ella, la abría, y con un bolígrafo hacía complicadas anotaciones que sugerían muchos compromisos. Además, comenzó a llevar corbata, lo que obligó a ella, que siempre había ido muy arreglada, a cuidar más los complementos de sus vestidos. En aquella época ya no eran jóvenes, pero ella comenzó a ponerse unos pendientes muy grandes y algo llamativos que a él le volvían loco de deseo. La pasión, en lugar de disminuir con los años, crecía alimentada por el silencio y la falta de datos que cada uno tenía sobre el otro.
Pasaron otoños, primaveras, inviernos. A veces llovía y el viento aplastaba las gotas de lluvia contra los cristales del autobús, difuminando el paisaje urbano. Entonces, él imaginaba que el autobús era la casa de los dos. Había hecho unas divisiones imaginarias para colocar la cocina, el dormitorio de ellos, el cuarto de baño. E imaginaba una vida feliz: ellos vivían en el autobús, que no paraba de dar vueltas alrededor de la ciudad, y la lluvia o la niebla los protegía de las miradas de los de afuera. No había navidades, ni veranos, ni semanas santas. Todo el tiempo llovía y ellos viajaban solos, eternamente, sin hablarse, sin saber nada de si mismos. Abrazados.
Así fueron haciéndose mayores, envejeciendo sin dejar de mirarse. Y cuanto más mayores eran, más se amaban; y cuanto más se amaban más dificultades tenían para acercarse el uno al otro.
Y un día a él le dijeron que tenía que jubilarse y no lo entendió, pero de todas formas le hicieron los papeles y le rogaron que no volviera por la ferretería. Durante algún tiempo, siguió tomando el autobús a la hora de siempre, hasta que llegó al punto de no poder justificar frente a su mujer esas raras salidas.
De todos modos, a los pocos meses también ella se jubiló y el autobús dejó de ser su casa.
Ambos fueron languideciéndose por separado. El murió a los tres años de jubilarse y ella murió unos meses después. Casualmente fueron enterrados en dos nichos contiguos, donde seguramente cada uno siente la cercanía del otro y sueñan que el paraíso es un autobús sin paradas.

Friday, September 07, 2007

Un textito de Juan José Millás (Crónicas defenestrantes)




EL QUE JADEA
Juan José Millás


Descolgué el teléfono y escuché un jadeo venéreo al otro lado de la línea.
–¿Quién es? –pregunté.
–Yo soy el que jadea –respondió una voz neutra, quizá algo cansada.
Colgué, perplejo, y apareció mi mujer en la puerta del salón.
–¿Quién era?
–El que jadea –dije.
–Habérmelo pasado.
–¿Para qué?
–No sé, me da pena. Para que se aliviara un poco.
Continué leyendo el periódico y al poco volvió a sonar el aparato. Dejé que mi mujer se adelantara y sin despegar los ojos de las noticias de internacional, como si estuviera interesado en la alta política, la oí hablar con el psicópata.
–No te importe –decía–, resopla todo lo que quieras, hijo. A mi no me das miedo. Si la gente fuera como tú, el mundo iría mejor. Al fin y al cabo, no matas, no atracas, no desfalcas. Y encima le das a ganar unas pesetas a la Telefónica. Otra cosa es que jadearas a costa del receptor. La semana pasada telefoneó un jadeador desde Nueva York a cobro revertido. Le dije que a cobro revertido le jadeara a su madre, hasta ahí podíamos llegar. Por cierto, que Madrid ya no tiene nada que envidiar a las grandes capitales del mundo en cuestión de jadeadores. Tú mismo eres tan profesional como uno americano. Enhorabuena, hijo.
A continuación escuchó un poco sofocada dos o tres tandas de jadeos, y colgó con naturalidad. Yo intenté reprimirme, creo que cada uno puede hacer lo que le dé la gana, pero no pude. Me salió la bestia autoritaria que llevo dentro.
–No me parece muy edificante la conversación que has tenido con ese degenerado, la verdad.
Ella se asomó a la página de mi periódico y al ver las fotos de las amantes de Clinton por orden alfabético respondió que un lector de pornografía barata no era quién para meterse con un pobre jadeador que vivía con su madre paralítica, y cuyo único desahogo sexual era el jadeo telefónico.
Me mordí la lengua para no discutir, porque era sábado y quería empezar bien el fin de semana. Pero el domingo, mientras mi mujer estaba en misa, telefoneó de nuevo el jadeador y le mandé a la mierda.
–Se lo voy a contar a tu mujer –respondió en tono de amenaza–. Le voy a decir cómo tratas tú a la gente educada y te vas a enterar de lo que vale un peine.
–Tampoco es para ponerse así –dije dando marcha atrás, no tenía ganas de líos domésticos–. Es que me has cogido en un mal momento. Discúlpame.
–Está bien, está bien. ¿Y tu mujer?
–Se ha ido a misa.
–Dile que luego la llamo.
Me quedé un rato pensativo. Desde pequeño, siempre había deseado jadear por teléfono, pero mis padres decían que era una cosa de enfermos mentales. Me he perdido lo mejor de la vida por escrúpulos morales, o por prejuicios culturales, no sé. Pero al ver aquella relación tan sana entre mi mujer y el jadeador pensé que no podía ser malo. Así que marqué un número al azar y me puse a jadear como un loco, intentando recuperar los años perdidos.
–¿Quién es? –preguntó con cierta alarma una mujer cuya voz me resultó familiar.
–Soy el jadeador –dije con naturalidad.
–Espere, que le paso a mi marido.
El marido resultó ser mi padre, nos reconocimos enseguida: inconscientemente, había marcado su número. Me dijo que ya sabían los dos que acabaría así y colgó. Luego llamaron a mi mujer y le contaron todo. Ella dice que quiere abandonarme, por psicópata, y me ha pedido que le firme unos papeles.
–Jadear a tu propia madre. ¿Dónde se ha visto eso?
Nunca acierto, sobre todo cuando imito a los demás para ponerme al día. Total, que ahora ya no puedo dejar de jadear, pero de angustia, aunque mis padres creen que lo hago por vicio.

La cannabis 2007 (Crónicas defenestrantes)

Hoy no más pondré esta fotito del cartel 2007.