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Friday, August 31, 2007

Un trabajo para todos (Crónicas defenestrantes)

Un trabajo para todos
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


He pensado en una forma creativa para pasar más tiempo con los amigos. Una forma maravillosa y poco ordinaria que nos hará pasar tanto tiempo juntos que vamos a vernos de lunes a viernes (porque haremos semana inglesa conforme los cánones), y de tanto que nos vamos a ver hasta nos podremos, en una de esas, caer hasta mal. Pero nada que una cerveza, o varias cervezas no puedan en un domingo aciago, o un sábado toooooodo el día arreglar.
Me refiero a crear nuestra propia empresa. Sí, nada mejor que poner nuestra empresa editorial y traer a todos mis amigos para trabajar juntos.
Un día que fui a Sericolor, acompañando a Carlos se me ocurrió que bien podríamos hacer lo propio. Existiría por ejemplo, buen ambiente de trabajo, compañerismo, diversión y todo lo que un trabajo requiere. Seríamos dueños de nuestro horario, podríamos ir a frontonear a nuestro antojo y cumplir con nuestras labores sin ningún problema.
Los días de permiso o de faltas por algún evento especial, no serían problema, sólo con tratarlos con anticipación quedarían arreglados. El nombre de nuestra empresa sería chistosón, algo así como: “Se lo imprimo, se lo pegó o se lo engrapo y se lo entrego sin errores ese a de ce ve y asociados”, o “Editores Peder no se nos va ninguna herrata (con hache)”, o, “Editorial Pederísima” no sé, algo así.

a) Oscar: Por ejemplo, a él le vendría bien la chamba de diseñador. Además de que es lo suyo lo suyo lo suyo (lidiar y entenderle a las computadoras, menos cuando se le descomponen cual rayo les cae), creo que su carácter (a veces bonachón-puercochón en el sentido literal de la palabra) va de maravilla con el carácter que tienen todos los diseñadores en el gremio que nos compete. Un editor llega con pinchemil o un único cambio en sus humildes hojitas, y el diseñador pega el grito en el cielo (así pasa siempre) y creo, fervientemente, que esa chamba es la de él, encabronarse cuando el editor llegue con sus correcciones, que al cabo, para enojarse, no hay nadie como el gran Volpi.
b) Carlos: Él quedaría perfecto como editor jefe. Creo que su responsabilidad y su capacidad para ver la más pequeña errata son inmejorables para inmejorable trabajo. Además de que también le halla a esa chamba (porque hoy día, encontrar editores de calidad es trabajo complicado), y dicho sea de paso, es también un apasionado y no le gusta, en el texto, ni el más mínimo error, como me supongo le pasa a todo editor. Creo también que tiene el tino y la gracia para hacer enojar al diseñador (Volpi), pero como todos vamos a ser amigos nada va a pasar. Nada que las cervezas, como ya he dicho, no puedan arreglar.
c) David: A él le gustaría ser el cortador y el engrapador de los libros y cuadernillos (respectivamente), que vayamos a imprimir. Recordaría así, sus años mozos de cuando era universitario y llevaba ese pantalón azul de bolsitas a los lados (quien tuviera un pantalón de bolsitas a los lados, frase hecha) y grapas en la bastilla, por eso y nada más por eso, le vendría bien esta chamba de e-n-g-r-a-p-a-d-o-r, y es que la experiencia que se requiere para esto David la tiene y de sobra (por eso, la experiencia). Finísima persona también podría ayudar, cuando no haya trabajo de engrapador o cortador, en labores editoriales y de corrección, así recordaría, finísima persona, sus años de traductor, rehacedor y otras vaguedades, de notas en periódicos diversos de Colima y sus alrededores.
d) Jaime: A Jaimito le vendría bien ser el pegador (sobre todo si vamos a utilizar para nuestros libros Resistol 5000). Además de tener la finta de… finísima persona B puede ser ideal para este trabajo. Pondría por ejemplo el libro a pegar, se daría antes un touch, luego al libro, luego otro touch él, luego al libro, luego dos touchs él, luego al libro, luego tres touchs él, luego al libro ya no le toca nada y así sería bien divertido verlo pegar. Aunque también podría hacer labores de corrección, recordando como cuando en Avanzada esa era su chamba y, como todos los demás, sería uno de los prolíficos autores de la Editorial Pedera ese a de ce ve.
e) Julio César: Mejor conocido como el Parri, y en el bajo mundo, como el Diablo. El Parri es ideal para las relaciones humanas. Es decir, sería el vínculo preciso entre el cliente y nosotros, máxime si el cliente es mujer, usa minifaldas, le apodan la Pecas o Piernas Largas y les guste el agua (es decir, el agua que se junta en un receptáculo gigante y se hace llamar alberca). Por que después de sus labores, nuestro flamante negociador (vamos a llamarle así), tendrá que hacer labor de convencimiento y ventas y distribución y bueno, todo aquello que le genere a la empresa dinero y placer. Aunque uno vaya de la mano de la otra. Y tendría, como es menester, que llevar a la suscrita clienta a la alberquita de su tío donde se han generado verdaderas bacanales.
f) Alberto: Por último yo. Yo sería el impresor. Tener las manos siempre negras de pintura es lo mío lo mío lo mío. Estar al pendiente de la compaginación, las tintas, los colores, los tonners bla bla bla. Haría también labores de: ámonos a las chelas, ámonos a la birria, ámonos a la academia, ámonos al ejecutivo, ahora hay que descansar porque es cumpleaños de equis o ye y hay fiesta en tal o cual lugar, es decir, mi labor sería también la de animador, aunque pudiera, a veces, cuando no haya nada que imprimir, hacer labores de corrección o de edición, o apoyando al diseñador a buscar imágenes para portadas o cosas así. Sería también el que fuera por las cocas, los tortas (nadadoras) y las papitas. El que llevaría la televisión para cuando hubiera mundial de futbol, o juegos olímpicos o algún partido de fut americano o qué sé yo.

Así el acomodo de nuestra empresa. Cualquier sugerencia o comentario favor de hacerlo aquí, en caso de solicitar empleo, mandar su currículo a los correos electrónicos que ya conoce o en la página de Internet www.editorialpedera.com.mx

Thursday, August 30, 2007

Todos son héroes, chingada madre, el “Peder Club” (Crónicas defenestrantes)

Todos son héroes, chingada madre, el “Peder Club”
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Leyendo el “Anecdotario político colimense”, de don Ismael Aguayo Figueroa (que quede claro, lectura por mero compromiso no así por gusto), se me vinieron a la mente, por las historias que en él se cuentan, los momentos felisazos que pasamos los compas y yo.
Resulta que en tiempos de don Ismael, como en el de nosotros, se juntaba con un grupo de amigos, como nosotros, e iban a pederear (entiéndase el verbo como todo lo humanamente posible por entender, hacer, pensar, actuar etc.) con ellos, igual que lo hacemos nosotros.
Es decir, un día, día del grito de independencia, por ejemplo, don Ismael y su grupo de amigos “pederos”, se lanzaban al volcán a rendirle tributo al lábaro patrio, y no faltaba el poeta, que ya pedo, lanzaba una oración, soneto, frase, rima, estrofa, qué sé yo, en honor a nuestra bandera. Igual que hacemos nosotros. Que no hemos llegado al volcán, pero sí a las conchas a invicar a SATANÁS…
También, dicho sea de paso. En tiempos de don Ismael había, dentro de ese grupo, a los que les gustaba el deporte, y se iban, como lo hacemos nosotros, a jugar, sólo que ellos le entraban al voleibol y nosotros al frontón. Claro que este deporte no tendría chiste sin, como lo dice en esos textos don Ismael Aguayo, irse después de cada partido a echarse sus cervecitas bien heladas, sus carnitas bien grasosas, sus cigarritos bien apestosos, igual como lo hacemos nosotros. Ahora en el chanal, lugar óptimo para ello.
En mucho se parecen los tiempos de don Ismael a nuestros tiempos. Salvo que nosotros semos más modernos (sí, leyó usté bien, semos). Por eso y nada más por eso, he pensado en los requisitos que se requieren para ser miembro activísimo (hágame el chingado honor de serlo), del “Peder Club”. Bajo las siguientes bases, reglas, conformidades, o como le quiera llamar.

1) Antes que nada, para ser miembro activo del “Peder Club” se tiene que ser egresado de la facultad de letras (aquí debe venir incluida la comunicación, pero esa no vale mucho, de todos modos de una forma u otra, comunicamos). Por eso insisto en que se debe, antes que nada, ser egresado de la facultá de letras.
2) Muy importante. Tener tarjeta de banco pedero. En este caso el banco pedero es Inbursa, donde te dice, en el estado de cuenta, que tienes un crédito disponible de mil pesos, por poner un ejemplo, y al momento de la verdad no puedes pagar algo de cincuenta pesos, cien cuando muy caro. Banco sin dudas, pedero. Además, es el único que te da la opción de sacar del cajero, por lo bajo, veinte pesos (abrase visto banco igual).
3) Ser por lo menos poeta o buen poeta o un poeta decente, valioso o simplemente, pero realmente, un poeta (JS). O ser por lo menos cuentista o un buen cuentista o un cuentistas decente, valioso o simplemente, pero realmente, un cuentista (ALL).
4) Tener una afición especial por la cerveza, de preferencia del grupo Modelo. Y por los cigarros, de preferencia Marlboro rojos.
5) Decir, hacer o pensar por lo bajo de quince a veinte pederismos por día, por lo bajo (recalcando bien las letras). Creo que mi grupo de amigos y yo superamos esa marca, lo cual quiere decir que estamos dentro.
6) Tener un vínculo, últimamente eso sí, muy fuerte, en la forma que sea, con Roma, ya sea viendo la serie de televisión de HBO, o jugando Civ City Roma o leyendo o viendo películas qué sé yo.
7) Demasiado importante. Andar en onda retro tirándole a ruquez in extremis, es decir, si la banda actual se alucina con banditas como Kudai, Timbiriche la nueva generación y mamadas désas, nosotros, miembros activos del “Peder Club”, oiremos a los Illya Kuriaky and the Valderramas, Víctimas del doctor señuelo (cerebro), Caifanes (Caifanes no Jaguares), Pearl Jam, Nirvana, Red Hot Chilli Peppers y los clásicos como no, Led zeppelín, The doors, etc y un montón de grupos más que nombrarlos sería cansado. Sin embargo, hay por ahí, un miembro activo del Peder Club que ha llegado a oír en el paroxismo de la desfachatez retro a los Carpenters, ese wey si no está jugando. Es factor importante que las bandas tengan muchos seguidores, pero también, detractores.

Estos son sólo algunos de los requisitos básicos e indispensables para pertenecer al “Peder Club”. Al momento de la redacción de este manifiesto pederista y desde hace un buen tiempo, son cuatro los miembros activos de este ejemplar consorcio…
Qué dice amigo (a) pedero ¿lo inscribo?...

Friday, August 24, 2007

Ya mero empieza, el fut americano (Crónicas defenestrantes)


Ya mero empieza, el fut americano
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Así es en efecto. La temporada regular del futbol americano ya está por comenzar (en septiembre para mejor informar a los fanáticos).
David Chávez le seguirá yendo a los Bills de Búfalo, Volpi a los Malosos de Oakland, que dicho sea de paso, ¡ah qué pinche contratación más mala de coreback (quarterback) hicieron para este año!, y yo le seguiré yendo a los grandes Vaqueros de Dallas.
No hay grandes novedades en los Bills de Búfalo, así que le auguro a este equipo, cuatro veces perdedor del trofeo Vince Lombardy (dos de ellas contra los Vaqueros de Dallas) un año perdedor.
Si acaso llegarán como equipo comodín y no se hablé más, los van a sacar pronto, muy pronto, y es que en la conferencia americana (a la que pertenencen los Bills), hay verdaderos trabucos para este año, si no, ahí están los campeones Potros de Indianápolis, o los siempre incómodos Patriotas de Nueva Inglaterra comandados por el aún joven mariscal de campo Tom Brady, los Bengalíes de Cincinnati que concluyeron el año con marca ganadora, los Jets de Nueva York, los Acereros de Pittsburg, o los Cargadores de San Diego, que tienen, estos últimos, entre sus filas al terrible Ladain Tomlinson, el mejor novato corredor del año pasado.
Aunque también de la conferencia americana son los Malosos de Oakland, no puedo decir que ellos lleguen muy lejos. En primer lugar porque fueron el peor equipo de toda la liga el año pasado. Siguen con problemas en cuanto a actitud, es decir, es el equipo que más yardas pierde por castigos, y para cerrar con broche de oro contrataron este año, como mariscal de campo, al deplorable y viejo y muy interceptado el año pasado, y muy lesionado también Daunte Culpepper, que vio sus mejores años en con el equipo de los Vikingos de Minnesota (pero nunca los llevó a juegos importantes), y que viene como desecho (por una malísima temporada) de los Delfines de Miami.
Por otro lado, y no es cuestión de fanatismo, pero mis Vaqueros de Dallas (de la conferencia nacional) se ven mucho mejor que estos dos equipos. Luego de que Bill Parcells anunciara su retiro, Jerry Jones, dueño como se sabe de la franquicia, adquirió los servicios de Wade Phillips como Head Coach.
Por su parte, Julios Jones, corredor de poder, ha mejorado notablemente sus marcas, claro, sin compararlo con el grandioso Emmith Smith. Tony Romo es quien va a estar al mando del equipo y esperemos que se mantenga con una racha buena, como con la que concluyó el año pasado y que lleva actualmente en juegos de pretemporada (basta decirlo, los Vaqueros van invictos).
Si Tony Romo logra acertar el cincuenta por ciento de sus pases, su porcentaje se verá favorecido y su confianza al momento de lanzar será dar con el objetivo preciso, ya sea el terrible Terrel Owens o el efectivo Terry Glenn. La dupla Ti, TI O versus TI YEI.
Cabe señalar que desde Troy Aikman al mando del equipo de la estrella solitaria, por los Vaqueros de Dallas han desfilado multitud de mariscales de campo, desde el doctor Quincey Jones, hasta los veteranos Vinny Testaverde y Drew Bledsoe. En tanto que como corredores de poder, desde la salida de Emmith Smith, Julios Jones se ha consagrado en esa posición.
Como mariscal de campo suplente, el equipo de la estrella solitaria decidió tomar los servicios del veterano Brad Jhonson, ex Bucanero de Tampa Bay, quien llevara a este equipo a disputar el súper tazón XXXVII frente a los Raiders de Oakland.
En cuanto a su cuadrilla de pateadores, el equipo de la estrella solitaria se hizo de los servicios, por dos años más, del argentino Martín Gramática y le dieron su carta de despedida a Mike Vanderjagt, que venía como estrella de los Potros de Indianápolis pero que en Dallas no encontró el kick y los Vaqueros perdieron muchos partidos, lo que provocó que este año, Jerry Jones le extendiera su carta de renuncia y saliera del equipo. Hay que mencionar que Gramática entró en año pasado a las filas de los Vaqueros a mitad de temporada a hacer frente al pésimo trabajo de Vanderjagt.
Así es la NFL, considerada la mejor liga en cuanto a organización, disciplina, organigrama y todo lo concerniente a contratos, equipos, distribución y negocio etc. Y ahora, después de meses de sequía de domingos embriagantes frente al televisor, vuelve el deporte más aclamado en el mundo entero. Y si alguien tiene duda vean en línea la revista muy interesante, que trae como dato nada más para darse un quemón, cuántas personas vieron el pasado Super Bowl XLI, rompiendo con ello, récord no sólo nacional, sino internacional...

Thursday, August 23, 2007

Jiuston, perdemos contacto (Crónicas defenestrantes)


Jiuston, perdemos contacto
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Hace un instante precisamente, estaba embargado de nostalgia. De esa nostalgia que de pronto lo invade a uno. De esa nostalgia de día lluvioso. De esa nostalgia más o menos estoy hablando.
Y es que Camarada David pasó, vía net, unas fotografías del antaño Guanajuatense. De cuando éramos felices estudihambres de la facultá de letras y comunicación (fiestas y depravación).
Sacando cuentas, esas imágenes tienen, bajita la mano, sus buenos siete-ocho años. Todos nos vemos con la cara de morros, con el cuerpo de morros, con la actitud de morros. Nos vemos años menos, kilos menos, sobre todo kilos menos.
Hemos perdido pelo (sobre todo Volpi), hemos perdido barbas (sobre todo yo), hemos perdido grapas (sobre todo David). Pero hemos ganado panza, gastritis y un ramillete de enfermedades que incluso nos han llevado al quirófano de un hosco hospital de inseguro sucial.
Lo que no hemos perdido en todos esos años es la amistad. Aunque uno esté en Chile, otro se la viva entre Fajamitla y Colima, el otro se la pase metido en labores varias y uno más esté casado (Carlitos) y todos en asuntos varios, ese detalle no se ha perdido, la amistad.
Y aunque al paso del tiempo tenemos ideas más enfermitas que cuando estudiantes (no sé la merita verdad el motivo de ese fetiche pero creo que es bueno), diré sin embargo que estamos mejor que nunca. Cada plática del Chat es risa tras risa tras risa, y aunque en mi lugar de trabajo a veces la tengo que ahogar porque abunda un silencio (las más de las veces) incómodo, no me importa y de cuando en cuando suelto tremenda carcajada, máxime cuando hacemos esos tremendos tríos y cada quien suelta su frase puercota, su idea enferma, su albur favorito, su rola preferida, su acontecimiento chusco o simplemente un dato, una situación, un pasaje de nuestras vidas que nos da mucha risa, y que el tiempo había, por un instante, todo es acumulación de instantes, borrado, o simplemente, traspapelado en nuestro almacén cerebral, pero que no falta quién, como es el caso, que nos lo haga recordar.
Y aunque a veces tenga mucho trabajo acumulado por equis o ye razón, no puedo perderme una platicadita de esas para despejarme un rato de las labores cotidianas a las que se enfrenta un editor, que no son muchas y ni tan variadas como se puede pensar, sino corregir y corregir y corregir [ad infinitud] letras y letras y más letras.
Decía que Camarada David nos puso nostálgicos. De pronto esas fotografías nos dispusieron a recordar esos momentos que quedaron congelados ahí, en esa diapositiva. Digo pues, que estamos perdiendo contacto porque las actividades diarias que tiene cada uno nos permiten vernos tan pero tan poco, que a veces es imposible pensar, como lo he estado haciendo yo al ver estas imágenes, en momentos que compartimos hace ya tanto tiempo y que quizá, ya no volveremos a vivir, porque nadie se baña en las aguas del mismo río dos veces, y el momento, ese de la fotografía, ya pasó.
Eso sí, cuando nos vemos (cada que nuestras actividades nos lo permiten), la diversión, la risa, la cerveza no faltan. Y es que todo es pretexto para celebrar. Que si jugamos frontón, celebramos. Que si perdemos en el frontón, celebramos. Que si alguien ganó, celebramos. Que si juega México, celebramos. Que si nos vamos a la playa a comer y de paso nos tomamos unos Soul Citric, celebramos. Que si las carnitas del Chanal, celebramos. Que el cumpleaños del David, pero que está en Chile y no puede venir, celebramos por él. Ahora también hay momentos de trabajo, claro, acompañados de una refrescante cervecita, eso es inevitable.
Últimamente nuestro grupo se ha visto mermado. Hemos tenido dos bajas en las filas. Pero también, las hemos suplido (aunque no es lo mismo), por otros integrantes más. Las cobras locas, gran equipo de antaño, ha perdido potencial en la media cancha. Flechitas “Zidane” Chapula nos ha abandonado por el trabajo… pero eso está bien, para cuando sea millonario pueda invitarme un chingo de chelas, porque de seguro yo seré paupérrimo porque me gasto el dinero precisamente en esa actividá.
David “Chitiva” Chávez también nos ha dejado un poco abandonados (esperemos que sea por breve taim). Anda sentadito en Chile tomando clases de no sé qué madres pa´llegar a ser el famoso galeno (jajaja) doctor cheves y gane muchos miles y nos invite la peda o de plano, me pague los médicos, que al paso que voy, la cirrosis me carcomerá las entrañas…

Thursday, August 16, 2007

El deporte y yo, poco compatibles (Crónicas defenestrantes)

El deporte y yo, poco compatibles
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Es jueves. Han pasado (si no me salen mal las cuentas) cinco días desde aquel sábado mañanero en que hice algo que no suelo hacer frecuentemente. Resulta que le fui a hacer un poco al Romualdinho. Mi amigo carlangas ramírez me ha insistido-invitado, en varias ocasiones a jugar futbol. Yo por angas o mangas siempre me resisto. Y es que el poder de la cerveza es más fuerte que un balón. Si no, ahí está el diablo que no me dejará mentir. El caso es que fui. En un principio creí conveniente estar sentado (ahora sí que como el chino) no más milando. Pero resulta que ¡oh!, al parecer los dioses Juno, Júpiter y Minerva, no estaban tan de mi lado esa mañana, porque en cuanto llegamos, la escuadra, la de nosotros, la de la facultad de letras y comunicación estaba mermada en su totalidad. Y es que pareciera que los legionarios de la treceava hubieran tenido una rudísma (de siete suelas y gran turismo) batalla contra quién sabe qué poderosa legión, y esa mañana, calurosísima del mes de hongosto, los, digámoslo así, titulares de la escuadra azzurri (para seguir italianamente ad hoc) no se presentaron al tremendísimo juego de preparación, contra la poderosísima escuadra azul-blanco de difusión cultural. Viendo entonces la situación, carlitos me volvió a hacer extensiva la invitación para jugar. ¿Hace cuánto, no pasa nada si le ponemos cuantísimo Llanes, que no juegas futbol, menos en una canchota tan verde y tan grande como la que estaba frente a mis narices?, la respuesta es sencilla: anales. Yo, debo decirlo, no iba en condiciones de jugar; es decir, no iba crudo, ni pedo, ni desvelado, ni nada de eso que me sale tan bien, pero mi condición física, aunque de pronto juego fonchón, no es muy, lo que digamos muy muy buena. Pero cómo dejar así a la treceava, haber, cómo. En tanto todos se cambiaban de ropaje, yo me preparé haciendo ejercicios de calistenia (no muchos por aquello de las reumas) y en un dos por tres estaba listo para entrar a la cancha como todo un legionario (toga en mano). Debo decir, también, que mis ropajes para jugar no eran los mejores, ni los más parecidos a los de la escuadra a la que me disponía defender. Prácticamente jugué con la misma ropa que llevaba en ese instante puesta. Short Wilson gris tirándole a un tono raro. Playera azul tirándole a gris. Tenis Vans blancos también tirándole a gris. Pañuelo (en la cabeza) blanco tirándole a azul y también a gris. Y unos mendigos calcetines que más bien parecía que no llevaba nada, y que yo he bautizado con el mote de los de Robin, blancos, también tirándole a gris. Bueno, parecía más jugador del otro equipo que de los míos, ellos, mi escuadra, llevaban un chillante y horrendo (hay disculparán) tono amarillo, que me recordaba a las águilas del América, escuadra no tan querida, pero bueno, qué se le iba a hacer, hay que estar con la legión. Zapatillas de tachones no llevaba. Espinilleras tampoco. Número en la espalda menos. En fin, nada del bendito equipo. No iban ni cinco minutos de partido cuando ya andaba aventando el bofe (órgano que aún no sé para qué sirve), y todo lo humanamente posible por aventar. Mi ridícula posición fue la de delantero. Pero no, creo que esa posición no es la mía. Lo que es lo mío lo mío lo mío es estar atrás (puerconamente también). Recuerdo, en una ocasión, de morrito, que mi Director Técnico (cuando me torturaba jugando futbol), me dijo que lo mío era defender. No sé entonces que empeño el mío de estar adelante. Total. El partido acabó como tenía que acabar. Con el Llanes en banca y jalando aigre por todos los poros de la piel y la nariz y los codos y la boca y por donde se pudiera. Por más que corrí y corrí no logré colar un balón al fondo de la red. En la segunda parte jugué de medio de contención (qué chingaos es eso, quién sabe, pero suena bien). Y ahí estaba yo, corre y corre tras un balón de cuero muerto. Qué defiende ahí. Que párate acá. Que no dejes que pase. Que parado parado. Que esto. Que lo otro. Y yo no creo haber dado una. Eso sí, la divertida no nos la quita nadie. La escuadra azul anotó seis pepinos. Nosotros, con jugadores que iban desde los doce años hasta los cincuenta y poco más, sólo anotamos uno. La goliza fue inminente. El equipo estaba mermado. Y por más refuerzos y por más fuerzas básicas a que recurrimos, no logramos sacar al buey de la barranca. Si esto fuera profesional, es decir, si hubiera sido un partido de la primera división, de plano cumpliríamos con varios requisitos, pero también, seríamos el gran ridículo, y yo, en especial con esa ropa. No sé si vuelva a jugar otra vez. Creo que es más efectivo ver los partidos por la televisión, aunque tampoco es mi gran gran pasión (quizá alguna vez lo fue). Pero aunque juegue remal, defenderé, aunque no me gusten, esos colores chillantes de la facultad de letras… mi sagrada legión…

Lucius Vorenus y Tito Pullo
Legionarios de la treceava.

Friday, August 10, 2007

Se nos metió el diablo (Crónicas defenestrantes)

Se nos metió el diablo
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Aunque haya por ahí un culero que se esconde en el anonimato. Me vale. Pues bien… yo necesito decirte que… en efecto… se nos metió el diablo. Y ahí vamos el Parri y yo. Primero pensé que sería demasiado bueno. De- ma- siado bueno celebrar en jueves. Celebrar qué, da lo mismo, pero celebrar. Y nada mejor que hacerlo desde tempranito, en “Las cazuelas” (nhombre… finísimo lugar). Y ahí vamos el Parris y un servidor. En cuantito llegamos supe que… se nos iba a meter el diablo. La japy our estaba en su mero apogeo. Es esa hora cuando pides una y te llevan dos. Lástima y lastima… que no sea así con las chicas (que pidas una y te lleven…). Pero bueno, no se puede pedir todo en la vida. Ipso facto nos atendió la misma wera del otro día. Está en veremos eso de wera, habrá que verla al natural a ver si es cierto. De inmediato nos identificó como los borrachales de la otra vez, y de inmediato nos dijo que nos iba a mandar a la chica de la otra vez… tómala barbón. Nos trajo una cubeta (con sus respectivas veinte chelas) y nos sirvió de comer. Esto último la sorprendió mucho porque nos dijo, al final, que comíamos muy poco. Y es que al diablo y a mí nos da más por beber que por comer. De hecho, comer está en mi tercera actividá que suelo hacer bien. La primera es beber. La segunda fumar. La tercera comer (con eme y con ge) y así continua la lista que además no es tan extensa. Total. La vieja que nos prometió la wera nunca llegó, bueno, sí llegó pero ya hasta el final. Y a la wera, de cuatro veces que le insistimos en que se sentara con nosotros, no más no jaló ni una. Y es que al último, todo para el último, nos dijo que no pensaba que el rollo fuera en serio y que no quería rivalidades, porque nos veía muy entrados con la otra morra. Total. Veinte chelas para el diablo y para mí fueron, al principio, muchas. El detalle está en que se nos metió el idem y pedimos dos más. Porque la cubeta, de lo mucho que era, se terminó. El diablo me conminó a seguir la juerga. Pero no aquí, me dijo, Qué te parece “La academia”. Zas pensé, esta peda pintaba para largo. A mí “La academia” no me parece nada mal, digo, si ya estábamos en la peda, y en “Las cazuelas” qué más da un lugar que el otro, pero bueno, si hay chavas, mejor. Llegamos al tugurio. Al diablo lo recibieron con bombo y platillo… y es que el diablo no puede pasar desapercibido. Ipso facto una bailarina désas exóticonas, que le mete tremendo baile y todo por un pinche prendión… de cigarro… y cigarro también. Motivadazo, el diablo y yo tomamos asiento. En la pista bailaba Tania o Dalia o noséqué. Los nombres de ellas siempre son iguales. Eso sí. Era morenaza de fair y pos ya motivados pedimos la primera (de no sé cuántas) cubetas. La hicimos mucho de pedo para pedir a dos viejas. Porque no teníamos ni media hora en el antro cuando una wera (que no era wera y eso sí lo pude ver con mis propios ojos) se le sentó al Parri y una blancaza de pelo negro (mi mero mole y como me gustan) se me sentó a mí. En efecto. Era de Tecomán. Jajajaja, tengo una pinche suerte. Y sí, también me gusta la chinga. Total. Estas viejas traían embudo. Ipso facto se chingaron las chelas que les pagamos y pidieron otras y otras y otras y bueno, se pusieron pedas bien rápido. Sí, eran novatas. Las viejas-embudo se fueron y nunca supe si la que traía el Parris estaba embarazada o de plano tenía panza chelera. Pero ¡ah! qué pinche panza tan fea tenía. Y ya viéndola bien, ella también estaba medio gachona. Pero pos en la peda todos los gatos nos parecen pardos. O algo así. Estuvimos nada más un ratito solos el Parris y yo, cuando llegaron otras dos chavas. Estas con más oficio. Se les notaba, pues. De entrada no pidieron chelas como las otras dos. Pidieron tequila. Cien pesos por bebida pero pos, bien vale la pena. Uno no siempre se empeda así. Total. El Parris y yo nos pusimos hasta la mera madre de pedos. Se me acabó la feria y también se le acabó la feria al Parri. Y ahí me tienes, sacando la tarjeta, dándole mi NIP al Parri y mandándolo a sacar feria del banco. La chava que se me sentó a mí nostaba mal. Nada mal, diría Jolik. La del Parri ni me acuerdo. De pronto me quedé solapas. En tanto la chava iba a cambiarse de no sé qué. Ya andaba muy pedo, ni le entendí qué me dijo. Y el Parri iba al cajero. Pasó como media hora hasta que llegó el diablo… y con un bonche de billetes en la mano me los pasó. Error. Pedimos la nosécuántasibanya cubeta, y seguimos pisteando. De pronto noté todo oscuro. Esa es una laguna mental que tengo de varias en esa noche. No me di cuenta que ya era muuuuuuyyyyy de noche. Seguimos la gran fiesta. Siguieron las chavas en su lugar, es decir, sentadas en nuestras piernas. Y entonces el diablo (este cabrón si es el diablo no chingaderas). Me dijo que sacáramos a las viejas para llevarlas a la alberquita. Jajajaja. Ni hablar, el diablo manda. Y ahí estuve toooooooda la chingada noche duro y das con la morra que traía yo. Ándale mira, vamos. Que es una alberquita bien chida. Que esto. Que lo otro. Que o no nos tienes confianza. Que ni fuéramos malandrines. Que somos gentes decentes (ei (sic)). Total. La vieja nunca jaló. La que traía el Parris sí, estaba bien puestaza a seguirle pero awelita necesitaba que alguien más (de las chicas) la acompañara. Entonces se nos fue la oportunidad de hacer de adobe la casita… puercazos… terminamos el diablo y yo tragando tacos… sin dinero… sin chelas… y cuasi peleándome en un kiosko con un güey que no nos quiso vender pisto a altas horas de la madrugada… (continuará… si el diablo quiere…).

Wednesday, August 01, 2007

A.S.E.S.I.N.O. (Crónicas defenestrantes)

A.S.E.S.I.N.O.
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Dicen quel ratero y el asesino siempre regresan al lugar de los hechos. En efecto, está comprobado. En las recientes vacaciones me volví asesino y regresé al lugar de los hechos más rápido de lo que tenía planeado. Y vaya que regresar al lugar de los hechos no era lo mejor que tenía en mente. Pero regresé.
Resultó que… “la mujer”, (la exmujer vamos a llamarle de aquí en adelante), me pidió, en una noche de tantas, vía teléfono celular, que le ayudara con un problemita que tenía. La exmujer, muy a eso de las once de la noche, y justo cuando yo le estaba tratando de poner… (y aquí es donde un caballero se debe mostrar como tal y omitir esta parte de la historia), llamó cuasi histérica a mí para pedirme ayuda…
-Quieres que vaya -le dije-.
-No, mejor mañana -me respondió-.
Y seguí en lo mío después de la plática de siempre. Que cómo has estado. Cómo fue tu día. Cómo esto. Cómo lotro. Bla. Bla. Bla. Bla. Las cuestiones de costumbre que se dicen por teléfono dos que alguna vez fueron… bla bla bla…
Total. Para no hacer la crónica más defenestrante de lo que ya de por sí se torna. Colgué. Al cabo de tres señales ella hizo lo propio. Dormí. Curiosamente, esa noche soñé con el primer asesinato de la historia de la humanidad. Según cuenta la Biblia, Abel se chingó a su carnal (en cierta forma, lo que propinó el enojo del otro y tómala barbón). Caín se chingó a su carnal después de haber sentido celos del regalo que éste (Abel) le llevó a Yahweh (wazaaaaaa mayate). Uno de pronto sueña cosas así, y es que si hay una danza que sueña la tortuga, que uno no tenga sus propios sueños sacados de quién sabe qué película de Michelangelo Antonioni (qepd).
Esa noche fue de un sueño profundísimo como presintiendo mi acción del día siguiente. En la mañana, muy de temprano me despertó un mensaje telúrico de la exmujer, diciendo que aún necesitaba ayuda. Ipso factum me levanté del camostre. Dirigí mis pasos a la ducha e hice lo idem. Salí aliviado y sin remembranzas acerca del sueño que soñé durante toda la noche...
Vestime a la A doble ele potencia. Y salime de mi casa con rumbo conocido. Cerca de la Ve Carranza empecé a recordar el sueño que baila la tortuga. Es decir, el que tuve en la noche, pero no le di mucha importancia, porquel chofer empezó a platicar de futbol y cosas peores. No sabe que a mí me gusta el americano. Sí, y con dos de azúcar por favor.
Llegué a la ene dirección. Tomé la pose de quien he sido últimamente, un Caín. O asesino Free lance, como sea. Toqué la puerta y al cabo de tres señales alguien respondió. Yo soy quien tú sueñas ser, dijo, y abrió. La exmujer estaba ahí (no es necesario que diga que se veía hermosa porque eso está de sobra), enfundada en una pijama-bata que dejaba sus encantos muy a la vista y muy a la mano también. Mmmmmmmaaaaaaaaaaaa.
-Dónde está -pregunté en seco como cuando te…-.
-En la pileta –respondió igual de seco como cuando se…-.
-Bien.
Fui a la suscrita pileta. En efecto, ahí estaba. Su suerte estaba echada. Era él o yo, y en casos como éste es mejor ser uno que dos. Total. Lo vi y me vio. Lescupí y mescupió. El trabajo requería de otros métodos. Situaciones extremas requieren soluciones in extremis. Me puse unos guantes. Es encantandor matar con guantes. Es como cuando te la jalan con guantes. Muy elegante el pedo. En un movimiento feroz mi presa se puso a nadar. Desde el momento en que cayó ahí su destino estaba previsto. Cogí hábilmente (favor que usté me hace) una escoba. No para volar, la situación lo requería con extrema urgencia. La presa seguía en chinga nada que nade. El agua le llegaba a la barbilla y contando… diez y sereno. La presa sintió entonces el poder de la escoba. Se negaba a ser acribillada de forma brutal. La escoba, generalmente flácida en sus partes más endebles, daba un resquicio por donde pudiera respirar. La presa luchaba por su vida bajo el agua. Era su vida o la de Goyo, quiero decir, la degüello… colorado, aunque ésa sea la del moño. No lo podía permitir. Estaba saliendo a la superficie. En un descuido podría lanzarme su rayo gamma y destruir mi campo de fuerza magneto...-fónico para morir cual ella o él. Pero en un movimiento habilísimo, como de prima valerina del güinipeg (pa´ los insapientos Winnipeg) ballet Bolshoi de Rusia. Tomé en mi mano una second escoba y apretujé. Apretujé tanto quel “Compañero”, como lo hubiera llamado Vicente Leñero, quedó ahí. Bajo las garras de Miiiii siiiiii fuzz. Bajo el agua y bajo las escobas.
Después de una truculenta plática con la mujer, la exmujer, quiero decir, en la questuve sosteniendo por varios minutos y con mucha fuerza las ambas dos pareja dueto dúo escobas sobre mi presea mamiiii presea… por fin pude comprobar el grado de persona en la que me he convertido… hasta ese instante lo más grande que había matado era una cucaracha, ahora, con esta rata o ratón muerto. ¡¡¡¡¡Yo lo matéééééééééé, Yo lo matééééééééé: Pepe el toro es inocente!!!! este hecho me convertía en el predador más grande en mi lista de asesinatos.
Un ratón se cruzó en mi camino… y eso es todo lo que tengo que contar al respecto, cito: Forrest Gump. Quiteme los guantes y me senté a ver la tele tooooodo el puercacho o puercochóooonnnn… día. Fin de A.S.E.S.I.N.O. en las rocas.