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Friday, June 29, 2007

The GAME

En suspensión temporal de las famosas crónicas defenestrantes: vamos a el juego...


REGLAS (son unos palitos de madera que tienen muchos centímetros o también las encuentran en las mujeres, en singular, cada 28 días).

1.- Cada bebedor (a) comienza con un listado de ocho cosas sobre sí mismo.
2.- El bebedor tiene que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego. (nótese lo bien que voy).
3.- El bebedor tiene que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres.
4.- El bebedor NO (que parte de NO no entiendes?),no debe olvidar dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitados a participar, refiriendo al post del blog: "El Juego".

a). Qué cosa será una cosa?, a que se referirán con la cosa?, total... Soy Alberto Llanes y me gusta beber, primera cosa de mí mismo. Lo que sea que apendeje. Total. Yastamos aquí. Qué más. Pues ya qué. Grandes frases.
b). Me gusta el rock, el blues, la clásica, todo lo que tenga que ver con la música... sí, mi lado oscuro es Luis Miguel. Dichosos los invitados a la cena del señor. Pero, el questé libre de pecado que arroje la primera rola. Toda la música me gusta. Añádanse aquí, el chapo y el vale elizalde, que dios tenga en su santísima gloria (trevi).
c). Le hago a la literatura. Y aunque me gusta más leer, también escribo, ah, ¿ya dije que bebo?
d). Mi debilidad... el fut americano... las porristas... el domingo en casa viendo a los vaqueros (cuando hay temporada) y ya...
e). Aunque a algunos no les gusta, yo leo a Pedro Ángel Palou y a Juan José Millás. Tengo ocseción por los autores con jota: nótese la siguiente lista: jorge ibargüengoitia, juan josé arreola, juan rulfo, juan villoro, jorge valdano, javier marías, y jalberto llanes...
f). Soy fetiche de espaldas (de mujer), nada más, no se me confunda porque me ve a veces con el cabello largo y una arracada en la oreja izquierda, I´m BATMAN
g). Tengo una predilección: mujeres de piel blanca, pelo negro y que sean de Tecomán, como ño. Ah y questén buenotas... y tenga carácter fuerte...
h). Siempre cargo una piedra (no como defensa personal), quesque para la buena suerte.

E invito a jugar a:
wendylupe: http://wendylunada.blogspot.com/
Juan Palo: http://juanpirulero.blogspot.com/
Giffard: http://giffart.spaces.live.com/
Avelacuas: http://estafauna.blogspot.com/
Al chuy Wazza: http://vetepalacasa.blogspot.com/
Al ictius: http://ictius.blogspot.com/
Al obispuñal: http://yohelobispo.blogspot.com/
yi al carlangas: http://vuelvasprosario.blogspot.com/

Dichosos los invitados por el Bristol...

Thursday, June 21, 2007

Rolas retro o yastás ruco, papá (Crónicas defenestrantes)

Rolas retro o yastás ruco, papá
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Pues sí, me ha vuelto la música retro. No esa música retro retro de hace pinche mil y moco de años. No. Tampoco esa de temas como Diseñador de música, o aquella que se llama Un chico nuevo en el pueblo, o Pueblo funky etc., siempre etcétera. Pero no, esa música retro es muy chida sí, pero no crecí con ella. Lamentablemente. Mi madre si acaso es la que creció oyendo a Barry White, The eagles, Iron butterfly etc, siempre etcétera. Pero yo no, a mí me volvió otro rollo musical, por ejemplo.
A mí me tocó, otra vez, las fibras, la música noventerona. Ochento-noventerona. Aquellas piezas con las crecí, me enamoré, me desenamoré, me empedé, fumé, etc., siempre etcétera.
Todo empezó hace un par de semanas cuando opté que sería bueno que mi celular (un nokia 5300) debería tener, en su modo de reproducción musical, rolas de los Illya kuriaky and the valderramas (grupazo noventero netamente).
La cuestión hubiera quedado ahí (sólo tener las canciones en el cel. Para aquellos ratos de melancolía infinita, como dijeran los Smashing Pumpkins en su disco doble The mellon collie and the infinite sadness). Pero no. Mi amigo Carlos Ramírez (noventero pero más joven que yo), para checar qué onda con su cel., me pidió que le blututeara, sí, así, blututeara (del famosísimo verbo blututear) algunas canciones. Conociendo su gusto musical no iba a pasarle rolas del flaquito Elizalde, no. Así que le pasé dos de Illya kuriaky…, tómala. Fue el detonante para estar todos, en la misma sintonía.
De ahí y gracias a la piratería o a los programas para bajar música. Me di a la tarea de bajar todas aquellas rolas que en algún momento de la vida sonaron y dejaron de sonar, y por supuesto, traen a la memoria, momentos gratísimos, me cae.
Así, la lista poco a poco fue agrandándose. Primero empezó Illya kuriaky, luego Kinky, después Plastilina mosh, le siguió Genitallica a continuación Control machete, no se podía quedar atrás Molotov, menos aún El gran silencio, y de ahí, para abajo, Caifanes, Maldita vecindad, Café tacuba, Fobia, Los amantes de Lola, Aterciopelados, Soda stereo y la lista es tan interminable como inagotable.
Entonces me puse a pensar que música como esa ya no se hace en México. Ni en México ni en otras partes del continente. Los grupejos de ahora cantan puras mamadas. Se llaman de una forma igual, mamona y todo, tanto letra como música, son una ofensa a los cerebros inteligentes que todavía hay por ahí. Para acabar nuestra nostalgia noventera: Sandra, esposa del buen Carlos, le regaló un discazo pero qué digo discazo, discazaso de oro, alfombra roja y carabanas. Illya Kuriaky and the Valderramas Unplugged, grabado en Miami en 1996, hace once años mi rey. Tras.
Pero volviendo a los grupos mamones de hoy, qué me dicen de sas frase genial por patética de Nikki Klan que dice: “Noooo. No me digassssss que noooo. Mejor dime que sííííííí”. Uta, sabiduría pura. Es como cuando alguien me dijo que los hombres producían espermatozoides y las mujeres óvulos. Puuuuuuuuuutaaaaaaaa que pinche sapiencia, cómo hay que gente que es tan pero tan pero tan lista que con sólo una frase tajante (los hombres producen espermas las mujeres óvolos), le abren a uno la cabeza y el entendimiento y bueno, mis noches en duermevela se acabaron por se acabó también, la zozobra de no saber esto.
Total. Regresamos a los grupos de hoy. O me dirán que Motel es la banda que estábamos esperando. Si Volovan ya es o era una banda chafita. Motel le dice quítate que ahí te voy. Total. A uno le gustan las rolas de la Lupita, de la Castañeda, de Tex-Tex, de Botellita de Jerez, del Tri, de los Babasónicos, de Azul violeta, de Maná. No mamadas como las que ahora nos ponen en la radio. Un grupo, que a mi parecer se salva tantito de todo este pinche desmadre es Liquits, pero está a un paso de tocar el infierno si no hacen algo bueno por mejorar.
Incluso, llegó un momento en que en la escena del rock, un grupo con letras bastantes pendejas, pero llenas de su filosofía, se logró colar al ambiente que se vivía en ese entonces, me refiero a la Cuca y tantos y tantos éxitos como el Son del dolor, y como no recordar esa rola cuando uno estaba en el bachillerato y quería literalmente: “apasionarse por una persona y esa zona que le quería (uno) morder”.
Cómo olvidar rolas como esa. Incluso grupos que no me gustaban tanto eran buenos como Santa Sabina. En fin. Música como la de antes está muy difícil, pero muy difícil que se vuelva a hacer… o será que ya estoy ruco, papá.
La ley también está incluida dentro de mis gustos musicales… y qué.

Tuesday, June 19, 2007

Moulin rouge o también en colima se hace teatro (Crónicas defenestrantes)

Moulin rouge o también en colima se hace teatro
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Sábado 16 de junio 2007, seis y media de la tarde. Mi mujer y yo nos disponíamos a ver la puesta en escena Moulin Rouge, misma en que participó la facultad de lenguas extranjeras y todo su personal.
Cómo me queda esta minifalda, me preguntaba mi mujer, Te ves preciosa mi vida, De veras, Sí mi amor, A ver y esta otra cómo se me ve, Fantástica mi cielo, Yaaa dime cuál me llevo, Con las dos te ves genial, No pero dime una… total.
Cuasi arañando la hora salimos de casa de mi reina. Nos dirigimos entonces al teatro regional universitario Coronel Pedro Torres Ortiz (aún no entiendo qué tiene que hacer un teatro con el nombre de un coronel, pero son cosas que pasan en México).
Llegamos y de entrada fue un pleito estacionar el carro. Que aquí, que allá, que allá no, que en la lomita, que bla bla bla… un cantaleta interminable. No tengo que decir que el teatro estaba a reventar, lo cual me sorprendió pero me dio gusto.
En la entrada del elegante (hay que decirlo) teatro. Una multitud humana se apretujaba para entrar pensé primero, después me di cuenta que no, que era simplemente para comprar un boleto. Pero… ¿tanta gente? volví a pensar y me volvió a dar gusto. El caso es que había mucha gente (la mayoría estudiantes) porque estaban obsequiando un punto extra en dicha materia por su asistencia. Entonces ya no me dio tanto gusto ver a mucha gente ahí. En fin.
A las siete en puntito mi mujer y yo entramos al recinto. Ubicamos un lugar y nos sentamos esperando que empezara la función. Como es clásico en el teatro, esperamos las tres llamadas antes de que iniciara todo. Primera primera llamada. En tanto, ella ubicaba quién era quién y yo me dedicaba a pensar en la obra escrita por Pierre La Mure. Diez minutos después sonó la segunda segunda llamada. Había un lugar (fila) que estaba totalmente reservada, nosotros creímos que para el rector, pero el rector ni sus luces. Entonces quitaron la cinta a las bancas y la gente aprovechó para ocupar ese lugar. Si había mujeres guapas o no, no me di cuenta, como iba con mi mujer no más tenía ojos para verla a ella, así que mi atención estaba en las piernas sí, pero en las del teatro. Y me imaginé entonces mis días de actor. En tanto los acomodadores iban y venían del lugar.
Diez minutos después sonó la tercera tercera llamada favor de apagar sus celulares y no tomar fotos con flash (porque los actores se espantan o qué, pensé). Se hizo un oscuro total y poco a poco se fue abriendo el telón y fueron saliendo los actores. De entrada, el primer error que le vi a la obra, era que fuera hablada totalmente en inglés. Sí, ya sé, querían mostrar sus dotes y poner en práctica lo que aprenden en la facultad de lenguas extranjeras.
A donde yo quiero llegar, es que hubieran montado otra obra o de plano haberla hecho toda en francés, idioma natural del autor de la obra original, del personaje principal (Henri Toulouse Lautrec) y lugar donde se ubicó este famoso sitio de diversión. En su defecto hubieran montado, por ejemplo, Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams y esa sí, haberla hecho toda en inglés.
Me pareció una falta de respeto tanto para el autor de la obra, como para el público, o qué, ¿no les enseñan francés en la facultad? Total.
De ahí, lo demás era como me lo esperaba. Un trabajo escolar. Las voces de los actores principales eran bastante malas. Simplemente no existían. El uso del micrófono en los actores jóvenes se ha estado haciendo cosa de cada presentación y eso simplemente no lo puedo aceptar, el buen teatro es donde al actor no tiene la necesidad de utilizar artilugios de la tecnología para sacar sus dotes pero bueno, la obra también tuvo sus cosas buenas.
Por ejemplo, el vestuario era de altísima calidad. La escenografía estaba muy ad hoc al show, la iluminación ni se diga, simplemente genial, con unas tonalidades rojas que impresionaban. Los bailables estuvieron bien. Las canciones sensacionales por parte de la banda que estaba tocando en vivo, no así por los cantante (algunos), a los que claro, se notaba que se les iba el aire cuando bailaban y cantaban al mismo tiempo.
Lo que estuvo fantástico fue la música, la mezcla de varias canciones fue genial. Las actuaciones me gustaría sobresaltar la de un tipo de melena larga (el único), que interpretó Like a virgin con tanta verbigracia que no paraba de reír. Simplemente genial el sujeto, no sólo en esa ocasión, sino en el transcurso de toda la obra, era el pilar sin duda de todo el show.
Enhorabuena por este buen intento-esfuerzo de la facultad de lenguas.

Friday, June 15, 2007

Noche lluviosa o para estar empiernado (Crónicas defenestrantes)

Noche lluviosa o para estar empiernado
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Ya empezaron los días nublados. Lluviosos. Esto me trae enormes y grandes recuerdos. Lo primero que se me viene a la mente, es cuando anda uno en búsqueda de una escuela. Yo por ejemplo, me acuerdo de mis tiempos de estudiante del Cedart (Juan Rulfo). Resulta que cuando fui a pedir información y a inscribirme a ese centro de estudios artísticos, el clima estaba así. Lluvioso. Era la época también en que andaba (gikipioso), chaleco de coloritos, gorra igual y fumaba como descocido. Moda ad hoc para la institución a la que iba a entrar.
En otro momento de la vida. Ya cuando fui aceptado en el Cedart y era alumno regular. Por estas fechas también (junio o julio), en cierre de semestre. En el Cedart pusimos un ciclo de cinito. Primero La sociedad de los poetas muertos, segundo, Criaturas celestiales, y el clima estaba así, nublado, fresco como para andar empiernado. En ese momento traía una noviecilla (Julia), y con ella, abrazados los dos, vimos las películas. Eso es muy chido… pero… ya fue…
A la salida del Cedart, otro momento lluvioso me recuerda cuando entré a la facultad de letras y comunicación, mejor conocida como de fiestas y depravación (y vaya historias que se pueden contar de ahí, pero eso… como dijera “Tito” Monterroso, es silencio), total. Ahí encontré a mis amigos, los netos, con los que aún tenemos buena relación: Oscar “El volpi”, Carlos “El mosh”, David “nuestro siempre narrador”, Ihovan “El doblemente pendejo”, Sergio “El checo”, pura firma. La lista se agranda pero los otros compas nunca compartieron tanto tiempo unos con otros.
El caso es que los días nublados me recuerdan el tiempo de la eurocopa 2003 o 2002 (he olvidado ese dato), pero íbamos a casa del buen “flechitas” Oscar (ese compa tiene pinche mil apodos como todos), y nos poníamos, claro, con nuestras cervezas frías en la mano y nuestra botana bien lista, a ver los partidos de la euro. Luego, Ihovan, David, Carlos, Oscar y yo, salíamos a jugar a la canchita que estaba cerca de la casa de flechitas y nos alucinábamos tanto, que ni la lluvia sentíamos. De ahí la frase de que el clima está europeo, como en la euro, frase que aún, aunque ya no jugamos fucho, la seguimos usando cuando el clima en esta Colima de nuestros amores se pone así, nublado rico.
De pronto “Pili”, hermana de nuestro siempre flechitas, se ponía fúrica y con justa razón, siempre dejábamos un tiradero de latas de cerveza y bolsas de plástico por ahí, con tal de ir a patear un balón de cuero de vaca. A tal llegó nuestra afición que de pronto nos hicimos medio “piquetes” en el fucho, pero los años no pasan en balde, las chelas tampoco, ahora estamos medio fuera de condición, todos con pancillas cheleronas y volpi medio pelón, (jajaja ya lo balconee).
Por eso me gustan estos días. El sol se esconde por un ratito, huele a tierra mojada, se respira otro ambiente, Colima lluviosa o nublada es una Colima bien chida. Lástima y lastima que no sea así frecuentemente. Pero bueno, no hay felicidad completa.
Hay muchas personas, instantes, sucesos que me recuerda este clima, amores que han quedado lejos, otros que están presentes, eso que hace que el clima nublado te dé ganas de no moverte de la cama, ni siquiera para ir a trabajar, sino quedarte ahí, acostado, con la mujer a la que estás amando, no queriendo, amando en ese momento.
Estar ahí ambos, sin decir nada, sólo estar ahí, abrazados, pensando en todo y en nada pero con la seguridad que te da, y sobre todo con las ganas de estar con la mujer que quieres y quiere ella también estar. Eso es lo más chido de todo este pinche desmadre, dijera Alejandro Lora.
Los días lluviosos son chidos, sí, pero si no se comparten con nadie como que no tienen chiste, como que pasan y se convierten en otro día más, uno como cualquier otro. Ahora Alejandrita es esa persona especial con la que me gusta y quiero pasar estos días lluviosos, y no quiero nada más que sea una vez, o dos veces, o tres, o cuatro, sino toda la vida así, abrazados, acostados queriéndonos tanto.
Por eso los días lluviosos me traen gratos recuerdos, y más ahora que los paso con la mujer con la que los quiero pasar por el resto de la vida… no sé… siempre…

Tuesday, June 12, 2007

Los velorios (Crónicas defenestrantes)

Los velorios
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Los velorios siempre son cuadros que a uno no le gusta ver. Un velorio siempre es una actividad que… dicho sea de paso a todos nos va a llegar alguna vez en la vida, pero eso sí, defenestra porque defenestra.
Desde que entré a publicaciones (de la Universidad de Colima), me ha tocado asistir a varios velorios. Algunos de amigos que se nos adelantaron en el viaje, otros de familiares de los compañeros de trabajo, pero no he estado exento de asistir a ellos por varias razones, una, son momentos en los que se demuestra la calidad humana de uno como persona, dos, aunque uno esté peleado o le caiga mal el compañero o compañera en cuestión (que no es mi caso pero siempre lo hay), el muerto es un humano que, aunque peleados, hay que tenerle tantito respecto, y olvidarse de rencillas de ese tipo.
En esta ocasión fue el abuelito de una entrañable compañera de la oficina. Como suele suceder en estos casos fuimos en bandada. El velorio se llevaba a cabo en un pueblecito cercano a Colima, Chiapa, tierra natal del finado. Yo, camisa negra (como dijera Juanes) y mis demás compañeros con tonos disímiles ahí fuimos, me supongo que pensando en la muerte, no sé. Por lo menos yo sí. Situaciones como ésta hacen que piense de manera tal en la muerte… ¿cuándo vendrá la mía? es pregunta más frecuente.
Hace poco escuché a una compañera decir que no tenemos nada seguro en la vida. Ella se refería al trabajo. Yo pensé de inmediato en la vida. Tampoco la vida la tenemos segura.
Cuando llegamos a Chiapa la misa ya había empezado. Ya sé a lo que iba. A toparme con rostros en llanto o enrojecidos por lo mismo. Caras largas. Ropas oscuras. Y el pobre muerto ahí, en el medio, siendo el centro de la atención de todos. Me dio (como siempre me da), un escalofrío que me recorrió desde la mera punta de los pelos hasta los pies. Me recorre todo el cuerpo y la piel se me pone china y entonces me da un espasmo frío frío que se denota con un movimiento brusco pero rápido de hombros (calosfrío). No es que le tenga miedo a la muerte, o quizá sí o quizá tantito, pero siempre me pasa lo mismo hasta que no me acostumbro al muerto.
¿Puede uno acostumbrarse al muerto?, es una pregunta de la que ahorita no tengo la respuesta.
Cuando uno llega tarde a algún sitio, lo que menos quieres es darte a notar. Menos cuando hay una misa de cuerpo presente y conoces nada más a las personas que van contigo y nadie más. Me persigné. El padre estaba de pie dando su misa. El cuerpo ahí, metido en una caja. Inmediatamente me viene un seudo ataque de asfixia y me pongo a pensar en cómo sería el personaje que está ahí adentro. Es absurdo creer que uno va pasar el resto de la vida ahí, metido como cualquier cosa, pudriéndose con el tiempo. ¡¡¡Qué razón tenías Jaime Sabines!!!, es una costumbre muy salvaje.
Me fui a sentar junto a dos personas de edad avanzada. Al unísono voltearon ambas a verme. Quizá se hayan sorprendido, no lo sé. Fuimos guiados por el padrecito (vestido de morado como se debe en estos casos), en un misal que hace mucho no oía, es decir, sí oía, pero más bien, que no asistía. Y es que hacía mucho tiempo que no iba a misa. Esto no quiere decir que soy mal católico, o a la mejor sí. Pero no me gusta se hipócrita, por eso mejor a mi dios le rezo en la casa, ante él. ¿Cuántos pecados habré cometido si soy un pan de dios?… quien sabe. Ateo no soy… agnóstico tal vez pero es un término que pocos entienden.
Mi paz os dejo mi paz os doy -dijo el padre-, no tengas en cuenta nuestros pecados sino la fe en tu iglesia… como hermanos… démonos la paz…, Voltee para darle la paz a la primera señora a mi lado (izquierda), me dio la paz una mano arrugada… una vista cansada… una ropa de lutísimo… un apretón sin ganas…, más a la izquierda estaba la segunda señora… aún más grande que la primera… más arrugada que la primera… y más todo lo anterior y me extendió la mano, le extendí la mía, La paz del señor -dijo-, La paz -le contesté-, Al próximo velorio que asista será al mío -dijo-, Se me hizo un nudo en la garganta, no sabía qué decirle, y otra vez el frío me recorrió el cuerpo.
Qué responder en casos así, qué comentario hacer… lo único que se me vino a la mente fue pensar que nadie tiene la vida segura… y que… quién le afirma a la señora esa que al próximo velorio que yo vaya sea el mío. En fin…

Pueden ir en paz… el post de este día ha terminado.

Friday, June 08, 2007

De literatura a fotografía (Crónicas defenestrantes)

De literatura a fotografía
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Diez de la mañana. Me esperaba una suculenta charla sobre literatura erótica (esa que siempre llevo a los bachilleratos), en el centro de estudios número treinta de la Universidad de Colima.
Diez con dos minutos de la mañana. El maestro José Gutiérrez me recibe con un apretón de manos, y como una bala fría dice que el itinerario va a cambiar (pero nada más un poquito) agrega muy seguro y alegre él. Ipso facto me presenta a Manzano (amigo suyo por antonomasia) y entre los dos me explican el asunto.
Diez y diez de la mañana. Una vez concienciado de lo que me competía hacer, en un giro cuasi de noventa grados, me puse a dar un paseo por el campus. Alumnos de todos los semestres se preparaban para presentar proyectos de ciencia en una labor loable por parte del personal que labora ahí. Eso se llama motivación.
En tanto, en un tenderete como de varios metros de largo y fac-similar a un tenderete de ropa de una muy poblada vecindad, colgaban varios cartoncillos-huevo donde estaban expuestas una larga cantidad de fotografías con motivo del concurso del mismo oficio, al que había convocado también el bachillerato en mención.
No puedo negar que había algunas muy bonitas, y fotografías también, pero había otras bastantes malas y de dudosa procedencia. Ahora explicaré entonces, el cambio de giro que tuvo mi labor ahí. Iba a ser (por primera vez en la vida), jurado calificador del concurso de fotografía. Pero viene la pregunta interesante y he ahí el defenestramiento en que estoy inmerso. ¿Qué sabe el Llanes de fotografía? Algo ha de saber… o más bien… algo ha de aplicar de sus conocimientos del curso de fotografía y de su adicción a la revista Cuarto oscuro.
Once en punto de la mañana. Los alumnos empezaron su presentación de proyectos de ciencia. Había algunos realmente de llamar la atención, otros bastante chafas, pero bueno, por algo se empieza. El proyecto ganador fue el de “alerta sísmica”, que a mi ver, fue también el que más se merecía la distinción. El proyecto consistía en que cuando viniera un sismo, el movimiento (causado por el fenómeno natural) iba a crear una reacción eléctrica que activaría la alarma produciendo un sonido para alertar al individuo y ponerlo en movimiento de salvaguarda.
Tenía una cuestión, aparte, que me pareció bien interesante. En caso de que el consumidor de esta alarma fuera sordo, al tiempo en que con el movimiento se producía el sonido, también se prendía un foco que alertaba de un sismo a quien lo viera prendiendo y apagando. Dos defectos le vi al proyecto sin embargo… el primero, qué tal si la persona en lugar de padecer sordera padecía ceguera… el segundo, nunca hay que confiar tanto en la luz cuando se avecina un sismo y menos si éste es muy fuerte en la escala de ritcher. Aún así el proyecto y la motivación que tenían los chavos al momento de su presentación me pareció excelente.
Lo mío sin embargo era otro rollo, ser jurado en un evento de fotografía. Acompañado siempre del buen amigo José Gutiérrez empecé la labor de jurista, luego de que los demás miembros hubieron quedado mal por motivos ajenos a este post.
La presencia de un tipo con arracada en la oreja izquierda (como es mi caso), así como el estar viendo una por una las imágenes y haciendo anotaciones en unas papeletas previamente diseñadas para ello, atrajeron la atención de un público que pronto, como moscas al pastel, empezaron a hacer ronda queriendo ver qué pasaba con esos números que anotaba afanosamente yo… Qué criterios se califican en el concurso, me soltó la pregunta una chamaca de piernas blancas, falda cortísima, y nalgas bien puestas y en su lugar (no le pude la cara por mi recién apuro y nuevo oficio). Nitidez, Tema, Originalidad y Encuadre… le respondí poniendo una anotación en la papeleta en cuestión.
Claro que también hay otros factores… luz, profundidad, en fin, qué sé yo a penas un imberbe conocedor del tema. Pero bueno, a petición tan de un amigo como lo es Pepe, hay que entrarle al toro y agarrarlo por los cuernos.
Cien fotografías se dicen rápido, pero analizarlas una por una es una labor que cuesta mucho trabajo para uno solo. Sin embargo, me llamó la atención la participación primero de los chavos. La armonía en el campus donde mi amigo Pepe da clases. Y sobre todo, me llamó la atención las buenas fotografías que logré ver ahí, pegadas al cartoncillo-huevo y suspendidas de un tenderete de ixtle.
Con ojo avizor me fui una por una hasta dar con la que, a criterio mío, fue la mejor. Se pueden hacer muchas trampas ahora con la tecnología. Pero creo que la imagen seleccionada es la mera efectiva. No sé si corresponda a una mujer o algún hombre, tampoco sé si es guapa o no, en caso de que fuera hembra, pero de que es la foto que más me gustó eso que ni qué.
Gracias a mi amigo Pepe por la confianza en mí, por la invitación a un evento literario aunque terminó siendo fotográfico. Y por la participación y motivación que están aplicando para con los chavos.
Al cabo sea escrito o sea fotográfico, me dedico siempre a la imagen, nada más que la imagen. Una casi de la tarde y terminó mi participación ahí.

Wednesday, June 06, 2007

La mía la tengo larga o no hay cuerpo que aguante cien años (Crónicas defenestrantes)

La mía la tengo larga o no hay cuerpo que aguante cien años
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Mi racha de mala suerte se alargó por años. No es que creyera fervientemente en ello. Pero nada (ahora sí como dice la canción del Tri), nada me salía bien. Que si quería ir al baño resultaba que no había papel. Que si me echaba un soplado salía con premio. Me agarro entonces el pajarito y juego con él. Ni los gatos negros que se cruzan en mi camino. Ni pasar por debajo de las escaleras. Ni romper un espejo. Mucho menos tirar sal, eran cosas en las que creyera. El azar es así. Unos creen otros no.
Decía entonces que mi racha se alargó por años. Y bueno, se puede decir que aún sigue de largo pero ya no con toda la intensidad de otros días, en que nada más me faltaba que me orinara un perro para terminar mi patético día a tope. O sea, salado.
El origen de esta mala racha no lo sabía. Un brujo de los que viven en Suchitlán sugirió una limpia de cuerpo presente y completo. Un huevo fue la mejor arma contra el mal de ojo, el mal de sambito y el mal de no sé qué madres. Tantos males y yo no sabía ni siquiera que existiera como en ramillete.
Mi madre de pronto también, le hace a la brujería. Si brujería se le puede llamar a lo que realmente hace. Ella limpia a las personas con un chile pasilla que pasa por el cuerpo de la persona (salada en cuestión), y luego le prende fuego en la estufa. No sé realmente si esta técnica poco ortodoxa de terminar con la vida de un vegetal sea la más ad hoc para la bienaventuranza… pero de que el humo que expele el chingado chile te hace toser, te hace toser.
Otra forma de hacer limpias para bienaventuranza o para recuperar la bonanza, la salud, la alegría qué sé yo. Es con unas ramas que algunos chamanes o brujos o hechiceros utilizan para sus limpias. Algunas de estas yerbas pueden ser la albahaca, que tiene un olor gratificante pero que en exceso te causan estornudos. Otros utilizan inciensos. Humos de no sé qué. Polvos de no sé cuánto. Menjurjes que quien sabe si sea todo esto cierto, pueden traer la bonanza a tu vida. Ahora sí como dijera el poeta chiapaneco. Yo no lo sé de cierto… lo supongo.
Pero viene la pregunta interesante ¿cómo se da uno cuenta de que tiene la mala suerte encima?, en un caso excepcional de viveza y agilidad mental, uno se da cuenta de que tiene la mala suerte encima cuando de pronto, así, sin más ni más, uno se siente de la chingada incluso con la imagen reflejada en el espejo y todo, por más que uno le eche ganas sale mal.
Es patético pero suele pasar. Entonces uno tiene que recurrir a todos estos brujos para que de inmediato hagan una limpia urgente. Las personas que creen en esto después de visitar a sus brujos salen con la cara regocijante y eso sí, con varios de cientos de pesos menos, pero con la firme idea de que en adelante les irá mejor. Los que no creen en bagatelas de éstas, salen con varios cientos de pesos menos, pero con la cara y la actitud y el humor… echando tiros por lo imbéciles que fueron al entregarse a las manos del GRAN o LA GRAN BRUJO o BRUJA de la región.
Ahora que también existe los que están en medio. Que creen pero que no creen. A este grupo también se le llama o conoce como DE LOS CURIOSOS, que sólo van para ver qué pedo, pero nunca jamás están al cien por ciento convencidos de que les va a servir de algo, o no les va a servir de nada. Este grupo es el más peligroso, si peligro es la palabra ad hoc para definirlos.
Yo estoy precisamente en ese grupo. Que tenga mala suerte es cierto, pero de ahí a que alguien me pase un huevo, una yerba o me escupa en la cara para que se me quite, eso ya es otra cosa. O gastar dinero en ello (que no lo tengo para derrochar), es otra de las inversiones que no le veo mucho caso para la cura (si cura es la palabra precisa para designar) la mala suerte.
Mala suerte por ejemplo es que se te pegue un chicle en el zapato o en el pantalón. O que caminando pises mierda de perro y no te des cuenta hasta que el olor lo delata. Y eso hasta la fecha no me ha pasado. Pero tengo mala suerte. ¿En qué?, nunca me gano nada en las rifas. Que me quiero sacar una casa, tómala barbón, nada. Que me quiero sacar un carro, y tómala barbón, resulta que se lo gana el más pendejo o pendeja. Pero bueno, bienaventurados los pendejos que de ellos será el reino del señor. Por eso Dios (si existe) no le dio alas a los alacranes.
Hay algunos que lo llaman así, pendejez, otros que le ponen mala suerte. Cuando mejoró mi suerte, fue cuando decidí por primera vez… después de muchos años… levantarme con el pie derecho… tan fácil que hubiera sido esto desde un principio, carajo.

Tuesday, June 05, 2007

El siglo de la desfragmentación (Crónicas defenestrantes)

El siglo de la desfragmentación
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Todo lo hacemos en pedazos. Por fragmentos. En partes. De un tiempo acá son contadas las cosas que podemos hacer completas. Ni el sexo vaya, lo podemos hacer así, completo.
La tecnología ha tenido sus queveres con esta modalidad de la vida moderna, en que las cosas las hacemos por fragmentos.
Enrique Serna, en su novela Fruta verde, recuerda que añora los tiempos de la cursilería, de cuando uno llevaba serenata a su mujer y se hacían las cosas así, melosas sí, pero completas, en una entrega total como dijera la canción ranchera.
Ahora todo es rapidez, inmediatez, aceleración E=mc2. Como una bomba atómica. Explotar, sólo explotar…
No sé cuál sea la forma de ver la televisón de mi funesto lector, pero por lo menos yo, con el control remoto en la mano y aún, con la posibilidad de muchos canales, no logro ver un programa completo. Le pongo a las caricaturas, a una buena película, a un documental, a los videos, etc., así de pinche y desfragmentada es mi forma actual de ver televisón. Y todavía me queda tiempo para ver de rapidín, el marcador de mi equipo favorito. Pero no un partido completo.
Recuerdo que en las teles de antes no era así. No había control remoto y uno tenía que pararse a cambiarle de canal. ¡¡¡Qué hueva!!! No había tele por cable y uno tenía entonces, que soportar los canales que nos proporcionaba la televisión abierta.
Pero el tiempo cambia. Las tecnologías avanzan a pasos desmesurados y hacen que los aparatos electrónicos vayan desfragmentando la vida de las personas. Nuestras vidas. Los sistemas de reproducción musical Ipod son un claro ejemplo de ello. Tanta capacidad de almacenamiento no da para que en un solo día una persona logre escuchar tantos y tantos tracks. El poseedor de un Ipod no escucha ni una tercera parte de la música que en él carga.
Las pláticas del chat son otro ejemplo de la actual desfragmentación en que invariablemente estamos inmersos. Pláticas y pláticas que se quedan ahí, perdidas en un lugar, no conforme con ello nos damos a la tarea de madrear el lenguaje. Escribimos en códigos que a veces nos es difícil comprender. El uso inútil de la K por ejemplo es algo que abruma, pero también es cierto, es una realidad.
A tanto a llegado nuestro desorden. Que ya tenemos ganas de vernos ni en persona. Para eso mandamos mensajes por celular (que dicho sea de paso) también incluye sus propios códigos, porque ya nos caemos mal, nos odiamos, nos vamos volviendo entes solitarios, pegados a tecnologías que nos enajenan y pierden por completo.
El amor es otra cosa que hacemos en partes. Es decir. Uno llega a una cantina-bar-antro ve a una chica guapa y se le insinúa (generalmente aceptan) las sacas a bailar una pieza punchis punchis que no dice nada pero que es larga. Le hablas al oído. Se pone entonces caliente. La invitas a un acostón. Te dice que sí pero antes tendrán que beber o a seguir bailando. Se ponen ambos bien pedos. La sacas por fin de ahí. Un motel es la opción. La acuestas en la cama. La desnudas. Haces lo propio. Le abres las piernas. Y como Pedro por su casa te dejas ir hasta el fondo de ella. Aquélla nada más avienta en suspiro y se empieza a mover. El lenguaje es estúpido. Sí, sí, dame más, Te gusta eso, Sí, dámelo todo y bagatelas de esas. Nunca una plática formal. Si tiene Sida o no, es algo que al otro día podrás comprobar. Al otro día, la pareja de fugaces enamorados, se despiden sin siquiera darse el nombre ya no digamos los buenos días, o él llevándola a su casa, como era costumbre.
La literatura es otro producto que también viene en pedazos. En dosis precisas y controladas dijera el poeta Jaime Sabines. A pocas mujeres les gusta (ahora, en la actualidad) que las enamores con un poema de Sabines, de Neruda, de Vallejo, de quien sea, pero que sea poesía. Ellas nada más quieren coger y tú también. Los libros vienen en capítulos pequeños, breves narraciones o cuentos de la microrelatía. Total. Las greguerías son otra parte de la desfragmentación de la literatura, y esto no es nada nuevo.
A mí a veces me gusta la desfragmentación. Pero hay momento también, en que me choca que todo se haga por partes, por pedacitos, como si uno mismo se estuviera cayendo en mil de ellos…

Monday, June 04, 2007

Mal uso o como hay gente pendeja (Crónicas defenestrantes)

Mal uso o como hay gente pendeja
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Pues sí, estaba frente a mí. No lo pude evitar. Cuando llegué ella estaba antes que yo. Apenas si cabía en el reducido espacio. Un tamaño culo que no la dejaba moverse del todo bien. Aunque hay de culos a culos. Éste más bien era un culo gooooordo. Muy gordo. Digo que apenas si entraba por la puertecita.
Afuera el calor estaba intratable. Y un sujeto esperaba su turno. Yo me metí como Pedro por su casa. Supuse que el tipo (al punto medio afeminado), estaba esperando a la señorona a que terminara sus transacciones. Adentro el aire acondicionado era fresco. En la pantalla del cajero automático decía: FUERA DE SERVICIO TEMPORALMENTE. Chinga hay voy para afuera.
El sujeto afeminado al punto estaba esperando entonces su turno. Bueno. No fue para decirme que ese cajero estaba como el calor, intratable. Mi mujer esperaba afuera, en el carro. El afeminado al punto pegaba con su tarjeta (lista en la mano para la transacción), en el quicio de la puerta de aluminio. Yo me formé tras él.
Detrás de mí. Una señora que había visto toda la escena de lejos intuyó que el cajero de al lado no servía y se formó tras de mí. La señora regordeta seguía pensando… moviendo… picando… tecleando… planeando… viendo… leyendo… no sé. Pero a la distancia y de espaldas, no se veía que hiciera movimiento alguno.
Sí, yo lo sé. Hay cajeros o días o sistemas computacionales o vaya a saber qué, que las transacciones se hacen lentas, muy lentas. En que uno es más rápido que el cajero pues. Pero esta no era la ocasión. Yo conozco un cajero que es un poco lento. Pero esta no era la ocasión. El calor seguía intratable, por cierto.
Con el rabillo del ojo veía a mi mujer. Se veía hermosa con sus lentes, blusa roja y chiquifalda. Sospecho que imaginó que el cajero de a lado servía para pura chingada. El afeminado seguía duro y das con la tarjeta. La señora de tras de mí lanzaba de cuando en cuando una mirada en dirección… imagino que a donde estaba su marido esperando… o sus hijos esperando… o alguien esperando…
El culo de la señora gorda ahí, inamovible, ni se inmutaba siquiera y el calor que estaba intratable. Calor de sábado. Calor de mediodía. Calor de después de comer. He dicho que hay de culos a culos. Hay culos interesantes. Levantados. Duros. Firmes. Pero éste se veía fofo. Lento. Macilento joder.
Por el rabillo del ojo veía a mi mujer. Se movía al compás de una tonada. Se veía hermosa. Lentes oscuros, blusa roja, chiquifalda de mezclilla. Me desesperé. El calor seguía intratable. La señora gorda se rascó entonces la nuca. El colmo de la desesperación. Se movía lento, tecleaba lento, leía lento todo lo hacía lento slowly… no entendía por qué tardaba tanto para hacer una simple transacción. Un pinche movimiento bancario que requiere a lo mucho de cinco minutos. Y el calor que seguía… puta madre… intratable. Así es amigo lector, te quiero desesperar como me desesperé yo.
El afeminado chínguele y chínguele con la tarjeta en el quicio de la puerta. Yo que me cagaba (literalmente) de calor… aunque a ciencia cierta no sé exactamente cómo uno puede cagarse de calor. La señora de tras de mí mirando de cuando en cuando y a lo lejos a… mi mujer entonces, en el carro, viéndose bella.
En el paroxismo de la desesperación. Al parecer la gorda desdeñosa se decidió a hacer el puto movimiento bancario. A la distancia y a sus espaldas, se notaban movimientos como de tomar el dinero… de presionar si se quería o no se quería recibir el comprobante… de finalizar con el proceso.
Aún tuvo el descaro la muy desgraciada. De tomarse el tiempo necesario para buscar, dentro de su gran bolsa (todas las cosas se parecen a su dueño) una pinche cartera que se veía que no encontraba. Buscó. Rebuscó. Removió por aquí… por allá… hasta que a las quinientas salió. Ella no, sino la cartera. La abrió con toda parsimonia. Introdujo lo que tenía que introducir. Y en el colmo de la desesperación volvió a rascarse la nuca. El afeminado estaba desesperado. Yo estaba desesperado. La señora tras de mí estaba desesperada. La única que no se veía desesperada era mi mujer. Ella se veía hermosa.
En un movimiento aún más lento por el grosor de sus carnes. La muy desgraciada todavía tuvo el descaro de darnos la cara. De atorarse con la puerta (la aventó hacia fuera cuando en realidad tenía que ser para adentro). Entonces movió sus pesados pies. Se cambió la bolsa de mano. Volvió a poner la mano en la manija de la puerta y la jaló ¡Por fin!, entonces fue cuando se dignó a salir de ahí y a dejarnos a nosotros el turno, el largo turno de espera. El calor afuera no hace falta que lo diga… pero estaba intratable.
El afeminado entró. Cinco minutos y salió. Yo entré. Cinco minutos y salí. Pinche gorda lenta, fea y para colmo estúpida… regalada sale caro. La única que se veía hermosa con su blusa roja y su chiquifalda de mezclilla era mi mujer. Total.

Friday, June 01, 2007

Un post muy cultural o ya son diez años y lo que falta (Crónicas defenestrantes)

Un post muy cultural o ya son diez años y lo que falta
(Crónicas defenestrantes)


Alberto Llanes


Pues sí, ya se dio el fallo de este año. Luis Leante es el ganador indiscutible del premio Alfaguara de novela 2007 por su libro Mira si yo te querré. Novela que, habrá que ver y leer para juzgar si fue buena elección, o como en otros años, a los del Alfaguara les falló totalmente.
Que por qué digo esto. La respuesta es sencilla. Van ya diez años desde que se entrega de nueva cuenta este premio, luego de una ausencia de varios años. (El Premio Alfaguara de Novela en lengua castellana se creó en 1965 por la editorial del mismo nombre y se siguió convocando con notable éxito de participación hasta 1972. Su dotación económica era de doscientas mil pesetas. Tras veinticinco años de ausencia volvió con una fuerte vocación latinoamericana y española. Su cuantía económica en esta segunda etapa es la segunda en importancia de las que se entregan en España, y está destinado a obtener una repercusión mucho más amplia. Y el libro ganador se distribuye simultáneamente en toda el área de lengua española).
Alfaguara es una editorial importante, es cierto, que cada año cambia de jurado para dar el fallo al ganador. El jurado eso sí, es calificadísimo, distinguidísimo, supóngome que honestísimo, pero bueno, son humanos y el error se les puede dar.
Año 1998, de regreso el premio luego de una larga ausencia de no ser convocado y dos ganadores. Sergio Ramírez con su novela Margarita, está linda la mar, y Eliseo Alberto con Caracol Beach (pedazo de novela). De la Sergio Ramírez mejor me reservo el derecho de comentar.
Año 1999, después de un empate en primer lugar el año anterior. Alfaguara vuelve a sacar su convocatoria y resulta ganador el primer español de una lista de varios que han ganado en estos diez años el prestigiado premio. Manuel Vicent fue elegido por unanimidad por el jurado como el ganador de ese año por su novela Son de mar (vuelvo a insistir pedazo de novela, buenísima quiero decir). Hasta aquí van tres ganadores, uno nicaragüense, otro cubano y el español. Cabe señalar que Manuel Vicent había ganado ya este premio en 1967 por su novela Pascua y naranjas.
Año 2000 de esta nueva emisión. Clara Sánchez se levanta con el triunfo con una novela mala a mi parecer. Últimas noticias del paraíso le dio el triunfo a la segunda española de esta emisión.
En el 2001 también con una novela medio malona, el premio Alfaguara vuelve a quedar en entredicho. En esta ocasión le tocó en suerte (o vaya a saber usted si fue suerte, ayuda o dedazo o de verdad calidad literaria, amigo lector) pero Elena Poniatowska fue la ganadora con La piel del cielo. Nadie creía que en ese año esa fuera la mejor novela para el premio. Pero bueno, México se ponía en la lista.
Año 2002, argentina se hace presente con un novelón, que ponía otra vez por los aires la rauda poca credibilidad del premio lograda dos años atrás por dos novelas francamente malas, muy malas le agregaría yo. Tomás Eloy Martínez con su historia de periodismo y demás El vuelo de la reina, nos hizo sucumbir y regresar a historias de verdad.
Pero todo lo que sube tiene que bajar. Al año siguiente 2003, y no pregunten cómo, por qué o dónde o cuándo, nada, pero otro mexicano se coló a ser merecedor de tan honrosa (aunque quien sabe ya) distinción. Xavier Velasco con su demonio (o demonia de personaje Violeta) nos hizo vibrar… pero también aburrir con la parte que le tocaba narrar a Pig. Total. Diablo guardián fue la novela merecedora de tantos elogios, de tantas giras y de tantas entrevistas que de pronto dio su autor.
Quizá apostándole a autores jóvenes el premio Alfaguara sacaba a la luz pública a Xavier Velasco con una novela hay más o menos, más o menos.
En el 2004 regresa el premio a la cima, con una, creo, muy acertada decisión. Laura Restrepo se levanta en vilo con el premio por su novela mágica, exótica, extraña, pero divertidísima Delirio. Entonces uno no sabe si creer o no en la veracidad de este premio. Gran novela que se aventó la colombiana.
Para el 2005 hubo una co-escritura de dos autoras argentinas. Novela entre histórica, social, política. El turno del escriba se consolidó, ese año, como la novela triunfadora, Ema Wolf y Virginia Montes fueron sus creadoras, en un hecho que sin duda no me gustó para nada (que fueran dos las autoras). Pero la leí. La novela no es mala pero tampoco es para decir guauuu.
En 2006, apenas hace un año, otra vez la sangre nueva llega a colarse a obtener este premio y de los convocados desde su primera edición en 1965, el premio queda en manos de un escritor sumamente joven, bastante bueno y sobre todo, el primer peruano en obtenerlo: Santiago Roncagliolo con Abril rojo. Bastante buena la novela habrá que decir y reconocer.
Para este año 2007, como si no fueran muchos los españoles que han obtenido esta distinción literaria (8 anteriormente) otra vez, el premio, queda como quien dice en casa. Y Luis Leante es el ganador de tal reconocimiento por su novela Mira si yo te querré.
El jurado, presidido por Mario Vargas Llosa, y compuesto por José Luis Cuerda, Santiago Gamboa, Juan González, Mercedes Monmany, Francisco Martín Moreno, y Claudia Piñeiro, han destacado «la fuerza expresiva con que se describen los paisajes y la vida de la última colonia española en África, convertidos en escenario de una historia de amor que marca la vida de los protagonistas». El fallo de la X Edición del Premio Alfaguara se ha celebrado en el Salón de Actos del Grupo Santillana en Madrid y esperemos que de verdad, sea la novela que mereció tal distinción. Enhorabuena para el autor y albricias por su historia.